Aquí solo espero mi sentencia de
muerte. Tullido a golpes por el día que
viene. Forzado a tallar piedra hasta que el sol se extinga. Con la soledad de noches sin cobijo duermo, condenado al
silencio que harta la cabeza de pólvora. <<Ya estaba muerto, por eso
le corte la cabeza. Hay que vivir a costa de lo que sea. Acabar con los otros
si es preciso. Esos que todo lo tienen, cuando tú nada posees.
Ya no respiraba. Le tocaba morir.
Para el otro, para el vinatero, no era su turno aún. Por eso no logramos
apretarle el pescuezo, yo y Triñanes, sí, a ese Fermín Ugalde no lo degollamos.
Ganas nos sobraron a los tres. <<Me asquean sus semblantes despreocupados
y sus cachetes rollizos, sus risas francas y su felicidad de dientes. Me cago en sus santos y en su Dios me orino a diario.
Ese se salvó por pura suerte.
Ya no veía, sus ojos no tenían brillo. Por eso le atravesé
el cuello con el filo. <<Sí Tomason,
eres un guerrero. Cristobal lo festejó cuando
elevaste sobre la lanza esa risa muerta, esos dientes de campo santo, esos
ojos sin luz y la cabeza del cerdo ese,
del Ángel Casabal; de tu amigo el
comerciante rico, del camarada de Cristobal. Triñanes lo enredó en el chal y se
le echaron encima. Tú le lanzaste una cuerda ensebada. Como animal lo cazaste.
No se movía. Le di tres patadas en
la testa. Fuerte. <<Por eso le atravesé con furia la lanza. La alimaña dio
un último quejido de cerdo. Luego, le
vaciamos el baúl: setenta y cinco pesos. Lo repartimos entre tres. Sus cosas personales fueron a parar a las
aguas del sumidero. Hay que evitar dejar huella alguna.
También al Ángel Casabal lo dividimos.
Lo hicimos pedacitos. La cabeza la enredé
en un faldón. Los otros pedazos de
comerciante los echamos a la acequia del Tlatlauyo, en el barrio de la Palma
donde luego doy paseos como ellas. Después bebimos y armamos un escándalo. Por eso nos descubrió la policía. <<Por pura mala
suerte. Nos llevaron a la Real Cárcel de
Corte. Mañana nos cuelgan como pollos del pescuezo pelón. Por la cabeza que cacé
y elevé feliz en mi lanza nos ahorcan.
Porque la olvidé en el faldón hecha un enredo en la casa de Cristobal. Por eso
me voy a cagar y mear ese día, cuando de
el último de mis suspiros retorcido de asfixia y miedo.>>
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