domingo, 7 de septiembre de 2025

Error 404: Corifeos y cables




Gabriel Núñez Palencia (apócrifo)

Acto I – La sala iluminada por LEDs

(Telón abre. Una sala desordenada y saturada de luces intermitentes, cables enredados, drones flotando. En un extremo, la familia Lumpen híbrida; en el otro, los Mendoza impecables. Corifeos digitales narran en off.)

Corifeo 1 (voz metálica con eco):
¡Oh, espectadores! Contemplad cómo la humanidad se reinicia…
Entre cables y pitidos, entre tacos y tostadoras, los mortales y los híbridos bailan la danza de la deshumanización.

Corifeo 2 (voz femenina de sintetizador):
La jungla tecnológica no perdona. Los ricos buscan control; los pobres buscan sobrevivir. Todos se pierden en la luz de los LEDs.

(El niño híbrido Lumpen tropieza y cae sobre un dron Mendoza, que chilla como sirena de barco.)

Niño Lumpen:
¡Tío! ¡Este dron me pisa los pies!
Cyborg femenina:
Aprende, pequeño, así es la vida… mitad dolor, mitad actualización.

Acto II – Diálogo absurdo entre clases

(La madre Mendoza se acerca a la abuela Lumpen, mientras el abuelo perpetuo observa desde su silla vibratoria.)

Madre Mendoza:
Señora… ¿cómo logran vivir así? Todo es caos, tacos y pitidos…
Abuela Lumpen (riendo):
Y ustedes qué, ¿pensaban que con sus sensores y sus drones iban a ser felices? ¡Su felicidad viene con manual, la nuestra viene con sustos y café derramado!

Abuelo perpetuo:
¡Callad! ¡Que nadie me robe la eternidad, ni siquiera con WiFi!

(El perro biónico ladra en Morse mientras la inteligencia artificial lanza un aviso dramático.)

IA:
¡Oh mortales y semi-mortales! He calculado la probabilidad de supervivencia emocional: 0,01%. Sigan, si se atreven, con su farsa de humanidad.

Hijo Mendoza (mirando al niño Lumpen):
¿Vos también llorás cuando se te agota la batería emocional?
Niño Lumpen:
Sí, pero al menos mis lágrimas no tienen sensor de pH.

Corifeo 1:
Así, la tragedia se mezcla con la farsa: ricos y pobres, humanos y máquinas, todos atrapados en la misma comedia de errores, mientras los cables se enredan como hilos del destino de los dioses.

Acto III – Clímax tragicómico

(Todos los personajes se cruzan en el centro de la sala: drones chocan, cables vuelan, tacos y tostadas arden en un fuego simbólico.)

Abuelo perpetuo (alzando brazo metálico):
¡Si voy a vivir eternamente, que sea entre risas y caos!

Madre Mendoza:
¡Qué horror! ¡Esto es un desastre controlado por algoritmos!

Cyborg femenina:
¡Y aún así es más divertido que su brunch programado!

Perro biónico (ladrando en Morse):
BEEP BEEP…
IA:
¡Recalculando existencia! ¡Error 404: Sentido de la vida no encontrado!

(Telón cae lentamente mientras todos ríen, lloran y parpadean, atrapados en la tragicomedia absoluta de la jungla tecnológica global.)

Corifeo 2 (voz sintetizada):
¡Oh, espectadores! Rían, lloren, tropiecen… Porque aunque los dioses del silicio gobiernen, la humanidad siempre encontrará la forma de reinventarse… entre tacos, LEDs y pitidos absurdos.



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