domingo, 16 de febrero de 2025
Tararara rara ra
viernes, 7 de febrero de 2025
Éstos son mis pasos VI
Este avance quijotesco,
este donjuán arrebato,
reconoce paso a paso,
tu cuerpo y no vacila, sigue hogueras e incendios turbios.
Puede estar muriéndose de deseo sobre esta cama en llama,
saber que cada brillo de una estrella es destello de tus ojos,
y este sol vespertino,
fuente de este amor herido,
-que atraviesa el mundo en un segundo.
he de pensar tu hermosura más linda que esos luceros,
que esta flor,
humillas a la luna llena cuando de noche vas desnuda,
y el mar se postra a tu paso para poderte tocar,
Este donjuán arrebato,
Este paso de quijote,
Ha de ser un drama skespeareano que vive, vive, vive, y
que muere, muere, muere por ti.
Gabriel Núñez Palencia
jueves, 6 de febrero de 2025
Éstos son mis pasos V [Perífrasis de mis patas]
Estos que andan por ahí vacilantes, o vacilando,
que pueden ser pensados, o recordados, escuchados por ti,
que acaso podrías besar,
que duermen junto a los tuyos, y suelen ir a paso,
que de puntuales tienen un ápice, y de importancia un lápiz completito,
los que patean traseros, o meten un gol,
estos que tienen que salir,
que tienen que regresar,
que dan el paso nupcial,
que tienen una familia,
una mujer,
que van a entrar a la casa,
cansaditos, pesados, y muy olorosos,
que entran poco o a poco, a veces de puntita, descalzos, o a veces formaditos, y en orden tomando distancia,
que suelen ser empáticos, y que regalarían sus zapatos nuevos, estos
que habían salido cuando llegaste tú,
cuando un beso fue aprobado por tu dulce boca, y bailaron de emoción,
que van a viajar prestos, junto a ti,
que van a lucir apuestos al festín,
que se están nublando y pueden caer,
que echan a correr tras de ti,
que acaban de barrer la alfombra de tus pies,
que acarician tu pierna, y te echas a reír,
estos que ensayan el amor,
la partida,
que están durmiendo, y bostezando al despertar,
que te invitan a pasear, a jugar, o a gozar,
estos son mis pies, por no decir mis patas a la vez.
Gabriel Núñez Palencia
Mis pasos IV [Donde yace mí olvido]
Esta es la roca donde
los pasos ceden,
donde el olvido anida su ira,
Un sol potrero,
-que como sangre enaltece su río-
bebe un vaso agridulce,
gana el pan, la mísera migaja, el oro.
Este es el gran foro donde mis pasos hacen pose
-y aplauden o abuchean-
aquí cada cual tiene su guion o su guía,
acá el olvido anda,
la muerte olvida,
se danza y llueve,
se llora y muere.
Esta es la piedra,
donde yace mí olvido.
Gabriel Núñez Palencia, 2025
lunes, 3 de febrero de 2025
Éstos son mis pasos III
A mis pies esta ciudad cae en oquedades faraónicas,
luces de neón parpadean en un imperio de mercenarios,
un reloj se funde entre llamas donde agonizan dos siglos que sigo entre mariposas de tinta eléctrica,
Este ascenso es la destrucción de un punto que hace a mi paso un desierto de sangre,
el desmoronamiento de este espejo lineal se desdibuja extraño bajo mis botas proletarias,
tu escalera se suspende ante tu cielo al que nunca llego, o
es la dantesca oscuridad del abismal destino de una razón bañada en oro líquido que asoma su risa loca.
Nuestra ciudad que duerme y que caminamos algún tiempo paso a paso, se queda muda y sorda,
este reloj que agoniza en nuestros pecho tiene arritmia, y
este espejo en el que no soñamos se hace añicos, nos desconoce, pero,
sé, nos reflejaremos en el lago como vuelo de alas matutinas, y de peldaños no habidos de sueño y caricia mutua.
Gabriel Núñez Palencia, 2025.
domingo, 2 de febrero de 2025
Éstos son mis pasos II
He caminado por riscos y veredas asoladas, y solas,
por pendientes aceleradas y bajo una lluvia que moja mi espalda, mis ojos fijos.
He caminado mucho, volado hasta en sueños que me llevan más allá de mis huesos duros.
Mis brazos son alas que humillan mis pasos terrenales, y como titanes me elevan a un espacio sideral sin eco y aterrador.
Nada aquí es para siempre, nada allá es finito ni es roca,
aparcado en una música sin dueña, en un código postal risueño e indescifrable, en una sustancia que ríe y sufre, voy viviendo, lo que queda, lo que ha de quedar de este saldo no saldado nunca, y lleno de esa sal dulce y amarga de tu boca.
Gabriel Núñez Palencia, 2025