sábado, 11 de octubre de 2025

La Carta


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Gabriel Nuñez Palencia


 

 

 

PRÓLOGO

 

 

La carta, es un relato de ficción que por sus características se le puede considerar dentro de la denominada “literatura fronteriza” o como la llama su autor, Gabriel Núñez Palencia, perteneciente a “la otra literatura”. En principio, es un discurso que transgrede a la clasificación tradicional y muy ortodoxa de  los géneros literarios en su carácter pragmático-estructural; esto es, que en su estructura se presenta los siguientes tipos de discurso: el epistolar –inicia y termina con el formato de carta privada-, el narrativo, el teatral, el noticioso – noticia y crónica-; y, el cuento.

 

Si bien es cierto que una de las características de la  literatura fronteriza es el hecho de tener un fundamento basado en  la realidad; también es muy cierto que, si simplemente no se  respeta las características del género y del discurso, se estaría  entonces, dentro de la “otra literatura”: pasando sus “fronteras”.

 

Hay que tener en cuenta que el escritor no crea  de la nada; finalmente  su obra está cargada de realidad-fición; es decir, es un producto de las condiciones de la existencia humana, es un hecho que, a su vez, las fronteras entre la realidad y la ficción son endebles y muy estrechas. Ya que una característica de la ficción es su carácter de verosímil.

 

La carta, es un texto fronterizo de trama simple: el ejercicio de la libertad en las preferencias sexuales; en su lucha  por su reconocimiento y aceptación  social; aunado al tema del hedonismo, y dentro de  un contexto de intriga por el asalto de un banco,  que llevan  acabo de manera sensacional, un “grupo de vestidas”. Sin más quede a su disfrute este texto fronterizo: “la otra literatura”.


 

07 de abril de 1990, Ciudad Griega.

 

Querida Yoala:

Macrina no llegó y Burgondófora dejó como arbolito miado al Cilino Reneiro. Al chofer que está como a ti te gustan:¡nalgones!. El que conoció en el Cocodrilo loco, el que le tiró la cerveza en las chiches. La muy ladina se dio el lujo de no llegar a la cita, pero me parece que lo detuvo a él la policía y ninguno llegó a verse más. Burgondófora dice que se quedó dormida después de la peda de ayer, pero para mí que se estaba cogiendo a la Clodobilia, la mesera oreja esa del Caracol azulado, la de la marisquería esa donde te atascaste de camarones y de ostiones en su concha; ¡la del culo levantado pues!, ¿te acuerdas, mana?....

Macrina ya le puso el cuerno a Fidícula, y tú Yoala, nada más falta que me cambies por el Crecendiano, el plomero ese que te destapó el caño apestoso. ¡Maldita seas si en verdad y te estás tirando al macuarruo ese de la Popular Obrera! ¡Maldita seas Yoala si se la sacaste, y si se las estás aflojando a ese puto!

Macrina me dijo, que le dijiste:

“El Crecendiano está atascándome las nalgas y la boca y las tetas..., todo me embarra, es un cochino, un marrano..., pero me encanta, me encanta... Me gusta que me abrace con sus brazotes y que me toque con sus manotas de lija, y me moje, me moje me moje...”.

¡Puta y mil veces puta!. ¡Corredora de pollas¡ ¡lame culos!... Sabes que te amo y no se lo creo, ¡dime que no es cierto y se me olvida!, y no me acuerdo más del asunto, de lo que me dijo la Macrina. Lo olvidamos y punto.

Lee los periódicos pero ya, lee el de ayer manita, consíguelo. Te vas a sorprender, te vas a ir de culo. En la primera plana busca y lee.., ¿sabes lo que dice...?, te lo escribo:

“Asalto exprés al HBBCO, se llevan en diez minutos 100 millones de pesos. Detienen al chofer que responde al nombre de Cilino Reniero, y quien declaró que lo amagaron y obligaron a transportar a los asaltantes, quienes finalmente logran el cuantioso botín. Se desconoce su paradero y se investiga aún al chofer por posible complicidad...”

¡Ay, manita, qué fiasco!, tan decente e inteligente que se veía el muy puto, ¿verdad?...

Fidícula sigue siendo mi estilista y modista favorita, fui a su estética La Colo-Colo, hablamos y hablamos y hablamos mientras me cortaba las puntas y me peinaba y pintaba las uñas (¡sin pelos en la lengua te lo platico querido, pero no te enojes de lo que leas!): el salón lleno de locas, ¡ya sabes...!, y de cosméticos y perfumes caros en la vitrina; al fondo, en el gancho dorado y plateado, la ropa de moda confeccionada por La Fidi, al frente de nosotras la gran luna enmarcada en morado y lila donde todas alimentamos el ego y el eros; enfrente yo y una que se tiñe de rosa el copete; la niña discípula, Pucia la peinadora, hace un corte, y tres ahí en espera de su turno pero en el ligue, ¡casa llena manita, atascada..., y ¡que entran el Eladio y la Cancionila, era medio día Yoalis!...

Jurina.- ¡Robaron el HBBCO!..., ¿lo crees...?, dicen que se llevaron un dineral, que era un comando bien armado de locas, de armas largas como nosotras, que es que iban de falda muy corta y ajustadísima, de tacón muy alto, muy elegantes y agresivas dijeron, y armadas hasta los dientes ja ja ja..., ¿lo puedes creer?..., que los desplumaron en un abrir y cerrar de ojos...

Fidícula.- Ya era hora de que saliéramos en los periódicos, ¿no?. Que no nos traten como simples putos o maricas, ¡los tenemos y muy, pero muy bien puestos!, ¿qué no...?. Escuché que hubo video del interior del banco y que vienen muchas fotos en los diarios; en los noticieros de radio y tv no hacen más que hablar de eso, ¡fueron cien melones..., y en puro billete gordo, mana!... ¿Qué hacer con tanta plata?...

Jurina.- Dejemos de hablar ya de esto Fidi que me he enterado que Yoala me engaña, y ando toda tonta y pendeja y sufro mucho. ¡Me salió muy puta, el muy puto, pero le quiero y le amo un chingo manita!... El muy marica no me llama ni responde a mis llamados...

Fidícula.- ¡Bien te dije que ese joto sólo andaba tras tu dinero! Pero ai vas de resbalosa; nunca me oyes, no oyes nada, ni a tu sombra, ni tú te oyes siquiera manita; no te inquietas por lo que te dicen o te dices, ¡ah, pero eres un vale madre guey!... ¡Y cuando te pones loca ni quién te aguante!

Jurina.- Ay Fidi, ¿ya te viste?..., ya se te está aflojando todo, deberías meterte más hormonas y hacer ejercicio...

Fidícula.- No me quieras marear con hormonas o lo del robo, aquí la golfa y la que más afloja eres tú. Y deja de decirme guanga y de llorar por ese puto que te dejó morir solo, no vale la pena. Hay otros con más huevos y más nalgones que ese, ¿no...?

Jurina.- Ya me conseguiste las veladoras y los polvos para el amarre querida, ¡qué, a éste me lo quedo y me lo sigo cogiendo solo...!, ¡Qué Dios me asista en todo y me perdone!...

Fidícula.- ¡Déjate de iglesia, que a Dios tú lo ofendes no sólo con esa boquita roja, sino con todo y culo y tus locuras!...

Eladio.- ¿Hablaban de mí?...

Fidícula.- ¡Tú,¿ de Dios?, ni todo tu dinero, ni todos tus lujos, chiquito!

Eladio.- ¡Me das miedo, Fidícula, mucho miedo...! ¡Pero que tal las padroteo, cuido y paseo, eh!...

Cancionila.- No pretendo alarmarlas, pero al parecer la policía lo sabe ya y pretende hacer una visita, ¡aquí!, por lo de las locas que asaltaron HBBCO...

Pucia.- Yo escuché que ayer hicieron un desmadre, una redada, y que hubo madrazos y muchos detenidos en el Cocodrilo loco...

(Salen Eladio y Cancionila. Se escucha música disco en un reproductor.)

 

Yoala dime, júrame que no es cierto lo que dicen y lo olvidamos. Aunque sea cierto dime que no, y te sigo creyendo como siempre, sólo dilo. Si consigues el periódico, en la sección de la ciudadana viene una nota sobre La marcha del arcoiris, lo compré para ver si habíamos salido en la foto, pero la nota del asalto fue a primera plana y lo de los gases lacrimógenos, los golpes y la dispersión de los marchistas perseguidos por la Avenida de las Ninfas, ya no tuvo el impacto que se quería, ¡la opaca lo hecho en el HBBCO!

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Te transcribo parte del texto Yoala:

Marcha del arcoiris

Ricardo Villalpasos

 

En todo su colorido y con ropa muy entallada o diminuta marcharon, eran cientos de ellos o de ellas, no importaba el sexo ya que era difícil distinguirlo. Caminaban festivos por Avenida Alcmena, bailando y sonriendo, siempre besándose, tocándose todo. Era un verdadero carnaval de caricias en pelotas, ya que muchas o muchos sólo traían sostén y faldas de colores que se agitaban sonrientes en su danza por la dignidad homosexual, por la libertad en las preferencias sexuales. Otros se sumaban, hombres que besaban hombres, mujeres que besaban mujeres.

El domingo fue muy soleado, un día de mucho temperamento. Al pasó por la fuente de Circe muchos se bañaron y mojaron como niños que por primera vez van a un balneario o a la playa. Al cruzar por el jardín de Afrodita algunos rodaban en un abrazo por el césped, y al doblar por la Plaza de las Heliconiadas, y a su paso por las tiendas, tomaban refrescos que agitaban dando brincos histéricos, para luego rociarse todo el cuerpo y las caras cosméticas. Ojos de sorpresa, labios de risa o de indignación les veían y cuchicheaban a su paso; y su carnaval, su marcha seguía en su música y reclamo. Su destino era La Torre de los azulejos del Olimpo, donde habrían de dar un mensaje minutos más tarde a las autoridades de la ciudad. Pero, la intolerancia social y la represión les cerró el paso frente al museo de Febo Apolo, ahí el cuerpo represivo de la montada de la ciudad y de los policías antimotines los dispersaron a golpes y gases lacrimógenos...

 

Yoala, tú saliste en una de las fotografías bañándote en la fuente de Circe, busca en los diarios, en lo del asalto también. Estoy escuchando el radio y no dejan de hablar de ello. ¿Cuándo te comunicas?, ¡te amo!, no creo nada de lo que han dicho de ti, ni del por qué huiste.

 

“...la policía dice tener ya identificados o los responsables del asalto al HBBCO, pero se niega a dar más información del robo para facilitar las operaciones de captura de los responsables. (“Compre pastillas ‘La patada de mula’ que le aliviaran el dolor de cabeza en un minuto”.)”.

 

<<Tú sabías, Cilino, que habría alguna falla, que algo saldría mal. Que las locas son efusivas y que harían cualquier locura, como robar para ti, sí. Eso, eso creías Cilino Reneiro, no calculaste, y dejaste todo en manos de desquiciados sexuales como tú lo eres, no fue muy inteligente verdad. Ahora será difícil que te crean inocente, te han asociado con ellos por tus visitas etílicas y líquidas al Cocodrilo loco, ya sólo es cuestión de fijar el momento, los tienen en el umbral de la prisión, a ti y a todas esas locas, sí, Cilino Reneiro, los tiene presos ya.

 

(Entran Eladio y Cancionila aterrados a La Colo-Colo. Se escucha música disco en un reproductor.)

Cancionila.- ¡Corran, corran ahí vienen! ¡Nos han cogido, nos cogen, nos cogen, corran...!

Eladio.- ¡Que te cogen, Fidícula, que te cogen...!

 

Es mejor así, Yoala, que por mucho tiempo no vengas querida, que nos han cogido a todos, te escribo desde mi prisión, ¡te amo!...

¡Siempre tuyo...!

Jurina Luco


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