jueves, 4 de septiembre de 2025

El mito en la modernidad: de la fascinación platónica a la mitificación mediática


Palabras clave

Mito; medios de comunicación; modernidad; cultura popular; fascinación.

Introducción

En la obra Mitos de Platón de Félix García Muriyón (1998), se propone que el mito no se limita a ser un relato de origen o explicación metafísica, sino que se vincula también con aquello que “impacta la imaginación popular, y deja un rastro fascinante en la memoria” (p. 17). En este sentido, el mito trasciende la Antigüedad clásica para insertarse en la modernidad como una categoría cultural que opera dentro de los medios de comunicación. Hoy en día, el espacio mediático y digital permite que objetos, personas y fenómenos adquieran una dimensión mitificada: desde la idolatría hacia figuras deportivas o artísticas, hasta la sacralización de bienes materiales como el dinero, la tecnología o los automóviles de lujo. La comunicación masiva no sólo reproduce estos símbolos, sino que los convierte en narrativas que generan adhesión emocional, fascinación colectiva y una suerte de trascendencia simbólica que recuerda la función del mito clásico.

Desarrollo

El mito, en su acepción moderna, se configura como una construcción cultural que no requiere de dioses ni relatos cosmogónicos, sino de símbolos mediáticos. Según García Muriyón (1998), el mito es aquello que “parece en extremo fabuloso, seductor, impregnado de encanto, y acaso un tanto fantasmal y maravilloso, como de otro mundo y de dudosa realidad” (p. 17). Precisamente en esta ambigüedad se encuentra el germen de lo mitificado en la sociedad actual: aquello que, por su espectacularidad, logra cautivar y convertirse en referente imaginario.

Los medios de comunicación han devenido los nuevos transmisores de mitos. De la misma manera en que la polis griega escuchaba los relatos de Homero, las sociedades contemporáneas contemplan las narrativas televisivas, cinematográficas o digitales como matrices culturales. Así, el futbolista Lionel Messi o la cantante Beyoncé no sólo son personas de éxito en sus campos; son transformados en arquetipos heroicos, modelos de superación o incluso figuras semidivinas. De igual modo, el dinero adquiere una dimensión mitológica: no se percibe únicamente como medio de intercambio económico, sino como símbolo de poder, libertad y reconocimiento, cualidades que exceden su función material.

En este sentido, Roland Barthes (1972) advertía que el mito moderno no desaparece, sino que se adapta: “El mito es un habla escogida por la historia; no puede surgir de la ‘naturaleza’ de las cosas” (p. 109). El consumo cultural, la moda, los objetos tecnológicos o la imagen del influencer son lenguajes que se vuelven mitos al generar fascinación, reproducirse masivamente y consolidarse como referentes sociales.

La mitificación moderna, sin embargo, encierra una paradoja. A diferencia de los mitos clásicos, que pretendían dar sentido al mundo y responder a enigmas existenciales, los mitos mediáticos muchas veces se vacían de contenido trascendente. Se trata de símbolos que impactan la imaginación popular pero cuya función es principalmente económica y publicitaria. La fascinación que generan no necesariamente construye comunidad ni cohesión cultural, sino que puede derivar en idolatrías efímeras y en un consumo desmedido de imágenes y productos.

Conclusión

El mito moderno, lejos de haber desaparecido, se ha transformado en un dispositivo cultural mediado por los mass media y las redes sociales. Hoy se mitifican celebridades, objetos, logros deportivos o artísticos, y especialmente el dinero como signo universal de éxito. De esta manera, la sociedad contemporánea no sólo continúa produciendo mitos, sino que los multiplica a una velocidad sin precedentes. La función simbólica del mito sigue intacta: impactar la imaginación popular y dejar un rastro de fascinación. No obstante, el reto filosófico consiste en preguntarse si esos mitos todavía ofrecen un sentido trascendente o si se limitan a ser espejismos seductores de una cultura de consumo.


Anexo: Preguntas para mesa de debate

  1. ¿Podemos considerar que el mito moderno carece de profundidad en comparación con los mitos clásicos, o cumple una función cultural distinta pero igualmente necesaria?
  2. ¿Qué diferencia existe entre la idolatría hacia una figura mediática y la veneración religiosa en los mitos antiguos?
  3. ¿Es el dinero el mito más poderoso de la modernidad? ¿Por qué?
  4. ¿En qué medida las redes sociales potencian la creación de mitos contemporáneos?
  5. ¿La fascinación mediática genera cohesión social, como en el mito clásico, o más bien fomenta individualismo y consumo?

Referencias

Barthes, R. (1972). Mitologías. Siglo XXI Editores.

García Muriyón, F. (1998). Mitos de Platón. Editorial Tecnos.



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