La fotografía entre la memoria y la inmediatez: reflexiones a partir de Susan Sontag
Palabras clave
Fotografía; tecnología digital; Susan Sontag; memoria visual; manipulación; inmediatez; técnica fotográfica.
Introducción
En Sobre la fotografía, Susan Sontag (2007) planteó una visión lúcida sobre el carácter ambiguo de las imágenes: objetos destinados tanto a preservar como a transformar la memoria colectiva. Entre sus reflexiones se encuentra la siguiente afirmación: “Las fotografías, que manosean la escala del mundo, son a su vez reducidas, ampliadas, recortadas, retocadas, manipuladas, trucadas. Envejecen, atacadas por las consabidas dolencias de los objetos de papel; desaparecen; se hacen valiosas, y se compran y venden; se reproducen. Las fotografías, que almacenan el mundo, parecen incitar el almacenamiento. Se adhieren en álbumes, se enmarcan y se ponen sobre mesas, se clavan en paredes, se proyectan como diapositivas” (p. 11).
Hoy, en pleno siglo XXI, estas palabras adquieren una vigencia insospechada: la fotografía ya no solo “almacena” el mundo, sino que lo multiplica, lo fragmenta y lo reinventa en una inmediatez radical, consecuencia del desarrollo tecnológico. En este ensayo se examina la transición de la técnica fotográfica desde la época del revelado químico hasta la era digital, reflexionando sobre las ventajas, riesgos y renovaciones que ello implica para la cultura visual contemporánea.
De la espera al instante: la transformación técnica de la fotografía
Durante buena parte del siglo XX, la fotografía estuvo vinculada a procesos complejos: la toma de imágenes en película sensible, el revelado en cuarto oscuro, la aplicación de químicos y la necesaria espera para ver el resultado. Cada fotografía exigía un acto de paciencia y de cuidado técnico. Como señala Fontcuberta (2016), la fotografía analógica “construía un vínculo con el tiempo, porque la imagen no era inmediata, sino diferida; había una distancia entre el instante capturado y el instante contemplado” (p. 45).
En contraste, la era digital ha roto este intervalo. Una fotografía tomada con un teléfono inteligente aparece en milésimas de segundo y puede compartirse de manera masiva e ilimitada. La inmediatez ha democratizado el acceso, pero también ha modificado el valor simbólico de las imágenes: ya no son objetos únicos o “tesoros de papel”, sino flujos interminables de información que circulan en redes sociales.
La manipulación como norma: entre lo técnico y lo estético
Lo que Sontag describió como “retocadas, manipuladas, trucadas” se ha convertido hoy en práctica cotidiana. Aplicaciones como Photoshop o filtros de Instagram permiten transformar una imagen en segundos, borrando la frontera entre documento y artificio. Mientras en el pasado la manipulación requería destrezas de laboratorio, hoy la edición está al alcance de cualquier usuario.
Esto plantea dilemas éticos y estéticos. Por un lado, la posibilidad de crear narrativas visuales más expresivas; por otro, la pérdida de confianza en la fotografía como registro de lo real. Como advierte Azoulay (2019), “la fotografía contemporánea ya no se piensa como testimonio, sino como construcción de mundos posibles” (p. 63).
Entre la memoria y la saturación: lo que se gana y lo que se pierde
La transición tecnológica implica también cambios en la relación de la fotografía con la memoria. Los álbumes familiares, cuidadosamente organizados y limitados en número, daban un valor especial a cada imagen. Hoy, la sobreabundancia digital genera una paradoja: nunca se habían producido tantas fotografías, pero pocas llegan a conservarse o revisitarse.
Entre las ventajas se encuentra la capacidad de documentar lo cotidiano, la democratización del arte fotográfico y la posibilidad de preservar y difundir imágenes con facilidad. Entre los riesgos, el desgaste del valor simbólico, la saturación visual y la manipulación que erosiona la confianza en la imagen como prueba.
Conclusión
La reflexión de Susan Sontag resuena con fuerza en un presente en el que la fotografía ha pasado de ser un objeto de memoria a un flujo inmediato de información. Si antes la técnica exigía tiempo y paciencia, hoy la inmediatez tecnológica redefine el vínculo entre imagen, verdad y memoria. La fotografía digital no sustituye a la analógica, sino que la resignifica, recordándonos que toda imagen es, en última instancia, una construcción cultural.
Bibliografía
- Azoulay, A. (2019). The civil contract of photography. Zone Books.
- Fontcuberta, J. (2016). La furia de las imágenes: notas sobre la postfotografía. Galaxia Gutenberg.
- Sontag, S. (2007). Sobre la fotografía. Alfaguara.
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