jueves, 31 de diciembre de 2020

El propósito del guerrero



Nada es un regalo
todo ha de suceder por el paso del guerrero 
con claridad y propósito se llega al sitio de poder
al círculo de fuego
por el camino difícil es fácil ver
sentir con los ojos
la coloración brillante
puede ser naranja o roja
un arcoíris o un cometa amarillo verdoso 
púrpura intenso
pálida presencia 
metal en tu boca 
inflexibilidad o vomito
 furia 
amargura 
renuncia 
perecer en el intento 
en el infierno 
Nítido verdigris 
matiz fijo
 vomito vomito 
ombligo del universo 
vértigo feliz
muerte
miedo aterrador 
morir en el intento
o ser infinito 

Gabriel Núñez Palencia 
(El Círculo de Fuego 2020)






miércoles, 30 de diciembre de 2020

poesia que libera 2020

8
Yo soy yo
mis pasos
soy mi palabra
el eco de mi voz
lo por andar
piso el cielo
entierro lo andado
soy un guerrero
desatino controlado 
soy risa risa
me dobla reír
búscame bajo las piedras
entre las aves busca
soy ese águila dorada
una flecha sin arco
soy el círculo de fuego

Gabriel Núñez Palencia
(El Círculo de Fuego 2020)





El cielo está a tus pies

 



El cielo está en tus pies

desanda tus pasos y anda

nada de lo que te han dicho es tu verdad

rompe acuerdos con el  pasado

se impecable con tus labios

sólo tú

y tu sueño personal

un paso y luego

verás como el drama del  infierno desaparece

en tus ojos ya no hay humo

en el espejo únicamente ves al otro

tu hermano está en ti

aún Dios podría ver por tus ojos

desanda pues tus pasos

y construye el nuevo acuerdo

el cielo está a tus pies anda

nada de lo que te dices es verdad

se impecable con lo que sale de tu boca

sigue un camino con corazón

ve y desaparece

deja una huella indeleble

sigue el paso

ese es el destino del guerrero

 

Gabriel Núñez Palencia

(poesía que libera 2020)




 

lunes, 21 de diciembre de 2020

El Círculo de Fuego

Abre los ojos y ve
veme en ti
sos luz y en todo
vivis
sos sólo estrella
dios entre dioses
sos sueño
despertad a la vida
al vuelo 
a la felicidad

Gabriel Núñez Palencia
(El Círculo de Fuego 2020)

1
Tira las letras
destruye tu nombre
los signos 
el sueño humano
no hay acuerdos
sólo luz
eres intento
atención
ábrete 
ve y mira  
no hay elección
nada que elegir
excepto volar
levanta el vuelo
no tuviste oportunidad
no es tu sueño
ni tu fe
no hay acuerdo
sólo luz
estrellas 

Gabriel Núñez Palencia
(El Círculo de Fuego 2020)

2
Se estrella
no humano
se Dios 
no juzgues 
se luz no juez 
tu único signo
es el vuelo 
el sueño interno
el intento 
rompe el lazo
no eres un animal
no hay premio ni castigo 
No eres lo bastante malo
ni bueno 
no esperes recompensa alguna
vive en el intento
la atención
deja todo temor
quema el miedo
eres un círculo de fuego

Gabriel Núñez Palencia
(El Círculo de Fuego 2020)



Me iré



Me fui
me iré me he ido
quedando como brisa marina
como semilla sin fruto
Me fui
me voy paso a paso
caminando entre sombras y fantasmas
entre fantasías y frases 
entre letra y signos 
digamos que iré 
caminaré y cambiaré de vino
He ido 
oído una música de sueño
 de genes y génesis vagabundos
Me fui
Me iré dejando huellas 
copos de vida de voces
iré cantando esa última
melodía
la que en tu labio es beso
la que deletrea 
este sino
esta tiranía divina

Gabriel Núñez Palencia
Lunapark 2020

viernes, 18 de diciembre de 2020

Morir-morirse por nada



Aún el grito es eco cósmico 
palabra que sangra
nota sin muro
la música es verso
el verso es letra áspera
nido sonoro que ladra 

Aún en el fondo 
en el hoyo se escribe 
la novela póstuma 
poesía presa
se bebe fuerte y se canta
se fuma el alma
se desnudan los huesos 
morir es vivírselo a sangre
vivir es morirse por nada 

Aún no es la última década
la última batalla
la penúltima botella que beba
la del estribo que embriaga 
la caminera va y se acaba 
el tiempo es una quimera 
es una ramera sin ramas 
la historia es un fardo de husos
morir es vivirlo todo
morirme es viví vivido 
vivirlo es morí
vivírselo es morirse
vivir entre la nada


Gabriel Núñez Palencia 
Lunapark 2020

Designio

Llegan soplos
vientos oscuros como sombras
como designios funestos que ahogan 
corazones festivos
cesa la luz y muere el sol

Llegan soplos lo ves
muerte nocturna
ceniza diurna
 heraldos del destino
esperanza en luto mucho horror
hierro frío

Llegan soplos lo sé
vienen de día
soplos como de hielo de olvido
un último trigo galopa
Llegan soplos soplos
sólo viento y noche oscura
mucha muerte

Gabriel Núñez Palencia


jueves, 17 de diciembre de 2020

Chicas del Show



Las chicas del Show
son aladas como mariposas 
como aves risueñas cuelgan de cables y postes desvelados
son luces de neón vagando por calles
ebrias y frías 
descalzas

Las chicas del Show
encienden su radio su onda 
y usan faldas diminutas
beben hombres y los cantan los bailan
con sus zapatillas rojas
les pegan en el ojo
y se van luego como abejas reinas
con su miel se pegan y empalagan

Las chicas del Show
van al cine y comen palomitas de caramelo
beben soda y saben un libreto muy dulce apuran su malteada rosa y
son moscas tercas en tu cabeza
en tu espalda
 luego soplan
te arañan los minutos
los muslos
hacen su propia música 
se van moviendo la cola 
mordiendo su labio inferior
un cigarrillo largo largo
y una sonrisa de agua 
con
 unos dedos largos que lanzan besos
aéreos van saltan saltan
se mueven libres
y crean nubes y océanos
en tu cabeza hueca en tu boca seca y
en tu vida lacia 

Gabriel Núñez Palencia

martes, 8 de septiembre de 2020

La Cola del Lagarto

La Cola del Lagarto 
Gabriel Núñez Palencia 

Aquella mañana no le dije nada nuevo al Greñas, la calle estaba vacía aquel día. Nada que decir, todos se habían ido ya. Se acabó el jale. Se fueron por más baro. Sin feria no hay diversión. Ni nenas que aflojen, ni pastas, ni mota, menos alcohol. 
_Los cabrones conseguirán algo. 
_No te la jales (me dijo él) a esos putos ya los torcieron por un kilo que deben al Rostro, madrearon a todos, se dispersaron por la madrugada, no van a caer por aquí, no son pendejos. 
     Me fui y dejé al Greñas, la ciudad estaba fría y las calles del Eje Central daban cuenta de los primeros ojetes que le llegan a la ciudad. Le di baje a un pendejo con la navaja y lo limpié. Más tarde comí un par de tortas de pierna al lado del Moro. Luego en República de Salvador me topé con el Muelas, le di la vuelta porque no traía ganas de madrearme con él. Me chingué el último papel que traía.
_No Lagarto, no le di prenda, ni le dije que tú te chingaste a la Chiquis, ese guey ya lo sabía, su hermana le dijo que tú te la coges. 
_No mames yo no me meto en pedos. (“Nada mas no le digas a tu carnal, mí  Chiquis, y sin problema te veo. Tu raza es muy perra y ese guey es muy rabioso.”) Estás pendejo o qué, pinche Caracol, los papeles los tenías que dejar en la esquina de Colombia, no te la jales a quién se los diste. 
_Ese cabrón se acercó, como me dijeron y me preguntó qué traía, le dije que los papeles y me extendió la mano, se los di todos con todo y morral. 
_No mames, ese puto sepa la madre quién era, ya te chingaste, por pendejo, mejor te escondes o a ver de dónde sacas ese dinero. 
     Aquella noche le dieron para el Eje uno, por Soto, a El New York y se despacharon unos drinks y luego, se despidió y llegó al hotel Álamos, allí lo esperaría la Chiquis. 
     Ya estaba ella esperando al Lagarto, sus diminutas prendas dejaban al descubierto un cuerpo impecable y pecaminoso, en realidad la Chiquis era la puta de él y la padroteaba si era necesario. La usaba como al papel sanitario. Ella se dejaba usar y hacer, no le importaba mientras le diera su dosis diaria. 
     El Rostro estaba enfadado, era él quien surtía la mota en ese cuadro de la ciudad, y nadie, ni los Lagartos y su larga cola le verían la cara de pendejo. Caminó al Centro Histórico, no quería que le llenaran de papeles sus banquetas bien surtidas de hierba. Se ajustó su Sauer Mosquito 22 al cinto, ocultándola con la chaqueta. Caminó aún con el semblante descompuesto. 
     El Lagarto pidió el cuarto, le dieron la llave al momento. Era buen cliente. Por las escaleras ya le iba sobando las nalgas y las tetas a la Chiquis, aquello estaba hecho agua cuando paso las yemas de su dedos índice y medio por la rajada roja de bellos suaves. 
     El Rostro se topó con un par de polis y les dio su cuota. Les dijo que iba embarrar de mierda la banqueta de Colombia, “sin problema”, le respondieron.
   El Caracol no tuvo ni tiempo de preguntar por el tipo que se llevó la coca, con la mosquito en la frente le mandaron a mejor sitio, y sí, si se embarró la banqueta con su sangre que poco a poco se iba haciendo densa como atole, ante la espera de algún representante del orden público.

(Fragmento inicial de mi novela 2020)

viernes, 4 de septiembre de 2020

Hacia una Hermeneútica analógica



Decir hermenéutica es hablar de interpretación de textos, lo que en consecuencia tiene multitud de aplicaciones, entre estás, la filosofía, la historia, la literatura, la política, y demás etcéteras. 

Es la hermenéutica una ciencia o arte, una simple disciplina; si una interpretación tiene profundidad y si existen textos que van más allá de lo que enuncian; discursos en que hay contextos e individuos, países e ideologías; comunicación y mucha polisemia. Si existen sentidos superficiales u ocultos, mitos, metáforas y símiles. 

Lo anterior no ha de suponer que existe un sentido único o diversos sentidos o, y verdades únicas, cuál es la representación e interpretación cierta. No solo se requiere descontextualizarlo todo, de ver su fuente, su vocero, su voz única; habría que contextualizar y recontextualizar, construir y reconstruir; elucidar y analizar, utilizar la lógica y la razón. 

Me pregunto si se debe de observar sólo el texto desde el texto, el diálogo, el discurso por sí mismos; retomar el sentido de la acción comunicativa como texto, además del diálogo y el texto escrito (Ricoeur 2003). 

Como se ve el proceso es complejo; qué es un texto, un juicio, una argumentación interpretativa; qué significa este texto, este discurso, esta acción en particular; qué se quiere decir, connotar o, y significar, a quién va dirigido y con qué propósitos; qué se dijo ayer y qué se dice ahora; qué le dice a otras personas, a mí; qué hay de su tesis, antítesis y conclusión. Qué condiciones se deben de reunir en su hermenéutica o, y en una analogía. Será lo mismo codificar y decodificarlo. Me pregunto si la decodificación o, y comprensión debe ser unívoca o equivoca. 

Como podemos ver hay una hermenéutica unívoca y otra equívoca, y se oscila entre ambas, hay mucho relativismo y se hace necesaria una hermenéutica intermedia, mediadora y analógica que evite estos extremos, que sea abierta y que no caiga en relativizamos, ello será posible, les pregunto. 

Lo evidente es que somos animales simbólicos, políticos, económicos, históricos, religiosos, supersticiosos; que abrazamos una ideología y tomamos partido, que pertenecemos a una tribu, o nación, que vivimos un horizonte específico y que actuamos y pensamos unívoca y equívocamente; pero ciertamente una hermenéutica analógica podría reducir las dicotomías y evitar los extremos, ser menos subjetiva y, muy posiblemente acercarnos a la objetividad. 

No obstante las universalidades o, y particularidades podrían arrastrarnos a un inevitable pragmatismo, y en lo personal preferiría caminar la senda del relativismo cultural de Franz Boas.

X'tabay



<<No has de pasar por ese camino y menos briago, porque ahí espantan.  
Ya alegre, después de unos tragos y de un buen baile, quién nos ha de quitar el gusto. Se decía Merejildo ¡Huay, qué miedo! 

La noche había sido larga y abundante en sus placeres. A las muchachas había tocado el talle y estrechado en  el baile de esa noche, les había respirado el cuello y el cabello. 

<<Les he de decir que el Roque estuvo en otra fiesta hace algunos ayeres. Entre la alegría de aquella vez, había conocido a una mujer de la que nunca supo el nombre. Muy bella la criatura, dijo él, y de cara blanca radiante, y de un bello vestido azafrán de sol ajustado al cuerpo, y de cintura breve y nariz respingadita; y ahí, en su pecho, los frutos se le encendían nomás de puro mirarlos de tan dulces y tiernos que se veían. Bailo con ella  y tomó más que de costumbre. La mujer  se dejó tocar y hacer, besar, y bebía él de su boca. 

Roque no podía  creerlo, tan bella la flor. Su aroma le embotaba los sentidos. La mujer le decía que le siguiera, por el camino éste del que todos vienen hablando y tienen espanto. Éste que voy caminando con un poco de temor y desconfianza ya después de  media noche. 

Cuántas mujeres había estrechado él esa noche de baile, pero ninguna como la que le describió el Roque. Estaba tan borracho su amigo aquella vez, que se cayó en medio de la pista de baile. Qué lastima, no hubo poder humano que le levantara para seguir a aquella flor soleada de la que bebía vino de su beso y boca. 

Mira Merejildo, decía el abuelo, ese es el pasaje de X’ tabay, nunca se te ocurra pasar bebido a media noche por allí. Se han desaparecido muchos hombres de parranda y botella, o les han encontrado tiesos y con los ojos bien pelones, la boca bien abierta y la cara compungida por el espanto y bien castrados y sin bolas, planos pues. 

<<No, si yo le decía al Merejildo que esa mujer tenía algo que no era de este  mundo, como si fuera un hechizo de diablo de mujer, de tan   bella y ardiente  que era pues,  pero me caí  de borracho, aunque ya la había besado, tocado y bebido de su boca. Otros dicen que estoy loco, que esa noche me embriague en otro lado, y que ahí bailé solo en  la pista, que ninguna mujer como la que cuento estuvo conmigo, que hay me quedé tirado de borracho hasta el amanecer. Pero yo bebí y me embriagué de la boca de esa flor de hechizo, y aunque ellos no la vieran, yo si la vi, la sentí y me desmayó su beso de vino. 

Como venía diciendo, yo sí le creo al Roque, es borracho pero no hablador. No me importaría seguir bebiendo de esta botella que traigo casi llena, ni compartirla con esa mujer  si  se deja ver ahora por este camino de X’ tabay, como le dicen.

 ¡Huay, que espanto! Vengo que ardo por los tallos de flor que estreché esta noche, y no, no me importa que esa flor de hechizo se deje ver en este momento de luna llena, que le he de tocar, he de  besar y beber de su boca el vino, sin más.

Seguramente yo si estaba borracho, y no bailé con ninguna mujer esa noche de la que le platique a Merejildo, y con seguridad no había flor de hechizo, ni vestido de sol azafrán, ni pelotas. Ni besé, ni toqué, ni bebí  esa noche de ningún labio de mujer. Y sí,  si me quedé tirado de borracho hasta el amanecer yo también. 

El Merejildo me contó después, que él sí, que si vio a la flor ardiente y tibia en el camino de X’ tabay, y que tocó, besó y bebió de esos labios de hechizo, pero que cuando quiso ir  más lejos y tocar entre piernas, se encontró con un  fuste igual  de tieso que el suyo. Que no era una flor, sino un manfloro, y que  no le  quedó de otra,  y que pues lo mató. 
Ahora, el Merejildo se fue  y anda de malas, se perdió por el camino de X’ tabay. ¡Huay, qué espanto no!

(De Narraciones fingidas II)

jueves, 3 de septiembre de 2020

Hacia una concepción del Estado



En principio hay que destacar que históricamente su concepción ha estado sujeta a los criterios de un horizonte filosófico o de una tradición ya sea de Occidente o, incluso de Medio Oriente. Esto es, podríamos hablar de un Estado Teocrático, o de sus diversas posibilidades teóricas, como lo serían por ejemplo, un Estado Oligárquico, Uno Democrático, u otro Autoritario. 

Por otro lado hay ciertos elementos necesarios para su concepción: 1) un grupo de individuos social, política y económicamente determinados por su cultura; 2) se habla de una institución impuesta por el grupo victorioso en una contienda electoral o por la vía de la fuerza, y, 3) el ejercicio de una soberanía. 

En suma, se podrá decir que el Estado es una forma de organización social, económica, política y soberana de coerción, que se forma por una institución voluntaria que detenta el poder de un territorio o pueblo determinado. 

Sin embargo, esto no es suficiente para conocer su naturaleza y alcances, la problemática actual de su ejercicio y sus expectativas en vías a lo que se ha dado el en llamar un Estado de Derecho. 

Ahora bien y atendiendo a algunas de sus concepciones, Cicerón veía una multitud humana unida por una comunidad de derecho y un bien común; para San Agustín era una unión basada en la razón, la virtud y el bien común; Bodino concebía familias y una administración material bajo un poder de mando guiado por la razón; Savigny hablaba de la representación material del pueblo; Kant habla de una variedad humana regida por leyes jurídicas; F. Oppenheimer dice que el Estado es una institución social impuesta por el grupo victorioso sobre el derrotado, y cuyo propósito es regular su dominio y agruparse contra la rebelión interna y los ataques exteriores; F. Lasalle dice que es una asociación de clases pobres; Hobbes ve una persona de cuyos actos una multitud, por pacto mutuo ha sido instituida en un soberano, y de cuyo objeto puede utilizar la fuerza como juzgue oportuno  para asegurar la paz y la defensa común; Duguit habla de una corporación de servicios públicos controlada y dirigida por un gobierno; Hegel lo ve como una conciencia; Grocio como una asociación libre y  perfecta unida para gozar de derechos y de una utilidad común; dice, es una asociación política soberana, con territorio propio y organización específica, y un supremo poder; Herman Heller, lo define como una conexión de quehaceres sociales; de unidad organizada en su interior y exterior, con soberanía y poder territorial exclusivo y supremo; y, Weber ve en el Estado una coacción legítima y específica, mientras que Marx lo ve  como un aparato represivo de clase. 

La médula de su concepción no resuelve los siguientes hechos: a)Es una representación material, diríamos económicamente determinada; b)Está instituida por leyes, es decir, regida por una Constitución Política; y, c)Tiene el monopolio de la fuerza y es coactiva. De lo anterior se deriva que es casi imposible separar la dualidad política-economía; hay poderes de facto, diría de clase y las leyes lamentablemente responden a esos intereses facciosos o de facciones políticas legislativas; y tienen en su poder el monopolio de la fuerza, y esto, sin hablar aún del llamado Narco-Estado.

miércoles, 2 de septiembre de 2020

Luna lejana



Levántate vamos, da el paso
alza el puño
el sol tócalo si quieres,
besa esta noche la luna,
ven vamos,
es nuestra noche
sigamos la cuesta,
quizá tengamos que seguir subiendo 
o decidas caer irremediablemente,
tengámosle una cerveza, un pinito encendido,
téngame esta noche la diva desnuda,
divague el destino,
toda noche tiene un crepúsculo,
enciende la luz,
Ella te espera o no.

Vamos amigo, ánimo 
bebamos aún así 
una noche sigue otra noche;
Ella se ha ido sí, sin ti
se fue.
Nos queda una ronda,
mucho blues
mucha música,
otra piel,
echa tu guitarra al hombro,
levántate y ve y escribe
toca ese rock,
alza el puño,
y mejor bebamos,
quizá otro luna os besará,
otra otra
menos lejana.


(Lunapark 2020)

W., qué?


Me escribes, sí, hablas de mi ficción como si cualquier cosa. Dices que soy el  señor W, ¿qué? No alcancé a leer mi apellido. Que soy un tipo aislado y que vivo aquí en tu mundo. Entre letras que narran mi existencia, que es la tuya, digo, tú me creas o crees crearme, pero te equivocas. Fui yo quien salto aquí, o más  bien asalté a tus letras e ideas, a tu mente. Veo que te la pasas escribiendo, ideando un lugar que te guste (que me guste a mí, acaso, o a tus lectores o mujeres) sí, uno más humano tal vez; pero hablas de mí vida como si me conocieras de siempre, que si el señor W es un tipo más  gris y más desamparado que las nubes de julio: un bilioso cornudo, y demás  tonterías venales y  banales.

Mira, amigo G;  sí, señor G, porque así firmas tu narrativa,  tus cuentos ¿o, no?, tus poemas. No soy tan alto como lo supones, y tengo mi lado luminoso que desconoces. Efectivamente me he aislado  de este mundo y me recreo aquí en tu narración fingida y llena de mujeres. Detesto el maquinismo del funcionamiento humano y me resisto  a la manipulación de la que tú huyes, y  de la que ahora  me quieres hacer objeto en la ficción de tu existencia llena de flores y aromas; la que recorres en tu poética amorosa, en tu prosa.  

Mi iluminación me viene de las letras precisamente, porque has de saber que soy un hombre de conocimiento, sí, de letras precisamente; y por otro lado, veo que tu te la pasas con las narices entre los libros, entre las páginas que van y vienen por tus ojos de escritor (¿De mujeres, los llenas? ¿Sí, tus ojos?) y  tu departamento está anegado precisamente de le-tras, sí, de li-bros (y de e-llas): grandes nombres  se pueden leer en tu menú literario, enormes los hombres de letras  que se pueden ver por aquí rondando tus libreros, tus  ideas y tu vida -¿será sólo el pensamiento de ellos el que anda flotando aquí, sus almas (el de ellas y sus perfumes)? Ocupan al azar sus escritos los entrepaños de tu biblioteca apartamento, me parece (ellas tu vida, considero). Veo que duermes abrazado a tus libros como a la almohada,  a las ideas (a e-llas), ¿acaso arrullan tus sueños, tus ficciones.

¿Qué lees ahora, G  (quien de ellas duerme contigo, qué escribes, qué lees)? Ese argumento es muy obvio, los personajes debería ser más revolucionarios que la  revolución misma, sí, se tiene que acabar con todo esto. 

Mucho costumbrismo me parece, mucho determinismo simbólico: imitación. Eso otro que pende por ahí, es muy romántico, sí, un poco de inconformidad e inadaptabilidad, de rebeldía y retiro, pero ¡uh!. No, y sí; aquello otro es muy verosímil, muy real; ¡acaso un ingrediente exótico lo salvaría!, pero tampoco. Eso que ya leíste por allá señor G, ya cayó en desgracia, peca de incomprensión y niega su realidad: eso del “progreso” pues  es mera realidad-ficción. Eso de la evolución es ficción-realidad. Eso de los ambientes y de la carga genética, es pura psicología...

Ora que, hacer incisiones precisas es masoquismo puro o ingeniería o medicina literaria, psicoanálisis: ficción-ficción. Eso de la sórdida existencia es sólo drama. ¿Acaso la degradación humana, no es humana señor G? La minucia  de la realidad es sadomosoquismo, no ficción. El arte por el arte es un desperdicio del artista, el hombre no es simplemente un minusválido de la burguesía, un aborto del capital. ¡Hay mucho abandono ya, por supuesto! ¿Qué alegato se traen ahora con los sentidos, con el ojo y la plástica literaria? Qué diantres con  las onomatopeyas y las sinfonías auditivas, con los neologismos, o con el compromiso simbólico...

¡Caracoles! No señor G, no y no. Eso de los sabores locales es menú a la carta,  miscelánea de más realidad-ficción: política, economía y sociedad.  Ora que aquello de preocuparse tan sólo por la estética, la psicología y la filosofía, irá bien, le pregunto Don G, lo cree así usted... 

¿Regresarse al individuo, qué hay con eso de aventarse; de  esos romances idílicos con  la fantasía, con las vacas ilustradas y sagradas? Eso de los ismos es ficción-ficción, muy destilado y añejado ya por cierto. ¡Qué el lector se creé el fondo que desea, qué viva el Boom, las novedades! ¡Pamplinas! ¿será, señor G? ¡Pess, pess, no se me duerma G; yo no lo sé, ni lo sabe usted mucho menos tampoco! ¡Aquí huele a flores, a dama, si!...

No, no, por otro lado; yo no idealice a ninguna mujer como usted lo escribe, soy más práctico de lo que supone. Tú, en cambio,  señor G, presumes que has encontrado a la mujer ideal, o al menos la has visto por aquí, a la señorita V, ¿o, es qué la leíste en una de estas novelas asidas a tus libreros o que se abrazan a  tu sueño como ellas (¿Cómo puedes idealizar a una, si has sido hombre para muchas?);  o, es que la encontraste en otra nivola o   en este cuonte. 

¿Es tu acción o mi acción de la que he o hemos de hablar y escribir en esta obra, o es la simple acción humana, de la realidad-ficción  o de la ficción-realidad o de la ficción-ficción, o será en cambio, de la no-ficción, o dime, poeta, de qué trata  este cuonte, la vida (¡únicamente de mujeres!) No lo sabes, porque no eres  tú el que me escribes, soy yo el que te escribo o quizá, somos ambos la ficción o la vida y nos escribimos a la vez. Cuando yo era un niño, tú ni siquiera habías nacido. ¿Cómo puedes contar de mi niñez, qué  has de decir de mi juventud y madurez,  qué han de leer aquí de tu vida, de la mía o de la nuestra (de ellas)? El señor W no tuvo una infancia de miseria, el señor W niño pertenecía a una clase aristócrata y no era de este país, sino extranjero; era lo otredad. Te diré algo más: el señor W también era un escritor y poeta. El señor W, escribía...

G. había dejado los pasos  andados y por andar, y seguía los pasos de hoy, de aquí y ahora. El diario hablaba de un mundo por demás retórico y en  el desasosiego él se leía.  El señor G escribía sobre un tal W que no soy yo, pero que en  su empeño de escritor pretendía emparentarme con él; con el señor W, y de las correrías femeninas de que G gusta, por supuesto. Con un señor W alto, encorvado, desaliñado, cornudo y gris me emparenta. ¡No!

Volviendo a la mujer ideal poeta,  no será que amas o  que te gustan ‘las niñas malas’; o aquellas danzas de encuentros y desencuentros mundanos en que se traían  al Ricardito limeño aquél o, será ese amor prematuro por La Mariana de Carlitos y sus batallas en el desierto. Ora que, puede ser que te seduzcan las mujeres de ojos grandes de una escritora poblana; como la tía Valeria y su aparente  locura o  paz interior. Ora que, a la mejor te interesan más las mujeres de Tomás: quizá Teresa, Sabina... Será que te gustan las que a mí me apasionan:  Elicia, la puta, por ejemplo. O la Susana, por la que desfallece el mamarracho de  Eligio. Pero prefiero a la  Maga o a la Helena de Ludvik...

No señor G, usted estaba en esa banca del jardín frente a la iglesia aquella, cierto, de una aristocrática ciudad de la que usted no era parte, menos ella. Había  citado allí a la supuesta señorita S, que también era de una clase por debajo de lo popular, era del lumpen: vivía su infierno y era como mí Elicia, ciertamente y lo arrastraba a usted, que era su arrastrado a voluntad ciega, sí, su perrito faldero.  Y le ponían a usted los cuernos y las banderillas a modo (incluso con su propio tío, de ella, si, ¿acaso también con el tío suyo?, ¡por Dios, eso es el colmo!), y en las correrías bravías en que no corría sangre se le veía (a ella por lo visto, de usted ni sus luces)  y sí , mucha miel se derramaba allá, pero para todos los otros toros, los más avisados que usted. 

Yo en cambio, ya hablaba con la señorita Incógnita a quien sólo conocía usted por su sensual  voz a través del teléfono (le pasaron una llamada por accidente, buscaba a un señorito G, que no era usted pero, que se hizo su amigo secreto), y que nunca idealicé o idealizó usted, se lo aseguro G. Y ella tampoco era señorita (me lo confeso en una llamada nocturna llorando a mares...), pero  era más como la Susana de Eligio o la Maga de Oliveira, nunca como mí Elicia...

Bueno sí, en parte te doy razón y no, pues en realidad nací  yo en estos lares y soy un granjero: el señor X y no W; y, tú no eres el señor G, ni vivimos en una ciudad, ni en este tiempo; sino que eres tú el señorito P que no esta ciertamente enamorado, ni de las ‘niñas malas’, ni de las mujeres de ojos grandes, ni de Teresa o Sabina, menos de Elicia, Susana, Maga o la otra Helena; quizá, no de la señorita V siquiera, sino de la señora Y; o será,  que más bien amas  a la señorita Z, o  que...

(De Narraciones fingidas cortas)

lunes, 31 de agosto de 2020

Amores Gatos



Gatita gruñe y bufa, va de un lado a otro, se siente presa, desde niña buscó salir, a dónde, aún no lo sabía, ir, irse y ningún gato era o sería lo suficiente. Bufaba, quizá por la llegada de un gato más, lo bañaría con su humedad,  arañazos en su espalda, le arañaría el alma, los huesos de ser posible. Ir sin reparo de un apartamento a otro, de un olor nuevo a uno más, siempre más. 
Gatita era el capricho, decir intensidad era evocar sus desdenes y agresividad, sus berrinches y gritos. Le gustaba su piel, ojos y boca; pero los gatos además de gustar de su piel de piñón, bebían de sus bondadosos pechos la dulce y tibia leche de la vida, besaban y lamían siempre con devoción de esa boca con sonrisa ilegible. Se hundían con ahínco en la oscura maleza de su indescifrable encanto y magia. Ningún gato era suficiente, y Gatita terminaba bufando por algún tipo de dolor de muy dentro, porque acababa por aceptar que el nuevo gato invadía su espacio y era una amenazaba a su libertad.
El primer gato se apostó en su vida y se montó en ella y su ideología de forma muy complaciente, pero la ideología no tiene nada que hacer con la cama, ni la cama sabe de abstracciones,  acaso sólo de alguna constelación muy animal, quizá de un poco de antropología, no hay filosofía que valga cuando el amor felino se araña y luego con un dolor indescriptible huye. Se pierde como llegó, se va.
Pero era inevitable, como su amor a las ideas y abstracciones, su ailurofilia terminaba por atraer más gatos a casa, de toda raza, Ragdoll, Maine Coon, Ragamuffin, Cheetoh, Selkirk Rex… Todo felino era bienvenido, por un tiempo muy relativo. Luego huían presos de un deseo laberíntico. 
Ragdoll llegó una tarde de lluvia a casa, Gatita lo bañaba con delicadeza y con el fervor que se debe al juguete recienllegado. Después ese fervor se hacía frío, tibio e incrédulo. Ni siquiera los rollos  teóricos, ni los libros devorados por Ragdoll fueron motivos suficientes, además este gato resultó bebedor y fumador empedernido y solía no llegar o entrar muy tarde en casa. 
Maine Coon llegó una noche de pasión y como la noche partió, y de día llegó  Cheetoh, un día cualquiera se fue también y sin gruñidos dijo bye. Ragamuffin, fue distinto y Gatita creyó que era el gato indicado y así  se lo hizo saber a su adentro y a sus féminas y felinas amigas y demás colegas, y todo iba como se pensaba y su cama y habitación eran un rin de acrobacias y de acuerdos muy húmedos, de rasguños y se gruñía y bufaba por el aparente amor de queso, vino tinto y mucho filete frito. Pero las notas y las lecturas se cansan y si se releen, ya no son las mismas, y minina ya no quiso releer esas notas mojadas, ni beber de ese vino.
Selkirk Rex llegó cuando no se le esperaba, simplemente entró sin pedir permiso y se quedó una noche y luego otra y otra, cuando Gatita se percató ya había un gato más en su vida y casa. Las encerronas eran prolongadas y un bicho como este se apostó sin más cuán largo era en su alcoba y adentros, recorrió sinuoso su oscuro pasado y deseo, discutieron noches enteras letras y letras, vidas ajenas e ideas clásicas y escucharon mucho jazz y rock. Bailaron juntos cada media noche, cada mañana y tarde. 
A Gatita entonces no sólo le empezaron a crecer las ideas, sino que las uñas se le afilaron y le crecieron en demasía. Empezó cada noche de entrega con bufidos cada vez más prolongados, tan largos como sus huidas a sitios ignotos y vírgenes, no había noche que no exigiera a su gato el rezo, se desnudaba con esa prontitud en que apuraba su vino o café. Arañaba tan profundo y lamía todo rincón, lo exigía una extraña manía y se lamía, su pelaje blanco, tan blanco y abundante como su acervo de gatos y letras, daba el brinco increíble, uno más, otro y otro. Bufó y gruñó; gruñía y bufaba como nunca por su nuevo gato, que ya no era Rex, por su espacio y libertad bufaba una vez más.

viernes, 28 de agosto de 2020

Amores Gatos



Gatita gruñe y bufa, va de un lado a otro, se siente presa, desde niña buscó salir, a dónde, aún no lo sabía, ir, irse y ningún gato era o sería lo suficiente. Bufaba, quizá por la llegada de un gato más, lo bañaría con su humedad,  arañazos en su espalda, le arañaría el alma, los huesos de ser posible. Ir sin reparo de un apartamento a otro, de un olor nuevo a uno más, siempre más. 
Gatita era el capricho, decir intensidad era evocar sus desdenes y agresividad, sus berrinches y gritos. Le gustaba su piel, ojos y boca; pero los gatos además de gustar de su piel de piñón, bebían de sus bondadosos pechos la dulce y tibia leche de la vida, besaban y lamían siempre con devoción de esa boca con sonrisa ilegible. Se hundían con ahínco en la oscura maleza de su indescifrable encanto y magia. Ningún gato era suficiente, y Gatita terminaba bufando por algún tipo de dolor de muy dentro, porque acababa por aceptar que el nuevo gato invadía su espacio y era una amenazaba a su libertad.
El primer gato se apostó en su vida y se montó en ella y su ideología de forma muy complaciente, pero la ideología no tiene nada que hacer con la cama, ni la cama sabe de abstracciones,  acaso sólo de alguna constelación muy animal, quizá de un poco de antropología, no hay filosofía que valga cuando el amor felino se araña y luego con un dolor indescriptible huye. Se pierde como llegó, se va.
Pero era inevitable, como su amor a las ideas y abstracciones, su ailurofilia terminaba por atraer más gatos a casa, de toda raza, Ragdoll, Maine Coon, Ragamuffin, Cheetoh, Selkirk Rex… Todo felino era bienvenido, por un tiempo muy relativo. Luego huían presos de un deseo laberíntico. 
Ragdoll llegó una tarde de lluvia a casa, Gatita lo bañaba con delicadeza y con el fervor que se debe al juguete recienllegado. Después ese fervor se hacía frío, tibio e incrédulo. Ni siquiera los rollos  teóricos, ni los libros devorados por Ragdoll fueron motivos suficientes, además este gato resultó bebedor y fumador empedernido y solía no llegar o entrar muy tarde en casa. 
Maine Coon llegó una noche de pasión y como la noche partió, y de día llegó  Cheetoh, un día cualquiera se fue también y sin gruñidos dijo bye. Ragamuffin, fue distinto y Gatita creyó que era el gato indicado y así  se lo hizo saber a su adentro y a sus féminas y felinas amigas y demás colegas, y todo iba como se pensaba y su cama y habitación eran un rin de acrobacias y de acuerdos muy húmedos, de rasguños y se gruñía y bufaba por el aparente amor de queso, vino tinto y mucho filete frito. Pero las notas y las lecturas se cansan y si se releen, ya no son las mismas, y minina ya no quiso releer esas notas mojadas, ni beber de ese vino.
Selkirk Rex llegó cuando no se le esperaba, simplemente entró sin pedir permiso y se quedó una noche y luego otra y otra, cuando Gatita se percató ya había un gato más en su vida y casa. Las encerronas eran prolongadas y un bicho como este se apostó sin más cuán largo era en su alcoba y adentros, recorrió sinuoso su oscuro pasado y deseo, discutieron noches enteras letras y letras, vidas ajenas e ideas clásicas y escucharon mucho jazz y rock. Bailaron juntos cada media noche, cada mañana y tarde. 
A Gatita entonces no sólo le empezaron a crecer las ideas, sino que las uñas se le afilaron y le crecieron en demasía. Empezó cada noche de entrega con bufidos cada vez más prolongados, tan largos como sus huidas a sitios ignotos y vírgenes, no había noche que no exigiera a su gato el rezo, se desnudaba con esa prontitud en que apuraba su vino o café. Arañaba tan profundo y lamía todo rincón, lo exigía una extraña manía y se lamía, su pelaje blanco, tan blanco y abundante como su acervo de gatos y letras, daba el brinco increíble, uno más, otro y otro. Bufó y gruñó; gruñía y bufaba como nunca por su nuevo gato, que ya no era Rex, por su espacio y libertad bufaba una vez más.

viernes, 17 de julio de 2020

Aquí

Aquí un susurro de hojas deshidratadas y desiertas huele a oscuro 
Un silencio más vacío que la nada se estrecha y se expande en su crueldad sin nombre
Aquí no hay huella tuya ni de nadie sólo piedras incandescentes y llanto
El agua cae indolente y el sol no sabe de religión ni legiones de ángeles 
-si acaso tu cuerpo es una aparición sin alas 
Tu piel aquí se confunde con la noche que nunca llega con esta lluvia que no tiene fin con esta confusión de estaciones sin tiempo
Aquí es un desierto sin sol y no cabe ni tu sombra ni destello alguno de tu nombre ni de tus pasos descalzos
Solo estoy y solo voy y sólo un mar ahoga y amarga mi alma sin árboles ni fruto dulce
Aquí no hay paso sin abismo 
Hay una profundidad sin fondo ni superficie ni luces
Allá sigue tú elevándote en tu llama devoradora mientras aquí el polvo muere sin el respiro ni reparo tuyo

Gabriel Núñez Palencia
(Oscuro 2020)

martes, 7 de julio de 2020

Me verás me veré

Me verás acaso
en algún rostro lejano
Ahí estaré en los ojos grana
Mujer de sal de azúcar amarga

Me veré en otros mares volando frío como plata
Surcando desventura o presentes nublados
desnudando una luna naranja y complaciente
Me verás en ese otro rostro de la noche que arde bajo sol ardiente y ebrio de labios tibios
Me veré tomado de otra mano suave como la tuya
que me escribe a diario sin palabra ni letra ni signo oscuro

Me verás sí sí
comiendo mentiras 
repitiendo verdades de piedra y cavando un abismo
un hoyo negro en el que os has fugado apresurada y triste

Gabriel Núñez Palencia

lunes, 29 de junio de 2020

Alguna vez

Alguna vez las aves y los vuelos
Algunas veces los mares y los ríos
Otras tantas mi Luna y mi Sol de luces
Alguna otra, los aromas y las flores
Más aún, mi música y mis libros,
la fotografía, las letras, el periodismo

Alguna vez los cielos y los azules
Las aves y los vuelos
Los te quiero mucho
Mis Picasso mis Van Gogh
Los Matisse de mis rosales
Todos los rezos
Mi Dios único

Alguna vez el humo 
Otras mi vino
Mis lecturas de noche,
pero sólo hay un te  quiero 
Un te amo
Un lucero
Un anhelo
Un minueto
Un nocturno
Y mil desvelos

Alguna vez los vuelos sin aves 
Los mares sin ríos
Las lunas sin soles
Los aromas sin flores
La música sin director de orquesta
Las letras libres
Las imágenes sin fotografía
Las letras sin periodismo 

Alguna vez los azules sin sus cielos
Los vuelos sin aves
Los simples te quiero
Las obras sin maestro
Dios sin rezos

Sólo, el humo
el vino,
la lectura,
un te quiero
un lucero
un anhelo 
un nocturno
un soneto
y los mil te quiero

<<Gabriel Núñez Palencia
Julio 31, 2015

viernes, 26 de junio de 2020

Liderazgo

<<Más de 620 libros de liderazgo y emprendimiento 

https://drive.google.com/drive/mobile/folders/1ktnmDI_4chxKNcw-Q8DWAsIQTP4VOVOS

miércoles, 17 de junio de 2020

Ileana-IV


Estrellas moribundas
hoyos negros y teorías nebulosas asolan mi ánimo
mi pecho y cabeza rondas aún
a cien años luz de mi centro del universo Ileana De tu ir expandiéndote y contrayéndote en esta bóveda de silencio ingrávido 
ingravidez la tu beso estrellado y mórbido Tu año luz de camino de lejanía de olvido
Mis manos son un ordenador que extraña tu piel tu ser mundano Tu belleza animal que miro en plasma Ileana 
Soy el robot de tu caminar Descalza e ingrávida Desnuda allá donde no hay humanidad Allá donde habitas y gravitas como Diosa Como estrella moribunda

Gabriel Núñez Palencia
(Ileana 2020) 😘

Ciclo Carlos Monsiváis canal22

A diez años de la muerte del mayor cronista de la Ciudad de México, el Canal 22 ha preparado una serie de programas que nos cuentan su vida y su legado del 18 a 21 jun https://t.co/UJ5UkSj8RD

sábado, 6 de junio de 2020

Ni luz Ni nada

No hay seña
ni luz de aquella,
como si se la hubiera tragado el recuerdo agrietado.
No hay destellos de nada, de sus ojos serranos,
ni de su piel el calor que abraza caliente –y sofoca-
ni río de su boca hay,
ni beso, ni mar, ni brisa;
ni el aire despeina mi cabello –con su mano suave-
ni el viento me susurra nada al oído.
No hay visos ni luz de aquella flor lejana y silvestre.
Como si se la hubiera tragado la tierra desierta y sedienta.
No hay palabras azucaradas, ni rojas,
ni puestas de sol en mí monte de piedra.
Sólo: una pisada del silencio, tenue y vacía,
un ramillo de romelias que piden lluvia:
eso sólo hay: Sí, sí . Un silencio del carajo: muy jijo.
No hay seña, no hay ni cruz ni epígrafe alguno –solo muerte-
Ni suspiros de la noche escucho, no hay ni un ay amoroso.
Como si la hubiera divagado -a ella- un polvo seco y sangrío:
de paloma herida.
Hay, en el pecho, ese recuerdo de fragancias
que se adivinan ya de noche y en mutua soledad.
Hay ilusiones sí, de una piel de leche derramada
y caída.
No hay seña pues de nada.
Ni sombra de aquella mujer serrana.
Como si se la hubiera comido el vacío, 
la sombra de un amanecer, que jamás raya el alba.

lunes, 1 de junio de 2020

Usted Noche

Usted noche
no me mire como si no
como diciendo que ni me conoce
Como se mira y se derriten
sueños y querencias
Míreme como si suspirara
Como han de suspirar las flores
suspire suspíreme usted señora
porque de tanta ola ya ni su mar me duele ni me marea
Usted me duele en el dolor
de dentrito de aquí
 mire
dígame que me ha tocado 
aunque ni sea cierto
aunque ni me desnude su amor
sus manos que me figuro aquí
en mi pecho y brazos 
en mi ser suyo de su beso colorido
Sueño que tengo un comienzo
 de caricias que en noches imagino desde un sueño de nubes suyas señorita de negro
Usted noche que ha de saber
si ni sabe mi nombre
como yo sé he sabido sus ojos
sus piernas sus desdenes
y ese par de lisuras redondas
de usted
sus labios de rojo
sus zapatitos
sus zapatillas rojas
sus noches carmín 
sus silencios encarnados
bermejos 
escarlata 
su deseo colorado 
su cuarto corinto
Y este deseo que de tan rojo
sangra todo mi ser 
esta sangría que no hemos
de beber ni que ha de embriagar mi embriaguez de usted lindura
lisura tisú

Gabriel Núñez Palencia
(De La noche facunda, 2019)


martes, 26 de mayo de 2020

Greñas crucificado



Lo saludó amablemente con una  amplía sonrisa en sus labios carnosos. Le pidió, entonces,  que se pusiera  cómodo. Que hablara de lo que quisiera. Ella escucharía y  mientras lo hacía, tomaría algunas notas. 
     Me han confundido – dijo él-  repetidas veces con nuestro Señor me confunden; tanto que ahora, el confuso soy yo.  En realidad no creo tener mucho en común con Él, no lo sé. Bueno, las barbas y el cabello; pero, soy más joven. Soy irreverente, sí...; dicen que Él, fue un rebelde, que hizo una revolución, que la historia reinicio a partir de sus pasos; antes de y después de Él. 
     Magdalena tomaba notas. Se dejaba llevar por esa voz melodiosa de él, por el  lenguaje amoroso de sus manos, que también hablaban, por sus ojos; su cabellera de sirena y sus labios, o más bien la barba o su rostro iluminado o toda su estampa. No es correcto enamorarse de tus pacientes -se dijo para sí; pero ya era tarde, estaba prendada de él. Ahora el dilema era si pecaba o no, al enamorarse de Nuestro Señor, al violentar su ética profesional con esos pensamientos que cada vez eran más cálidos.
     Me han crucificado tantas veces –continuaba él- que ellas, sí ella;  se deprimía después de hacerlo. Tenía en la universidad un séquito de seguidores, ella les llamaba mis discípulos. Escuchaban atentamente mis discursos, mis discusiones y divagaciones  literarias. Mis fábulas existenciales, mis escritos surrealistas. Mi poesía Que nunca entendió ni entendí yo. 
     Ni doy limosnas, ni ayuno; quizá oro, cuando doy una vuelta entre mis pasos antes de dormir como pelón de hospicio. Todo lo han complicado, lo sé; Bacon hizo una tela con mi cuerpo, pero es demasiado violenta y no tengo cara que admiren ellas; quién me ha de reconocer así,  y Gibson le puso mucha sangre al asunto. Todas las chicas con quienes he salido; toditas, terminan en suicidas potenciales, la culpa les mata; han pecado de palabra, obra y omisión. 
     Mientras tomaba sus notas le desnudaba. Le quitaba la túnica. Le veía desnudo y quería ser su cruz, crusificarle sin más. La verdad, y siendo sincera, ya se había echado a un Elvis y a un Lenon. Al mismísimo Marcos, que no se quitó el pasamontañas aún encuerado en ese mismo sillón, se lo echó rapidísimo: tenía que regresar a la selva lacandona. Al Rey lagarto se lo despachó en un dormitorio de hotel, después de un concierto que dio en Insurgentes. A Hitler si lo bateó, por eso del holocausto. 
     Si no es molesto para usted – la interrumpió él- le invito a las actividades que me ocupan toda la Semana Santa en Iztapalapa; le espero, al menos, el vienes para que viva y sufra mi cruz. Después nos echamos unas frías, unas bolas oscuras o claras; ora que si prefiere, pues un curado de melón o de lima. 
     En las revistas Arteando y Revoltura escribí la historia –seguía él. Ella terminaba lanzándose a un abismo. Que, qué abismo. Da igual si era de drogas o ninfomanía, o de la Torre Latinoamericana. Sí, si lo hicimos antes de que se lanzará o la tirara yo de un sexto piso. Que no fue así, obvio, no, soy loco...; más no pendejo.  
     Después de tres rondas de oscura ella habló y Él escucho. Lo de Elvis –refería ella mientras él fumaba tras dar dos tragos a su clara- fue por mera calentura, no resistí sus movimientos pélvicos en mi cara. Lenon me gano con Woaman, y pus le aflojé  la ropa.  Marcos me habló de Durito, por eso también le di chance. De Jim, pues es un lagartón, lo despache más rápido que al comandante, porque se puso a mear en mi cama la última vez.  Entonces, cada cual pagó su ronda – por sus bolas-  y se fueron al cinco letras; luego, Magdalena, a seguir pecando y Él, a seguir cargando su Cruz en Iztapalapa.

(CDMX Ángeles o demonios, 
2017)

domingo, 24 de mayo de 2020

Literatura prehispánica: una voz, muchas voces



En la casa de las pinturas
comienza a cantar,
ensaya el canto,
derrama flores,
alegra el canto.
(Fragmento de Canto de primavera, Nezahualcóyotl)



Toda cultura tiene una lengua, instrumento de su expresión, una voz,  muchas voces... Toda existencia humana busca en el mito  y en el arte  su origen. El presente ensayo intenta mostrar esas voces de nuestro antepasado prehispánico, y para ello se ha recurrir precisamente a los mitos, a los cronistas y  al discurso lírico de nuestros antepasados. Nuestra literatura se despliega en toda  su creatividad y en la recreación de su mundo, del cosmos; y le hemos de encontrar en su lírica de paralelismos, anáforas, estribillos y demás tropos que embellecen las voces, les dan un florido color a flores.

Si hemos de hablar de orígenes iniciemos  con el mito; según Mariano Rodriguez en Elizalde y su filosofía del mito, esto nos lleva a la condición humana, a lo espiritual, el devenir (tiempo), a lo ontológico, al cosmos, a lo antropológico y a la filosofía de lo sagrado. Hemos de hablar entonces de la conceptualización del ser, su mundo y su realidad.

El ser y el hombre son los polos originarios de lo que denominamos realidad y por los cuales en  su conexión primaria, simbólica y mítica, se funda  el sentido, la estructuración del mundo en un todo significativo. La afirmación que guía el presente sostiene que el descubrimiento de lo real es contemporáneo con el hallazgo de lo sagrado. (Rodríguez, 2011:13)

En otras palabras, el extrañamiento, el relato asombroso, el buscar los origines y el animismo dan nacimiento a los mitos antiguos, a nuestras voces prehispánicas; baste el siguiente fragmento de un  mito del Perú, El origen de los incas:

Al mirar este hecho extraordinario, las plantas dejaron de conversar para poder ver mejor lo que sucedía (...), las viejísimas piedras blancas y negras que se sabían de memoria la historia integra del lago y conocían perfectamente la vida del Sol, la Luna y las Estrellas, pero que hablaban muy pocas veces, abrieron enormemente sus oscuros ojos (...) De pronto, la inmensa ola se partió por en medio y aparecieron, asidos de las manos, un hombre y una mujer. (Rojas,1991:30)

La idea central es que este  tipo de relatos fantásticos o mitos, nos llegaron por intermediación de los escritores indios y por conquistadores españoles como Bernardino de Sahagún, Torquemada, Bernal Díaz del Castillo y otros;  Lewis Spence (2000), en su Introducción a la mitología, nos dice que, de una u otra forma estas aportaciones fueron valiosas porque nos permitieron conocer los mitos de nuestros antepasados, sus dioses.

Un magnifico ejemplo de obra aborigen abundante en alusiones míticas es el Popol Vuh, o <<Colección de hojas escritas>> , de los indios quiché de Guatemala (...) Comprende la historia de la creación de ese pueblo, la historia de la caída de los gigantes de la tierra, la peregrinación de la raza quiché, las aventuras de ciertos héroes-dioses en el Mundo de los infiernos y la historia quiché hasta una fecha bastante posterior. (Spence, 200:289)

Lo más importante es que cada cual ha de conocer y reconocer sus voces, aunque haya parecido con otras voces hermanas; algo devienen sí, pero da gusto escucharlas una y otra vez; y hemos de repetirlas para que no se extingan. López Alfredo y Luis Millones en Los mitos y sus tiempos... (2010), se refieren a que:

Los mitos nacen para ir siendo oídos por quienes los reciben como verdades antiguas. Se forman de palabras, de silencios y de los ruidos de los entornos –tiempos, espacios, situaciones- que son los apropiados. Si contamos las miradas y los gestos de todos los presentes podremos considerarlos diálogos. (López, 2010:25)

Dicho de  otra manera, nuestro diálogo con los orígenes empezó hace mucho tiempo atrás, y fluye o crea sus raíces; y, se transforma en voz o voces líricas y narrativas; épicas o dramáticas; entonces,  llega a nuestros oídos, a nuestros ojos y se adentra en nuestra sangre y comunidades: es  la voz, son las voces... de nuestros antepasados prehispánicos.

A mi parecer,  ello nos hace suponer que existe  la posibilidad de que por analogía este legado literario, esta producción o mimesis ; esta voz o voces... prehispánicas se pongan frente a frente con otras voces, de otras épocas; y por esta  vía entonces,  hemos de recocer sus elementos y sus características. Sería tarea ardua pero no imposible. En este empeño por reconocer nuestra voz, Ruben D. Medina, en La crónica de indias (1999), nos muestra los pros y los contras al utilizar las crónicas como única fuente fidedigna.

En principio, refiere Medina, se tienen las fobias entre “vencedores” y “vencidos”; esto es, son diferentes las crónicas de los vencedores en comparación con las  de los vencidos. Ya León Portilla Miguel (1989) en su Visión de los vencidos , nos da una muestra de ello. 

Esto a la letra ha acontecido a estos indios, con los españoles, pues fueron tan atropellados y destruidos ellos y todas sus cosas que ninguna apariencia les quedó de los que eran antes.(León-Portilla, 1989: XXX)

En la crítica que nos muestra Medina refiere que, si bien la historia, mera convención, se aproxima al relato literario; no se debe:

...confundir los efectos con las causas; esto es, tratar de clasificar un texto de carácter histórico-literario según el origen racial del autor. La historia de la literatura debe distinguir a las crónicas indígenas de los peninsulares porque entre ambos existen diferencias ideológicas abismales.(Medina, 1999:152)

Por otro lado, si no hemos de considerar  en este trabajo la discusión de que si sólo se puede hablar de literatura en América después de la influencia de los peninsulares y su siglo de oro literario; y si por otro lado, retomamos las observaciones de Calero y Evangelina Folino (1984), en Crónica de las indias. Antología; y por ende,  las crónicas serían consideradas como textos fronterizos entre la historia y la literatura ya que:

...las crónicas, aunque usen algunas máscaras literarias (por ejemplo: la presentación novelesca de ciertos sucesos, la incorporación de situaciones ficticias de no probada existencia histórica, la aparición de ciertos tropos literarios) son, fundamentalmente, por su motivación, su naturaleza y sus objetivos, distintas de una obra literaria auténtica. (Calero, 1984:22)

Otra de las observaciones de estas autoras es que, todos estos textos fueron redactados en castellano; sus criterios fueron simplificados por los conquistadores, que fueron vistos como iluminados y portadores de una fe ajena y portadores además, de la “civilización y el progreso”; mientras los indios eran malvados endemoniados y portadores de la maldad. 

Ahora bien, por lo que  se refiere a las temáticas;  se centraron principalmente en: la naturaleza y el paisaje de América; otras, en una  naturaleza paradisíaca; o, la desmesura natural de ríos, sierras, llanuras y selvas; o, la naturaleza como enemiga y destructora del hombre, etcétera.

A su vez, el hombre también fue el tema: indio o español, y los mitos:

...la Historia verdadera de la conquista de la nueva España de Bernal Díaz [...] cada acción y cada hecho es un arquetipo, el molde original de un mito americano”. Los mitos, cuyo nacimiento registran las crónicas, se originan en la confluencia de las creencias indígenas y cristianas; a lo largo de los siglos se han enriquecido con una multiplicidad de significados y muchos de ellos se han convertido en verdaderos símbolos a partir de los cuales se busca, contemporáneamente, interpretar y explicar Hispanoamérica. (Calero, 1984:30)

Hay que tener en cuenta que, hubo tanto hechos como: cronistas o grupos de historiadores que hablaron de América sin haber pisado nunca sus tierras, caso de Francisco López de Gómora; otros que narraron desde la subjetividad de su posición como soldados, caso Hernán Cortez y Bernal Díaz del Castillo; otros más que hablaban  desde su fe religiosa, como Fray Toribio de Benavente, Fray Bernandino de Sahagún; otros más si, eran indios que dejaron documentos que reflejan su condición  indígena: Hernando Alvarado Tezozomoc y Fernando Alba Ixtlixóciltl.

En lo que concierne a los códices es claro que son un testimonio visual de suma importancia, aunque puede darse las dificultades para su fiel interpretación; aún así, son fuentes importantes que con imágenes coloridas evocan esas voces... e intentan forjar el diálogo. 

Pero, desde mi punto de vista personal, es la lírica la que deja ver de forma mas nítida esa voz, esas voces...; nuestra sabiduría, sus preceptos, su perceptiva; cantares y poemas, principalmente de gobernantes, sacerdotes y guerreros poetas; y que vivieron entre los siglos XIV Y XVI del mundo azteca. Después, personalidades  como Sigüenza y Góngora, Boutorini y Clavijero redescubrieron y estudiaron los viejos textos líricos; y aunque no los dieron a conocer en sus formas originales, al menos fueron poco a poco traducidos para su  disfrute y difusión postrera. 

De esta manera nos llegaron piezas de la poetisa, Macuilxochitzin; la poesía personal de Tlaltecaltzin quien en su lírica dialoga con la “alegradora” anahui, mujer de placer de los tiempos prehispánicos; otros fueron Nezahualcóyotl, Tecayehuatzin, Nezahualpilli, Ayocuan, Tochíhuitzin, Axayácal, y otros.

Lo cierto nos dice León-Portilla en Trece poetas del Mundo Azteca (1984), es que:

Los antiguos textos hablan ya de la presencia de sabios y sacerdotes, custodios de la tradición  y poseedores de las tintas negra y roja con las que escribían en sus libros de pinturas. En las escuelas, al lado de los templos, quizá también en los palacios, los mitos y las doctrinas, el saber acerca de los astros y el arte de medir el tiempo, podían comunicarse a las nuevas generaciones. Combinando la tradición oral con la técnica de las inscripciones se tuvo desde entonces el medio para salvaguardar no sólo el recuerdo, sino la continuidad de una cultura.(León-Portilla, 1984:18)

En suma, la lengua, la voz, las voces... es el instrumento del arte, de la poesía. El mito ha explicado el origen de todo hombre, su cosmos y sus dioses. Las crónicas de los conquistadores e indios (sus códices), independientemente  de los pros y los  contras que se han detallado lineas arriba, y como bien lo ilustra el maestro León- Portilla Miguel; de una u otra  forma, han dado continuidad a nuestra cultura. Así pues, nuestra literatura se ha manifestado en toda su creatividad, en su belleza y recreación de su Mundo: su cosmovisión. Reconozcamos nuestra esa voz, nuestras voces hermanas, iniciemos el diálogo, el canto y sus loas: Poneos de pie / ¡Amigos míos, poneos de pie! / Desamparados están los príncipes, / yo soy Nezahualcóyotl, / soy el cantor, / soy papagayo de gran cabeza. / Toma ya tus flores y tu abanico. / ¡Con ellos parte a bailar! / Tu eres mi hijo, / tú eres Yoyontzin. / Toma ya tu cacao, / la flor del cacao / ¡que sea ya bebida! / ¡Hágase el baile, / comience el dialogar de los cantos! / No es  aquí nuestra casa, / no viviremos aquí, / tú de igual modo tendrás que marcharte. ( Nezahualcóyolt)

REFERENCIAS

Calero, Silvia y Evangelina Folio. Crónica de las indias. Antología. Ediciones Colihue. Argentina, 1984

León-Portilla, Miguel. Visión de los vencidos. Relaciones indígenas de la conquista. UNAM. México, 1989

León-Portilla, Miguel. Trece poetas del Mundo Azteca. UNAM. México, 1984

López, Alfredo y Luis Millones. Los mitos y sus tiempos. Creencias y narraciones de Mesoamérica y los Andes. Era. Mexico, 2010

Medina, Ruben. La crónica de indias. Editorial. México, 1999

Rodríguez, Mariano. Elizalde y su filosofía del  mito. Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM). Mexico, 2011

Rojas, Emilio. Mitos, leyendas, cuentos, fábulas, apologías y parábolas. Antología II. EDITER. México, 1991

Spence, Lewis. Introducción a la mitología. Editorial.México, 2000


Escritor etílico



   Serían las dos horas, había bebido mucho y escrito aún más. Las botellas vacías se acumulaban al lado de su Olivetti y además, su escritorio y su cuarto estaban atestados de libros, alteros de hojas, periódicos, revistas y ceniceros atiborrados de colillas de sus Viceroy rojos.  Cenizas. Recuerdos. Tiempo.  
   Su mente y sus dedos eran como un reloj. Tic tic tic tic.  
<<_¡No, te digo que no!
_!Sí, di sí y te amo por solo esta noche!
_Infeliz, sabes que te amo desde la noche en que vaciamos esa cantina, y nos quedamos tú y yo ahí, y la atención, claro, del único mesero al que di un milagrote.
  Era tarde, pero no para él. Estaba habituado  a escribir por horas y beber igual.  Sus artículos en el periódico y sus cuentos no fueron publicados y Gutiérrez lo reprendió por que siempre llegaba tarde y aún ebrio, y aveces ni siquiera llegaba, lo despedirían si eso se volvía a repetir. 
  <<Cuando le vio, ella hacía un cuadro impresionista. Los colores eran fríos y primarios. Era una escena fugas de unos amantes, quizá en una calle de New York. Las siluetas se mostraban sin rasgos faciales.  Quizá ellos que aún y después del aún nunca se reconocieron. 
  Todo fue una broma. Una especie de juego sin reglas. Como soltar un par de dados. En realidad pareciera que aquello era un abismo inesperado e inevitable. Desde el principio fue la copa. El hotel. Su departamento de ella. Su cuarto de alquiler de él.
  Gutiérrez llegó con cara de fuchi. Traía unas cuartillas corregidas.  Eran dos fábulas suyas. El responsable de la sección de cultura había dicho que sí, que se publicaban. 
_Aquí tienes, transcribe y llévalas a Cultura. No sé cómo aceptaron tus historias irreverentes. 
_Oh, sí, qué alivio. 
_Lo único que te mantiene aquí, lo único que tienes es esto (Agito con enfado Gutiérrez, las cuartillas).
  Al menos tendré un extra para salir a beber esta noche pensó con un dejo de indiferencia. Como si perder o ganar fuera lo mismo.  
   <<_¿Ese cuadro estará es la Galería?
_Sí, y cuatro más que aún no has visto..
_Bueno, tu estilo es peculiar, me atrevería  a decir que das saltos, pequeños diálogos de color, muy pero muy cercanos al expresionismo. Y con una buena dosis abstracta. 
_¡No habían observado eso, esto que dices, otros!
  Cuando llegó a la barra un tipo formal en el habla y en el vestir bebía un whisky directo.  
   Él pidió uno en las rocas. 
_¿Gusta un cigarrillo, amigo?
__Prefiero los propios, no se ofenda (y extrajo un Viceroy rojo)
   Ambos fumaron y bebieron Whisky. La situación del país era de agitación. Habían matado a un grupo de estudiantes y las declaraciones del Estado eran vagas y arrogantes.  
_No considero que la diferencias y discusiones políticas sean motivo de muerte. Los discursos de los reporteros y académicos son tibios y en ocasiones cómplices. Hay mucho enfado en la gente común y en la educada,  ayer me tocó una marcha y un bloqueo que me mantuvo aparcado en medio de un mar de autos. Hubo altercado entre paristas y conductores, golpes y sangre. 
_Oh, cierto, nada es ajeno, ni la económica, ni el arte, ni los grupos religiosos. A mí en el diario me han censurado mis escritos y sólo han publicado mis ficciones y uno que otro poema. 
_Soy miembro activo de un grupo empresarial, en verdad que a la comitiva únicamente le preocupa la estabilidad política, el mercado y la utilidad, lamento reconocer que para el grupo la humanidad tiene una cara de dólares y no digo de pesos, pues menosprecian la devaluación de nuestra moneda y de un gobierno democrático izquierdista y popular. 
<<La penetró con un desenfrenado deseo alcohólico y le lleno de besos tiernos todo el cuerpo, ella se estremeció y gemía en un tono tan alto que los vecinos de al lado golpearon la pared y los de arriba el piso en repetidas veces.
_No te amo, te deseo y me agradas. 
_No pido amor, sólo tu cuerpo, pero en mi corazón no hay gobierno, únicamente una anarquía desenfrenada. 
_Déjate la ideología para el bar, y ven te quiero dentro, muy dentro de mí, mi corazón es un témpano y mis chones un incendió siempre.
   Gutiérrez le llamó por teléfono.  La redacción requería de sus servicios como reportero. Había que entrevistar a un grupo disidente implicado en una serie de atentados: un incendió, y muy probablemente del secuestro de un industrial. Nada aún comprobado. La situación del país era una bomba de tiempo.  
  _ Preséntese ya, lo quieren aquí ahora.
_Deme la dirección, iré directamente al asunto..
_No, no sea terco. No sea tonto e impetuoso. Lo quieren aquí primero. El asunto es muy delicado. (Colgó Gutiérrez con enfado y él como aletargado aún por el desvelo, bajo lentamente en teléfono a su sitio ).
<<Los otros cuadros de la exposición eran asombrosos. Una delicia para conocedores. El tópico era el mismo. La gran urbe, su humanidad cautiva. El color era un arreglo sin precedentes. Matisse se habría quedado con los ojos cuadrados y Miró habría llorado ante la poética elegida por Eliza. 
No cabía duda de que la amaba, y un gozo expectante de su arte le gritaba I love you. 
_A qué hora llegas tienes un retraso.
_Estoy por llegar, entreténlos, dales algo de beber. 
El Vespertino tenía fama de diario condescendiente y de centro derecha. De principio no querían conceder la entrevista. Pero uno de los activistas lo reconoció por su trabajo literario y con una amplia sonrisa le dejó entrar.
_No le habían reconocido, lo siento. Es que este medio al que representa da asco.
_Bueno, es mera casualidad, un accidente, pero es así. Conocen más de mí por una editorial independiente que ha publicado una antología y un recital poético. 
_¿Quiere sentarse?
_Me da igual. Pero hablemos de su movimiento. La Universidad se ha pronunciado sin tomar partido, pareciera que no pertenecieran ustedes a la Facultad y se desliga del atentado y los hechos del 8 de octubre. 
_El Aparato de Estado es una maquinaria bien aceitada. Ninguna de sus piezas funciona sin una corriente directa. Todo es parte de un juego, un discurso autoritario y de una cultura del poder por el poder. 
_¿Es la violencia un arma política?
_El Estado es un Aparato represivo, ideológico. Acaso ignora lo de los compañeros aún desaparecidos. El ejército está en las calles. Entró a la Universidad. 
_¿Cómo han logrado mantener, mantenerse activos en todo el territorio?
_Hay apoyos, hay quien cree en el movimiento. Hay quien quiere ver este gobierno en la calle. Incluso gente que abreva del sistema. 
_Los señalan por la desaparición del Director de Concejo Empresarial, un secuestro, el cobro de un posible rescate.
_El país es un caos, no somos los únicos que buscan la caída del gobierno. Hay una mano extranjera, intereses de fuera.
  <<La subasta fue un éxito. Se vendieron a precios exhorbitantes los cuadros de Eliza. La siguiente parada era en una galería de Manhattan. La noche le sonreía a ella. Él sabía que quizá no la vería o su ausencia sería impredecible. 
_Bien festejemos, igual y quién saben que digan los dados. 
_Si nos hemos de ver nos vemos, y si no, hemos de encontrarnos. Los encuentros inesperados son lo mejor. 
_Bueno, de menos espero alguna llamada tuya, alguna carta. 
_No se me da escribir pero, puedes estar seguro que te llamo.

  Gutiérrez estaba purgado. La entrevista habían sido un bosquejo muy detallado de la disidencia. Se publicó en primera plana acompañada con una decena de fotos relacionadas con el paro nacional. 
  Él sólo pensaba en el whisky. Encendió un cigarrillo. Se puso un impermeable. Llovía una brisa fina e insípida. Pero hacía frío. Salió de la redacción y se dirigió al bar de siempre. Lo atendieron igual como siempre.  Y salió también al último como era habitual en él. Las calles estaban vacías y aún la lluvia era un insistente rocío. 
   Cuando arribó a su cuarto de alquiler, ahí estaba ella leyendo su historia, la fábula de sus vidas, de su sexo. En el piso un óleo impresionista se sumaba al caos de su vida, del país. La Revolución estaba muy lejos de ser un alivio. Y ahí estaba el cuadro que ella le dejaría. 
  El Terrorismo de grupos y de Estado era un escenario, uno más.  Era como tirar los dados en un cuarto oscuro. 
  Se amaron esa noche y dos más de ese mes de revueltas.  Luego, Eliza desapareció como había llegado. Gutiérrez seguía, seguiría siendo un catarro constipado. El Vespertino a primera plana anunciaba que habían cobrado un rescate por el secuestro del Director del Concejo Empresarial pero, que le habían encontrado  ya sin vida en un paraje solitario. 
   Serían las dos horas, había bebido mucho y escrito aún más. Las botellas vacías se acumulaban al lado de su Olivetti y además, su escritorio y su cuarto estaban atestados de libros, alteros de hojas, periódicos, revistas y ceniceros atiborrados de colillas de sus Viceroy rojos.  Cenizas. Recuerdos. Tiempo.  
   Su mente y sus dedos eran como un reloj. Tic tic tic tic.



viernes, 22 de mayo de 2020

BlancorgeN

Me viene la luz
desde hace siglos llega
le llamo
 tiene nombre de mujer
toca mi puerta mi corazón
lo parte en trozos de cristales

En grises y obscuros
Oscuro o blanco
Negro es el Mundo
Mi alma mi ánima
Los huesos
Mis ojos mi cabello
Mi ceja 
Mi pantalón mi cinto
son oscuros

Me viene la dicha
la muerte que es negra
La vida que es luz
y todo lo llena lo ilumina
Me vienes tú gris blanca luminosa
Y te me vas oscura como
Noche te alargas te largas fúnebre
Y me viene un manto tan oscuro
Tan negro como mi muerte

jueves, 21 de mayo de 2020

'Soy Bill'


Soy Bill, no sé realmente cómo fue que inicio aquello. Lo cierto es que sólo sucedía. Más de una ves me pregunté. No había remedio. Era inútil preguntarse más. La vida quizá era así, al menos la mía, creo. Sólo sucedía de noche porque de día era un sujeto normal. Me iba al trabajo y discutía con los proveedores y clientes, con mi jefa, en especial con mujeres.  
     En casa nunca había sido buena mi relación con ellas. En especial con quien decían era mi madre, con mi abuela e tías, ella sólo tuvo hermanas, muchas y muy escandalosas. De niño fui una especie de juguete y para algunas el hijo que no tuvieron. En el colegio invariablemente las veía, al fin niñas y rehuía de toda falda. No sé porque el destino me las ponía ahí, siempre mis maestras eran la y no él. 
     Me ocultaba, y no era que jugara a las escondidas, no quería saber de ellas y cuando fui adolescente llegaba hasta muy entrada la noche y me dormía para muy de mañana salir, o me encerraba en mi cuarto argumentando que estaba enfermo.
     Ellas cambiaban de pareja como sus calzones y ellos me apretaban los cachetes, <<que hermosura de creatura, parece una nena. Me purgaba todo aquello, aún ahora me purga mucho más. Siempre me vestían de pantalón corto y me dejaban crecer el cabello, que por ser rizado me daba una apariencia que no resisto al espejo hoy.   Por eso uso el cabello muy corto y mucha vaselina. 
     En verdad que me volví insociable, porque con ellos tuve ciertos afectos que les incomodaba y muchas veces me patearon o me señalaban. Me excluía de sus juegos y me decían marica. Fui aceptado por seres raros, tan extraños como yo. 
     Fue entonces que una noche tome sus ropas y su maquillaje, zapatillas y medias, una peluca. La falda más corta que encontré y quedé por mucho tiempo frente al espejo. No me fue difícil imitarlas, caminar y hablar, mover las manos, los ojos y la boca, actuar como ellas y mover las nalgas igual, ser una más de las hermanas de mamá. 
     La primera noche no tuve que caminar mucho, el auto se detuvo y me invitó a subir con su puerta que se abrió con un clik. El tipo era maduro, fue un hombre de voz muy ronca y con mucho bello, me lastimó cuando me montó desesperado y hasta que terminó dejó de gemir, y me lanzó unos billetes, no era mi intención cobrar, pero en lo sucesivo paso lo mismo, luego se quedaban muy tranquilos -quietos- y yo me volvía a mi vida aparentemente normal. Me ponía la máscara habitual de personita responsable y decente. Ya no discutía tanto con ellas, e intentaba charlar, luego me traicionaban mis actuaciones nocturnas y ellas lo notaban y se reían, pero me fueron aceptando entre risas y no pocos rumores. 
    Mi nombre de noche era Vilma. Cada noche lo hacía y llegaba exhausta a dormir y desvelada me apostaba en mi obligaciones matutinas, pero hubo errores y más de una ocasión tuve que remediarlo perdiendo parte de mi sueldo y aún pagando algo adicional de lo que ganaba por la noche, pero no me importó, me creía y sentía feliz finalmente.   
     En la Rúe del Parnaso eran mis andanzas nocturnas, y ahí los dejaba muy quietecitos cuando terminaban y yo también hacía lo que sin remordimientos quería, pero luego tuve que retirarme de allá y me moví a la Rúe de Fátima, allá me hice muy popular pero mi fama no tuvo limite en la Rúe de Lisandro Fuerte, allá mi felicidad y éxtasis no tuvo freno
     Cuando  finalmente fueron, llegaron con violencia por mi al trabajo y me aprendieron, llevaban una orden de arresto, yo ciertamente ya acumulaba muchos crímenes y era noticia en los matutinos y vespertinos de la ciudad, no me arrepiento, los volvería a dejar muy quietecitos, pero siempre después de que dejaran de gemir como cerdos, y por supuesto no dejaría de apuñalarlos hasta que dejaran de respirar, hasta el último suspiro.