miércoles, 24 de diciembre de 2025

Semblanza autocrítica de vida, obra y responsabilidad estética en Fito Páez




Palabras clave: Fito Páez, canción popular, autocrítica, humanismo, industria cultural, Rosario, música latinoamericana, ética estética.

Introducción
El reconocimiento como problema y no como clausura
El otorgamiento del Doctor Honoris Causa a Fito Páez por la Universidad Nacional de Rosario, el 5 de diciembre de 2025, no es un simple acto protocolario ni una consagración tardía de una figura ya legitimada por el mercado, la crítica y el público. Es, más bien, un gesto político y cultural que obliga a repensar la relación entre arte, universidad, industria cultural y responsabilidad ética del creador.
Lejos de un discurso complaciente, Páez asumió el reconocimiento como una plataforma de advertencia: contra la mercantilización total de la experiencia humana, contra la ilusión tecnológica de sustituir la creación por la simulación algorítmica, y contra la reducción del sujeto a una “manada” funcional. En este sentido, su intervención no fue un agradecimiento: fue una toma de posición.
Este ensayo propone una lectura autocrítica de la vida y la obra de Fito Páez, entendiendo su trayectoria no como un relato lineal de éxito, sino como una tensión permanente entre fragilidad y exceso, lirismo y furia, belleza y herida, en diálogo con la historia social argentina y latinoamericana.

Marco teórico
Canción popular, industria cultural y ética de la creación

El análisis se apoya en tres ejes teóricos principales:

La teoría crítica de la cultura (Adorno y Horkheimer), particularmente la noción de industria cultural, que problematiza la estandarización del arte bajo la lógica mercantil.

El pensamiento latinoamericano sobre la canción popular, entendido no como género menor, sino como archivo emocional e histórico (González, 2012; Vila, 1996).

El humanismo estético, presente en figuras como Spinetta y Herrero, donde la creación no es mercancía sino acto de resistencia simbólica.

Desde esta perspectiva, la afirmación de Páez —“no se puede monetizar la expresión humana”— no es ingenua ni romántica, sino críticamente consciente de su propia contradicción, pues él mismo ha habitado el corazón de la industria musical.

Rosario como matriz ética y estética

Ciudad, herida y formación colectiva

Rosario no es un decorado biográfico en la vida de Fito Páez: es una estructura de sensibilidad. La ciudad aparece como espacio de aprendizaje afectivo, donde la música se vive como comunidad antes que como carrera. Al nombrar a Spinetta y a Liliana Herrero como irreproducibles por IA, Páez no habla de genialidad aislada, sino de trayectorias encarnadas, atravesadas por contextos, cuerpos, pérdidas y afectos.
El énfasis en que el reconocimiento es “grupal” desarma la figura del genio solitario y recupera la idea de una ética de la pertenencia: nadie crea solo, nadie canta desde el vacío.

Vida y obra: entre la ternura y el estallido
De la utopía al desencanto sin cinismo

La obra de Páez oscila entre dos polos que nunca se cancelan:

La celebración vital (Mariposa Tecknicolor, Sale el sol).

La devastación emocional y social (Ciudad de pobres corazones).

Esta oscilación no es una inconsistencia estética, sino una forma honesta de narrar la experiencia latinoamericana, marcada por la violencia política, la pérdida y la persistencia del deseo. En canciones como La vida es una moneda, Páez formula una ética del riesgo: vivir es apostar, amar es perder, crear es exponerse.
El cierre a capela con Yo vengo a ofrecer mi corazón no es nostalgia: es insistencia ética. Ofrecer el corazón, hoy, implica asumir la fragilidad como valor político.

Autocrítica y responsabilidad del creador
Ser humano como declaración política

Cuando Páez afirma que “es una declaración política llamarse ser humano”, está señalando el núcleo de su poética tardía: la defensa de la emoción, la alegría y el pensamiento crítico frente a la automatización del sentido.
Sin embargo, esta postura exige una autocrítica constante: ¿cómo sostener la singularidad en un sistema que premia la repetición? ¿Cómo evitar que la rebeldía se vuelva estilo rentable? Páez no ofrece respuestas cerradas; ofrece una práctica, un gesto insistente de inconformidad.
En este sentido, su trayectoria no es ejemplar por perfecta, sino por contradictoria y expuesta.

Conclusión
El corazón como archivo y como riesgo
El Doctorado Honoris Causa otorgado a Fito Páez no premia una obra concluida, sino una ética en proceso. Reconoce a un artista que, desde la canción popular, ha sabido sostener una pregunta incómoda: qué significa crear en tiempos de mercantilización total del sentido.
Frente a la promesa tecnológica de reemplazar la creación por la simulación, Páez insiste en lo irreductible: la voz temblorosa, el error, la emoción, la historia compartida. En tiempos de algoritmos, ofrecer el corazón sigue siendo un acto radical.

Bibliografía 
Adorno, T. W., & Horkheimer, M. (2002). Dialéctica de la Ilustración. Madrid: Trotta.
González, J. P. (2012). Pensar la música desde América Latina. Buenos Aires: Gourmet Musical.
Páez, F. (1992). El amor después del amor [Álbum]. Warner Music Argentina.
Páez, F. (1994). Circo Beat [Álbum]. Warner Music Argentina.
Páez, F. (2000). Rey Sol [Álbum]. Warner Music Argentina.
Vila, P. (1996). Identidades narrativas y música popular. Buenos Aires: Biblos.
Spinetta, L. A. (2006). Cartas sobre la mesa. Buenos Aires: Planeta.

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