jueves, 4 de diciembre de 2025

*Sutilezas*. Gabriel Núñez Palencia


 

 

 

 

 

Esperabas. Tomabas un café en la Terraza. Sólo le veías. Distante. Llegarías a la cita. Cinco minutos. Respirabas el aroma. Diana desnuda en toda su desnudes. La vida plena en todas sus partículas. Te sumergías en agua marina. Flotabas en olas, en la quietud sin misterios, sólo sutilezas.

 

Llovía. Muchos minutos, infinitos segundos. Perenne. Soplaba el viento. Vivías. Tomabas más café. Respirabas profundo. El pecho henchido. Soñabas en todos los sueños. Seguías un camino interminable. Un paso, luego el otro. Caminabas.

 

 A su lado, la bahía. Su desnudes al aire cálido. Sus ojos y el horizonte. Un sol sediento te ofrecía agua para tu sed. Bebías y te refrescabas en su beso. Su cabellera suelta, como sus promesas, su lectura de la vida, su tacto en tu piel.

 

Cinco menos un minuto. Sólo segundos. Diana profunda. Bebías del vino que has de beber. Te embriagabas tomándole a placer. Diana pendiendo de un pincel, dibujada por él. Un trazo, luego mil pinceladas.

 

Cinco menos dos minutos, Diana plasmada a placer. Un trazo de óleo elevado hasta más allá de las alturas, Diana brillante como luna. Candente como tu sol. Aún su aroma. Una tarde en la Rue de Terane.  Diana mirándote en todos sus colores y danzas de pincel.

 

Cinco menos tres minutos. Algunos segundos. Mucho verde en todo su fulgor. Verde para tu pulmón, para tu vivir. Allá Diana, desnudando su flor, todos sus gestos. Todos los colores. Una luna tras el cristal te mira, y se miran, no te deja de mirar.  Es, tu lectura de la luna, el beso eterno.

 

Cinco menos cuatro minutos. Pocos segundos. Morías a cada paso. La muerte besándote a  cada segundo, acariciándote a placer. Diana muriendo tu muerte, y la suya. La noche. El café de la Terraza. Sumergido en la nada. Sediento. Soñando. Su aroma.

 

Cinco menos cinco. Ningún segundo. Diana te mira desde tus adentros aun profunda y marina. Tú sueñas con la Diana desnuda en el Café de la Terraza, con la Diana que Vincent nunca pintó, y bebes  más café, sutilezas - afuera, la noche de Vincent van Gogh es una lunática luna, que te mira y te besa serena.  Aún llueve.

 

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