viernes, 10 de octubre de 2025

***El lector trastornado: de la caballería a la investigación policial



Palabras clave: Sábato, Cervantes, El túnel, literatura policíaca, lector, perspectiva narrativa, locura, modernidad



Introducción

Miguel de Cervantes y Ernesto Sábato, separados por más de tres siglos, comparten una preocupación central: la influencia de la literatura sobre la percepción del mundo. En Don Quijote de la Mancha (1605), el hidalgo Alonso Quijano, enloquecido por la lectura de los libros de caballería, interpreta la realidad bajo los códigos del honor, la justicia y la aventura caballeresca. En El túnel (1948), uno de los personajes secundarios, Hunter, lanza una hipótesis que, aunque parece anecdótica, revela una continuidad filosófico-literaria: si Don Quijote perdió la razón por la literatura de caballerías, ¿qué sucedería con un lector moderno cuya mente fuera trastornada por la lectura excesiva de novelas policíacas?
La observación de Hunter no es menor: actualiza la pregunta cervantina sobre la poderosa capacidad de la ficción para modelar la mirada. Así como el caballero andante veía gigantes donde había molinos, el lector contemporáneo podría ver enigmas, sospechas o conspiraciones donde sólo existen hechos comunes. Sábato, en la voz lateral de Hunter, plantea la posibilidad de que la literatura —cuando se convierte en lente absoluto— deje de ser una vía de conocimiento para transformarse en una deformación de la realidad.


Desarrollo

La hipótesis de Hunter dentro de El túnel se inserta en una reflexión más amplia sobre la psicología del lector moderno. El sujeto del siglo XX, como observa Sábato (1963), “vive en un mundo desintegrado, donde la razón ya no basta para comprender los abismos del alma”. En este contexto, la literatura policíaca, caracterizada por su lógica investigativa y su búsqueda de causas ocultas, puede ser vista como el equivalente moderno del ideal caballeresco: ambos sistemas narrativos ofrecen una estructura de sentido absoluto para ordenar el caos.

El lector que se sumerge en ese universo —como el hipotético sujeto que menciona Hunter— tiende a percibir la vida cotidiana como una trama de pistas, enigmas y soluciones; en lugar de molinos, encuentra indicios; en vez de doncellas, testigos o sospechosos. Tal como Alonso Quijano interpretaba el mundo a la luz del código del honor, el lector policíaco lo interpreta bajo la lógica del método deductivo. Su manera de razonar, de mirar e incluso de amar, se ve contaminada por el hábito narrativo.

Sábato, a través de esta observación, desplaza el foco cervantino del idealismo a la racionalidad: la locura ya no proviene del exceso de fantasía, sino del exceso de lógica. La mente policíaca, en su necesidad de explicación, se vuelve incapaz de aceptar la ambigüedad o el misterio humano. Juan Pablo Castel, protagonista de El túnel, encarna esta mirada deformada: cada gesto de María, cada palabra o silencio, se convierte en una pista que debe descifrar. Castel no lee la realidad como un amante, sino como un investigador. En este sentido, Hunter anticipa y resume el drama del protagonista: ver la existencia bajo una óptica reductora, estructurada por un género literario.

Cervantes había advertido que el exceso de idealismo podía convertir al hombre en un ser ajeno a la realidad. Sábato advierte ahora que el exceso de análisis puede llevar al mismo desenlace. Si Don Quijote confundía la ficción con la vida, Castel confunde la lógica con la verdad. En ambos casos, el resultado es la pérdida del contacto con el mundo. De ahí que Hunter funcione como un eco irónico del narrador: su hipótesis no es simple humor, sino una clave de lectura metatextual que nos invita a ver El túnel como una parábola sobre los peligros de la hiperinterpretación.

Esta perspectiva literaria dialoga, además, con la idea moderna de que cada lector construye su realidad a través de sus lecturas. Como diría Borges (1952), “somos nuestra memoria y esa memoria está hecha de libros leídos”. La cultura contemporánea ya no se define por gestas heroicas sino por relatos de sospecha, donde el crimen ha sido sustituido por la duda. Hunter, en este sentido, es un personaje que anuncia el destino de la sensibilidad moderna: vivir analizando, pero no sintiendo.

Sábato, en El escritor y sus fantasmas, denuncia precisamente esta forma de alienación intelectual: “el hombre de nuestro tiempo ha sustituido el misterio por la hipótesis, el amor por el análisis” (Sábato, 1963, p. 45). El lector policíaco, como el Don Quijote moderno, cree hallar sentido donde sólo hay caos, pero su sentido es mecánico, deshumanizado. En ambos casos, la lectura, que debía liberar, se convierte en prisión perceptiva.


Conclusión

La observación de Hunter, aunque secundaria dentro de El túnel, encierra una de las preocupaciones centrales de Ernesto Sábato: la influencia deformante de la mirada literaria sobre la realidad. Si Alonso Quijano interpretaba el mundo con los ojos del idealismo caballeresco, el lector moderno lo hace con los del raciocinio policial. La diferencia histórica no anula la similitud esencial: ambos viven bajo el imperio de la ficción.
Sábato, heredero de Cervantes, muestra que la locura no proviene del tipo de literatura, sino del modo de leerla. Cuando la ficción sustituye la experiencia, el ser humano, como Castel, deja de vivir para comenzar a interpretar. Así, la hipótesis de Hunter trasciende la anécdota: es una advertencia sobre el poder modelador —y peligroso— de la lectura misma.


Apéndice: preguntas para mesa de debate

  1. ¿Puede la lectura moldear la percepción de la realidad hasta el punto de distorsionarla?
  2. ¿Qué paralelos estructurales existen entre la mente de Don Quijote y la de Juan Pablo Castel?
  3. ¿El exceso de racionalidad puede ser tan perturbador como el exceso de fantasía?
  4. ¿La literatura policíaca, en su afán por encontrar la verdad, termina negando la ambigüedad humana?
  5. ¿Podría considerarse a Hunter una figura crítica que representa la autoconciencia literaria de Sábato?

Referencias bibliográficas:

Borges, J. L. (1952). Otras inquisiciones. Buenos Aires: Sur.

Cervantes Saavedra, M. de. (1605). Don Quijote de la Mancha. Madrid: Juan de la Cuesta.

Sábato, E. (1948). El túnel. Buenos Aires: Editorial Sur.

Sábato, E. (1963). El escritor y sus fantasmas. Buenos Aires: Compañía General Fabril Editora.

Sábato, E. (1974). Abaddón el exterminador. Buenos Aires: Sudamericana.



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