Surgió el nombre, los artículos y el adjetivo, luego, nació
el verbo y sus complementos, sus modalidades: verbal, nominal.
Surgió el infinito en la cabeza animal. Preguntas. Reflexión.
Fascinación. Ensueño. Sueños: el paraíso o su infierno. El mito: Dios.
Nací y aprendí, lo aprehendí en un tris. Me llené de mundo:
condicionamiento.
Preceptos naturales o, y sociales: comunidad. Dotado de la
palabra construí mi ser. Un modo ‘sui generis’ de ver: una verdad o, y otra
mentira.
Hablé de bien, de males. De amor y violencia. De odio y sus
rencores. Hice historia, literatura, ciencias.
Las preguntas abundaron e hice filosofía: pensamiento e
ideas: inteligencia.
Mi maquinaria natural creó artefactos e instrumentos, me serví
de todo lo habitual edifique en la nada. Hice lo indecible: proyecté e inventé la
riqueza, sus miserias.
La vida en sociedad creo su obra, me aparté de mi condición
natural. Lo he descubierto y destruido todo.
Ahora, sólo me queda el arte para curar mis malestares.
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