lunes, 29 de septiembre de 2025

***La voz vanguardista en la poesía de Gabriel Núñez Palencia: entre el ultraísmo, el exteriorismo y el estridentismo***


Palabras clave: vanguardia, poesía latinoamericana, metáfora, exteriorismo, estridentismo, Gabriel Núñez Palencia.


Introducción

La poesía de Gabriel Núñez Palencia, reunida en su Antología personal: vanguardias, se construye sobre un tejido estético que dialoga con tres movimientos fundamentales de las letras hispanoamericanas del siglo XX: el ultraísmo argentino, el exteriorismo nicaragüense y el estridentismo mexicano. El autor asume la premisa borgiana de que la metáfora constituye “el verdadero milagro de la milenaria gesta verbal” (Borges, 1921/2010), y a partir de ahí desarrolla una voz lírica personal que oscila entre lo íntimo y lo social, entre lo erótico y lo político, entre la contemplación estética y la denuncia.

La antología presenta una doble articulación: por un lado, la exploración del yo lírico en sus facetas amorosas y sensoriales; por otro, la mirada crítica hacia la ciudad, los medios de comunicación y las injusticias sociales. En este ensayo se analizarán los textos incluidos, destacando los recursos de imaginería vanguardista y las tensiones entre tradición y ruptura.


Flor regada: erotismo y fragilidad de la imagen femenina

El poema “Flor regada” explora la vulnerabilidad de la mujer como metáfora universal:
“Era flor desnuda / Todos la regaban”. Aquí se percibe una impronta ultraísta en el uso de la metáfora visual como condensación de múltiples significados. La flor, símbolo de belleza y fragilidad, se convierte en receptáculo de miradas masculinas, en objeto que es regado y manipulado. La “desilusión desnuda” representa la fractura entre deseo y desencanto, un tono existencial que recuerda a Maples Arce cuando afirmaba que “las cosas no tienen valor intrínseco posible, y su equivalencia poética florece en sus relaciones” (Maples Arce, 1924/1997).


Nada: el vacío como materia poética

En “Nada” se advierte una poética minimalista y visual: “Aire sin habla / Arena seca / Ala extendida”. La anáfora de la letra “A” construye un ritmo elemental y despojado. Este poema responde a la máxima exteriorista de “tratar las cosas directamente”, en donde lo cotidiano se convierte en material simbólico (Cortés, 1982). La brevedad recuerda al haiku, pero con una impronta occidental que privilegia la imagen fragmentada.


El puerto: carnaval erótico y crítica social

“El puerto” mezcla lo festivo con lo grotesco. Los cuerpos femeninos son nombrados con un realismo estridente: “Fuegos artificiales de senos y tangas encendidas”. La imaginería violenta y luminosa proyecta tanto la sensualidad como la alienación colectiva, en un tono que remite al estridentismo, movimiento que veía en la urbe un espacio de excesos y contradicciones. Al mismo tiempo, la enumeración de sirenas mutiladas y hombres ciegos sugiere una denuncia a la cosificación del cuerpo femenino en el espacio urbano.


Encuérate!: la insistencia en el deseo

Este poema es una letanía erótica donde la repetición de “Encuérate” funciona como ritmo y mandato. El yo poético nombra a diversas mujeres con un tono entre festivo y lúdico, a medio camino entre la canción popular y la poesía performática. Aquí se evidencia el legado del estridentismo, que buscaba un arte “colectivo y callejero” (List Arzubide, 1926/2001). Sin embargo, la voz de Núñez Palencia no solo celebra, también ironiza el ritual amoroso, mostrando cómo el deseo se convierte en discurso reiterado que persigue el goce inmediato.


Dulcinea: la relectura de lo cervantino

La figura de Dulcinea aparece despojada de idealización: “No tienes sabor en sí Dulcinea / es sólo que en mi boca sabes”. El poeta desmitifica la tradición caballeresca y convierte a la musa en cuerpo tangible, sensual y cercano. Este recurso recuerda la “desacralización” de símbolos literarios que también practicaron los estridentistas mexicanos al intervenir íconos culturales. Además, la reiteración de negaciones subraya la tensión entre lo imaginado y lo vivido, entre mito y carne.


El diario dice que me amas: entre la barbarie y la intimidad

Aquí se manifiesta la veta social de la antología. La yuxtaposición entre noticias violentas —“descuartizaron a uno”, “quieren dejar sin pensión a los ancianos”— y la declaración amorosa revela el absurdo de la vida contemporánea. La ironía recuerda al tono de Roque Dalton, quien también colocaba la violencia política en diálogo con lo íntimo. La paradoja central es que, en un mundo caótico y cruel, el amor aún puede ser afirmado como resistencia poética.


Ciudades con insomnio: modernidad y alienación urbana

Este poema condensa el imaginario estridentista al máximo: automóviles, luces de neón, relojes, bares y mercancías saturan la experiencia. La ciudad es presentada como un organismo desvelado que consume y devora a sus habitantes. El verso “Las letras danzan por las esquinas predicando merolicas” denuncia la banalización del lenguaje en la sociedad de consumo. El poema se acerca a la crítica de Walter Benjamin sobre la modernidad como espectáculo y mercancía (Benjamin, 2003). Núñez Palencia se inserta en esa tradición al mostrar la urbe como espacio de insomnio y deshumanización.


Conclusión

La Antología personal: vanguardias de Gabriel Núñez Palencia no se limita a imitar los movimientos vanguardistas del siglo pasado, sino que los reactualiza en un contexto contemporáneo donde el amor, la violencia social y la alienación urbana se entrecruzan. Su obra muestra que la poesía aún puede ser un espacio de reinvención estética, de crítica social y de celebración erótica. En este sentido, Núñez Palencia se sitúa en la continuidad de la tradición vanguardista latinoamericana, pero también aporta una voz singular que oscila entre la metáfora visual, el testimonio social y la experimentación rítmica.


Apéndice I: Preguntas para mesa de debate

  1. ¿De qué manera la poesía de Núñez Palencia reactualiza las estéticas vanguardistas en un contexto contemporáneo?
  2. ¿Es el erotismo en esta antología una forma de liberación o una reproducción de la mirada patriarcal?
  3. ¿Cómo dialoga el poema El diario dice que me amas con la relación entre violencia mediática y afectividad en el siglo XXI?
  4. ¿Puede entenderse Ciudades con insomnio como una continuación del imaginario urbano del estridentismo o como una crítica postmoderna?
  5. ¿Qué lugar ocupa la ironía en la construcción de las imágenes poéticas de esta obra?

Apéndice II: Analogía con autores contemporáneos

La obra de Núñez Palencia puede ponerse en diálogo con poetas contemporáneos que también fusionan lo íntimo y lo social. Por ejemplo, con Coral Bracho, cuya poesía erótica explora la sensualidad del cuerpo desde la metáfora líquida, y con Eduardo Espina, quien desarrolla una poética fragmentada y experimental cercana al ultraísmo. Asimismo, su tono crítico frente a la modernidad urbana recuerda a Mario Santiago Papasquiaro, del infrarrealismo mexicano, cuyo “estridentismo tardío” comparte la denuncia de la ciudad como espacio alienante. En este sentido, Núñez Palencia se ubica en una tradición viva de poetas que buscan renovar el lenguaje sin renunciar a la crítica social ni al goce estético.


Bibliografía

  • Benjamin, W. (2003). La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica. Ítaca.
  • Borges, J. L. (2010). Textos recobrados (1919-1929). Emecé. (Trabajo original publicado en 1921).
  • Cortés, O. (1982). El exteriorismo en la poesía nicaragüense. Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua.
  • List Arzubide, G. (2001). El movimiento estridentista. Fondo de Cultura Económica. (Trabajo original publicado en 1926).
  • Maples Arce, M. (1997). Andamios interiores. Fondo de Cultura Económica. (Trabajo original publicado en 1924).


***Antología personal: vanguardias Gabriel Núñez Palencia


 

 

INTRODUCCIÓN

 

Hay que desnudar la emoción, hay que utilizar sólo ritmo y metáfora, somos visuales, simbólicos; hay que visualizar los sonidos y que los colores tengan sonido; hay que buscar las metáforas excepcionales: “esas constituyen el corazón, el verdadero milagro de la milenaria gesta verbal” (Borges, Manifiesto Ultra)

 

Hay que hacer poesía con el mundo exterior, que esta se exprese en las imágenes que nos rodean, dice el exteriorismo: has poesía con lo cotidiano, las personas, las cosas, las anécdotas, los nombres propios de lugares y personas; con fechas y cifras de ser esto necesario; utiliza las letras mayúsculas con los nombres propios como Che, Caracas, Cabañas, México; has de la poesía una narrativa anecdótica. Tres son los principios: 1)Tratar las cosas directamente; 2)Prescindir de toda palabra que no contribuya a la presentación; y 3)Componer en una secuencia analógica a la frase musical.

 

Para Manuel Maples Arce “la vida es sólo un método sin respuestas que se lleve a intervalos”; “la verdad estética, es tan sólo un estado de emoción incoercible desarrollando un plano extrabasal de equivalencia integralista. Las cosas no tienen valor intrínseco posible, y su equivalencia poética, florece en sus relaciones y coordinaciones, las que sólo se manifiestan en un sector interno, más emocionante y más definitivo que una realidad desmantelada”; “buscamos la verdad en la realidad pensada y no en la realidad aparente”; “toda técnica de arte, está destinada a llenar una función espiritual en un momento determinado”; “el hombre no es un mecanismo de relojería nivelado y sistémico”.

 

La pequeña antología  que propongo contiene obras de mi creación, y la dejó a su  consideración,  ésta ha de verse influenciada por  tres estéticas vanguardistas: el ultraísmo (Argentina), el exteriorismo (Nicaragua) y el estridentismo mexicano, pero con una voz propia y desde mi personalidad lírica.

 

 


 

 

Flor regada

 

Era flor desnuda

Todos la regaban

En su noche y cabellera  se trenzaban

luceros tristes

hombres cabalgando en la desilusión desnuda

 

 

 

 

Nada

 

Aire sin habla

Arena seca

Ala extendida

Alameda en rama

Agua...

Ave que se aleja...

 

 


 

 

El puerto

 

El puerto es una hoguera

Fuegos artificiales de senos y tangas encendidas

Soles ardiendo!

 

Todos y todas se miran

traen el mar dentro

la  alegría

son agua marina

Ellos son peces escuálidos

Ellas

Sirenas con alas desplumadas

 

El puerto es un incendio!

Una fiesta de luces erectas!

Una hoguera!

Fuegos artificiales de senos y de tantas encendidas!

que los  hombres han quedado ciegos!

 


 

Encuérate!

Lucero!

que me cieguen tus luces de noche

Deja tus prendas allá olvidadas

Piérdelas

Piérdete a mi lado un ratito

y ocupémonos de tus cositas

Dulce!

Que tus olas y holas me sonrían

Juegos

Jugos

y todas tus p e r l a s

Lupe!

Encuérate!

Iliana

Aunque peques y peque yo contigo

Encuérate ya

Susana

que tus quejas y gemidos sean música sonora

Melodía

Ritmo de tu cintura que no duerme

Encuérate siempre!

Perla

cuando te llame yo

Dolores

que te encuentre ya bien desnuda

y con frío de besos

Encuérate!

Encuérate pues!

que tu mar y tus mares sean

el son de olas risueñas

Lucrecia

Esmeralda

Rosa Isela

El baile de un pez con remos y brío

Encuérate!

Teresa

Aviéntame tus prendas rojas a la cara

Deja abierta la gruta del desvelo

Elena!

Que tus olas y holas me sonrían

Juegos

Jugos

y todas las p e r l a s de este mundo!

 

 


 

Dulcinea

 

No tienes sabor en sí Dulcinea

es sólo que en mi boca sabes

Ni forma en sí tienen tus senos

que en mis manos se hacen

y crecen agusto

No

Dulcinea

Esa piel no es el cielo

tu suavidad nace entre mis dedos

que ejecutan tu música y entonces cantas

No tiene vino tu lengua Dulcinea

es la mía que cala lo añejo de tu beso

y que así me embriaga

No son tus enaguas el dulce Dulcinea

No

Es sí

que prefiero llegar ahí

a tu avispero de mieles

Dulcinea

No

no tienes sabor en sí te digo

Sólo es que en mi lengua tus senos y tu piel

saben a leche y mieles

 

 

 

 

 

 

El diario dice que me amas

 que  ayer 6 de diciembre

descuartizaron  a uno

que quieren dejar sin pensión a los ancianos

 

El diario dice de terrorismo

habla de miseria

de miserables

de realeza en pleno siglo XXI

 

El diario trae muchas fotos sangrientas

habla  de un planeta que se nos acaba

Cómo no ha de decir el diario que me amas

María?

Cuando se predican ahí tantas barbaridades!

 

 

 


 

Ciudades con insomnio

 

No hay tiempo en las ciudades que no duermen

Las letras danzan por las esquinas predicando merolicas

vendiendo  hasta la sonrisa

un VMW

una máquina bañada en oro

un   tic tac de a segundo que no para nunca

se merca  a Edison en series de colores

 

La ciudad tiene insomnio

la señorita fru fru cobra por minuto nocturno

Todo es $ y ojos cual faros en altas

en  bajas o en stop

intermitentes y choques

Las luces de neón son ilusiones de la física

Semáforos en verde

 

Las esquinas son cosméticas y ebrias

El aire es una romería de luces que hablan

de  colores que suenan desde el Do al Si sin compás

ni ritmo

y tus dientes son las teclas de un jazz sin oficio

 

Un VMW se hizo trizas!

El tic tac no para nunca!

La ciudad no duerme

Los bares beben de 7 a 7

Las luces de la ciudad son sólo ilusiones transeúntes

inercia de las horas que beben café en la terraza asfáltica

un arpón de cristales rojos

un éxtasis    hash   cerveza helada en bote!



 

 

 

 

 

viernes, 26 de septiembre de 2025

***Los heraldos negros de César Vallejo: un acercamiento interdisciplinario***


Palabras clave: César Vallejo; Los heraldos negros; dolor existencial; poética del trauma; religión y sufrimiento; dimensión social; performatividad; recepción crítica.

César Abraham Vallejo (1892–1938), nacido en Santiago de Chuco, Perú, es considerado uno de los poetas más influyentes del siglo XX. Su obra se caracteriza por la capacidad de transformar la experiencia íntima del dolor en lenguaje universal, abriendo un camino de renovación poética y de crítica social. En 1919, publicó Los heraldos negros, un libro escrito entre 1915 y 1918, que significó su primera irrupción en la escena literaria (Vallejo, 1919/1998). La edición inicial, impresa en la penitenciaría de Lima, se convirtió en un hito cultural no solo por su contenido innovador, sino también por el contexto marginal de su publicación (Wikimedia Commons, s. f.). Como afirma Hart (2014), en esta obra inicial ya se inscriben los temas fundamentales de Vallejo: el sufrimiento humano, la caída de la fe, la violencia del destino y el dolor como experiencia colectiva.

El poema que abre la colección y que da nombre al libro, Los heraldos negros, inicia con el verso lapidario: “Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!” (Vallejo, 1919/1998, p. 3). La expresión se convierte en núcleo de una poética del trauma, en la que el lenguaje oscila entre la tentativa de nombrar y la imposibilidad de comprender plenamente la magnitud del sufrimiento. Para Hart (2014), el poema encarna un “lenguaje de conmoción” en el que las palabras no describen, sino que reproducen la violencia misma de la experiencia. La recurrencia del “¡Yo no sé!” revela un sujeto fracturado que, frente al dolor, solo alcanza a confesar su incapacidad para explicarlo.

Desde el punto de vista simbólico, Vallejo articula un campo semántico cargado de resonancias religiosas. El verso “Son las caídas hondas de los Cristos del alma” (Vallejo, 1919/1998, p. 4) expone la apropiación y subversión de la imaginería cristiana: el Cristo, en vez de redimir, cae con el hombre en su miseria. Ortega (2002) ha señalado que este procedimiento constituye una poética de la blasfemia y la queja, donde la figura divina deja de ser garante del sentido para convertirse en fuente de incertidumbre. En este punto, Los heraldos negros se inserta en la tradición filosófica de la teodicea, planteando la pregunta por el mal desde la perspectiva de la experiencia humana (Encyclopædia Britannica, s. f.).

No obstante, el poema no se limita a la dimensión espiritual. El sufrimiento expresado se enmarca en una experiencia colectiva. La referencia a los “potros de bárbaros atilas” y a los “heraldos negros que nos manda la Muerte” (Vallejo, 1919/1998, p. 3) evoca no solo la violencia individual, sino también la histórica y social. En el Perú de inicios del siglo XX, las estructuras económicas y raciales reproducían desigualdades profundas, y la voz poética traduce ese trasfondo en imágenes universales de dolor (González Vigil, 1998). Como subraya Hart (2014), el yo lírico convierte la herida personal en un emblema de la precariedad humana, anticipando el giro social que marcaría Poemas humanos.

El estilo de Vallejo intensifica esta dimensión mediante recursos lingüísticos innovadores. La inserción de interjecciones, pausas abruptas y metáforas apocalípticas constituye lo que Ortega (2002) define como una “estética del desgarramiento”, en la que la sintaxis fracturada refleja la herida existencial. La imposibilidad de articular una explicación racional del dolor encuentra en el lenguaje poético un espacio de testimonio, más que de resolución.

Finalmente, debe destacarse la dimensión performativa del poema. La oralidad potencia la experiencia de lectura: el silencio tras “¡Yo no sé!” y el énfasis en términos como “golpes” o “heraldos” transforman la lectura en un acontecimiento sonoro (Research Starters/EBSCO, s. f.). De esta forma, la obra trasciende la página y se convierte en evento colectivo, demostrando que la poesía de Vallejo también vive en la voz y en la escucha.

En conclusión, Los heraldos negros inaugura una poética que atraviesa lo existencial, lo religioso, lo social y lo lingüístico. Su fuerza perdura porque convierte la experiencia traumática en palabra compartida, y porque, a través de su tono interrogativo, mantiene abierta la pregunta por el sentido del sufrimiento humano. Como observa Hart (2014), su vigencia reside en que la obra aún conmueve y desestabiliza, recordándonos que el dolor, aunque incomprensible, puede inscribirse en la memoria colectiva mediante la poesía.


Referencias


Apéndice A — Poema íntegro Los heraldos negros

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... ¡Yo no sé!

Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino cruel
lanzó sobre su cruenta pena y la hizo trizas.

Es necesario haber sufrido
para poder cantar, con un canto de victoria,
las penas que son verdad.


Apéndice B — Preguntas para mesa de debate

  1. ¿Cómo transforma Vallejo la experiencia personal del dolor en un discurso colectivo y universal?
  2. ¿Qué papel desempeña la imaginería religiosa en la subversión del sentido tradicional del sufrimiento?
  3. ¿En qué medida el contexto social del Perú de inicios del siglo XX puede leerse en el trasfondo del poema?
  4. ¿El poema ofrece consuelo o, más bien, plantea la imposibilidad de encontrarlo?
  5. ¿Cómo se relaciona la performatividad del poema —su recitación en voz alta— con la intensidad del contenido?
  6. ¿Qué aporta la categoría de “poética del trauma” para comprender la obra temprana de Vallejo?
  7. ¿Puede leerse Los heraldos negros como una anticipación de la poesía social posterior del autor?


CÉSAR VALLEJO (1892-1938)LOS HERALDOS NEGROS


LOS HERALDOS NEGROS

HAY GOLPES EN la vida, tan fuertes... Yo no sé.
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... Yo no sé.
Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.
Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.
Y el hombre... Pobre... pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como un charco de culpa, en la mirada.
Hay golpes en la vida, tan fuertes ... Yo no sé

jueves, 25 de septiembre de 2025

Cantidad y calidad en la literatura comercial y no comercial



La paradoja 

Introducción

Palabras clave: literatura comercial, literatura no comercial, libros más vendidos, Shōtarō Yasuoka, Agatha Christie, ventas digitales.

En la historia de la literatura contemporánea suele establecerse una tensión entre lo comercial y lo no comercial. La primera se asocia con la producción masiva y con el objetivo prioritario de alcanzar el mercado más amplio posible; la segunda, con la búsqueda estética, filosófica o experimental, muchas veces en detrimento de la circulación. Este ensayo propone examinar el contraste entre los escritores que más libros han publicado dentro de la literatura comercial, en particular Shōtarō Yasuoka, quien ostenta el récord Guinness por su enorme producción, y figuras de la literatura no comercial, como James Joyce, cuyo número de obras es reducido pero cuyo impacto cultural es incuestionable. Asimismo, se destacará la paradoja de que no siempre la cantidad de libros publicados coincide con la relevancia literaria, y se señalará la obra más vendida en cada caso, reconociendo también el cambio de paradigma que supone el ascenso de los libros electrónicos frente a los impresos.

Desarrollo

De acuerdo con Guinness World Records (s. f.-a), el escritor japonés Shōtarō Yasuoka (1920–2013) es reconocido por ser el autor con más publicaciones en el mundo, con más de 1,000 títulos registrados. Su obra, enmarcada en la tradición de la literatura popular japonesa, se caracteriza por su accesibilidad y abundancia temática. En contraste, autores como James Joyce o Juan Rulfo, representantes de la literatura no comercial, publicaron muy pocos libros: Joyce escribió apenas tres novelas —Retrato del artista adolescente (1916), Ulises (1922) y Finnegans Wake (1939)—, mientras que Rulfo publicó únicamente Pedro Páramo (1955) y El llano en llamas (1953). Sin embargo, estas obras son consideradas hitos de la literatura universal.

Este contraste permite subrayar que la cantidad no es necesariamente sinónimo de calidad o trascendencia. La literatura comercial responde con frecuencia a las leyes del mercado editorial, donde la repetición, la fórmula narrativa y el ritmo de publicación resultan esenciales para sostener el éxito. Por el contrario, la literatura no comercial suele apostar por la experimentación estilística, la reflexión filosófica o el riesgo estético, lo cual limita su circulación inmediata, pero aumenta su valor histórico y cultural.

En cuanto a las obras más vendidas, Guinness World Records (s. f.-b) y otras fuentes confirman que, dentro de la literatura comercial, la novela “And Then There Were None” (1939) de Agatha Christie es el libro de ficción más vendido de todos los tiempos, con más de 100 millones de ejemplares. En la literatura no comercial, aunque las cifras no alcanzan esos niveles, títulos como Ulises de Joyce o Pedro Páramo de Rulfo han logrado una proyección académica y cultural incalculable, siendo referencia obligada en universidades y círculos intelectuales de todo el mundo.

Por otro lado, el mercado editorial actual enfrenta una transición decisiva. Según BloggingWizard (2025), las ventas de libros electrónicos representan ya más del 30 % del total de transacciones en países como Estados Unidos y Reino Unido. Sin embargo, el libro impreso mantiene una fuerza simbólica y afectiva que impide su desaparición. Estudios como los de TonerBuzz (2024) muestran que, si bien los eBooks crecen sostenidamente, los lectores siguen prefiriendo el formato físico para colecciones y obras de prestigio literario.

Conclusión

El análisis evidencia que la relevancia literaria no depende de la cantidad de obras publicadas, sino de la capacidad de generar impacto cultural, filosófico o estético. Shōtarō Yasuoka ejemplifica el extremo de la productividad, mientras que James Joyce o Juan Rulfo encarnan la brevedad con profundidad. En términos comerciales, Agatha Christie permanece como la escritora más vendida de la historia. Finalmente, el presente nos obliga a repensar estas dinámicas en un contexto donde el libro electrónico y las plataformas digitales comienzan a redefinir qué significa ser un escritor exitoso y qué formas adoptará la circulación literaria en el futuro inmediato.


Anexo I: Preguntas para debate

  1. ¿Debe considerarse la productividad literaria un valor en sí mismo, o únicamente importa la calidad estética de las obras?
  2. ¿Hasta qué punto los criterios del mercado editorial condicionan la escritura de los autores contemporáneos?
  3. ¿Puede el libro electrónico democratizar aún más el acceso a la literatura, o corre el riesgo de trivializarla?
  4. ¿Es posible que, en el futuro, un escritor digital supere en ventas a clásicos como Agatha Christie?

Anexo II: Expectativas en la era digital

La transición hacia el libro electrónico genera varias expectativas:

  • Mayor accesibilidad global: un lector en cualquier país puede adquirir un texto instantáneamente.
  • Diversificación de la autoría: plataformas de autopublicación permiten que escritores independientes compitan con editoriales tradicionales.
  • Reducción de costos de producción y distribución, lo que abre un panorama más amplio para autores emergentes.
  • Nuevos modelos de lectura interactiva y multimodal, que transforman la experiencia literaria clásica.

No obstante, el formato digital plantea también desafíos: la pérdida del objeto libro como símbolo cultural, los problemas de piratería y la dificultad de preservación digital a largo plazo. El futuro parece dirigirse a una convivencia híbrida entre el libro impreso y el electrónico, más que a la sustitución absoluta de uno por otro.


Referencias

BloggingWizard. (2025, 15 de agosto). 21 top book sales statistics for 2025. BloggingWizard. https://bloggingwizard.com/book-sales-statistics/

Guinness World Records. (s. f.-a). Most published works by one author. Guinness World Records. Recuperado el 26 de septiembre de 2025, de https://guinnessworldrecords.com/world-records/most-published-works-by-one-author

Guinness World Records. (s. f.-b). Best-selling book of fiction. Guinness World Records. Recuperado el 26 de septiembre de 2025, de https://guinnessworldrecords.com/world-records/67377-best-selling-book-of-fiction

TonerBuzz. (2024, 11 de diciembre). Printed books vs eBooks statistics, trends and facts [2024]. TonerBuzz. https://www.tonerbuzz.com/blog/paper-books-vs-ebooks-statistics/

Wikipedia contributors. (2025, 25 de septiembre). List of best-selling books. En Wikipedia. https://en.wikipedia.org/wiki/List_of_best-selling_books



miércoles, 24 de septiembre de 2025

El cuento más corto de Gabriel García Márquez

Un soldado argentino que regresaba de las Islas Malvinas al término de la guerra llamó a su madre por teléfono desde el Regimiento I de Palermo en Buenos Aires y le pidió autorización para llevar a casa a un compañero mutilado cuya familia vivía en otro lugar. Se trataba —según dijo— de un recluta de 19 años que había perdido una pierna y un brazo en la guerra, y que además estaba ciego.

La madre, aunque feliz del retorno de su hijo con vida, contestó horrorizada que no sería capaz de soportar la visión del mutilado, y se negó a aceptarlo en su casa. Entonces el hijo cortó la comunicación y se pegó un tiro.


domingo, 21 de septiembre de 2025

Ensayo académicoNoam Chomsky y la crítica a la Inteligencia Artificial: entre el plagio y la creatividad humana



Palabras clave: Inteligencia Artificial, Noam Chomsky, creatividad, plagio, ética tecnológica, desplazamiento laboral.


Introducción

Noam Chomsky, uno de los pensadores contemporáneos más influyentes en la lingüística, la filosofía y la política, ha manifestado una postura crítica hacia la Inteligencia Artificial (IA), especialmente en relación con los modelos de lenguaje como ChatGPT. En un artículo publicado en The New York Times (8 de marzo de 2023), Chomsky sostiene que la mente humana no puede equipararse con sistemas estadísticos que procesan datos masivos para generar respuestas plausibles. Su crítica va más allá de lo técnico: cuestiona la legitimidad ética y cultural de estos desarrollos, calificándolos como "software de plagio". Este ensayo analiza y contraargumenta dichas ideas, destacando su relevancia en el debate actual sobre el papel de la IA en la sociedad contemporánea.


La mente humana frente a la máquina estadística

Chomsky subraya que la mente humana opera de manera "eficiente y elegante" con información limitada, en contraste con los sistemas de IA que requieren cantidades descomunales de datos (Chomsky, 2023). Esta afirmación enfatiza la capacidad explicativa y generadora de teorías propia del intelecto humano, frente al carácter correlacional y estadístico de la IA.

Contraargumento: Aunque es cierto que la IA no crea explicaciones en el sentido filosófico, los modelos avanzados han demostrado capacidad de generar hipótesis útiles en áreas como la biología molecular y la astronomía (Marcus & Davis, 2023). Así, el valor de la IA podría radicar no en imitar el pensamiento humano, sino en complementarlo.


¿IA o “software de plagio”?

El pensador sostiene que estos sistemas no producen conocimiento genuino, sino que recombinan información existente, “alterándola lo suficiente para escapar de las leyes de derechos de autor” (Chomsky, 2023). Tal postura plantea la cuestión de la autoría y la originalidad en la era digital.

Contraargumento: El concepto de plagio implica intencionalidad de apropiación indebida, lo cual difícilmente puede aplicarse a un software sin voluntad propia (Boden, 2016). Más bien, el debate debería centrarse en la regulación del uso de datos, en el reconocimiento a los autores originales y en la creación de marcos legales que protejan la propiedad intelectual.


La metáfora del “robo colonial”

Chomsky compara el uso de obras humanas por parte de la IA con “el mayor robo de propiedades desde que los colonos europeos llegaron a tierras nativas americanas” (Chomsky, 2023). Esta metáfora busca subrayar la magnitud de la apropiación cultural y económica implicada.

Contraargumento: Si bien la metáfora es poderosa en términos retóricos, puede considerarse exagerada. La colonización implicó violencia, despojo y exterminio de pueblos, mientras que la IA plantea un problema distinto: la redistribución de valor en las economías digitales (Zuboff, 2019). Más que un robo, podría entenderse como una explotación no regulada de recursos culturales.


Creatividad humana y límites de la IA

La crítica central de Chomsky gira en torno a la imposibilidad de la IA para generar verdaderas explicaciones o comprender significados. Desde esta perspectiva, la creatividad humana sigue siendo insustituible.

Contraargumento: La IA ya ha demostrado capacidad de innovación práctica en campos como el arte digital, la música algorítmica y el diseño arquitectónico. No obstante, tales innovaciones siguen requiriendo de un marco humano interpretativo y crítico para dotarlas de sentido.


Conclusión

Las críticas de Chomsky ofrecen un marco valioso para reflexionar sobre los límites y riesgos de la IA, especialmente en lo relativo a la creatividad, la ética y la propiedad intelectual. Sin embargo, reducir la IA a “software de plagio” resulta simplista y deja de lado sus potenciales beneficios. El desafío actual no es rechazar la IA de manera absoluta, sino regularla y orientarla hacia un uso responsable que complemente —y no sustituya— la capacidad explicativa y creativa de la mente humana.


Anexo 1. Preguntas para debate

  1. ¿Puede considerarse plagio una producción generada por un sistema sin conciencia ni intención?
  2. ¿Hasta qué punto la metáfora colonial de Chomsky es pertinente para describir el uso de datos en IA?
  3. ¿La IA representa una amenaza a la creatividad humana o un estímulo para expandir sus posibilidades?
  4. ¿Qué modelos de regulación deberían adoptarse para proteger a los autores y trabajadores en la era de la IA?
  5. ¿Debe cambiar la noción misma de "propiedad intelectual" en contextos de inteligencia artificial generativa?

Anexo 2. Relevancia del uso no adecuado de la IA en el mundo laboral

El uso excesivo o inadecuado de la IA plantea riesgos significativos en el ámbito laboral. Diversos estudios estiman que millones de empleos en sectores como la atención al cliente, la traducción, el periodismo o la programación podrían ser desplazados o transformados radicalmente (Frey & Osborne, 2017). Este fenómeno no solo implica pérdida de ingresos, sino también una crisis de identidad profesional y de sentido social para quienes vean sus oficios automatizados.

La preocupación central radica en que, sin políticas de reconversión laboral, educación continua y redistribución equitativa de los beneficios de la automatización, la IA podría profundizar desigualdades ya existentes. Por ello, las advertencias de Chomsky adquieren relevancia no solo en lo filosófico, sino en lo económico y político, exigiendo respuestas estructurales a nivel global.


Referencias

  • Boden, M. A. (2016). AI: Its nature and future. Oxford University Press.
  • Chomsky, N. (2023, marzo 8). The False Promise of ChatGPT. The New York Times. https://www.nytimes.com
  • Frey, C. B., & Osborne, M. A. (2017). The future of employment: How susceptible are jobs to computerisation? Technological Forecasting and Social Change, 114, 254–280.
  • Marcus, G., & Davis, E. (2023). Rebooting AI: Building Artificial Intelligence We Can Trust. Vintage.
  • Zuboff, S. (2019). The age of surveillance capitalism: The fight for a human future at the new frontier of power. PublicAffairs


**La fotografía entre la memoria y inmediatez**



La fotografía entre la memoria y la inmediatez: reflexiones a partir de Susan Sontag

Palabras clave

Fotografía; tecnología digital; Susan Sontag; memoria visual; manipulación; inmediatez; técnica fotográfica.

Introducción

En Sobre la fotografía, Susan Sontag (2007) planteó una visión lúcida sobre el carácter ambiguo de las imágenes: objetos destinados tanto a preservar como a transformar la memoria colectiva. Entre sus reflexiones se encuentra la siguiente afirmación: “Las fotografías, que manosean la escala del mundo, son a su vez reducidas, ampliadas, recortadas, retocadas, manipuladas, trucadas. Envejecen, atacadas por las consabidas dolencias de los objetos de papel; desaparecen; se hacen valiosas, y se compran y venden; se reproducen. Las fotografías, que almacenan el mundo, parecen incitar el almacenamiento. Se adhieren en álbumes, se enmarcan y se ponen sobre mesas, se clavan en paredes, se proyectan como diapositivas” (p. 11).

Hoy, en pleno siglo XXI, estas palabras adquieren una vigencia insospechada: la fotografía ya no solo “almacena” el mundo, sino que lo multiplica, lo fragmenta y lo reinventa en una inmediatez radical, consecuencia del desarrollo tecnológico. En este ensayo se examina la transición de la técnica fotográfica desde la época del revelado químico hasta la era digital, reflexionando sobre las ventajas, riesgos y renovaciones que ello implica para la cultura visual contemporánea.

De la espera al instante: la transformación técnica de la fotografía

Durante buena parte del siglo XX, la fotografía estuvo vinculada a procesos complejos: la toma de imágenes en película sensible, el revelado en cuarto oscuro, la aplicación de químicos y la necesaria espera para ver el resultado. Cada fotografía exigía un acto de paciencia y de cuidado técnico. Como señala Fontcuberta (2016), la fotografía analógica “construía un vínculo con el tiempo, porque la imagen no era inmediata, sino diferida; había una distancia entre el instante capturado y el instante contemplado” (p. 45).

En contraste, la era digital ha roto este intervalo. Una fotografía tomada con un teléfono inteligente aparece en milésimas de segundo y puede compartirse de manera masiva e ilimitada. La inmediatez ha democratizado el acceso, pero también ha modificado el valor simbólico de las imágenes: ya no son objetos únicos o “tesoros de papel”, sino flujos interminables de información que circulan en redes sociales.

La manipulación como norma: entre lo técnico y lo estético

Lo que Sontag describió como “retocadas, manipuladas, trucadas” se ha convertido hoy en práctica cotidiana. Aplicaciones como Photoshop o filtros de Instagram permiten transformar una imagen en segundos, borrando la frontera entre documento y artificio. Mientras en el pasado la manipulación requería destrezas de laboratorio, hoy la edición está al alcance de cualquier usuario.

Esto plantea dilemas éticos y estéticos. Por un lado, la posibilidad de crear narrativas visuales más expresivas; por otro, la pérdida de confianza en la fotografía como registro de lo real. Como advierte Azoulay (2019), “la fotografía contemporánea ya no se piensa como testimonio, sino como construcción de mundos posibles” (p. 63).

Entre la memoria y la saturación: lo que se gana y lo que se pierde

La transición tecnológica implica también cambios en la relación de la fotografía con la memoria. Los álbumes familiares, cuidadosamente organizados y limitados en número, daban un valor especial a cada imagen. Hoy, la sobreabundancia digital genera una paradoja: nunca se habían producido tantas fotografías, pero pocas llegan a conservarse o revisitarse.

Entre las ventajas se encuentra la capacidad de documentar lo cotidiano, la democratización del arte fotográfico y la posibilidad de preservar y difundir imágenes con facilidad. Entre los riesgos, el desgaste del valor simbólico, la saturación visual y la manipulación que erosiona la confianza en la imagen como prueba.

Conclusión

La reflexión de Susan Sontag resuena con fuerza en un presente en el que la fotografía ha pasado de ser un objeto de memoria a un flujo inmediato de información. Si antes la técnica exigía tiempo y paciencia, hoy la inmediatez tecnológica redefine el vínculo entre imagen, verdad y memoria. La fotografía digital no sustituye a la analógica, sino que la resignifica, recordándonos que toda imagen es, en última instancia, una construcción cultural.


Bibliografía

  • Azoulay, A. (2019). The civil contract of photography. Zone Books.
  • Fontcuberta, J. (2016). La furia de las imágenes: notas sobre la postfotografía. Galaxia Gutenberg.
  • Sontag, S. (2007). Sobre la fotografía. Alfaguara.


***La fotografía como constitución estética*** 


La fotografía como construcción estética: análisis técnico y compositivo de una escena urbana en blanco y negro

Palabras clave

Fotografía en blanco y negro; composición; estética visual; luz y sombra; modelaje; narrativa visual.


Introducción

La fotografía artística en blanco y negro constituye un lenguaje visual que va más allá de la mera documentación: se erige como un medio de expresión estética en el que la técnica, la composición y la actitud de la modelo convergen en una narrativa visual compleja (Sontag, 2006). La imagen analizada, que retrata a una mujer sentada en una terraza urbana con un gesto de abandono y deleite, ofrece un ejemplo paradigmático de cómo la fotografía construye significados a través de elementos técnicos, lumínicos y humanos.

Este ensayo propone un análisis integral de los aspectos técnicos, estéticos y compositivos de la fotografía, así como de la influencia de la modelo en la construcción de la escena, estableciendo vínculos entre el discurso visual y la percepción cultural contemporánea.


Aspectos técnicos

El uso del blanco y negro en la imagen no es casual, pues elimina la distracción del color y resalta la fuerza del contraste lumínico. La luz natural enfatiza el relieve corporal de la modelo y otorga dramatismo al entorno, creando una dialéctica entre sombra y claridad (Barthes, 1980). El encuadre es cerrado pero abierto hacia el entorno urbano: se centra en la figura humana sin desprenderla por completo de los elementos contextuales como la mesa, el vino o los zapatos en el suelo.

Asimismo, la profundidad de campo es controlada para mantener nítidos los elementos centrales y suavizar los secundarios, logrando una composición equilibrada. El contraste alto acentúa texturas —desde el cabello hasta el mantel cuadriculado—, subrayando la materialidad de la escena.


Estética y composición

Desde el punto de vista estético, la fotografía se sostiene en la tradición clásica de la representación femenina: la modelo ocupa el centro visual y, mediante su postura, proyecta sensualidad, libertad y contemplación. El juego de líneas diagonales (piernas, brazos, cabello) dirige la mirada del espectador hacia un movimiento ascendente, mientras que los elementos horizontales de la mesa y el suelo equilibran la composición.

El espacio urbano refuerza la estética mediterránea y cotidiana: la pizza, el vino y el mobiliario evocan un estilo de vida hedonista, contrastando con la solemnidad monocromática de la imagen. Esta yuxtaposición entre placer sensorial y sobriedad visual genera un discurso estético ambiguo: cotidiano y al mismo tiempo sublime (Benjamin, 2003).


El papel del modelaje en la composición

La influencia de la modelo es decisiva para la fuerza compositiva de la fotografía. Su postura corporal, con las piernas cruzadas y los brazos elevados, transmite una tensión entre relajación y teatralidad. El gesto facial, con los ojos cerrados y una expresión de entrega, potencia la narrativa de placer y libertad.

La decisión de quitarse los zapatos y dejarlos al pie de la mesa agrega un detalle narrativo que humaniza la escena: la modelo no es solo un objeto estético, sino un agente que participa activamente en la construcción del sentido visual (Berger, 1972). De este modo, el modelaje coadyuva a convertir una escena banal —comer en una terraza— en un instante cargado de erotismo, estilo y contemplación artística.


Conclusiones

La fotografía analizada demuestra cómo la convergencia entre técnica, estética y modelaje configura un discurso visual que trasciende la anécdota cotidiana. El uso del blanco y negro, la composición equilibrada y la expresividad de la modelo permiten construir una narrativa visual que oscila entre lo íntimo y lo urbano, entre lo sensual y lo contemplativo. La imagen se convierte así en un ejemplo de cómo la fotografía contemporánea utiliza recursos técnicos y humanos para generar significado y provocar reflexión en el espectador.


Bibliografía

  • Barthes, R. (1980). La cámara lúcida. Paidós.
  • Benjamin, W. (2003). La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica. Ítaca.
  • Berger, J. (1972). Modos de ver. Gustavo Gili.
  • Sontag, S. (2006). Sobre la fotografía. Alfaguara.

Anexo I. Preguntas para mesa de debate

  1. ¿Cómo transforma la ausencia de color la percepción estética de la fotografía?
  2. ¿El modelaje en la imagen funciona como un elemento narrativo o puramente estético?
  3. ¿Hasta qué punto los elementos contextuales (vino, pizza, zapatos) contribuyen al sentido de la obra?
  4. ¿La fotografía enfatiza más la individualidad de la modelo o la cotidianidad del entorno?
  5. ¿Qué diferencias narrativas se generarían si la imagen fuera en color?

Anexo II. El modelaje como recurso compositivo

El modelaje en esta fotografía cumple una función más allá de lo ornamental: organiza la narrativa visual. La disposición corporal dirige las líneas de la composición; la expresión facial dota de carga emocional; y la acción implícita —descalzarse, cerrar los ojos, relajarse— aporta una historia sugerida.

La modelo actúa como catalizador estético que permite al espectador transitar de la mera contemplación de un espacio urbano a la percepción de una experiencia existencial. En este sentido, el modelaje se convierte en un recurso indispensable para dar unidad a la obra, dotándola de una poética corporal que integra técnica, estética y narrativa.



OCTAVIO PAZ. **Piedra de Sol**

 

Nota introductoria de

RAMÓN XIRAU

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO

 

COORDINACIÓN DE DIFUSIÓN CULTURAL

DIRECCIÓN DE LITERATURA

 

MÉXICO, 2008

ÍNDICE

 

 

NOTA INTRODUCTORIA RAMÓN XIRAU 3

 

PIEDRA DE SOL                         7

 

 

NOTA INTRODUCTORIA

 

 

OCTAVIO PAZ (1914) es hoy en día uno de los grandes poetas de lengua castellana. Me atrevo a decir que es el más grande. Su obra, que se inicia en la revista Taller, se contrapone, en buena medida, a la de los poetas de Contemporáneos (Gorostiza, Villaurrutia, Novo) y se contrapone a ella porque, aun cuando Paz sea un poeta de la soledad, no se queda en un mundo aislado y solitario como sus inmediatos antecesores, sino que busca constantemente la comunión, la comunidad, en cuatro experiencias fundamentales: la del amor, la de la imagen poética, la de lo sagrado y la de la presencia. Experimentador de soledades, Paz alcanza a ir más allá de ellas para encontrarse con los otros, con el otro que ya está, latentemente, en nosotros mismos.

Es característico de la obra de Paz que después de una de sus “épocas” (en realidad toda su poesía muestra una honda continuidad) publique un gran poema extenso: así, después de Ladera Este (1962-1968), este poema que es Blanco (1966); así, en años recientes, este extraordinario libro en prosa, prosa que es tanto reflexión como poesía, que se llama El mono gramático (1972), y en 1974, Pasado en claro. Así, en 1957, Piedra de sol, este poema que el lector tiene en sus manos. Habría que decir que ninguno de estos poemas termina una época. De hecho son poemas que sintetizan mucho de lo que Paz ha escrito en años anteriores y que también anuncian nuevas modalidades dentro de la evolución de su poesía.

Piedra de sol es un poema clave. En la primera edición, Paz hacía notar que el poema consta de 584 endecasílabos y que “este número de versos es igual al de la revolución sinódica del planeta Venus”. Los seis versos que inician y terminan el poema son versos de pureza, versos de una realidad perfecta y hermosa. Con esta realidad llena de paz y de pureza, con este paraíso poético se abre y se cierra el ciclo de Piedra de sol. En el cuerpo del poema, encontraremos redenciones y caídas, nacimientos y muertes, negaciones y afirmaciones. Consideremos el amor. El amor aparece, en primer término como posibilidad de comunicación: “voy por tu cuerpo como por el mundo”. Pero este amor mítico y perfecto se desmiembra en nombres: Melusina, Laura, Isabel, Perséfona, María —nombres todos ellos simbólicos. El amor se personaliza y al hacerlo entraña división, soledad, escisión. Melusina deja de ser mujer para convertirse en “atroz escama”, su presencia es ausencia (“no hay nadie, no eres nadie…”). Sin embargo, en el acto amoroso existe la eternidad: “…el mundo cambia / si dos, vertiginosos y enlazados / caen sobre la yerba”. Cuando Paz se refiere a España —aquella España en la cual estuvo presente, aquel Madrid bombardeado y asediado— está ante el desastre y sin embargo, el amor, aun en el cataclismo, puede ser una vía de salvación, de unión casi sagrada: “Los dos se desnudaron y se amaron / por defender nuestra ración de tiempo y paraíso.” Soledad y ruina; también comunión, comunión en el amor. Y es que de hecho, lo que redime a los hombres, lo que da un sentido sagrado a sus vidas es siempre el amor, amor que es unión de los opuestos —como unión de los opuestos es la imagen poética cuando une plumas y piedras para que el poeta pueda decir: las plumas son piedras. Octavio Paz lo ha dicho muy claramente en uno de sus textos en prosa, texto de juventud que se encuentra en Las peras del olmo: “Creo que los poetas de todos los tiempos han afirmado lo mismo: el deseo es un testimonio de nuestra condición desgarrada; asimismo, es una tentativa por recobrar nuestra mitad perdida. Y el amor, como la imagen poética, es un instante de reconciliación de los contrarios.” Esta reconciliación que los hombres pueden llegar a alcanzar a pesar de su aislamiento, a pesar de andar por el mundo como “mitad perdida”, es siempre sagrado. Un texto más reciente de Octavio Paz, Conjunciones y disyunciones, libro por cierto insuficientemente leído, da una significación muy clara a esta experiencia fundamental: hay que vivir el presente, hay que vivir el amor, hay que vivir la “presencia amada”. Es la única posibilidad de salvación para Occidente; lo es también, para todos los hombres.

El lector tiene ante sus ojos —y en sus oídos— una de las obras capitales de la literatura contemporánea. Cada lector sacará sus propias conclusiones de un poema como Piedra de sol. Espero tan sólo que estas palabras iniciales y algo esquemáticas sirvan para orientar la lectura y para que el escritor tenga una perspectiva que no excluye —todo poema es móvil, todo poema corresponde a nuestras experiencias personales— otras lecturas posibles; otras recreaciones del poema.

 

 

RAMÓN XIRAU

PIEDRA DE SOL

 

La treizième revient… c’est encor la première; et c’est toujours la seule —ou c’est le seul moment; car es-tu reine, ô toi, la première ou dernière? 

es-tu roi, toi le seul ou le dernier amant?

GÉRARD DE NERVAL (Arthémis)

 

un sauce de cristal, un chopo de agua, un alto surtidor que el viento arquea, un árbol bien plantado mas danzante, un caminar de río que se curva, avanza, retrocede, da un rodeo y llega siempre: un caminar tranquilo

de estrella o primavera sin premura, agua que con los párpados cerrados mana toda la noche profecías, unánime presencia en oleaje, ola tras ola hasta cubrirlo todo, verde soberanía sin ocaso como el deslumbramiento de las alas

cuando se abren en mitad del cielo,

 

un caminar entre las espesuras de los días futuros y el aciago fulgor de la desdicha como un ave petrificando el bosque con su canto y las felicidades inminentes entre las ramas que se desvanecen, horas de luz que pican ya los pájaros,

presagios que se escapan de la mano,

 

una presencia como un canto súbito, como el viento cantando en el incendio, una mirada que sostiene en vilo al mundo con sus mares y sus montes,

cuerpo de luz filtrada por un ágata,

 

piernas de luz, vientre de luz, bahías, roca solar, cuerpo color de nube, color de día rápido que salta,

la hora centellea y tiene cuerpo, el mundo ya es visible por tu cuerpo,

es transparente por tu transparencia,

 

voy entre galerías de sonidos, fluyo entre las presencias resonantes, voy por las transparencias como un ciego, un reflejo me borra, nazco en otro, oh bosque de pilares encantados, bajo los arcos de la luz penetro

los corredores de un otoño diáfano,

 

voy por tu cuerpo como por el mundo, tu vientre es una plaza soleada, tus pechos dos iglesias donde oficia la sangre sus misterios paralelos, mis miradas te cubren como yedra, eres una ciudad que el mar asedia, una muralla que la luz divide en dos mitades de color durazno, un paraje de sal, rocas y pájaros

bajo la ley del mediodía absorto,

 

vestida del color de mis deseos como mi pensamiento vas desnuda, voy por tus ojos como por el agua, los tigres beben sueño en esos ojos, el colibrí se quema en esas llamas, voy por tu frente como por la luna, como la nube por tu pensamiento,

voy por tu vientre como por tus sueños,

 

tu falda de maíz ondula y canta, tu falda de cristal, tu falda de agua, tus labios, tus cabellos, tus miradas, toda la noches llueves, todo el día abres mi pecho con tus dedos de agua, cierras mis ojos con tu boca de agua, sobre mis huesos llueves, en mi pecho hunde raíces de agua un árbol líquido, voy por tu talle como por un río, voy por tu cuerpo como por un bosque, como por un sendero en la montaña que en un abismo brusco se termina, voy por tus pensamientos afilados y a la salida de tu blanca frente mi sombra despeñada se destroza, recojo mis fragmentos uno a uno

y prosigo sin cuerpo, busco a tientas,

 

corredores sin fin de la memoria, puertas abiertas a un salón vacío donde se pudren todos los veranos, las joyas de la sed arden al fondo, rostro desvanecido al recordarlo, mano que se deshace si la toco, cabelleras de arañas en tumulto

sobre sonrisas de hace muchos años,

 

a la salida de mi frente busco, busco sin encontrar, busco un instante, un rostro de relámpago y tormenta corriendo entre los árboles nocturnos, rostro de lluvia en un jardín a oscuras,

agua tenaz que fluye a mi costado,

 

busco sin encontrar, escribo a solas, no hay nadie, cae el día, cae el año, caigo con el instante, caigo a fondo, invisible camino sobre espejos que repiten mi imagen destrozada, piso días, instantes caminados, piso los pensamientos de mi sombra,

piso mi sombra en busca de un instante,

 

busco una fecha viva como un pájaro, busco el sol de las cinco de la tarde templado por los muros de tezontle: la hora maduraba sus racimos y al abrirse salían las muchachas de su entraña rosada y se esparcían por los patios de piedra del colegio, alta como el otoño caminaba envuelta por la luz bajo la arcada y el espacio al ceñirla la vestía de una piel más dorada y transparente,

 

tigre color de luz, pardo venado por los alrededores de la noche, entrevista muchacha reclinada en los balcones verdes de la lluvia, adolescente rostro innumerable, he olvidado tu nombre, Melusina, Laura, Isabel, Perséfona, María, tienes todos los rostros y ninguno, eres todas las horas y ninguna, te pareces al árbol y a la nube, eres todos los pájaros y un astro, te pareces al filo de la espada y a la copa de sangre del verdugo, yedra que avanza, envuelve y desarraiga al alma y la divide de sí misma,

 

escritura de fuego sobre el jade, grieta en la roca, reina de serpientes, columna de vapor, fuente en la peña, circo lunar, peñasco de las águilas, grano de anís, espina diminuta y mortal que da penas inmortales, pastora de los valles submarinos y guardiana del valle de los muertos, liana que cuelga del cantil del vértigo, enredadera, planta venenosa, flor de resurrección, uva de vida, señora de la flauta y del relámpago, terraza del jazmín, sal en la herida, ramo de rosas para el fusilado, nieve en agosto, luna del patíbulo, escritura del mar sobre el basalto, escritura del viento en el desierto,

testamento del sol, granada, espiga, rostro de llamas, rostro devorado, adolescente rostro perseguido, años fantasmas, días circulares que dan al mismo patio, al mismo muro, arde el instante y son un solo rostro los sucesivos rostros de la llama, todos los nombres son un solo nombre, todos los rostros son un solo rostro, todos los siglos son un solo instante y por todos los siglos de los siglos cierra el paso al futuro un par de ojos,

 

no hay nada frente a mí, sólo un instante rescatado esta noche, contra un sueño de ayuntadas imágenes soñado, duramente esculpido contra el sueño, arrancado a la nada de esta noche, a pulso levantado letra a letra, mientras afuera el tiempo se desboca y golpea las puertas de mi alma el mundo con su horario carnicero,

 

sólo un instante mientras las ciudades, los nombres, los sabores, lo vivido, se desmoronan en mi frente ciega, mientras la pesadumbre de la noche mi pensamiento humilla y mi esqueleto, y mi sangre camina más despacio y mis dientes se aflojan y mis ojos se nublan y los días y los años sus horrores vacíos acumulan,

 

mientras el tiempo cierra su abanico y no hay nada detrás de sus imágenes el instante se abisma y sobrenada rodeado de muerte, amenazado por la noche y su lúgubre bostezo, amenazado por la algarabía de la muerte vivaz y enmascarada el instante se abisma y se penetra, como un puño se cierra, como un fruto que madura hacia dentro de sí mismo

y a sí mismo se bebe y se derrama el instante translúcido se cierra y madura hacia dentro, echa raíces, crece dentro de mí, me ocupa todo, me expulsa su follaje delirante, mis pensamientos sólo son sus pájaros, su mercurio circula por mis venas, árbol mental, frutos sabor de tiempo,

 

oh vida por vivir y ya vivida, tiempo que vuelve en una marejada y se retira sin volver el rostro, lo que pasó no fue pero está siendo y silenciosamente desemboca en otro instante que se desvanece:

 

frente a la tarde de salitre y piedra armada de navajas invisibles una roja escritura indescifrable escribes en mi piel y esas heridas como un traje de llamas me recubren, ardo sin consumirme, busco el agua, y en tus ojos no hay agua, son de piedra, y tus pechos, tu vientre, tus caderas son de piedra, tu boca sabe a polvo, tu boca sabe a tiempo emponzoñado, tu cuerpo sabe a pozo sin salida, pasadizo de espejos que repiten los ojos del sediento, pasadizo que vuelve siempre al punto de partida, y tú me llevas ciego de la mano por esas galerías obstinadas hacia el centro del círculo y te yergues como un fulgor que se congela en hacha, como luz que desuella, fascinante como el cadalso para el condenado, flexible como el látigo y esbelta como un arma gemela de la luna, y tus palabras afiladas cavan mi pecho y me despueblan y vacían, uno a uno me arrancas los recuerdos,

he olvidado mi nombre, mis amigos gruñen entre los cerdos o se pudren comidos por el sol en un barranco,

 

no hay nada en mí sino una larga herida, una oquedad que ya nadie recorre, presente sin ventanas, pensamiento que vuelve, se repite, se refleja y se pierde en su misma transparencia, conciencia traspasada por un ojo que se mira mirarse hasta anegarse de claridad:

yo vi tu atroz escama, Melusina, brillar verdosa al alba, dormías enroscada entre las sábanas y al despertar gritaste como un pájaro y caíste sin fin, quebrada y blanca, nada quedó de ti sino tu grito, y al cabo de los siglos me descubro con tos y mala vista, barajando viejas fotos:

no hay nadie, no eres nadie,

un montón de ceniza y una escoba, un cuchillo mellado y un plumero, un pellejo colgado de unos huesos, un racimo ya seco, un hoyo negro y en el fondo del hoyo los dos ojos de una niña ahogada hace mil años,

 

miradas enterradas en un pozo, miradas que nos ven desde el principio, mirada niña de la madre vieja que ve en el hijo grande un padre joven, mirada madre de la niña sola que ve en el padre grande un hijo niño, miradas que nos miran desde el fondo de la vida y son trampas de la muerte —¿o es al revés: caer en esos ojos es volver a la vida verdadera?,

 

¡caer, volver, soñarme y que me sueñen otros ojos futuros, otra vida,

otras nubes, morirme de otra muerte! —esta noche me basta, y este instante que no acaba de abrirse y revelarme dónde estuve, quién fui, cómo te llamas, cómo me llamo yo:

¿hacía planes para el verano —y todos los veranos— en Christopher Street, hace diez años, con Filis que tenía dos hoyuelos donde bebían luz los gorriones?, ¿por la Reforma Carmen me decía “no pesa el aire, aquí siempre es octubre”, o se lo dijo a otro que he perdido o yo lo invento y nadie me lo ha dicho?, ¿caminé por la noche de Oaxaca, inmensa y verdinegra como un árbol, hablando solo como viento loco y al llegar a mi cuarto —siempre un cuarto— no me reconocieron los espejos?, ¿desde el hotel Vernet vimos al alba bailar con los castaños —“ya es muy tarde” decías al peinarte y yo veía manchas en la pared, sin decir nada?, ¿subimos juntos a la torre, vimos caer la tarde desde el arrecife?,

¿comimos uvas en Bidart?, ¿compramos gardenias en Perote?, nombres, sitios,

calles y calles, rostros, plazas, calles, estaciones, un parque, cuartos solos, manchas en la pared, alguien se peina, alguien canta a mi lado, alguien se viste,

cuartos, lugares, calles, nombres, cuartos,

 

Madrid, 1937, en la Plaza del Ángel las mujeres cosían y cantaban con sus hijos, después sonó la alarma y hubo gritos, casas arrodilladas en el polvo, torres hendidas, frentes escupidas y el huracán de los motores, fijo:

los dos se desnudaron y se amaron por defender nuestra porción eterna, nuestra ración de tiempo y paraíso, tocar nuestra raíz y recobrarnos, recobrar nuestra herencia arrebatada por ladrones de vida hace mil siglos, los dos se desnudaron y besaron porque las desnudeces enlazadas saltan el tiempo y son invulnerables, nada las toca, vuelven al principio, no hay tú ni yo, mañana, ayer ni nombres, verdad de dos en sólo un cuerpo y alma, oh ser total… cuartos a la deriva

entre ciudades que se van a pique, cuartos y calles, nombres como heridas, el cuarto con ventanas a otros cuartos con el mismo papel descolorido donde un hombre en camisa lee el periódico o plancha una mujer; el cuarto claro que visitan las ramas del durazno; el otro cuarto: afuera siempre llueve y hay un patio y tres niños oxidados; cuartos que son navíos que se mecen en un golfo de luz; o submarinos: el silencio se esparce en olas verdes, todo lo que tocamos fosforece; mausoleos del lujo, ya roídos los retratos, raídos los tapetes; trampas, celdas, cavernas encantadas, pajareras y cuartos numerados, todos se transfiguran, todos vuelan, cada moldura es nube, cada puerta da al mar, al campo, al aire, cada mesa es un festín; cerrados como conchas el tiempo inútilmente los asedia, no hay tiempo ya, ni muro: ¡espacio, espacio, abre la mano, coge esta riqueza, corta los frutos, come de la vida,

tiéndete al pie del árbol, bebe el agua!,

 

todo se transfigura y es sagrado,  es el centro del mundo cada cuarto,  es la primera noche, el primer día,  el mundo nace cuando dos se besan,  gota de luz de entrañas transparentes  el cuarto como un fruto se entreabre  o estalla como un astro taciturno  y las leyes comidas de ratones,  las rejas de los bancos y las cárceles,  las rejas de papel, las alambradas,  los timbres y las púas y los pinchos,  el sermón monocorde de las armas,  el escorpión meloso y con bonete,  el tigre con chistera, presidente  del Club Vegetariano y la Cruz Roja,  el burro pedagogo, el cocodrilo  metido a redentor, padre de pueblos,  el Jefe, el tiburón, el arquitecto  del porvenir, el cerdo uniformado,  el hijo predilecto de la Iglesia  que se lava la negra dentadura  con el agua bendita y toma clases  de inglés y democracia, las paredes  invisibles, las máscaras podridas  que dividen al hombre de los hombres,  al hombre de sí mismo, se derrumban 

por un instante inmenso y vislumbramos  nuestra unidad perdida, el desamparo  que es ser hombres, la gloria que es ser hombres  y compartir el pan, el sol, la muerte, 

el olvidado asombro de estar vivos;

 

amar es combatir, si dos se besan  el mundo cambia, encarnan los deseos,  el pensamiento encarna, brotan alas  en las espaldas del esclavo, el mundo es real y tangible, el vino es vino,  el pan vuelve a saber, el agua es agua,  amar es combatir, es abrir puertas,  dejar de ser fantasma con un número 

a perpetua cadena condenado  por un amo sin rostro; el mundo cambia  si dos se miran y se reconocen,  amar es desnudarse de los nombres:  “déjame ser tu puta”, son palabras  de Eloísa, mas él cedió a las leyes,  la tomó por esposa y como premio  lo castraron después; mejor el crimen,  los amantes suicidas, el incesto  de los hermanos como dos espejos  enamorados de su semejanza,  mejor comer el pan envenenado,  el adulterio en lechos de ceniza,  los amores feroces, el delirio,  su yedra ponzoñosa, el sodomita  que lleva por clavel en la solapa  un gargajo, mejor ser lapidado  en las plazas que dar vuelta a la noria  que exprime la sustancia de la vida,  cambia la eternidad en horas huecas,  los minutos en cárceles, el tiempo 

en monedas de cobre y mierda abstracta;

 

mejor la castidad, flor invisible  que se mece en los tallos del silencio,  el difícil diamante de los santos  que filtra los deseos, sacia al tiempo,  nupcias de la quietud y el movimiento,  canta la soledad en su corola,  pétalo de cristal es cada hora,  el mundo se despoja de sus máscaras y en su centro, vibrante transparencia,  lo que llamamos Dios, el ser sin nombre,  se contempla en la nada, el ser sin rostro  emerge de sí mismo, sol de soles, 

plenitud de presencias y de nombres;

 

sigo mi desvarío, cuartos, calles,  camino a tientas por los corredores  del tiempo y subo y bajo sus peldaños  y sus paredes, palpo y no me muevo,  vuelvo adonde empecé, busco tu rostro,  camino por las calles de mí mismo  bajo un sol sin edad, y tú a mi lado  caminas como un árbol, como un río  caminas y me hablas como un río,  creces como una espiga entre mis manos,  lates como una ardilla entre mis manos,  vuelas como mil pájaros, tu risa  me ha cubierto de espumas, tu cabeza  es un astro pequeño entre mis manos,  el mundo reverdece si sonríes  comiendo una naranja, el mundo cambia 

si dos, vertiginosos y enlazados,  caen sobre la yerba: el cielo baja,  los árboles ascienden, el espacio  sólo es luz y silencio, sólo espacio  abierto para el águila del ojo,  pasa la blanca tribu de las nubes,  rompe amarras el cuerpo, zarpa el alma,  perdemos nuestros nombres y flotamos  a la deriva entre el azul y el verde,  tiempo total donde no pasa nada 

sino su propio transcurrir dichoso,

 

no pasa nada, callas, parpadeas  (silencio: cruzó un ángel este instante grande como la vida de cien soles), ¿no pasa nada, sólo un parpadeo? —y el festín, el destierro, el primer crimen la quijada del asno, el ruido opaco y la mirada incrédula del muerto al caer en el llano ceniciento, Agamenón y su mugido inmenso y el repetido grito de Casandra más fuerte que los gritos de las olas, Sócrates en cadenas (el sol nace, morir es despertar: “Critón, un gallo a Esculapio, ya sano de la vida”),

el chacal que diserta entre las ruinas de Nínive, la sombra que vio Bruto antes de la batalla, Moctezuma en el lecho de espinas de su insomnio, el viaje en la carreta hacia la muerte —el viaje interminable mas contado por Robespierre minuto tras minuto, la mandíbula rota entre las manos—, Churruca en su barrica como un trono escarlata, los pasos ya contados de Lincoln al salir hacia el teatro, el estertor de Trotski y sus quejidos de jabalí, Madero y su mirada que nadie contestó: ¿por qué me matan?, los carajos, los ayes, los silencios del criminal, el santo, el pobre diablo, cementerios de frases y de anécdotas que los perros retóricos escarban, el delirio, el relincho, el ruido oscuro que hacemos al morir y ese jadeo de la vida que nace y el sonido de huesos machacados en la riña y la boca de espuma del profeta y su grito v el grito del verdugo y el grito de la víctima… son llamas 

los ojos y son llamas lo que miran,  llama la oreja y el sonido llama,  brasa los labios y tizón la lengua,  el tacto y lo que toca, el pensamiento  y lo pensado, llama el que lo piensa,  todo se quema, el universo es llama,  arde la misma nada que no es nada  sino un pensar en llamas, al fin humo: 

no hay verdugo ni víctima…

¿y el grito 

en la tarde del viernes?, y el silencio  que se cubre de signos, el silencio  que dice sin decir, ¿no dice nada?,  ¿no son nada los gritos de los hombres?,  ¿no pasa nada cuando pasa el tiempo? —no pasa nada, sólo un parpadeo del sol, un movimiento apenas, nada, no hay redención, no vuelve atrás el tiempo, los muertos están fijos en su muerte y no pueden morirse de otra muerte, intocables, clavados en su gesto, desde su soledad, desde su muerte sin remedio nos miran sin mirarnos, su muerte ya es la estatua de su vida, un siempre estar ya nada para siempre, cada minuto es nada para siempre, un rey fantasma rige tus latidos y tu gesto final, tu dura máscara labra sobre tu rostro cambiante: el monumento somos de una vida ajena y no vivida, apenas nuestra,

 

—¿la vida, cuándo fue de veras nuestra?,  ¿cuándo somos de veras lo que somos?,  bien mirado no somos, nunca somos a solas sino vértigo y vacío, muecas en el espejo, horror y vómito, nunca la vida es nuestra, es de los otros, la vida no es de nadie, todos somos la vida —pan de sol para los otros, los otros todos que nosotros somos—, soy otro cuando soy, los actos míos son más míos si son también de todos, para que pueda ser he de ser otro, salir de mí, buscarme entre los otros, los otros que no son si yo no existo, los otros que me dan plena existencia, no soy, no hay yo, siempre somos nosotros, la vida es otra, siempre allá, más lejos, fuera de ti, de mí, siempre horizonte, vida que nos desvive y enajena, que nos inventa un rostro y lo desgasta, hambre de ser, oh muerte, pan de todos, Eloísa, Perséfona, María,  muestra tu rostro al fin para que vea  mi cara verdadera, la del otro,  mi cara de nosotros siempre todos,  cara de árbol y de panadero,  de chofer y de nube y de marino,  cara de sol y arroyo y Pedro y Pablo,  cara de solitario colectivo,  despiértame, ya nazco: vida y muerte 

pactan en ti; señora de la noche,  torre de claridad, reina del alba,  virgen lunar, madre del agua madre,  cuerpo del mundo, casa de la muerte,  caigo sin fin desde mi nacimiento,  caigo en mí mismo sin tocar mi fondo,  recógeme en tus ojos, junta el polvo  disperso y reconcilia mis cenizas, ata mis huesos divididos, sopla  sobre mi ser, entiérrame en tu tierra,  tu silencio dé paz al pensamiento  contra sí mismo airado; abre la mano, 

señora de semillas que son días,  el día es inmortal, asciende, crece,  acaba de nacer y nunca acaba,  cada día es nacer, un nacimiento  es cada amanecer y yo amanezco,  amanecemos todos, amanece  el sol cara de sol, Juan amanece 

con su cara de Juan cara de todos,

 

puerta del ser, despiértame, amanece,  déjame ver el rostro de este día.  déjame ver el rostro de esta noche,  todo se comunica y transfigura,  arco de sangre, puente de latidos,  llévame al otro lado de esta noche,  adonde yo soy tú somos nosotros,  al reino de pronombres enlazados, puerta del ser: abre tu ser, despierta,  aprende a ser también, labra tu cara,  trabaja tus facciones, ten un rostro  para mirar mi rostro y que te mire,  para mirar la vida hasta la muerte,  rostro de mar, de pan, de roca y fuente,  manantial que disuelve nuestros rostros  en el rostro sin nombre, el ser sin rostro, 

indecible presencia de presencias…

 

quiero seguir, ir más allá, y no puedo:  se despeñó el instante en otro y otro,  dormí sueños de piedra que no sueña  y al cabo de los años como piedras oí cantar mi sangre encarcelada,  con un rumor de luz el mar cantaba,  una a una cedían las murallas,  todas las puertas se desmoronaban  y el sol entraba a saco por mi frente,  despegaba mis párpados cerrados,  desprendía mi ser de su envoltura,  me arrancaba de mí, me separaba  de mi bruto dormir siglos de piedra  y su magia de espejos revivía  un sauce de cristal, un chopo de agua,  un alto surtidor que el viento arquea,  un árbol bien plantado mas danzante,  un caminar de río que se curva,  avanza, retrocede, da un rodeo  y llega siempre:

 

 

México, 1957 

Tomado de Octavio Paz: Libertad bajo palabra, colección “Letras mexicanas”, F.C.E., México, 1957.



***Anahui, “alegradora***. (Gabriel Núñez Palencia)


Prologo

Nuestro poeta Tlaltecatzin ( entre siglos XIV ó XVI), en su época, entabla un diálogo con la “alegradora”, con anahui; la mujer del placer de los tiempos prehispánicos. Ahora en el siglo XXI, Gabriel Núñez Palencia en Anahui, “alegradora” continua el diálogo poético con esta mujer del placer, y para ello se vale de los recursos líricos de nuestros antepasados, su voz, sus voces...

La exaltación emotiva, la abundancia de formas figuradas, el diafrasismo, el paralelismo, el estribillo; y los caracteres de orden ideal, es decir, presentar una poesía colectiva y no necesariamente ideal, que la colectividad cante como en los “ corridos”; darle a la expresión poética un sentido de elevación, deificar a la “alegradora”; ser breve en la expresión; comparar a anahui con flores, plumar ricas, piedras preciosas y aves; dar un sentido de universalidad a la poesía. Dar animismo, dramatizar y dar  un tono épico; una génesis que aflore en lo natural.

Sin más quede consideración suya: Anahui, “alegradora”. 
 
Canto uno

Me despeño en tu adentro,
flor tostada que vienes y vas 
con tu guirnalda de plumas y colores,
con tu placer invitas miel, mieles.

Ave de cuello azul
fresco rocío has de irte,
he de irme.

Criatura de cielo y flor,
sobre  tu lecho de flores amarillas y blancas
te prestas, te abandonas y descarnas.
Con tu boca de floreciente cacao,
con tu canto embriagas mi vida.

Ave de cuello azul
fresco rocío has de irte,
he de irme. 

Canto dos

¡Que muera que perezca
Anahui,
alegradora de quetzal
que perezca muerto en tus plumas,
azules, amarillas.
Que viva que renazca,
Anahui,
alegradora de jade,
entre tu flor de maíz tostado viva!

¡Oh, amiga!
Sabrosa mujer has de irte,
he de irme en tu vuelo azul.
¡Diosa del canto de piedras!
comida dulce has de irte,
¡Solo quedo ah, Diosa!

Canto tres

¿Te seguiré en tu río dulce,
quetzal en vuelo, piedra brillante?

¡Válgame mejor la muerte,
amiga, hilera de flores,
corazón que gusta.
Soy cantor solo,
como roca he de despeñarme!

Ave de cuello azul
fresco rocío has de irte,
he de irme. 

Canto cuatro

Como lago tus ojos nacen,
como cacao tostado tu flor se da,
¿quien robarme tu corazón osara,
si con mi filo la muerte encontraría?

Canto quinto

¡Que muera que perezca
Anahui,
alegradora de quetzal
que perezca muerto en tus plumas,
azules, amarillas.
Que viva que renazca,
Anahui,
alegradora de jade,
entre tu flor de maíz tostado viva!