martes, 26 de agosto de 2025

Categorías Estéticas



Universidad Autónoma de la Ciudad de México

Categorías estéticas

Autor: Gabriel Núñez Palencia


Resumen

¿Qué lugar ocupa lo bello dentro de lo estético? Esta pregunta es un punto de partida para la reflexión en torno al arte; la belleza y su antítesis: lo feo, lo trágico, lo cómico, lo grotesco, lo monstruoso, lo sublime; y todo aquello que sin ser propiamente bello, no deja de ser estético. El presente ensayo busca un acercamiento a las categorías estéticas en un intento por reflexionar sobre un tema por demás exhaustivo y nunca agotado. El arte es un producto propiamente humano, su esencia es abstracta y depende de un contexto históricamente determinado. Todo arte está dotado a su vez de un principio estético relativo, pero siempre humano.


Categorías estéticas

Iniciemos por considerar que el arte es una imitación o reproducción de lo real humano, y que su función es estética. Lo estético, entonces, tiene un origen histórico, y todo fenómeno estético entra dentro de un sistema de relaciones sociales determinado. La realidad es concreta y en ella se insertan los fenómenos estéticos y artísticos.

Para Umberto Eco (2013), en Historia de la belleza, lo bello ha de definirse por la manera en que se comprende: se debe analizar la conciencia de quien emite un juicio sobre la belleza, es decir, el gusto.

Asimismo, “...lo estético es útil en cuanto que, en la relación sujeto-objeto correspondiente, satisface necesidades profundamente humanas (de creación, expresión, comunicación o desautomatización de la vida rutinaria). En este sentido, el arte no solo es necesario, sino útil para elevar y enriquecer al ser humano” (Sánchez Vázquez, 2007, p. 150).

Las funciones del arte han sido y son exclusivas de un periodo histórico concreto, por ejemplo: Edad Antigua, Edad Media, Renacimiento y Edad Moderna. Según Adolfo Sánchez Vázquez (2007), la estética se puede considerar como la teoría de un objeto histórico que es parte de un sistema de relaciones relativamente estables y que se nutre de una historia real sin disolverse en ella: es leída históricamente.

Lo anterior nos da cuenta de que una historia del arte no puede ser reducida a una historia de los artistas, de sus obras o de las percepciones de un público selecto. Los enfoques solo históricos limitan el saber estético como conocimiento teórico o como una manifestación empírica de relaciones sociales complejas.

Las producciones artísticas no son aisladas, en ellas no solo se presenta al artista y su obra; son objetos artísticos socialmente compartidos y, de una u otra forma, se da una apropiación social de los mismos, un consumo; de ahí su uso extraestético: el arte también es un producto ideológico.

En otras palabras, una experiencia estética puede estar al servicio de prácticas rituales, mágicas, religiosas o simplemente utilitarias: políticas o económicas. Esto nos lleva a la producción estética y sus categorías, a saber: lo sublime, lo trágico, lo cómico y lo grotesco.

Lo sublime

Lo sublime es lo elevado, lo excelso, lo natural; el hombre elevado de su condición precaria y limitada, más allá de lo negativo: el temor, lo horrible o la muerte. Lo sublime es lo humano, lo humanizado. Sus fuentes se ubican en todo aquello que genera asombro, terror, horror o la oscuridad.

Así mismo, una fuerza terrible atribuida a un ser superior va unida a lo sublime; la soledad y el silencio son también fuentes de lo sublime. Para Kant, lo sublime no está en la naturaleza, sino en nuestro espíritu. Lo estético se presenta entonces cuando mantenemos distancia ante el temor, lo horrible, la muerte o la naturaleza feroz, y la contemplamos ante el horror.

Gilles de Rais, nos refiere Eco en su Historia de la fealdad, ante sus hechos criminales con muchachos en sus orgías libidinosas, tomaba distancia del horror de sus actos y “…a veces, y hasta muy a menudo, tras la decapitación y la muerte de dichos niños (…) disfrutaba mirándolos y haciendo que mirase él, testigo, y otros que compartían sus secretos y les enseñaba la cabeza y los miembros de dichos niños muertos y les preguntaba cuál de aquellos niños tenía los miembros más graciosos, el rostro más hermoso, la cabeza más bella” (Eco, 2013, p. 223).

Lo trágico

Lo trágico se manifiesta en lo existencial, en la desdicha, el sufrimiento y la infelicidad a la que el ser humano es lanzado sin posibilidad de salir de ella. Es un conflicto sin solución. Para Aristóteles, lo trágico tiene un carácter conflictivo, desdichado, pero noble y elevado. Posee un efecto catártico y propiamente estético para el espectador.

“De lo anterior se desprende que si la compasión se funda en la totalidad valorativa que, a los ojos del espectador, adquiere la desdicha del personaje trágico, ya que esta puede ser merecida o inmerecida, culpable o inocente, justa o injusta, ha de darse en el horizonte ideológico (moral, político, religioso, etcétera) que lo pertrecha con la correspondiente tabla de valores” (Sánchez Vázquez, 2007, p. 219).

Lo cómico

En cuanto a lo cómico en el arte, su reacción placentera y su explosividad —la risa—, podemos decir que se le ha desvalorizado y minimizado en su función social y crítica. Esta desvalorización se da desde el terreno de la ideología y dentro de un contexto social determinado.

En otras palabras, lo cómico es lo concreto real, lo humano; fuera de la sociedad no existe la comicidad, por lo que se vive en la vida real y en el arte. La comicidad solo existe en el hombre y sus productos, incluido lo artístico.

Lo grotesco

En lo grotesco en el arte se conjugan lo fantástico, lo extraño, lo irreal o antinatural; aunado a contextos paradisíacos o infernales; en lo onírico y en lo insólito de la existencia humana.

“Lo grotesco es uno de los medios de que dispone el arte y la literatura para contribuir a quebrantar una realidad que, indiferente al tiempo y al cambio, se empeña en ser eterna e inmutable. El mundo de lo grotesco aunque fantástico e irreal, no hace sino mostrar lo absurdo, lo irracional, en el seno mismo de una realidad que se presenta como coherente, armónica y racional” (Sánchez Vázquez, 2007, p. 248).


Ejemplos artísticos de las categorías

  • Lo sublime: El incendio de las casas del Parlamento de Turner (1834), donde lo real y lo horroroso del fuego se transforman en un deleite estético a través de la pintura.
  • Lo trágico: Los fusilamientos del 3 de mayo de Goya (1814), en el que se representa el destino ineludible y desdichado de los patriotas frente a la muerte.
  • Lo cómico: Tiempos modernos (1936) y El gran dictador (1940) de Charles Chaplin, sátiras críticas a la modernidad industrial y al totalitarismo.
  • Lo grotesco: Dos desnudos de Rouault, donde lo insólito y deforme expresa una condena moral a la degradación y brutalidad humanas.

Conclusión

En suma, lo estético es propiamente humano; es la cualidad de un objeto social o humanizado que, sin importar si es natural o artificial, se le atribuye un significado inminente. La belleza o la estética es un atributo histórico, concreto y social. Es humano, es una idea. Por lo tanto, todo aquello no necesariamente bello no deja de ser estético. En lo feo, lo monstruoso, lo cómico, lo trágico y lo grotesco también hay expresiones estéticas: humanidad.


Referencias

Eco, U. (2013). Historia de la belleza. México: De Bolsillo.

Eco, U. (2013). Historia de la fealdad. México: De Bolsillo.

Sánchez Vázquez, A. (2007). Invitación a la estética. México: Fondo de Cultura Económica.


Preguntas para mesa de debate

  1. ¿Es la belleza un valor universal o está determinada cultural e históricamente?
  2. ¿Puede el arte feo o grotesco ser más revelador de lo humano que el arte bello?
  3. ¿La función social del arte es estética o política? ¿Pueden separarse ambas?
  4. ¿Lo sublime es una experiencia trascendente o solo una construcción cultural?
  5. ¿El humor en el arte tiene una capacidad crítica mayor que la tragedia?
  6. ¿Qué rol juega la ideología en la manera en que percibimos lo bello o lo feo?
  7. ¿En la actualidad, el arte digital y tecnológico genera nuevas categorías estéticas o solo adapta las tradicionales?


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