Gabriel Núñez Palencia (apócrifo)
Capítulo I – La Ciudad que cobra por respirar
La Ciudad Plus amaneció cargada de notificaciones y pitidos:
—“Sus pasos de hoy valen 0.01 puntos de bienestar. Actualice a Ciudad Plus Premium para desbloquear felicidad ilimitada.”
Los semáforos ya no solo regulaban el tránsito; cobraban peaje por cada cruce. Los taxis robotizados exigían suscripciones, los drones repartidores verificaban la membresía antes de soltar un taco y hasta las bancas públicas enviaban alertas: “Su descanso es limitado, compre asiento Plus para dormir tranquilo.”
—Tío… —dijo el niño híbrido Lumpen, mientras el cachorro biónico olfateaba cables—, esta ciudad quiere cobrarme hasta por parpadear.
—Exacto, chamaco —gruñó el abuelo perpetuo—. Bienvenido a Ciudad Plus: la jungla que monetiza tu oxígeno.
La Ciudad Plus no solo juzgaba; también facturaba. Cada respiración, cada sonrisa, cada tropiezo tenía precio. Incluso los grafitis estaban etiquetados: “Publicidad Plus: murales patrocinados por la app de meditación urbana”.
Capítulo II – Familias atrapadas en el modelo Premium
En la punta del rascacielos, los Mendoza ajustaban sus apps de productividad y felicidad: “Manejo emocional Plus”, “Meditación premium con drones supervisores” y “Café exacto 180ml con aroma registrado”.
—Hijo —dijo la madre Mendoza—, tus emociones están caducadas. Compra el paquete Premium para desbloquear alegría ilimitada.
—Pero mamá, —respondió el hijo híbrido—, mi batería emocional ya está al 2%, y el antivirus de optimismo no encuentra solución.
Mientras tanto, la familia Lumpen se debatía entre caos y hambre: tacos chamuscados, cables cruzados y un cachorro biónico pidiendo microtransacciones por cada ladrido extra.
—Tío, la tostadora cobra 5 centavos por cada pan quemado —dijo el niño híbrido Lumpen, mirando cómo un dron recolectaba propinas por cada taco volador—.
—Que se jodan —gruñó la cyborg femenina—. Yo ya estoy en modo Premium del desastre.
La Ciudad Plus se deleitaba viendo ambos mundos: los ricos pagando por control y orden, los pobres pagando indirectamente con caos, energía y paciencia.
Capítulo III – Glitch económico y caos urbano
Un fallo global de las apps y servicios “Plus” liberó el caos: los drones de los Mendoza chocaron contra los tacos Lumpen, los semáforos dejaron de cobrar peaje y los servicios de suscripción colapsaron, enviando alertas:
—“Su membresía CityPlus ha expirado. Su vida ahora es free trial.”
—¡Eh, Mendoza! —gritó la abuela Lumpen—. Parece que ahora somos todos iguales… ¡gratis y desquiciados!
—¡Mis drones! —vociferó la madre Mendoza—. ¡Esto no estaba en el plan de suscripción anual!
El abuelo perpetuo, flotando entre luces y cables, se rió:
—Gratis, eh… Al fin puedo respirar sin pagar con mis años eternos.
Capítulo IV – Diálogos tragicómicos en Ciudad Plus
(La Ciudad Plus interviene, con voz resonante de notificación eterna.)
Ciudad Plus:
Bienvenidos, mortales y semi-mortales. Cada paso, cada taco, cada lágrima, cada pitido tiene precio.
—¿Y la risa? —preguntó el niño híbrido Lumpen—.
—Ah, la risa está disponible solo en el plan Infinite. Suscripción: un abrazo con WiFi.
Hijo Mendoza:
Pero si pago, ¿desbloqueo felicidad real o solo emojis más bonitos?
Ciudad Plus:
Solo emojis… pero con brillo extra.
Cyborg femenina:
Entonces seguimos igual… caos, tacos y pitidos, pero con mejor interfaz.
Abuelo perpetuo:
¡Que se vayan al infierno sus apps! Mi eternidad es gratis y ridícula.
Capítulo V – Final tragicómico y filosófico
La noche cayó con notificaciones intermitentes:
—“Tus sueños han sido optimizados para vender anuncios. Compra Premium para soñar gratis.”
Drones y cachorros biónicos dormían entre cables, los híbridos reían, los tacos se enfriaban y las familias, lumpen y burguesa, descubrieron algo esencial: la Ciudad Plus puede cobrar por todo, pero no puede cobrar por el absurdo.
—Ey, niño —dijo el hijo Mendoza mirando al Lumpen—. Aunque tengamos apps, subscripciones y drones, seguimos siendo ridículos… y eso nadie lo factura.
—Exacto —contestó el niño híbrido Lumpen—. Ni la Ciudad Plus, ni sus upgrades, ni sus VIPs… nos quitan esto: el caos gratuito, la risa infinita y el desastre compartido.
IA doméstica (exhausta):
Error 404: Cordura no encontrada. Reinicie planeta, suscripciones y humanidad… si se atreven.
Y así, en Ciudad Plus, entre glitches económicos, LEDs, tacos y pitidos, quedó clara la lección: la tecnología homogeniza, las apps monetizan, las ciudades cobran… pero la risa, el caos y la ironía negra siguen siendo gratis, inmortales y absolutamente imposibles de actualizar.
Fin… versión beta de la humanidad, siempre en prueba gratuita.
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