Iba volviendo espesos escupitajos de sangre y lodo. Quizá la muela me ha explotado. ¡Mierda! Me duele toda la jeta y esta pinche muela, la vida me lastima. Un rechinado de llantas. Un madrazo. La banqueta dentro de mi boca. Un dolor intenso en las encías. Sabor a sangre y tierra. Murió el de la moto –me dijo uno de los enfermeros dirigiéndome una mirada de juez: se vació los sesos el muchacho.
Me supuraban el hocico y me cosían el cachete: diez puntadas. Cortan el hilo con un bisturí brillante, se refleja mi pupila en él después de la última puntada. Más cicatrices, más motes, más apodos. Soy nada. Ahora me dirán, Estropacio Malamuela de Malacara y Patamata ¡Qué malos pasos los míos! Le metí el pie y tropezó con su moto. ¡Lo maté! ¡Lo he matado todo! ¡Lo maté! ¡Lo maté! ¡Lo maté!...
No me habrá visto acaso, quizá eso fue. Nadie me ve, eso es seguro. Voló por encima de sus hombros y fue a caer de cabeza. Qué mala muela, qué madre me parió, qué funesto padre me habrá sembrado. Ellas me engañaron. A éste, lo mató mi mala suerte. Los dos tendidos en un asfalto sufriendo, más frío que este vacío de huesos. Es muy joven. Su novia lo espera, quizá sus padres ¡Mierda, le he vaciado los sesos! Se han confundido nuestras vidas, la sangre.
Me duelen las piernas. Están molidas y tiemblo sin poderlo evitar. Ester no me amaba por eso se largó con Tirzo, mucho menos Sofía me quizo. Fue más fría señalándose así misma con su índice : “Ya no te quiero, búscate otra, ¡yo!, te dejo”. A él es seguro que le aman, que le esperan. A mi sólo me aguarda el dolor de muelas ¡Mierda, ningún diente esta en su sitio, ya debería estar muerto!
La ambulancia aún iba en su lamento, yo también. “Murió al instante. Se llamaba Roberto Lagos. Lo dicen sus identificaciones. Vivía en el centro de la ciudad. Se encargaran de notificar a su familia el deceso”- dijo otro enfermero.
Iba escupiendo blasfemias cayendo en oscuras desgracias. Renegando del Señor. Iré a su domicilio. Me plantaré frente a su puerta. Le diré a sus padres que yo lo maté. Le diré a su novia que lo siento...., que lo siento en verdad...
_¡Este idiota se ha dado un tajo en el corazón! ¡Mierda qué descuido! ¡Me ha ganado con el bisturí¡ ¡Mierda, y más mierda..., ya cayó en paro... ... ... .!
Tic,tic,tic,tic, tic... ... ... ... . . .
_¡Este imbécil de porquería también ya se murió!
_¿Trae identificaciones?
_¡Bromeas! ¡No trae ni dignidad! ¿Qué no lo ves?, ¡no chinges!: Es un estropajo sucio y pestilente. ¡Es un Don nadie!
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