Aquí un susurro de hojas deshidratadas y desiertas huele a oscuro
Un silencio más vacío que la nada se estrecha y se expande en su crueldad sin nombre
Aquí no hay huella tuya ni de nadie sólo piedras incandescentes y llanto
El agua cae indolente y el sol no sabe de religión ni legiones de ángeles
-si acaso tu cuerpo es una aparición sin alas
Tu piel aquí se confunde con la noche que nunca llega con esta lluvia que no tiene fin con esta confusión de estaciones sin tiempo
Aquí es un desierto sin sol y no cabe ni tu sombra ni destello alguno de tu nombre ni de tus pasos descalzos
Solo estoy y solo voy y sólo un mar ahoga y amarga mi alma sin árboles ni fruto dulce
Aquí no hay paso sin abismo
Hay una profundidad sin fondo ni superficie ni luces
Allá sigue tú elevándote en tu llama devoradora mientras aquí el polvo muere sin el respiro ni reparo tuyo
Gabriel Núñez Palencia
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