Poética
Gabriel Núñez Palencia
Palabra
es poesía, voz, voces y significación. Lo humano, la humanidad es lo simbólico[1], lo universal. La vida es
un gran drama que requiere su expresión: arte poética. Si hemos de atender a
los clásicos, poética es epopeya, poesía trágica o comedia. Somos pasado y
presente y vemos hacia el porvenir; lo moderno es una dualidad, una realidad cómica-trágica.
El lenguaje, su discurso es verso o prosa; ritmo lírico o narrativo, oposición
entre realidad y ficción: unidad.
Los
primeros sonidos humanos fueron un descubrimiento, ¡una canción nuestras vocales!;
dotamos de cultura a la naturaleza con las primeras palabras articuladas. De
fábulas la llenamos con nuestra comunicación al calor del fuego: creamos ritos,
nuestros dioses y demonios; dimos a la luz el arte: lo bello bello[2].
El
mundo es una representación. Lo es el lenguaje y su discurso lírico o
narrativo. Somos memoria oral, testimonio ahora escrito; marionetas del tiempo
implacable que no se detiene ante la vida-muerte: unidad existencial. Si hemos
de atender al griego arcaico, y el arte es imitación[3], ¿qué hace de la palabra o
de la imitación, poesía? En principio lo
universal es lo poético: amor, odio, muerte, terror, miedo... La mujer es el
signo supremo de la poesía: diosa, musa, ninfa, erina, sirena, hechicera, adivina...
La
carne, el deseo; el sexo y erotismo como signo del placer supremo;
encuentro-desencuentro de los amantes: es poesía. La lucha que emprende el ser
desde su existencia es fuente lírica o narrativa, poética del poeta. ¿Qué si no, la desobediencia a los dioses, la lucha
consigo mismo, contra la naturaleza, o
con la otredad, es materia del poeta? Hubo un Homero, Su Iliada y su Odisea; un
Esquilo y su Trilogía de Orestes...; Un
Sófocles y su Edipo rey...; un
Eurípides y su Electra...; un William
Shakespiere con Hamlet, Maccbeth, Otelo,
El rey Lear, Romeo y Julieta,...; un Miguel de Cervante y su Don Quijote de la Mancha; y todos sus
demás etcéteras. Harto esta lleno el mundo
de obras literarias líricas-narrativas: de
humanidad.
La
poética como lírica, como poesía, puede o no tener sus elementos: ritmo, metro,
rima. Con ello, con su triada, o sin ella no ha de dejar de ser poesía; esto
es , ha de ir cargada de imágenes y
ritmo; de extrañamiento en relación a lo puramente referencial del lenguaje; esto
es, en lo poético se ha de apelar a la empatía de las almas; del sufrir, reír,
llorar u odiar. Así, como el poeta ama u odia o muere y vive feliz por el amor;
así, ha de experimentarlo, o por lo menos sentirlo, quien lo lee y sufre o
disfruta con ello.
Ahora
bien, lo que nos rodea está dotado de acción; vale decir de vicios o
virtudes humanas; de filosofía o religión; de poder y de saber. El poeta ha de tener no sólo la imaginación, sino una
actitud o habilidad para hacer de todo ello y del lenguaje, un arte; sin dejar de lado
ciertas reglas y crear belleza[4] con las palabras que se
presentan en versos (puede proponer sus reglas propias, pero como una génesis
de aquellas). El poeta ha de expresar la belleza física y espiritual; pero
también lo feo, vulgar, grotesco, satírico[5], humorístico o ridículo: lo sublime[6].
No
solo ha de haber arte en lo elevado de la tragedia, en la imitación de los modelos
clásicos. Se hace arte al innovar, al ser creativo y único. El arte sólo
requiere de inteligencia y sensibilidad hacia lo bello y sublime: ante el
terror. El artista o poeta requiere de talento y estilo personal: perspectiva
estética. Se imita sin llegar al plagio: se aprende y aprehende de las vacas sagradas. A los dioses de las
letras se les emula hasta la eternidad en su quehacer lírico y narrativo.
El
poeta da una vuelta un giro a las palabras: Juega. Toda creación ha de tener un
fondo una forma perceptible y sensitiva. Los asuntos de la obra pueden ser todo
o nada; lo que de humano se sufre o se goza o se niega; o se reprueba o se odia. Se debe ser verosímil. Pero la
forma y la significación son el gran reto para el poeta. Los significados han de ser precisos;
la adjetivación, calibrada a temple de lo que se califica. Hay que dar riqueza
a las palabras y su significación en el verso o en el poema. Al igual que la
naturaleza, la creación debe ser armónica en su ritmo y forma. Se ha de evitar
equívocos y usos técnicos del lenguaje (si el poema no los pide). El poeta no
ha de hacer una repetición desagradable
de sonidos; encuentro de sonidos vocales.
Es propio de la imaginación emplear un lenguaje figurado[7].
El
artista, en su extrañamiento que encanta y hechiza, puede describir o narrar en
su expresión lírica: caracterizar tipos
o lugares: su alma. Puede redefinir las cosas y lo que siente de su mundo. Enumerar
lo infinito o finito. Loar en su gesto poético. Puede retar a su inteligencia,
al entendimiento o hacer sentencias y
juicios. Expresar sus sueños y estados de vigilia; de salud o enfermedad; de bonanza
o escasez; de amor u odio: su muerte. El poeta puede o no llegar a lo patético[8] del arte.
La
poética es metáfora pura. Escuela: clásica, moderna; culta o conceptual,
romántica; naturalista o realista, etcétera. Puede vivir, la poética, sólo
del sueño y de lo imaginado, o sufrir
por el acento y el metro. Ser tan libre como el viento; o tener límites como el
mar y los ríos que al él llegan.
Ni
únicamente temas y hombres superiores (virtudes), ni sólo vicios. El poeta
representa, en su iluminación en su encanto divino, lo humano de lo humano; a
nada de ello ha de ser ajeno. Al tocado por las musas, por Dios o lo social;
todo lo conmueve, y por ello sangra en versos, en poemas: es
poesía. Para el niño es natural la imitación, las hadas o brujas, los sueños y
lo figurado; el adolescente ensueña y busca princesas; el hombre maduro es
desencantado; el viejo ha perdido todo lo que le antecede en su sabiduría: todo
ser es figuración, figuraciones del lenguaje. ¿Qué no, es lo humano? Si no
comedia y drama trágico: sátira existencia.
Verso
y forma narrativa, acción en ciclo solar, todo cabe en la vida o fenece; pero
lo humano ha de trascender por su poética: su arte poética. Piedad y temor:
catarsis de emociones. Lenguaje de adorno y belleza: lo sublime. Danza de
letras y sonidos: imágenes. Incidentes de la existencia; hoy, mañana o pasado:
verbo. Propósito ético o rito o religión; saber, discurso lírico narrativo,
voz, voces: universo.
El
poema es un arreglo de ritmo y sonoridad, de medida. Ha de poseer un inicio, un
medio y su fin; ha de ser medida la belleza; parar el instante. La voz ha de trascender
al tiempo implacable. La poesía tiene
silencios, no imágenes, vacíos del alma:
blancos. Ausencia, abandono a la pasión, o entrega a la entrega. El poeta solo
es un hombre finito, pero su poética ha de ser perenne. Es un filosofo que se
interroga por dentro, y por fuera; que supone venturas o desventuras: enigma
claroscuro. Ente de las posibilidades del alma. Verdad: lo verosímil convence. Es
rito, tradición y folklore: cultura. No es menos poeta el que habla de la
realidad, su realidad.
[1] Nos
definimos por el lenguaje y sus funciones; a saber: referencial, fática,
apelativa, poética y metaligüística. Por el
contexto: semántico, situacional, físico y cultural. Somos animales
simbólicos. “Un signo es algo perceptible que ha de darnos información sobre
algo distinto de sí mismo”.
[2] Pleonasmo,
que personalmente empleo, para la belleza: de lo interior bueno; de lo
fabricado o hecho, de lo que agrada y conmueve, de lo valioso por atributo estético.
[3] Imitación
o mimesis para el griego era
representación de la realidad.
[4] Lo bello
como aquello que cause placer y agrado.
[5] Pone de
relieve los defectos y la burla.
[6] Lo bello
que por su grandeza no tiene límites.
[7] Un
lenguaje que se sirve de figuras: de dicción, de pensamiento y de giros
significativos de las palabras (tropos)
[8] Patético,
entendido aquí, como lo más sórdido de la existencia humana.
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