sábado, 30 de marzo de 2024

*De soledades y fuego *

Fuego

Hay fuegos que como lunas se esconden te acogen como densa noche

Fuegos que sólo los apaga la parca soledad oscura

Que como vino se añejan al pasar los años mozos

Se fugan en una luz de labios rojos y bajo una falda mustia

Hay mujeres que incendian sueños y prenden alcobas vacías

Lunas citadinas que paran trenes tristes

Que doman tigres que no duermen y que rugen al olvido

Que se desgarran y sangran su furia

Que se pasean de un lado a otro atrapados e incendian su piel sus dientes

Hay fuegos que ni el alva apaga porque se vuelven soles

Gabriel Núñez Palencia

2024

*De soledades y fuegos*

La Eterna Reclusión

.Universidad Autónoma de la Ciudad de México, UACM

Gabriel Núñez Palencia.

ROBERTO

Los separos eran muy fríos  me aterraba la idea de estar recluido, se sentía la impotencia que han de sentir los condenados. Aún no me declaraban no me declararían nunca, pero ahí estaban otros dos: un chico que dijo llamarse Genaro y un anciano llamado Humberto. Ellos y yo en un mismo espacio,  reducidos ante una vida reducida para ellos, comprada por mí a deseo. Los celadores hoscos, ceñudos y fríos en el actuar: malos y violentos, de película.

...Debía matarla, ¡claro que debía matarla, matarla!

A mí quizá me darían  una pena larga pero soy inmensamente rico, asesine a una mujer, sí. 

Los tres habíamos infringido la ley humana; yo una divina, la cual no entiendo. No, no  sabía aun que hicieron ellos para merecer su destino -ni me importa-  ¿qué les llevó a ese estado y lugar?

Genaro era flaco y de tes blanca como nieve,  de cabello negro, ojos hundidos muy oscuros, y de voz delgada; era la suya una canción triste, no hablaba: cantaba el chico.

Humberto, no tenía cabello y el poco que tenía era muy fino y completamente blanco y ralo; sólo tenía un par de dientes y quizá ninguna muela; sus ojos eran muy claros, eran los suyos una mirada misericordiosa.  Su complexión era robusta, pero encorvada por los años que llevaba a cuestas.

_Oye chico, ¿cómo te llamas?

_ Genaro

_ ¿Por qué tiemblas? No tengas miedo, lo hecho, hecho.

_ ¿Es  la primera vez que te encierran?

_ No, ya había  caído, pero por cosas menores.

Los celadores en ese momento se llevaban al anciano, quizá para interrogarlo. Roberto y Genaro quedaron en el más absoluto ensimismamiento. Un silencio infranqueable  se interpuso entre ellos: el arrepentimiento para  el chico, la posición para el otro.

GENARO

Si muestro miedo, lo huelen  y puede ser peor, no sé que he de esperar aquí al lado de estos. Ni sé porque trajeron a ese anciano, y al caballero aquel de porte y ropa fina, no imagino tampoco que hace aquí él -con seguridad saldrá más pronto que el Sol- yo robe  a mano armada, y sin querer cause mal -mucho mal- mate al tendero, pasaré aquí sepa, cuánto tiempo.

Hace mucho frío, tengo mucha hambre, debí escuchar a la abuela y su letanía, al párroco de la iglesia, a mi hermana Sofía. A mi novia Lucía. ¡Ah, Lucy!, la pena que te he de estar causado.

El tendero aquel día tenía un presentimiento, se lo había dicho a su mujer e hijos en el desayuno. Se sentía con un vacío interno, una tristeza sin sentido, acaso no lo tenía todo, al menos una familia.

_ No sé qué me pasa mujer, pero siento un vacío inmenso.

_ ¡Solo ha de ser un resfriado!

_ No, esto es algo extraño y diferente, siento unas ganas de soltarme a llorar y sin motivo.

_ Es raro papá,  siempre has sido un hombre con mucha voluntad y determinación.

_ No lo se hijo, pero tengo un presentimiento indescriptible.

Lucia en esos momentos sufría el encierro de Genaro, a quien había prometido fidelidad eterna  y dado lo mejor de sí, incluyendo su cuerpo. Llevaba en el vientre la semilla de aquel al que amaba, y al que en lo sucesivo amaría solamente en visitas conyugales de una hora, hasta fastidiarse y terminar de puta.

...Pero, era inevitable tenía que robar, necesitaba el dinero, lo necesitaba, lo necesitaba.

Sofía estaba desesperada no tenían recursos para enfrentar el juicio y sentencia de su hermano menor. Finalmente cedía a las bajas inclinaciones y deseos de un abogado que prometió liberar a Genaro:

_ Reduciré los atenuantes del caso, moveré influencias y yo pagare su fianza, ¡saldrá libre pronto, ahora desnúdate Sofía, y se buena conmigo!

HUMBERTO

A Humberto le conducían con empellones insulsos hacia otro  separo: un primer interrogatorio.

...No creo que se atrevan con un anciano, la mala suerte ha sido mi sombra y si pequé, que me perdone mi Señor padre, la ahogue porque no soportaba verla en ese estado, pero la amaba. ¡Por Dios que la amaba!, por eso le ayudé, por eso estoy aquí, me consuela que ella no se dio cuenta de lo que hice en su favor, la virgencita esta de testigo, sufría, sufría, sufría.

_ ¿Por qué mataste a la  anciana, viejo?

_ No lo sé. 

_ ¿Aceptas que lo hiciste entonces?

_ Sé que ella me lo hubiera pedido...

_ Eso es absurdo, ella estaba inconsciente, ¿ o no?

_ ¡Sufría, sufría, sufría!

Cuando estaban juntos Humberto y Erendira disfrutaban de la mutua soledad, pero cuando ella empezó por desconocerlo, y luego cuando se quedaba en blanco mirando a la nada, él se fue envejeciendo más de la cuenta, lo mataba la tristeza de ver como ella se moría poco a poco ante sus ojos incrédulos.

_ ¿Qué hace usted aquí en mi casa?

_ ¡Soy yo Ere, tu marido?

_ No, ¿quién le dejó entrar?, ¿quién es usted? ¡Váyase !

_ ¡Pero Ere, qué te sucede?

_ ¡Váyase  le digo, váyase o grito

ROBERTO

Antes del anochecer pague lo que pidieron, lo necesario y salí como de uno de eso sueños molestos e imprevisibles, salí sabiendo que debía matarla y sin deberla ni temerla... No me importaba en absoluto la suerte de aquellos dos, el de la mujer que asesiné, menos aún.

Sofía daba positivo en la prueba de embarazo, los celadores en la prueba por uso de estupefacientes. La prueba de Elisa sería positiva para todos,  lo sabían, y no se  la practicarían ni en sueños.

Sin molestarse siquiera por presentarlos debidamente ante el Ministerio Público, como debía ser, Genaro y Humberto ya adentro, fueron trasladados a un centro de reclusión de máxima seguridad;  afuera, la eterna reclusión  seguiría. 


viernes, 29 de marzo de 2024

Vivir en el acto y el intento

Todos los cielos desde que nací hasta ahora son los mismos cielos de éste solo día

Todas las noches de mi vida tienen la oscuridad de una sola noche

Las estrellas del firmamento son las mismas cuentas de luz que nadie cuenta

Y todas las mujeres de mi vientre y boca son la misma sombra femenina de mi alcoba

Este corazón es la percusión de la música que me gusta y siento apecho

Este sol y este mar con su fuego y sal  son meros accidentes de mi existencia de mi piel canela

Vivo y muero a cada sol a cada luna a cada suspiro a cada tic tac de esta otra melodía

Mi sombra mi sombrero han de ser la esperanza de una voz femenina

Este vino de mis labios sólo es una etiqueta de colores cálidos como mis palabras

No soy un animal cautivo más bien soy un fugitivo de este tiempo con muros

Ni ser ni estar, sólo soy un animal que asecha su propia muerte

Intento y acto certero como una flecha que da en su blanco

Sólo eso

únicamente eso

Gabriel Núñez Palencia

2024

*Vivir en acto e intento *


jueves, 28 de marzo de 2024

Interculturalidad

Universidad Autónoma de la Ciudad de México.  UACM

Ensayo 

(Gabriel Núñez Palencia)


NOTA: este escrito fue realizado antes de la 4T cuando no se respetaba el voto popular [29 de marzo, 2015]

RESUMEN.

Se ha hablado en demasía sobre el carácter del mexicano pero, ¿tiene sentido ser mexicano? En nuestro país, y desde el siglo XIX, existen dos mundos contrastantes: uno, el que ha sido relegado al olvido e ignorado desde hace poco más de quinientos años; y  otro, el que pretende una occidentalización, y cuyo objetivo europeo --y después norteamericano-- le hace sentirse inferior, salvaje, primitivo, incivilizado, subdesarrollado... ¿Cuáles son las contradicciones que se derivan de ello? Pretendo en este ensayo mostrar la contrariedad de la interculturalidad en un contexto del nosotros y la otredad, compartiendo la tesis de que "lo mexicano"  es una idea mediática, una ilusión que es pieza importante de un sistema autoritario que se dice transita hacia la democracia, y que se ha valido de la literatura, los medios de comunicación, y el mito para imponer un carácter funcional  a dicha denominación.

 México es un país de crisis recurrentes, de despotismos políticos y de mitos nacionales

de identidad, que bien han sido utilizados por los poderes de facto.

¿Por qué toleramos un sistema de dominación tan longevo? La desigualdad y la

explotación es una realidad de la vida mexicana, la falta de democracia se ha dejado

sentir a lo largo  de décadas desde 1929 con la creación del PNR (Partido Nacional

Revolucionario), después en los años treintas PMR (Partido Mexicano Revolucionario), y

en  los cuarentas PRI (Partido Revolucionario Institucional); con una supuesta alternancia

de doce años de PAN (Partido Acción Nacional); y hoy: la actual vuelta del PRI al poder.

¿A qué llamamos carácter nacional? ¿Cuál es la ideología política de la revolución de

1910? ¿Cuáles son los estereotipos históricos?

Los medios de comunicación en general (prensa, radio, televisión, cine e Internet) y  sus

productos mediáticos, son los lugares comunes de lo mexicano, de la cultura

popular. Lo mexicano únicamente tiene una existencia mediática, literaria y mitológica;

esto es, a través de todos estos instrumentos de mediación, vale decir de dominación

ideológica --aparatos ideológicos de Estado-- se ha creado una ilusión funcional de "lo mexicano".

Cuando hablo de ideología, me refiero "...a los aparatos ideológicos de Estado y a sus prácticas, (...) son la realización de una ideología (ya que la unidad de esas diferentes ideologías particulares --religiosa, moral, jurídica, política, estética, etc.-- está asegurada por su subordinación a la ideología dominante)"  (Althusser, 1998:58)

Hemos sufrido por décadas el autoritarismo y la esclavitud, incluida la mediática, con un discurso de una democracia a la que no hemos arribado nunca. En las primeras décadas del  México posrevolucionario, Antonio Caso y José Vasconcelos ya hacían un llamado al espíritu nacionalista; después,  Guadalupe Posada y muralistas mexicanos como Rivera, Siquieros y Orozco lo reflejarían en  una auténtica expresión artística y popular.

Se ha especulado por décadas con "lo mexicano": Paz, Reyes, Zea, Bartra, y otros intelectuales del país, lo han intentado fallidamente: quisieron dar con nuestro estereotipo.

Ello, sólo ha generado muchos  antagonismos en las élites académicas y culturales, mostrando finalmente nuestra caricatura en obras literarias y personajes cinematográficos.

"La idea de que existe un sujeto único de la historia nacional --"el mexicano"-- es una poderosa ilusión  cohesiónadora; (en) su versión estructuralista o funcionalista" (Bartra,

1987: 22)

La realidad es de contrastes, la existencia de dos o de muchos Méxicos, ¿cuáles son las características de cada uno de estos mundos, cuáles son sus contradicciones? La

interculturalidad supone la existencia de diversas y múltiples culturas, en lugar de una sola. Cada comunidad tiene su propia lengua y cultura.

¿Qué es el nosotros? ¿Qué es la otredad? Estamos habituados -condicionados-- a una educación formal occidentalizada; cómo iniciar un diálogo intercultural entre el "nosotros".

Hoy no se habla de interculturalidad por la sencilla razón de que no existe un diálogo entre culturas.

El castellano para el mexicano significa la lengua nacional; somos mexicanos --soy mexicano-- pero qué hay de los otros pueblos, de "la otredad", de las otras culturas y los otros Méxicos distantes y olvidados por siglos; aquellos con sus principios, usos y costumbres; con su propia lengua y cultura.

Rubín Ramón nos deja ver en su novela La bruma lo vuelve azul, el mundo huichol: su sentido de comunidad. Nos muestra un mundo de supersticiones y contradicciones varias; para ellos el otro es el mestizo; nos detalla sus leyes primitivas y supersticiosas --muy ajenas a nuestra cultura occidental-- nos deja ver que el diálogo intercultural no existe, que siempre se impone la cultura dominante y hegemónica.

En verdad, ¿nos encontramos los unos a los otros como iguales y a la vez diferentes? No.

Un diálogo intercultural implicaría: de entrada, un encuentro entre iguales --lo que no sucede en México-- un respeto mutuo, una simultaneidad entre las culturas, un diálogo con aprendizaje; el percibir a la otredad como igual, y ello no sucede en el planeta.

En México hay quinientos años de una cercanía entre culturas desiguales; en donde, la cultura oficial es la portadora dominante que impone sus mentiras como verdades, tanto se repite una mentira que se convierte en una verdad.

Julio Cortázar da un ejemplo de esto, 1979,  en su cuento La salud de los enfermos, donde los personajes ocultan la muerte de Alejandro, que se había matado en un accidente, para no causar un mal a la mamá enferma; y para que finalmente, convirtiera la mentira  en una verdad aparente.

En el país la verdad, de estos Méxicos contrastantes, no se puede ocultar: son muchos

años de olvido para nuestras culturas autóctonas, que han vivido y sufrido el yugo de la esclavitud y el sometimiento.

En algunas culturas (los huícholes) la comunidad se impone a lo individual: es el nosotros, que se moviliza cuando algo le aqueja o le afecta. Lenkersdorf, 2003, en Lenguas y diálogo intercultural, nos muestra las contrariedades a que se enfrenta lo occidental y lo huíchol: lo individualista y lo comunitario. Para los huícholes el nosotros no niega la capacidad individual; no, la moviliza, la despliega en un contexto del nosotros activado. La individualidad, entonces, como lo observamos en el mundo accidental al que pertenecemos por conquista e imposición, no se preocupa por una solución para el nosotros; de aquí que el nosotros tenga más capacidad que una masa de individuos aislados.

Por décadas y siglos, la visión accidental ha incitado a la competencia individual salvaje: el otro no es un compañero, más bien es el adversario en potencia, el que espera su recompensa; el que vive en una sociedad capitalista competitiva; una sociedad de la libre concurrencia, del dejar hacer y dejar pasar; una sociedad --vale decir un Estado-- al que no le interesa dar una solución a los problemas de la otredad, del pueblo; huelga decir, de la comunidad; sino que únicamente, premia al individuo aislado.

Por ello reafirmo que la sociedad mexicana occidentalizada se ajusta a este modelo estadounidense y de ancestros europeos, y cuyos principios organizativos y sociales, son más bien competitivos e individualistas, y muy opuestos; se diría antagónicos, a los principios  de la comunidad.

En suma, el ser mexicano no tiene un sentido ya que es una idea mediática, una ilusión cuya función estructural y hegemónica es propiedad de la sociedad política, y no de la civil, y cuyo objetivo es mantener el status quo y dejar de lado el diálogo intercultural, que al menos, en el país, no se da y sólo es parte del discurso ideológico de Estado.


Referencias;

Althusser, Luois. Ideología y aparatos ideológicos de Estado. Ed. Quinto sol.   México, 1998.

Bartra, Roger. La jaula de la melancolía. Grijalbo. México, 1987.

Cortázar, Julio. La salud de los enfermos, en Todos los fuegos el fuego. Ed. Sudamericana. Buenos Aires, Argentina, 1966.

Lenkersdorf Carlos. Lenguas y diálogo intercultural, en tomos Revista electrónica de Estudios Filológicos. Número 6, diciembre de 2003. UNAM. México. Disponible en: http//www.um.es/tomosdigital/znu6/estudios/lenkersdorf.htm

Rubín, Ramón. La bruma lo vuelve azul.FCE, México, 1980.



martes, 19 de marzo de 2024

Ambigüedad

No hay nada más triste que un mundo absurdo, una razón doblemente absurda y un oro que brilla menos que la ambición y la ambigüedad humana.

Gabriel Núñez Palencia

lunes, 18 de marzo de 2024

Los he visto en todo lugar

Los he visto en todo lugar, son como sombras, como sacados de una serie de enanos. Se dicen únicos pero, todos son una calca del sistema. Acaso, las hormigas tienen nombre, los borregos apellido. He caminado solo por calles atestadas de seres grises, si acaso el color de sus ropas les hace notarse creo, pero son únicamente masa.  En este mundo sin rostro he de seguir por el ala de las aves.

Gabriel Núñez Palencia
2024

domingo, 10 de marzo de 2024

Asolado

Desde esta trinchera y asolado por la sombra de tu ser, se desvanece mi piel, mi vida, y un cristal, un pedazo de cielo queda de tu cuerpo, de tu canto de alcoba: turbia, tibia y fría. Como fruta te deleitas pura y pulcra como agua, como humo, te fumo, y pienso en estas calles nuestras en este olvido, en este tinto lleno de bendiciones encendidas, ve, da el paso ciego, que en mi soledad te sigue mi sol, y eso que llevas en tu piel, es (tan solo) un poco del veneno que me cura del olvido.

 

Gabriel Núñez Palencia

2024


viernes, 8 de marzo de 2024

Eterno



He dado voz a las voces que como metal brillan ante un sol candente y lejano, estridente como las notas de mis pasos. Tan pausados, tan prestos como aves negras del destino iluso, he dado saltos como rocas, como plumas, como gotas de lluvia, de chubascos. He querido como pocos, amado como muchos. Pirámides de hielos me conmueven, me derriten como llama, lagrimas a mi diestra a mi espalda, risas muchas. Ni canciones, ni orquestas, ni poemas me hacen, son mis huesos que no han de morir del todo nunca.

Gabriel Núñez Palencia 
2024

miércoles, 6 de marzo de 2024

Besos

¡ Cuantos besos querida, como mares y soles, como noches tibias, tantos como latidos, como ruido! Silencio ha de ser lo amado, palabras sin acento, sólo viento fugitivo, rumor de aves, rumores de río. Quédate tranquila como nuestra muerte, o vaguemos fríos que un peso vale lo vivido cuando sin amores sé se nos desvanece la piel, la piedra indiferente del olvido.

 

Gabriel Núñez Palencia

Marzo de 2024

 

viernes, 1 de marzo de 2024

Nocturno 2



Desde hace  cuánta noche, Desde ha cuánto jeans roto, tanta amistad fallida, tanta música de viento, tanta mujer con sus tardes y sus notas  sinuosas  que caminan y cantan, que doblan calles y sueñan con ciudades. Ha edad sin tiempo, tiempo sin años. He de ser un animal nocturno. Un música. Ha cuanta soledad compartida, cuanta cuesta arriba, cuanta cuesta abajo, cuantos zapatos sin nombre. He de ser un animal que sueña, que duerme por hábito, que habita en esta ciudad dormida. En este tiempo congelado.

Gabriel Núñez Palencia 
(2024)