domingo, 3 de agosto de 2025

Ensayo

***Ensayo académico con análisis literario y psicoanalítico del poema "De ocasos se llenan los días que ríen" de Gabriel Núñez Palencia


Resumen
Este ensayo aborda, desde un enfoque literario y psicoanalítico, el poema "De ocasos se llenan los días que ríen" del autor Gabriel Núñez Palencia. Se propone desentrañar las redes simbólicas del lenguaje poético mediante la lectura de las imágenes recurrentes: el ocaso, el alhelí, la figura femenina dual (Yolanda/Alicia), y el erotismo espiritualizado. El texto se sitúa en la tradición lírica contemporánea latinoamericana, pero con claros ecos del modernismo de Darío, del erotismo neobarroco de Nandino y del delirio onírico de Lezama Lima. Asimismo, se recurre al psicoanálisis freudiano y lacaniano para rastrear las pulsiones y deseos que articulan el yo lírico.


1. Introducción: Ocaso, erotismo y mística en la voz poética

El poema comienza con una imagen de los "ocasos" como marco simbólico del deseo, del final del día, de la melancolía sensual. Como en Rubén Darío, la sinestesia abunda desde el primer verso: "mis ojos se llenan de rosados goces", fusionando visión y placer, color y emoción. El poema establece un triángulo amoroso (o una duplicidad simbólica femenina) entre Yolanda y Alicia, figuras que encarnan distintas formas del deseo. Yolanda aparece como figura táctil, inmediata, erótica; Alicia, en cambio, como símbolo distante, espiritual, sonora. El poema navega entre ambas, entre el cuerpo y el rezo, entre la flor y el ocaso.


2. Dimensión literaria: sinestesia, musicalidad y estructura dual

El poema se estructura a partir de motivos reiterativos (alhelí, ocaso, murmullo, sombra, viento, beso), configurando una música interna que remite a la tradición del verso libre modernista. El alhelí, flor asociada a la ternura, al amor nostálgico y a la feminidad, deviene aquí símbolo de la presencia y ausencia de la amada:

“alhelí en tu beso que se va de día
de tarde y vuelve de noche”

El uso anafórico de "alhelí" genera una cadencia ritual, una letanía erótica. El yo lírico construye a la vez un canto sensual y una oración amorosa: “hacer del murmullo un rezo y una canción Alicia”. Esta ambivalencia coloca al texto dentro de una zona liminal entre lo sagrado y lo profano, una constante en la poesía de Núñez Palencia.

El poeta, además, articula una poética del deseo ausente, evocando a Vicente Huidobro cuando afirmaba que “el adjetivo, cuando no da vida, mata”. Aquí, los adjetivos (rosado, suave, celestina) no sólo colorean, sino que intensifican la experiencia sensorial del sujeto poético. El lenguaje es cuerpo, perfume, tacto.


3. Eros y dualidad femenina: Yolanda/Alicia

El poema trabaja sobre la duplicidad femenina, imagen mítica presente desde la figura mariana y la Magdalena en la tradición occidental. Yolanda representa lo corporal, la entrega, el placer:

“de caricias de Yolanda me lleno a placer en su piel nácar”

Alicia, en cambio, es etérea, inasible, sujeta a la transfiguración de la plegaria:

“hacer del murmullo un rezo y una canción Alicia”

Esta ambivalencia remite a las lecturas psicoanalíticas de la figura materna-virgen versus la mujer deseada. Freud observó esta escisión como uno de los conflictos internos de la líbido masculina: el amor tierno y el amor sensual no siempre conciliables (Freud, 1908/1992).

Además, en la tradición poética, esta bipolaridad recuerda la "Luzbel" de Xavier Villaurrutia o la "Salomé" de Oscar Wilde: mujeres que fascinan y destruyen, que acarician y matan. Núñez Palencia retoma esta tensión, pero desde una ternura crepuscular.


4. Lectura psicoanalítica: deseo, sombra y repetición

Desde una perspectiva psicoanalítica lacaniana, el poema está atravesado por el significante del deseo como falta, como búsqueda inagotable. La insistencia del alhelí (repetido en una letanía final) puede leerse como “objeto a”, el objeto inasible que moviliza el deseo del sujeto.

La sombra, imagen recurrente, evoca lo inconsciente, lo reprimido. El yo lírico se sitúa bajo el "solecito" de la amada, pero también “bajo su sombra”, es decir, bajo el enigma que ella representa. El poema es, por ello, una travesía melancólica por lo que Jacques Lacan definía como “la imposibilidad del encuentro total con el Otro” (Lacan, 1977). El beso que se va y vuelve, el nombre que murmura en sueños, el murmullo que deviene rezo, todo es un rodeo al objeto inalcanzable del amor.

Incluso la muerte, como en otros textos del autor, aparece sublimada en el placer: "he de morir a placer en su rezo y canción Alicia", donde Eros y Tánatos se funden en la imagen de la entrega mística.


5. Conclusión: erotismo como lenguaje crepuscular

Gabriel Núñez Palencia, en este poema, ofrece un testimonio lírico del deseo como eco entre cuerpo y espíritu, sombra y voz, flor y ocaso. Su lenguaje, cargado de imágenes sinestésicas, revela una búsqueda estética intensa y personal. La repetición del alhelí no es mera insistencia melódica, sino la marca del deseo que se resiste a morir. Yolanda y Alicia no son sólo nombres propios, sino máscaras del amor, del desdoblamiento del yo, del dolor que también sabe a flor. Como en Darío, como en Nandino, la poesía se vuelve una oración sensual, un rezo hecho carne.


Referencias

  • Darío, R. (1998). Prosas profanas y otros poemas. Ed. Cátedra.
  • Freud, S. (1992). Sobre la psicología del amor. Madrid: Alianza Editorial. (Obra original publicada en 1908).
  • Lacan, J. (1977). Escritos II. México: Siglo XXI Editores.
  • Lezama Lima, J. (1993). Antología poética. México: FCE.
  • Nandino, E. (2002). Erotismo al rojo blanco. México: CONACULTA.
  • Villaurrutia, X. (1986). Poesía completa. México: UNAM.


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