jueves, 18 de diciembre de 2025

El aullido como desarticulación del logos: corporalidad, violencia y animalidad en Aullido de Gabriel Núñez Palencia


Introducción

El poema Aullido, incluido en el volumen El lugar pletórico (2016) de Gabriel Núñez Palencia, se inscribe en una poética de la ruptura radical del lenguaje articulado y de la disolución del sujeto racional. A través de imágenes sensoriales violentas, sinestésicas y corporales, el texto propone una regresión simbólica hacia la animalidad, entendida no como degradación moral sino como desenmascaramiento de la fragilidad del logos occidental.

El poema no narra ni describe una experiencia externa: encarna una experiencia límite. El lenguaje se vuelve materia orgánica, saliva, arena, sangre y grito. En este sentido, Aullido dialoga con tradiciones poéticas que cuestionan la centralidad de la razón —desde el expresionismo y el surrealismo hasta ciertas corrientes de la poesía latinoamericana contemporánea— y con marcos filosóficos que problematizan la relación entre cuerpo, lenguaje y poder.

Este análisis propone una lectura desde una perspectiva interdisciplinaria que articula la poética de la corporalidad, la crítica al racionalismo, y la estética de lo abyecto, entendiendo el poema como una escena de colapso semántico donde el sujeto deviene grito.


Palabras clave: poesía contemporánea, corporalidad, animalidad, violencia simbólica, ruptura del lenguaje, poesía de autor.


1. Marco teórico: lenguaje, cuerpo y animalidad

El poema puede leerse a la luz de la crítica filosófica al logocentrismo formulada por autores como Nietzsche (1882/2001), quien cuestiona la supremacía de la razón como forma de acceso a la verdad, y retomada por Derrida (1967/1998), para quien el lenguaje no es un sistema transparente sino una estructura inestable atravesada por la diferencia.

Asimismo, el concepto de animalidad resulta clave. Para Agamben (2004), la distinción entre lo humano y lo animal es una construcción política y metafísica que se activa precisamente cuando el lenguaje fracasa. En Aullido, el paso del discurso al grito marca ese umbral: el sujeto deja de hablar y comienza a aullar, gesto que desmantela la jerarquía entre razón y cuerpo.

Finalmente, la noción de lo abyecto (Kristeva, 1980/2006) permite entender la insistencia en fluidos, baba, sangre y arena como una poética que expulsa lo normativo y confronta al lector con aquello que la cultura reprime.


2. El silencio sonoro y la inversión sensorial

Un sonoro silencio tocan tus dedos ciegos
la boca no mira lo que tus ojos sienten

Desde el primer verso, el poema se construye sobre paradojas sensoriales. El “sonoro silencio” introduce una tensión entre presencia y ausencia, mientras que los “dedos ciegos” y la “boca que no mira” invierten las funciones perceptivas tradicionales.

Esta sinestesia no es ornamental: señala la crisis del orden cognitivo. El cuerpo percibe de manera fragmentada, desarticulada, como si los sentidos ya no obedecieran a una conciencia unificadora. El sujeto poético no controla su experiencia; la padece.


3. Pensamiento corporal y violencia interior

tu lengua ahora piensa lo que trituran tus sesos

Aquí se produce una inversión radical del pensamiento cartesiano. No es el cerebro el que piensa, sino la lengua; no hay idea, hay trituración. El pensamiento se vuelve violento, casi mecánico, despojado de abstracción.

Este verso condensa una crítica feroz a la idea de la razón como instancia pura. El pensamiento nace del cuerpo, del dolor, del desgaste. Como señala Merleau-Ponty (1945/1993), no pensamos sobre el cuerpo: pensamos desde él.


4. El grito como ruptura del lenguaje

Babeas...!
Sólo gritas por los poros

La baba y el grito son signos de una pérdida de control simbólico. El lenguaje articulado se disuelve y el cuerpo se expresa de manera involuntaria. El grito “por los poros” sugiere una totalidad corporal que habla sin palabras.

Este momento marca el tránsito definitivo del discurso al aullido, forma sonora primitiva que antecede y excede al lenguaje humano.


5. Naturaleza hostil y erosión del sujeto

¿acaso la piedras sienten miedo?
Tu garganta sangra arena...

La pregunta retórica atribuye emoción a lo inerte, mientras que el sangrado de arena convierte al cuerpo en paisaje erosionado. El sujeto ya no se distingue del entorno; se mineraliza, se fragmenta.

Esta fusión con lo natural refuerza la idea de una deshumanización simbólica, donde el yo se diluye en materia.


6. Onomatopeya y animalidad explícita

Aaaaargh!
Auuuuuuuu...!
Sos una bestia

La onomatopeya ocupa el lugar del verso: el poema deja de decir y emite. El cierre no es metafórico sino afirmativo. La animalidad no es sugerida: es nombrada.

Este final no debe leerse como insulto, sino como revelación. La bestia es el resto que queda cuando el lenguaje fracasa.


Conclusión

Aullido es un poema de intensidad extrema que desmonta las estructuras tradicionales del lenguaje poético y del sujeto racional. Su fuerza radica en llevar al lector a un límite donde la palabra se rompe y emerge el grito como forma última de expresión.

Gabriel Núñez Palencia construye aquí una poética de la desposesión del logos, donde el cuerpo, la violencia y la animalidad no son negaciones de lo humano, sino su verdad más incómoda. En este sentido, Aullido se inscribe con contundencia en una tradición contemporánea que entiende la poesía como experiencia límite y no como ornamento.


Anexo I: Preguntas para mesa de debate

  1. ¿El aullido representa una regresión o una forma alternativa de conocimiento?
  2. ¿Puede leerse la animalidad como resistencia política al lenguaje normativo?
  3. ¿Qué papel juega la violencia corporal en la construcción del sentido poético?
  4. ¿Dónde se sitúa el lector ante un poema que rompe la comunicación tradicional?
  5. ¿Es posible hablar de ética en una poética del grito?

Anexo II: Aullido y la poesía de autor

Aullido es un ejemplo claro de poesía de autor: no responde a modas ni a fórmulas estéticas dominantes. Su lenguaje es reconocible por la insistencia en la corporalidad extrema, la ruptura sintáctica y la apuesta por una voz que no busca agradar sino confrontar.

Esta poesía se construye desde una subjetividad radical, donde el poema es experiencia encarnada y no mera representación.


Anexo III: Comparación con poetas contemporáneos

En diálogo con poetas contemporáneos como Raúl Zurita, Néstor Perlongher o José Kozer, Aullido comparte la exploración del cuerpo como campo de batalla simbólico. Sin embargo, a diferencia de estos autores, Núñez Palencia opta por una mayor condensación expresiva y una violencia verbal directa, sin mediaciones retóricas extensas.

El poema se aproxima más al gesto que al discurso, más al impacto que a la explicación, lo que refuerza su singularidad dentro del panorama poético actual.


Bibliografía

Agamben, G. (2004). Lo abierto: El hombre y el animal. Buenos Aires: Adriana Hidalgo.

Derrida, J. (1998). De la gramatología (trad. O. del Barco). Buenos Aires: Siglo XXI. (Obra original publicada en 1967).

Kristeva, J. (2006). Poderes de la perversión (trad. A. F. Luján). México: Siglo XXI. (Obra original publicada en 1980).

Merleau-Ponty, M. (1993). Fenomenología de la percepción. Barcelona: Península. (Obra original publicada en 1945).

Nietzsche, F. (2001). La gaya ciencia. Madrid: Alianza. (Obra original publicada en 1882).

Núñez Palencia, G. (2016). El lugar pletórico. México: Edición de autor.



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