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_Pide la otra ronda licenciado.
_¡Bien, pero sigue hablando de Beatriz!
_Aquella noche ella lo vio por última vez,
él no lo sabía licenciado.
_¿Y ella?...
_No lo se, cuando Librado llegó a la cita,
ella lucia un vestido azul pintado a su piel y...
_Era muy hermosa , ¡claro!.. -aseguraba
Buenrostro.
_¡Eh, mesero traiga otra ronda, un ron y
tres cervezas!
_¡Al momento señor!...
_¡Es increíble lo que sucedió! -decía el
camarada Quintanar.
_A mí se me hace que él fue -afirmaba Buenrostro.
_¿Por qué lo dices?
_Porque lo dice la gente.
_Ello no significa que sea cierto.
_Siempre andaba armado.
_Eso tampoco es una evidencia...
_¡Pero hombre Arciniega, tú sigue,
sigue...pues...! -decía apurando su ron el licenciado.
_Esa noche discutieron, lo vieron
todos...-insistía Buenrostro.
_Eso tampoco es seña de que el lo haya
hecho.
_Aquí esta su ron y sus cervezas
caballeros.
_ Si pues, trae además unos cigarros
Marlboro.
_Por supuesto, en un momento están aquí.
_Beatriz lo decía:
_Me ha amenazado, lo puedes creer, siempre
me amenaza.
_En una ocasión traía un moretón en el
mentón, él la golpeo.
_ Hay algún certificado médico que lo
testifique, ¿no verdad?...
_Es un lunático, nunca ha sido de mi
agrado, ni de la gente, eso creo.
_Mira, tú todo lo supones, lo crees, y así no opera la justicia ni la vida.
_Librado siempre habló de su relación:
_Me desquicia, me lleva a los extremos, me
vuelve una fiera, decía...
_Pues va a estar difícil la defensa
licenciado -comentó Quintanar- para mí
que Librado no la libra.
_
Aquí tienen sus Marlboro señores.
_ Ofrézcame
fuego....Gracias.
_ Si necesitan algo más, solo alcen la
mano.
_ ¡Claro, le llamaremos pronto, puede estar
seguro de ello!
_ Orozco ya trató de obligarlo a que hable,
a que firme su declaración, sabemos que Orozco es una bestia.
_ Se
declaró culpable por la tortura a
que fue sometido, también nos consta los
métodos de ese animal...
_ Beatriz era una fruta por todos degustada
-decía Buenrostro- a mi se me hace que todos ustedes la probaron alguna vez.
_ No creerás que alguno de nosotros la mató
o sí...
_ No faltarían motivos, incluso usted
podría ser el asesino licenciado, defiende a Librado por que su conciencia no
lo deja dormir.
_ Eres un
idiota Buenrostro -afirmó Quintanar- igual y tu la mataste.
_ Yo la deseaba y ella también.
_ ¡Como puedes decir tantas pendejadas¡
_ Todos deseaban a Beatriz y supongo que
ella a mí, me lo decía con los ojos cuando se cruzaban nuestras miradas.
_ Eres un verdadero entupido, mejor pide la
otra ronda pendejo y deja de decir chingaderas cabrón ojete.
_ Pídela tú Quintanar, las otras dos yo las
pago para que dejen de decirme ojete.
_ ¡Eh tú, trae lo mismo para todos, esto es
para ti -Quintanar pedía la otra ronda mientras le extendía un billete al
mesero.
_ Todo fue un enredo, y dicen que después
de amarla y matarla, la vieron muerta,
que tuvo tiempo para desaparecer el cuerpo.
_ No lo creo -objetó Quintanar.
En
eso momentos Beatriz entraban al Paraíso, Bar en que ellos bebían, y se acercó
a su mesa. Todos quedaron helados al verle, excepto el licenciado Segura, a
quien ella saludó con un delirante
beso.
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