domingo, 16 de febrero de 2025

Tararara rara ra

Estas en la ventana pero no te veo, es tu boca, tu tara rara ra. Ha pasado el día y luego la noche de pronto, también la tarde se fue. La ventana es un sol muy redondo. Contengo la ventana que es ya una pecera llena de colores de todos tamaños que nadan y nadan sin parar, escucho el tara rara ra de tu música.

Aquí también hay agua de mar, la cama es una embarcación sin tripulación sólo yo, y la sábana una gran vela que levanta un viento cálido que respiro por la boca. Tengo sed de cerveza, de mucha cerveza. De ti tengo deseo, mucho deseo de ti desnuda. Tu tara rara ra, me enciende. Estoy desnudo y tengo calor, algo me prende por dentro como fuego, pero no sufro.

Intento cerrar la ventana que tú abres cantando tu música, el mar nos invade en olas, en espuma de cerveza. Un ejercito de peces tapiza las paredes de cristal. La alcoba es una pecera muy azul. Tú eres una sirena de enormes gredas, de senos bondadosos. Tu tara rara ra me lleva, me arrastra, me hunde en mar abierto. Me ahogo, pero no me angustio. Tara rara ra. Tara rara ra.

 

viernes, 7 de febrero de 2025

Éstos son mis pasos VI

Este avance quijotesco,

este donjuán arrebato,

reconoce paso a paso,

tu cuerpo y no vacila, sigue hogueras e  incendios turbios.  

Puede estar muriéndose de deseo sobre esta cama en llama,

saber que cada brillo de una estrella es  destello de tus ojos,

y este sol vespertino, 

 fuente de este amor herido, 

-que atraviesa el mundo en un segundo. 


he de pensar tu hermosura más linda que esos luceros, 

que esta flor,

humillas a la luna llena cuando de noche vas desnuda,

y el mar se postra a tu paso para poderte tocar,

Este donjuán arrebato,

Este paso de quijote,

Ha de ser un drama skespeareano que vive, vive, vive, y

que muere, muere, muere por ti.

Gabriel Núñez Palencia

jueves, 6 de febrero de 2025

Éstos son mis pasos V [Perífrasis de mis patas]

Estos que andan por ahí vacilantes, o vacilando,

que pueden ser pensados, o recordados, escuchados por ti,

que acaso podrías besar,

que duermen junto a los tuyos, y suelen ir a paso,

que de puntuales tienen un ápice, y de importancia un lápiz completito,

los que patean traseros, o meten un gol,

estos que tienen que salir,

que tienen que regresar,

que dan el paso nupcial,

que tienen una familia,

una mujer,

que van a entrar a la casa,

cansaditos, pesados, y muy olorosos,

que entran poco o a poco, a veces de puntita, descalzos, o a veces formaditos, y en orden tomando distancia,

que suelen ser empáticos, y que regalarían sus zapatos nuevos, estos

que habían salido cuando llegaste tú,

cuando un beso fue aprobado por tu dulce boca, y bailaron de emoción,

que van a viajar prestos, junto a ti,

que van a lucir apuestos al festín,

que se están nublando y pueden caer,

que echan a correr tras de ti,

que acaban de barrer la alfombra de tus pies,

que acarician tu pierna, y te echas a reír,

estos que ensayan el amor,

la partida,

que están durmiendo, y bostezando al despertar,

que te invitan a pasear, a jugar, o a gozar,

estos son mis pies, por no decir mis patas a la vez.

Gabriel Núñez Palencia

Mis pasos IV [Donde yace mí olvido]

 Esta es la roca donde los pasos ceden,

donde el olvido anida su ira,

Un sol potrero,

-que como sangre enaltece su río-

bebe un vaso agridulce,

gana el pan, la mísera migaja, el oro.

Este es el gran foro donde mis pasos hacen pose

-y aplauden o abuchean-

aquí cada cual tiene su guion o su guía,

acá el olvido anda,

la muerte olvida,

se danza y llueve,

se llora y  muere.

Esta es la piedra,

donde yace mí olvido.

 

Gabriel Núñez Palencia, 2025

 

  

 

 

 

lunes, 3 de febrero de 2025

Éstos son mis pasos III

A mis pies esta ciudad  cae en oquedades faraónicas,

 luces de neón parpadean en un imperio de mercenarios,

un reloj se funde entre llamas donde agonizan dos siglos que sigo entre mariposas de tinta eléctrica,

Este  ascenso es la destrucción de un punto que hace a mi paso un desierto de sangre,

el desmoronamiento de este espejo lineal se desdibuja extraño bajo mis botas proletarias,

tu escalera se suspende ante tu cielo al que nunca llego, o

es la dantesca oscuridad del abismal destino de una razón bañada en oro líquido que asoma su risa loca.

Nuestra ciudad que duerme y que caminamos algún tiempo paso a paso, se queda muda y sorda,

este reloj que agoniza en nuestros pecho tiene arritmia, y

este espejo en el que no soñamos se hace añicos,  nos desconoce, pero,

sé, nos reflejaremos en el lago como  vuelo de alas matutinas, y de peldaños no habidos de sueño y caricia mutua.

Gabriel Núñez Palencia, 2025.

domingo, 2 de febrero de 2025

Éstos son mis pasos II

He caminado por riscos y veredas asoladas, y solas,

por pendientes aceleradas y bajo una lluvia que moja mi espalda, mis ojos fijos.

He caminado mucho, volado hasta en sueños que me llevan más allá de mis huesos duros.

Mis brazos son alas que humillan mis pasos terrenales, y como titanes me elevan a un espacio sideral sin eco y aterrador.

Nada aquí es para siempre, nada allá es finito ni es roca,

aparcado en una música sin dueña, en un código postal risueño  e indescifrable, en una sustancia que ríe y sufre, voy viviendo, lo que queda, lo que ha de quedar de este saldo no saldado nunca, y lleno de esa sal dulce y amarga de tu boca.

Gabriel Núñez Palencia, 2025