jueves, 18 de diciembre de 2025

Aparato crítico ampliado: cuerpo, grito y desfondamiento del sujeto en Aullido de Gabriel Núñez Palencia


1. El colapso del logos y la crisis de la modernidad

Aullido puede leerse como una impugnación frontal al proyecto moderno de la razón, entendida —desde Descartes hasta el positivismo— como instancia ordenadora, transparente y dominante sobre el cuerpo. El poema subvierte esta jerarquía al mostrar un sujeto en el que el pensamiento ya no se articula en proposiciones, sino que se descompone en materia sonora, saliva, arena y grito.

Nietzsche anticipa esta crisis cuando afirma que “la conciencia es un fenómeno superficial” (Nietzsche, 1882/2001), subordinado a fuerzas más profundas e instintivas. En Aullido, la conciencia no dirige: es arrasada. El lenguaje, lejos de iluminar, fracasa, y ese fracaso no es accidental sino constitutivo del poema.

Desde esta perspectiva, el texto se inscribe en una poética del derrumbe, donde la palabra deja de ser mediación y se convierte en resto.


2. Lenguaje encarnado y pensamiento somático

tu lengua ahora piensa lo que trituran tus sesos

Este verso concentra una de las operaciones más radicales del poema: la somatización del pensamiento. La lengua —órgano del habla, del gusto y del placer— reemplaza a la mente abstracta. Pensar ya no es un acto lógico, sino un proceso físico, casi violento.

Merleau-Ponty (1945/1993) sostiene que el cuerpo no es un objeto entre objetos, sino el lugar desde donde el mundo se manifiesta. Aullido lleva esta idea al extremo: el cuerpo no solo percibe, piensa, pero piensa triturando, desgarrando.

Este pensamiento corporal se opone al discurso académico tradicional, lo que explica por qué el poema resiste la paráfrasis: no quiere ser explicado, sino experimentado.


3. Sinestesia, fragmentación perceptiva y sujeto escindido

Las constantes inversiones sensoriales —“sonoro silencio”, “dedos ciegos”, “la boca no mira”— producen un efecto de desorientación cognitiva. El sujeto no posee una percepción integrada del mundo; sus sentidos operan de forma autónoma, caótica.

Desde el psicoanálisis lacaniano, esta fragmentación remite al estadio previo a la constitución del yo, donde el cuerpo no se percibe como unidad (Lacan, 1949/2003). El poema recrea ese estado pre-simbólico, anterior al ingreso pleno en el lenguaje.

Así, Aullido no representa una identidad estable, sino un sujeto escindido, atravesado por pulsiones que el lenguaje ya no logra contener.


4. Lo abyecto como estrategia estética

Babeas...!
Tu garganta sangra arena...

La baba y la sangre —mezcladas con arena— inscriben el poema en una estética de lo abyecto, entendida por Kristeva (1980/2006) como aquello que el orden simbólico expulsa para preservar su coherencia.

Lo abyecto no es solo repulsivo: es profundamente revelador. En Aullido, estos fluidos corporales no son detalles escabrosos, sino síntomas del quiebre del sujeto civilizado. El cuerpo ya no obedece a la norma; se desborda.

Esta estrategia coloca al lector en una posición incómoda: no puede contemplar el poema a distancia, debe enfrentarse a su materialidad cruda.


5. El grito y la imposibilidad de la representación

Las onomatopeyas —Aaaaargh, Auuuuuuuu— interrumpen cualquier lectura semántica tradicional. No significan: suenan. Son residuos sonoros de una experiencia que no puede traducirse en conceptos.

Blanchot (1955/1992) señala que la literatura auténtica surge cuando el lenguaje se enfrenta a su propio límite. El grito es ese límite: no comunica, pero insiste. En Aullido, el poema alcanza su verdad cuando deja de “decir”.

Este gesto sitúa al texto en una tradición de escrituras extremas donde la poesía no es mensaje, sino acontecimiento.


6. Animalidad, política del lenguaje y deshumanización

Sos una bestia

La afirmación final no es una metáfora, sino un veredicto ontológico. Siguiendo a Agamben (2004), la frontera entre lo humano y lo animal se activa precisamente cuando el lenguaje deja de funcionar como garante de humanidad.

En este sentido, Aullido puede leerse como una crítica política al humanismo normativo: aquel que excluye todo lo que no se ajusta a la razón, la corrección y la inteligibilidad.

La bestia no es lo otro del hombre, sino su resto constitutivo, aquello que la cultura reprime pero nunca elimina.


7. Tradición poética y singularidad autoral

Aunque Aullido dialoga con poéticas de la violencia verbal y corporal —como la de Antonin Artaud, Raúl Zurita o Perlongher—, Núñez Palencia se distingue por una economía extrema del lenguaje. No hay exceso retórico: hay impacto directo.

La brevedad del poema intensifica su efecto. Cada verso funciona como un golpe sensorial, lo que refuerza su carácter performativo.

Esta condensación es una marca clara de poesía de autor, donde la voz no busca afiliación estética sino fidelidad a una experiencia límite.


8. Recepción, lectura y ética del estremecimiento

Desde la teoría de la recepción (Jauss, 1977/1992), Aullido rompe el horizonte de expectativas del lector. No ofrece consuelo, ni cierre interpretativo. Su ética no es la de la comprensión, sino la del estremecimiento.

Leer este poema implica aceptar que no todo puede ser simbolizado, que hay experiencias —dolor, violencia, desposesión— que solo pueden ser aulladas.


Cierre del aparato crítico

El aparato crítico ampliado permite afirmar que Aullido no es un poema sobre la bestialidad, sino un poema desde ella. Su radicalidad estética y filosófica reside en negar al lenguaje su comodidad explicativa y obligarlo a confrontar su propio fracaso.

En el contexto de la poesía contemporánea mexicana y latinoamericana, el texto de Gabriel Núñez Palencia se erige como una pieza de resistencia: contra la domesticación del verso, contra la neutralización del cuerpo, contra la ilusión de que todo puede decirse.


Bibliografía ampliada (APA)

Agamben, G. (2004). Lo abierto: El hombre y el animal. Buenos Aires: Adriana Hidalgo.

Blanchot, M. (1992). El espacio literario. Barcelona: Paidós. (Obra original publicada en 1955).

Derrida, J. (1998). De la gramatología. Buenos Aires: Siglo XXI. (Obra original publicada en 1967).

Jauss, H. R. (1992). Experiencia estética y hermenéutica literaria. Madrid: Taurus. (Obra original publicada en 1977).

Kristeva, J. (2006). Poderes de la perversión. México: Siglo XXI. (Obra original publicada en 1980).

Lacan, J. (2003). Escritos I. México: Siglo XXI. (Texto original de 1949).

Merleau-Ponty, M. (1993). Fenomenología de la percepción. Barcelona: Península. (Obra original publicada en 1945).

Nietzsche, F. (2001). La gaya ciencia. Madrid: Alianza. (Obra original publicada en 1882).

Núñez Palencia, G. (2016). El lugar pletórico. México: Edición de autor.



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