MANIFIESTO: *PAN, CIRCO Y ALGORITMO CRÍTICA DE LA HEGEMONÍA NEOLIBERAL DIGITAL*
No vivimos una crisis de la democracia: vivimos su
simulación permanente. No habitamos la sociedad del espectáculo: somos su
materia prima. No asistimos a una desviación tecnológica: habitamos la forma
histórica del capital tardío.
El viejo pan y circo no ha desaparecido. Ha sido
perfeccionado. El pan es ahora subsistencia precarizada.
El circo es una economía total de la atención. El algoritmo
es el administrador invisible de ambas cosas.
El neoliberalismo digital no gobierna por la fuerza.
Gobierna produciendo realidad. No reprime: optimiza.
No censura: satura. No ordena: seduce. No manda: gestiona.
La racionalidad instrumental ha colonizado la totalidad de
la vida social. Todo debe ser eficiente. Todo debe ser medible. Todo debe ser
intercambiable. Aquello que no produce valor es descartado. Aquello que no
circula es silenciado.
El algoritmo es la nueva forma de la ley. No se presenta
como mandato, sino como recomendación. No discute: calcula. No argumenta:
predice. No obedece a la verdad ni a la justicia, sino a la funcionalidad
sistémica.
La inteligencia artificial no es neutral. Es ideología
automatizada. Es razón instrumental sin sujeto. Es dominación sin rostro y sin
responsabilidad. Aprende del mundo deformado que el capital ha producido y lo
devuelve amplificado, naturalizado, legitimado.
El sujeto ha sido reducido a dato. La experiencia, a
estadística. La memoria, a archivo. El deseo, a perfil de consumo. La vida, a
flujo de información procesable.
La verdad ha sido sustituida por la métrica. La política,
por la tendencia. El pensamiento, por la reacción inmediata. La crítica, por la
indignación efímera.
El espectáculo digital no oculta la dominación: la
estetiza. La vuelve deseable. La vuelve viral. La vuelve consumible.
La precariedad se vende como libertad. La autoexplotación
como realización personal. La vigilancia como personalización. La obediencia
como elección. La sumisión como participación.
La esfera pública ha sido colonizada. El diálogo ha sido
reemplazado por el ruido. El argumento, por el impacto. La razón, por el
algoritmo.
El sistema no necesita convencer. Le basta con administrar.
No necesita consenso. Le basta con ocupación permanente de la atención.
Rechazamos la reconciliación. Rechazamos la crítica
integrada. Rechazamos la esperanza administrada por el sistema. Rechazamos la
ilusión de una tecnología redentora.
La crítica que no incomoda es publicidad. La crítica que
propone soluciones funcionales es cómplice. La crítica verdadera es negativa.
No ofrece consuelo. No promete futuro. Interrumpe.
Pensar contra el algoritmo es hoy un acto político. Negarse
a la optimización total es un gesto de resistencia. Recuperar la lentitud es
una forma de sabotaje. Decir no es el primer acto de libertad.
Este manifiesto no busca likes. No busca viralidad. No
busca consenso. Busca fisuras. Busca incomodar.
Busca recordar que otra vida es pensable sólo si este orden
es negado.
Mientras el capital administre el sentido, la crítica no
debe administrar esperanza, sino sostener la negatividad.
No hay reforma posible del espectáculo. No hay humanización
posible del algoritmo. La tarea no es mejorar el sistema, sino desenmascararlo.
La emancipación no será digital. Será conflictiva. Será
incómoda. O no será.
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