martes, 29 de junio de 2021

Historia de la filosofía y sus problemas



El presente escrito tiene por objeto hacer un recorrido muy general sobre aspectos históricos y problemas que se ha plantado la filosofía, y de entrada he de decir que hay toda una discusión en relación a si es posible hacer una presentación histórica de la misma; y lo cierto es que, si hemos de interpretar a la actitud filosófica como una “búsqueda de la verdad”, también lo es  que esa verdad ha mutado en el espacio y en el tiempo, y en función de cada pensador, escuela, y horizonte filosófico.
     Por otro lado, es inevitable que la nuestra sea una tradición histórica occidental y en consecuencia, los pensadores aquí citados son de occidente; por otro lado, somos animales históricos y esta vida y mundo son historia. Además hay tradiciones de pensamiento y pues como bien lo dice Xirau,
Una filosofía sin tradición es tan inconcebible  como una vida sin tiempo o una civilización sin historia (…) La filosofía se presenta como historia (y) ello no quiere decir que la filosofía valga sólo como hecho histórico y que los pensamientos del pasado sean reliquias más o menos curiosas. Todo lo contrario. Quiere más bien decir que si bien la filosofía se da en la historia, hay formas de pensamiento que van más allá  de la historia y, a través de todas las épocas, conservan su validez y su verdad (Xirau, 1981:8-9)
     La cita anterior obviamente destaca no sólo el valor histórico del pensamiento y las tradiciones intelectuales, sino también de algunas de sus verdades; y que si bien no las hay absolutas, si se crean escuelas o, y paradigmas que aún con el paso del tiempo siguen vigentes y aportan su semilla al desarrollo del pensamiento contemporáneo. 
     Ahora bien y en principio, los pensadores presocráticos y naturalistas como los milesios, buscaron en la naturaleza un origen material de la existencia y del cosmos; esto es, la filosofía se preguntaba sobre los primeros principios y por las últimas causas de todo cuanto existía: ¿qué causa la totalidad?; pero, más tarde con   Platón y Aristóteles hay ya una reflexión, no sólo sobre la naturaleza, sino sobre la sociedad, y dos de sus obras son muestra de ello respectivamente - “La República” y “La Política”. Sócrates a su vez le da un sentido antropológico   a su pensamiento.
Es tradicional que al hablarse de la filosofía griega se la divida en tres grandes partes. Primera, la que corresponde al llamado periodo cosmológico, formada por las reflexiones de los llamados filósofos presocráticos. Segunda, el periodo humanista, formado por las reflexiones de los sofistas y de Sócrates. Tercera, la del llamado periodo sistemático, formado por la filosofía de Platón y Aristóteles (Zea, 1988:33)
     La cita anterior refuerza la idea que líneas arriba expresa ese tránsito necesario en el pensamiento occidental antiguo, y que adquiere su máximo esplendor con Aristóteles y su primera filosofía: su metafísica. 
     Empero, las interpretaciones místicas y del cosmos cambian y la física da lugar a un nuevo pensamiento y se utiliza como instrumento para las primeras interpretaciones políticas. Obviamente las interpretaciones del conocimiento (epistemológicas)  de Heráclito y Parménides son torales en el proceso, y sumamos a ello,  la escuela de los sofistas y claro al maestro de la ciudad: Sócrates. Luego, la teología aristotélica será el punto de partida para un nuevo periodo del pensamiento, el teológico, y serán San Agustín y Santo Tomas quienes retomarán la idea del “primer motor” que mueve sin ser movido (dios, theos) y que es el fin de todos los movimientos. 
     Posteriormente en el periodo de la cristiandad lo esencial es la fe, y se debe únicamente creer, y  luego, se ha que saber; esto es: ¿qué cosa sea el mundo?, ¿y, qué la naturaleza?, es algo que a nadie debe importarle en ese momento de la historia y del pensamiento; no importa el saber, ni el mundo natural, pues la vida es un lugar de paso y además transitorio, un destierro; así, el que quiere bastarse así mismo es un soberbio,   y ello es un pecado. No obstante a lo anteriormente dicho, hay intentos por conciliar a la fe con la filosofía (San Agustín). 
     Después, el Renacimiento y sus exponentes darán pie a la crisis de la cristiandad y se dará así materia para el desarrollo del pensamiento moderno; en consecuencia,  personajes como Descartes, Hobbes, Pascal, etcétera, destruyen y reconstruyen con sus ideas nuestro mundo.  
     En resumen, en cada periodo se encuentra la búsqueda de “una verdad” y se dan momentos críticos o coyunturales, 
En cada uno de los periodos (se encuentra) una “evolución” (…), en el inicio de cada uno de ellos (filósofos pre-platónicos en Grecia, filósofos anteriores al siglo XII en el cristianismo, filósofos anteriores a Kant y a Hegel en el periodo renacentista moderno), encontramos siempre una serie de instituciones que son como las aguas afluentes que habrán de desembocar en los ríos caudales. En estos periodos iniciales, los pensadores intuyen la verdad, llegan a ella, pero escasamente la sistematizan  dentro de un todo orgánico y ordenado. A estos periodos iniciales siguen (otros) periodos de grandes síntesis que, por emplear la palabra medieval, llamaremos periodos de sumas. Estas sumas –Platón y Aristóteles en Grecia, Santo Tomás y Duns Escoto en el siglo XIII, Kant y Hegel a fines del siglo XVIII y principios del XIX- recogen mucho de los pensamientos que les precedieron y añaden a estos nuevas ideas para construir sistemas armónicos donde el mundo aparece claramente ordenado y jerarquizado (Xirau,  1981:9)
     Finalmente y para concluir, he de señalar que el pensamiento filosófico -su historia-  es asimilación o, y crítica; cada pensador crece en su filosofía superando algún principio de su predecesor; y si bien hay problemas perennes en el pensamiento, también he de decir que cada época combate a “sus propios demonios intelectuales”. 

Referencias y fuentes
Politzer, George. Cursos de filosofía. Editores Mexicanos Unidos. México, 2004.
Xirau, Raúl. Introducción A La Historia De La Filosofía. UNAM. México, 1981.
Zea, Leopoldo. Introducción A La Filosofía. UNAM. México, 1988.

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