Desde el vuelo más hondo de mis adentros, te traigo
encendida, como una luz de sueños estrellados: como tus destellos diurnos,
matutinos y nocturnos. Eres ese sentimiento noble que muchos llaman amor, y al
que yo le digo: Mi Cielo, mi consuelo. Eras de entre mis consentidas, las más
querida, que como luz lejana ahora me dejas en este raro mundo que no me
comprende; como tú sólo sabías: cariño, suavidad, encanto primero. Me quedo en
la oquedad que me habita y que llenaste de ladridos alegres: “Siempre tuyo. Tea
de mis desventuras y muchos desvelos”.
Gabriel Núñez Palencia
(A Tea, 30 de
noviembre de 2025)
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