Serían las dos horas, había bebido mucho y escrito aún más. Las botellas vacías se acumulaban al lado de su Olivetti y además, su escritorio y su cuarto estaban atestados de libros, alteros de hojas, periódicos, revistas y ceniceros atiborrados de colillas de sus Viceroy rojos. Cenizas. Recuerdos. Tiempo.
Su mente y sus dedos eran como un reloj. Tic tic tic tic.
<<_¡No, te digo que no!
_!Sí, di sí y te amo por solo esta noche!
_Infeliz, sabes que te amo desde la noche en que vaciamos esa cantina, y nos quedamos tú y yo ahí, y la atención, claro, del único mesero al que di un milagrote.
Era tarde, pero no para él. Estaba habituado a escribir por horas y beber igual. Sus artículos en el periódico y sus cuentos no fueron publicados y Gutiérrez lo reprendió por que siempre llegaba tarde y aún ebrio, y aveces ni siquiera llegaba, lo despedirían si eso se volvía a repetir.
<<Cuando le vio, ella hacía un cuadro impresionista. Los colores eran fríos y primarios. Era una escena fugas de unos amantes, quizá en una calle de New York. Las siluetas se mostraban sin rasgos faciales. Quizá ellos que aún y después del aún nunca se reconocieron.
Todo fue una broma. Una especie de juego sin reglas. Como soltar un par de dados. En realidad pareciera que aquello era un abismo inesperado e inevitable. Desde el principio fue la copa. El hotel. Su departamento de ella. Su cuarto de alquiler de él.
Gutiérrez llegó con cara de fuchi. Traía unas cuartillas corregidas. Eran dos fábulas suyas. El responsable de la sección de cultura había dicho que sí, que se publicaban.
_Aquí tienes, transcribe y llévalas a Cultura. No sé cómo aceptaron tus historias irreverentes.
_Oh, sí, qué alivio.
_Lo único que te mantiene aquí, lo único que tienes es esto (Agito con enfado Gutiérrez, las cuartillas).
Al menos tendré un extra para salir a beber esta noche pensó con un dejo de indiferencia. Como si perder o ganar fuera lo mismo.
<<_¿Ese cuadro estará es la Galería?
_Sí, y cuatro más que aún no has visto..
_Bueno, tu estilo es peculiar, me atrevería a decir que das saltos, pequeños diálogos de color, muy pero muy cercanos al expresionismo. Y con una buena dosis abstracta.
_¡No habían observado eso, esto que dices, otros!
Cuando llegó a la barra un tipo formal en el habla y en el vestir bebía un whisky directo.
Él pidió uno en las rocas.
_¿Gusta un cigarrillo, amigo?
__Prefiero los propios, no se ofenda (y extrajo un Viceroy rojo)
Ambos fumaron y bebieron Whisky. La situación del país era de agitación. Habían matado a un grupo de estudiantes y las declaraciones del Estado eran vagas y arrogantes.
_No considero que la diferencias y discusiones políticas sean motivo de muerte. Los discursos de los reporteros y académicos son tibios y en ocasiones cómplices. Hay mucho enfado en la gente común y en la educada, ayer me tocó una marcha y un bloqueo que me mantuvo aparcado en medio de un mar de autos. Hubo altercado entre paristas y conductores, golpes y sangre.
_Oh, cierto, nada es ajeno, ni la económica, ni el arte, ni los grupos religiosos. A mí en el diario me han censurado mis escritos y sólo han publicado mis ficciones y uno que otro poema.
_Soy miembro activo de un grupo empresarial, en verdad que a la comitiva únicamente le preocupa la estabilidad política, el mercado y la utilidad, lamento reconocer que para el grupo la humanidad tiene una cara de dólares y no digo de pesos, pues menosprecian la devaluación de nuestra moneda y de un gobierno democrático izquierdista y popular.
<<La penetró con un desenfrenado deseo alcohólico y le lleno de besos tiernos todo el cuerpo, ella se estremeció y gemía en un tono tan alto que los vecinos de al lado golpearon la pared y los de arriba el piso en repetidas veces.
_No te amo, te deseo y me agradas.
_No pido amor, sólo tu cuerpo, pero en mi corazón no hay gobierno, únicamente una anarquía desenfrenada.
_Déjate la ideología para el bar, y ven te quiero dentro, muy dentro de mí, mi corazón es un témpano y mis chones un incendió siempre.
Gutiérrez le llamó por teléfono. La redacción requería de sus servicios como reportero. Había que entrevistar a un grupo disidente implicado en una serie de atentados: un incendió, y muy probablemente del secuestro de un industrial. Nada aún comprobado. La situación del país era una bomba de tiempo.
_ Preséntese ya, lo quieren aquí ahora.
_Deme la dirección, iré directamente al asunto..
_No, no sea terco. No sea tonto e impetuoso. Lo quieren aquí primero. El asunto es muy delicado. (Colgó Gutiérrez con enfado y él como aletargado aún por el desvelo, bajo lentamente en teléfono a su sitio ).
<<Los otros cuadros de la exposición eran asombrosos. Una delicia para conocedores. El tópico era el mismo. La gran urbe, su humanidad cautiva. El color era un arreglo sin precedentes. Matisse se habría quedado con los ojos cuadrados y Miró habría llorado ante la poética elegida por Eliza.
No cabía duda de que la amaba, y un gozo expectante de su arte le gritaba I love you.
_A qué hora llegas tienes un retraso.
_Estoy por llegar, entreténlos, dales algo de beber.
El Vespertino tenía fama de diario condescendiente y de centro derecha. De principio no querían conceder la entrevista. Pero uno de los activistas lo reconoció por su trabajo literario y con una amplia sonrisa le dejó entrar.
_No le habían reconocido, lo siento. Es que este medio al que representa da asco.
_Bueno, es mera casualidad, un accidente, pero es así. Conocen más de mí por una editorial independiente que ha publicado una antología y un recital poético.
_¿Quiere sentarse?
_Me da igual. Pero hablemos de su movimiento. La Universidad se ha pronunciado sin tomar partido, pareciera que no pertenecieran ustedes a la Facultad y se desliga del atentado y los hechos del 8 de octubre.
_El Aparato de Estado es una maquinaria bien aceitada. Ninguna de sus piezas funciona sin una corriente directa. Todo es parte de un juego, un discurso autoritario y de una cultura del poder por el poder.
_¿Es la violencia un arma política?
_El Estado es un Aparato represivo, ideológico. Acaso ignora lo de los compañeros aún desaparecidos. El ejército está en las calles. Entró a la Universidad.
_¿Cómo han logrado mantener, mantenerse activos en todo el territorio?
_Hay apoyos, hay quien cree en el movimiento. Hay quien quiere ver este gobierno en la calle. Incluso gente que abreva del sistema.
_Los señalan por la desaparición del Director de Concejo Empresarial, un secuestro, el cobro de un posible rescate.
_El país es un caos, no somos los únicos que buscan la caída del gobierno. Hay una mano extranjera, intereses de fuera.
<<La subasta fue un éxito. Se vendieron a precios exhorbitantes los cuadros de Eliza. La siguiente parada era en una galería de Manhattan. La noche le sonreía a ella. Él sabía que quizá no la vería o su ausencia sería impredecible.
_Bien festejemos, igual y quién saben que digan los dados.
_Si nos hemos de ver nos vemos, y si no, hemos de encontrarnos. Los encuentros inesperados son lo mejor.
_Bueno, de menos espero alguna llamada tuya, alguna carta.
_No se me da escribir pero, puedes estar seguro que te llamo.
Gutiérrez estaba purgado. La entrevista habían sido un bosquejo muy detallado de la disidencia. Se publicó en primera plana acompañada con una decena de fotos relacionadas con el paro nacional.
Él sólo pensaba en el whisky. Encendió un cigarrillo. Se puso un impermeable. Llovía una brisa fina e insípida. Pero hacía frío. Salió de la redacción y se dirigió al bar de siempre. Lo atendieron igual como siempre. Y salió también al último como era habitual en él. Las calles estaban vacías y aún la lluvia era un insistente rocío.
Cuando arribó a su cuarto de alquiler, ahí estaba ella leyendo su historia, la fábula de sus vidas, de su sexo. En el piso un óleo impresionista se sumaba al caos de su vida, del país. La Revolución estaba muy lejos de ser un alivio. Y ahí estaba el cuadro que ella le dejaría.
El Terrorismo de grupos y de Estado era un escenario, uno más. Era como tirar los dados en un cuarto oscuro.
Se amaron esa noche y dos más de ese mes de revueltas. Luego, Eliza desapareció como había llegado. Gutiérrez seguía, seguiría siendo un catarro constipado. El Vespertino a primera plana anunciaba que habían cobrado un rescate por el secuestro del Director del Concejo Empresarial pero, que le habían encontrado ya sin vida en un paraje solitario.
Serían las dos horas, había bebido mucho y escrito aún más. Las botellas vacías se acumulaban al lado de su Olivetti y además, su escritorio y su cuarto estaban atestados de libros, alteros de hojas, periódicos, revistas y ceniceros atiborrados de colillas de sus Viceroy rojos. Cenizas. Recuerdos. Tiempo.
Su mente y sus dedos eran como un reloj. Tic tic tic tic.
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