miércoles, 24 de diciembre de 2025

Poética / Gabriel Núñez Palencia

Poética

 

 

 

Gabriel Núñez Palencia

 

 


 

Palabra es poesía, voz, voces y significación. Lo humano, la humanidad es lo simbólico[1], lo universal. La vida es un gran drama que requiere su expresión: arte poética. Si hemos de atender a los clásicos, poética es epopeya, poesía trágica o comedia. Somos pasado y presente y vemos hacia el porvenir; lo moderno es una dualidad, una realidad cómica-trágica. El lenguaje, su discurso es verso o prosa; ritmo lírico o narrativo, oposición entre realidad y ficción: unidad.

 

Los primeros sonidos humanos fueron un descubrimiento, ¡una canción nuestras vocales!; dotamos de cultura a la naturaleza con las primeras palabras articuladas. De fábulas la llenamos con nuestra comunicación al calor del fuego: creamos ritos, nuestros dioses y demonios; dimos a la luz el arte: lo bello bello[2].

 

El mundo es una representación. Lo es el lenguaje y su discurso lírico o narrativo. Somos memoria oral, testimonio ahora escrito; marionetas del tiempo implacable que no se detiene ante la vida-muerte: unidad existencial. Si hemos de atender al griego arcaico, y el arte es imitación[3], ¿qué hace de la palabra o de la imitación,  poesía? En principio lo universal es lo poético: amor, odio, muerte, terror, miedo... La mujer es el signo supremo de la poesía: diosa, musa, ninfa, erina, sirena, hechicera, adivina...

 

La carne, el deseo; el sexo y erotismo como signo del placer supremo; encuentro-desencuentro de los amantes: es poesía. La lucha que emprende el ser desde su existencia es fuente lírica o narrativa, poética del poeta. ¿Qué  si no, la desobediencia a los dioses, la lucha consigo mismo, contra  la naturaleza, o con la otredad, es materia del poeta? Hubo un Homero, Su Iliada y su Odisea; un Esquilo y su Trilogía de Orestes...; Un Sófocles y su Edipo rey...; un Eurípides y su Electra...; un William Shakespiere con Hamlet, Maccbeth, Otelo, El rey Lear, Romeo y Julieta,...; un Miguel de Cervante y su Don Quijote de la Mancha; y todos sus demás  etcéteras. Harto esta lleno el mundo de obras literarias  líricas-narrativas: de humanidad.

 

La poética como lírica, como poesía, puede o no tener sus elementos: ritmo, metro, rima. Con ello,  con su triada,  o sin ella no ha de dejar de ser poesía; esto es , ha de ir cargada  de imágenes y ritmo; de extrañamiento en relación a lo puramente referencial del lenguaje; esto es, en lo poético se ha de apelar a la empatía de las almas; del sufrir, reír, llorar u odiar. Así, como el poeta ama u odia o muere y vive feliz por el amor; así, ha de experimentarlo, o por lo menos sentirlo, quien lo lee y sufre o disfruta con ello.

 

Ahora bien, lo que  nos rodea está  dotado de acción; vale decir de vicios o virtudes humanas; de filosofía o religión; de poder y de saber. El poeta  ha de tener no sólo la imaginación, sino una actitud o habilidad para hacer de todo ello y  del lenguaje, un arte; sin dejar de lado ciertas reglas y crear belleza[4] con las palabras que se presentan en versos (puede proponer sus reglas propias, pero como una génesis de aquellas). El poeta ha de expresar la belleza física y espiritual; pero también lo feo, vulgar, grotesco, satírico[5], humorístico  o ridículo: lo sublime[6].

 

No solo ha de haber arte en lo elevado de la tragedia, en la imitación de los modelos clásicos. Se hace arte al innovar, al ser creativo y único. El arte sólo requiere de inteligencia y sensibilidad hacia lo bello y sublime: ante el terror. El artista o poeta requiere de talento y estilo personal: perspectiva estética. Se imita sin llegar al plagio: se aprende y aprehende de las vacas sagradas. A los dioses de las letras se les emula hasta la eternidad en su quehacer lírico y narrativo.

 

El poeta da una vuelta un giro a las palabras: Juega. Toda creación ha de tener un fondo una forma perceptible y sensitiva. Los asuntos de la obra pueden ser todo o nada; lo que de humano se sufre o se goza o se niega; o se reprueba  o se odia. Se debe ser verosímil. Pero la forma y la significación son el gran reto  para el poeta. Los significados han de ser precisos; la adjetivación, calibrada a temple de lo que se califica. Hay que dar riqueza a las palabras y su significación en el verso o en el poema. Al igual que la naturaleza, la creación debe ser armónica en su ritmo y forma. Se ha de evitar equívocos y usos técnicos del lenguaje (si el poema no los pide). El poeta no ha de hacer una repetición  desagradable de sonidos; encuentro de  sonidos vocales. Es propio de la imaginación emplear un lenguaje figurado[7].

 

El artista, en su extrañamiento que encanta y hechiza, puede describir o narrar en su expresión  lírica: caracterizar tipos o lugares: su alma. Puede redefinir las cosas y lo que siente de su mundo. Enumerar lo infinito o finito. Loar en su gesto poético. Puede retar a su inteligencia, al entendimiento o  hacer sentencias y juicios. Expresar sus sueños y estados  de vigilia; de salud o enfermedad; de bonanza o escasez; de amor u odio: su muerte. El poeta puede o no llegar a lo patético[8] del arte.

 

La poética es metáfora pura. Escuela: clásica, moderna; culta o conceptual, romántica; naturalista o realista, etcétera. Puede vivir, la poética, sólo del  sueño y de lo imaginado, o sufrir por el acento y el metro. Ser tan libre como el viento; o tener límites como el mar y los ríos que al él llegan.

 

Ni únicamente temas y hombres superiores (virtudes), ni sólo vicios. El poeta representa, en su iluminación en su encanto divino, lo humano de lo humano; a nada de ello ha de ser ajeno. Al tocado por las musas, por Dios o lo social; todo  lo conmueve,  y por ello sangra en versos, en poemas: es poesía. Para el niño es natural la imitación, las hadas o brujas, los sueños y lo figurado; el adolescente ensueña y busca princesas; el hombre maduro es desencantado; el viejo ha perdido todo lo que le antecede en su sabiduría: todo ser es figuración, figuraciones del lenguaje. ¿Qué no, es lo humano? Si no comedia y drama trágico: sátira existencia.

 

Verso y forma narrativa, acción en ciclo solar, todo cabe en la vida o fenece; pero lo humano ha de trascender por su poética: su arte poética. Piedad y temor: catarsis de emociones. Lenguaje de adorno y belleza: lo sublime. Danza de letras y sonidos: imágenes. Incidentes de la existencia; hoy, mañana o pasado: verbo. Propósito ético o rito o religión; saber, discurso lírico narrativo, voz, voces: universo.

 

El poema es un arreglo de ritmo y sonoridad, de medida. Ha de poseer un inicio, un medio y su fin; ha de ser medida la belleza; parar el instante. La voz ha de trascender al tiempo implacable. La poesía  tiene silencios, no imágenes, vacíos  del alma: blancos. Ausencia, abandono a la pasión, o entrega a la entrega. El poeta solo es un hombre finito, pero su poética ha de ser perenne. Es un filosofo que se interroga por dentro, y por fuera; que supone venturas o desventuras: enigma claroscuro. Ente de las posibilidades del alma. Verdad: lo verosímil convence. Es rito, tradición y folklore: cultura. No es menos poeta el que habla de la realidad, su realidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



[1] Nos definimos por el lenguaje y sus funciones; a saber: referencial, fática, apelativa, poética y metaligüística. Por el  contexto: semántico, situacional, físico y cultural. Somos animales simbólicos. “Un signo es algo perceptible que ha de darnos información sobre algo distinto de sí mismo”.

[2] Pleonasmo, que personalmente empleo, para la belleza: de lo interior bueno; de lo fabricado o hecho, de lo que agrada y conmueve, de  lo valioso por atributo estético.

[3] Imitación o mimesis para el griego era representación de la realidad.

[4] Lo bello como aquello que cause placer y agrado.

[5] Pone de relieve los defectos y la burla.

[6] Lo bello que por su grandeza no tiene límites.

[7] Un lenguaje que se sirve de figuras: de dicción, de pensamiento y de giros significativos de las palabras (tropos)

[8] Patético, entendido aquí, como lo más sórdido de la existencia humana.

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