martes, 29 de junio de 2021

A Ti Noche

A ti me entraño,

y me figuro sombra

paso silente que plácido respira,

bóveda de latidos que como cristales rotos,

hieren mi paso, mi alma enamorada.

A ti me abismo,

y me figuro alas,

ángel sin rostro que al caer  la noche ama

-oscuros celos que por tu amor devoran.

A ti noche, estrella placentera; sé

me arrostro todo sigiloso,

y muero y vivo triste

como ave oscura.

¡Ah oscuridad señera,

señora que demora!

¡A ti me entraño,

a ti me abismo;

a ti, noche apacible;

me afrento a ciegas,

y vivo y muero triste!

 


 

 

Filosofía del Derecho y del Estado: el Leviatán.

 



Marco histórico de la filosofía

 

    Iniciemos nuestro ensayo  haciendo un recorrido histórico de la filosofía; es decir, que la filosofía como ciencia universal comprende la totalidad del saber y, en consecuencia, lo referente a la génesis del estado, la justicia, el derecho, la ley, etcétera; por lo que es evidente que las reflexiones sobre el tópico de que nos ocupamos encuentran su desarrollo, su devenir; esto es, su dialéctica, dentro de la historia de las ideas; empero, dentro de la filosofía.

    En otras palabras, el origen de la ciencia y del saber humano se da en el seno de la filosofía y esta ha transitado o ha sido concebida como  metafísica o, y primera filosofía (Aristóteles); como dialéctica y cuyo método es el diálogo y las ideas (Platón); la filosofía es lo real, lo que se pone así mismo, y constituye lo positivo y su verdad (Hegel); la filosofía es una ciencia universal y madre de otras ciencias, es conocimiento adquirido por la razón, los efectos de los fenómenos a partir de sus efectos y causas (Bacon, Hobbes, Comte, Spencer); fuera de la experiencia no hay conocimiento, pues este proviene de ésta (John Locke, Hume, Hobbes);  el ser de las cosas es la vivencia que tenemos de ellas, lo que no percibo no existe (Berkeley); la filosofía es el intento de la razón por conocerse a sí misma, a la vista de sus realizaciones (Kant); la filosofía es una filosofía de la acción, es praxis social, y expresa determinados intereses de clase (K. Marx); la filosofía es una filosofía de la crisis y nos muestra la problemática de una época; es un modo de ser en el mundo, y el hombre se crea así mismo en su libertad (Kierkegaard, Husserl, Bergson, Nietzsche, Sartre,  Dilthey, Heidegger, Jaspers, Marcel); la filosofía es un análisis del lenguaje (Bertrand Russell, Alfred North Whitehead, G. E. Moore, Lundwig Wittgenstein, J. L. Austin, etc.); la filosofía es una filosofía social o, y critica  (Habermas, Marcuse, Adorno, Horkheimer, Freud, etc.)

    Hay que hacer notar que  en este recuento histórico, se ubica precisamente a Thomas Hobbes dentro de los empiristas; y se puede considerar su pensamiento como meramente mecanicista y natural, ya que Hobbes nos explica los fenómenos de un modo casual y mecánico; los procesos psíquicos entonces tienen un fundamento material.

 

Del Estado de naturaleza al contrato social

 

    El Estado o Leviatán de Hobbes tiene su génesis en la tesis de que,

el  hombre se encuentra en un estado de naturaleza, obra con arreglo a su manera de ser natural, se comporta dejándose llevar de sus apetitos, de sus instintos, de su egoísmo, etc. Todos los hombres en estado de naturaleza, sienten la voluntad de atentar unos contra otros, sienten temor de los demás, existe un estado de desconfianza de todos contra todos. Bellum omnium in omnes (Madrid, 2012:138)

    En otras palabras, las ideas de Thomas Hobbes parten de una condición primitiva en que no había gobierno alguno; esto es, un estado de naturaleza en el que se vivía con miedo y ansiedad; en consecuencia era una situación de guerra ya que o se buscaba proteger lo propio o se deseaba tener las posesiones de otro, o bien, se buscaba tener fama; y es obvio que este estado de guerra no era sólo entre los individuos, sino que se extendía por igual a otras naciones; empero, era un clima de desconfianza y competencia.

    Por otro lado Hobbes no creía en el altruismo natural, pues consideraba al ser humano en su rapacidad humana y siempre dispuesto a una guerra de todos contra todos; era empujado por su apetito natural e irracional de dominio o, y de honor; en este tenor la felicidad se gestaba en el orgullo, la ambición y la vanidad como motor; había que hacerse temer o estimar por los otros; convencerlos a la fuerza o por el miedo a la muerte; en consecuencia, este es el argumento y de ahí la concepción de su Estado o, y Leviatán.

Su teoría entera de la gobernación civil, (y) en relación con la crisis política resultante de la guerra (es el Leviatán); un monstruo de traza bíblica, integrado por los seres humanos,  (y) dotado de una vida cuyo origen brota de la razón humana;  pero que bajo la presión de las circunstancias y necesidad decae, por obra de las pasiones en guerra civil y en la desintegración que es la muerte. El hombre debe salir del estado de naturaleza, que no es un estado jurídico, al estado legal, consciente a someterse a la voluntad privada, natural y particular, a la voluntad general, la cual no es, sin embargo, la voluntad de todos, sino la del monarca, quien no es responsable ante los individuos, ya que su voluntad va dirigida contra la privada de éstos, y todos deben obedecerla. Mediante un convenio o pacto cada uno transfiere su derecho al Estado y el soberano representa esa fuerza constituida por convenio. La soberanía no es obra de la razón sino de la voluntad, es el espíritu del Estado, el que así constituido es absoluto (Madrid, 2012:139)

    A consecuencia de la cita anterior, nos damos cuenta de manera precisa de la tesis y los argumentos por los que nace El Estado absolutista  hobbesiano, que amparado en la gobernabilidad civil,  que  a su vez nace de esa crisis, de esa condición natural humana y de una guerra de todos contra todos; hace necesaria la búsqueda del orden y la paz; y que no es otra que una Ley Natural; esto es, una obligatoriedad para la ayuda mutua, es decir, un poder soberano que motive su observancia; y es precisamente así que surge el Estado y el poder del soberano.

    Vale la pena en este momento detallar algunos aspectos sobre el derecho de naturaleza, jus naturale, y de la ley natural como la describe el mismo Thomas Hobbes en el Leviatán:

Es la libertad que cada hombre tiene de usar su propio poder como quiera, para la conservación de su propia naturaleza, es decir, de su propia vida; y por consiguiente, para hacer todo aquello que su propio juicio y razón considere como los medios más aptos para lograr ese fin.

Qué es la libertad. Por LIBERTAD se entiende, de acuerdo con el significado propio de la palabra, la ausencia de impedimentos externos, impedimentos que con frecuencia reducen parte del poder que un hombre tiene de hacer lo que quiere; pero no pueden impedirle que use el poder que le resta, de acuerdo con lo que su juicio y razón le dicten.

Ley de naturaleza (lex naturalis) es un precepto o norma general, establecida por la razón, en virtud de la cual se prohíbe a un hombre hacer lo que puede destruir su vida o privarle de los medios de conservarla; o bien, omitir aquello mediante lo cual piensa que pueda quedar su vida mejor preservada. Aunque quienes se ocupan de estas cuestiones acostumbran confundir ius y lex, derecho y ley, precisa distinguir esos términos, porque el DERECHO consiste en la libertad de hacer o de omitir, mientras que la LEY determina y obliga a una de esas dos cosas. Así, la ley y el derecho difieren tanto como la obligación y la libertad, que son incompatibles cuando se refieren a una misma materia (Hobbes op. Cit pág 101)

    Así pues, es más que claro que desde este enfoque, la ley fundamental de la naturaleza es una condición de guerra de todos contra todos, en donde cada cual está gobernado por su propia razón, y en consecuencia no existe nada de lo que no pueda hacer uso, o que utilice como arma para protegerse contra el enemigo; empero, cada hombre tendría el derecho de hacer lo que le venga en gana, y por lo tanto no puede haber seguridad en su vida y bienes.

    Dicho de otra manera, los hombres se esforzarían por la paz mientras haya esperanza de lograrla (derecho natural); y cuando no sea posible debe hacer la guerra; de aquí la primera, segunda y tercera ley natural de Hobbes: 1) buscar la paz y seguirla; 2) defendernos por todos los medios posibles y si no,  hacer la guerra; y, 3) que los hombres cumplan los pactos que han celebrado (la justicia).

    La idea central es, que para que haya justicia hay que hacer un pacto; esto es, un convenio artificial, para que por medio de éste se elija un poder común, un poder que mantenga a raya esas pasiones humanas, y que vea por el beneficio colectivo; así Hobbes mediante este pacto nos dice, que se autoriza o transfiere a un soberano o, y asamblea el derecho de “gobernarse así mismo”, con la condición de que los otros transfieran ese mismo derecho y autoricen todos sus actos de la misma manera; así la multitud unida, conforma un Estado.

 

Del Estado civil al Estado Absoluto

 

    Hay que destacar lo siguiente, Hobbes pertenece a los pensadores denominados iusnaturalista; esto es, que parten del Estado de naturaleza o, y de la ley natural para explicar el surgimiento del Estado moderno,  la cuestión es saber si en realidad hay un momento histórico en el que fue erigido el primer Estado; y como ya se ha visto, cuáles fueron las condiciones que dieron lugar a este hecho político; es más que obvio que antes de constituirse cualquier tipo de Estado el hombre vivía en un estado de naturaleza en que privaba la ley del más fuerte;  o, sería en cambio correcto decir que, la sociedad civil es una condición natural de los hombres; cómo se ha formado el Estado moderno.

    Este tipo de problemas son propios de la filosofía como ciencia universal o, y como ciencia de un saber totalizador; como una madre de otras ciencias (entre éstas la política) que por medio de la razón explica los fenómenos (en este caso políticos) a partir de sus efectos y causas; como una ciencia que parte de la experiencia; que se pregunta por los alcances de la razón y sus límites; que es una praxis social y expresa los intereses de una clase; que muestra la problemática de una época y el modo de ser en el mundo; que es un análisis del lenguaje; y por último, que es una filosofía social o crítica del mundo contemporáneo.

    Sin duda, cada época y horizonte filosófico se han preguntado sobre el tópico de que nos ocupamos ahora; Platón (La República), Aristóteles (Las Política), Maquiavelo (El Príncipe); Tomás de Aquino (La Suma Teológica); James Madison (El Federalista); Thomas Hobbes); Etcétera, se han ocupado de una u otra forma del tema; el Estado, la justicia, el gobierno civil; el Derecho y la legislación, etcétera.

    Reconozco que, ese pacto natural del que nos habla Thomas Hobbes tiene como necesidad que se cumpla,  y así se llegue a la justicia y existencia de la ley; y cabe mencionar que esa ley natural se refiere a lo que hoy denominamos “derechos inalienables”; esto es,  aquellos  que no se pueden enajenar ni transferir, como el derecho a la vida y a la conservación de esta.

    Ahora bien, si hacemos una analogía entre Hobbes y Aristóteles vemos que el Estado aristocrático griego, y el estado absolutista hobbesiano, se originan en una necesidad natural del hombre; y en consecuencia, son una institución voluntaria, sea esta en beneficio de una aristocracia, o de un sistema monárquico absoluto.  Así mismo se observaría, que en ambos Estados no hay ley que juzgue al gobernante o soberano.

    En efecto, estaatribución que se confiere a un solo hombre o autoridad soberana, utiliza tanto poder y fuerza, que es capaz de inspirar terror, y en consecuencia conformar las voluntades en pro a la paz; las leyes entonces, serán un mandato del soberano; y el soberano es el único legislador y juez, pues las hace y las revoca; obliga a que se obedezcan; y como se ve, el Derecho es producto de la voluntad de un soberano absoluto.

 

 

 

Consideraciones finales

 

    Recapitulando, la filosofía es el saber más humano y en consecuencia se ha ocupado de todo lo referente, al animal social o, y político (Aristóteles); esto es, al estudio de las relaciones de dominación entre los hombres; por otro lado, el ser de los asuntos políticos es la vivencia que tenemos de éstos o, y se tiene el ideal de un Estado perfecto (Aristóteles-Platón); o, la filosofía puede ser una praxis social que transforme nuestra sociedad (K. Marx); podemos reflexionar sobre el momento actual que nos toca vivir y nuestro ser en el mundo, sobre una época critica, y no solo de la filosofía; o, hacer de la filosofía una filosofía social y hacer una crítica, en fin…; la filosofía es un horizonte de despertar no solo espiritual, sino que se asiste así mismo de la razón. Y en nuestro caso, Hobbes se ubica en el pensamiento empirista, y se puede considerar a su pensamiento como meramente mecanicista y natural.

    Ahora bien y volviendo al tópico central, hay argumentos lógicos que sustentan la tesis del origen del estado iusnaturalista; y en lo particular, del Estado o Levitán de Thomas Hobbes; su fundamento en un Estado de naturaleza y en sus tres leyes naturales; a saber y empero: 1) buscar la paz y seguirla; 2) defendernos por todos los medios posibles y si no,  hacer la guerra; y, 3) que los hombres cumplan los pactos que han celebrado (la justicia).

     Sin embargo, el costo de salir de ese Estado de naturaleza fue muy alto; pues la sociedad civil cae entonces; en un sistema político autoritario, o y autocrático, del dominio de un solo hombre: el Rey; un sistema político que durante mil año sojuzgo a las masas trabajadoras; es posible que aún con las revoluciones ilustradas y el nacimiento de las Repúblicas representativas ilustradas, y su lema de “libertad, fraternidad y progreso” ; todo ello sea una utopía o peor aún, un mito; no veo claro, que hoy en la posmodernidad o, y postmodernidad, nuestros sistemas políticos o y jurídicos y de Derecho, hayan alcanzado a ese ideal de justicia.

   

Bibliografía y referencias

 

Hobbes Thomas. El Leviatán.

 

Madrid Espinoza Alonso. Introducción a la Filosofía del Derecho. Ediciones Coyoacán. México, 2012.  

 


Historia de la filosofía y sus problemas



El presente escrito tiene por objeto hacer un recorrido muy general sobre aspectos históricos y problemas que se ha plantado la filosofía, y de entrada he de decir que hay toda una discusión en relación a si es posible hacer una presentación histórica de la misma; y lo cierto es que, si hemos de interpretar a la actitud filosófica como una “búsqueda de la verdad”, también lo es  que esa verdad ha mutado en el espacio y en el tiempo, y en función de cada pensador, escuela, y horizonte filosófico.
     Por otro lado, es inevitable que la nuestra sea una tradición histórica occidental y en consecuencia, los pensadores aquí citados son de occidente; por otro lado, somos animales históricos y esta vida y mundo son historia. Además hay tradiciones de pensamiento y pues como bien lo dice Xirau,
Una filosofía sin tradición es tan inconcebible  como una vida sin tiempo o una civilización sin historia (…) La filosofía se presenta como historia (y) ello no quiere decir que la filosofía valga sólo como hecho histórico y que los pensamientos del pasado sean reliquias más o menos curiosas. Todo lo contrario. Quiere más bien decir que si bien la filosofía se da en la historia, hay formas de pensamiento que van más allá  de la historia y, a través de todas las épocas, conservan su validez y su verdad (Xirau, 1981:8-9)
     La cita anterior obviamente destaca no sólo el valor histórico del pensamiento y las tradiciones intelectuales, sino también de algunas de sus verdades; y que si bien no las hay absolutas, si se crean escuelas o, y paradigmas que aún con el paso del tiempo siguen vigentes y aportan su semilla al desarrollo del pensamiento contemporáneo. 
     Ahora bien y en principio, los pensadores presocráticos y naturalistas como los milesios, buscaron en la naturaleza un origen material de la existencia y del cosmos; esto es, la filosofía se preguntaba sobre los primeros principios y por las últimas causas de todo cuanto existía: ¿qué causa la totalidad?; pero, más tarde con   Platón y Aristóteles hay ya una reflexión, no sólo sobre la naturaleza, sino sobre la sociedad, y dos de sus obras son muestra de ello respectivamente - “La República” y “La Política”. Sócrates a su vez le da un sentido antropológico   a su pensamiento.
Es tradicional que al hablarse de la filosofía griega se la divida en tres grandes partes. Primera, la que corresponde al llamado periodo cosmológico, formada por las reflexiones de los llamados filósofos presocráticos. Segunda, el periodo humanista, formado por las reflexiones de los sofistas y de Sócrates. Tercera, la del llamado periodo sistemático, formado por la filosofía de Platón y Aristóteles (Zea, 1988:33)
     La cita anterior refuerza la idea que líneas arriba expresa ese tránsito necesario en el pensamiento occidental antiguo, y que adquiere su máximo esplendor con Aristóteles y su primera filosofía: su metafísica. 
     Empero, las interpretaciones místicas y del cosmos cambian y la física da lugar a un nuevo pensamiento y se utiliza como instrumento para las primeras interpretaciones políticas. Obviamente las interpretaciones del conocimiento (epistemológicas)  de Heráclito y Parménides son torales en el proceso, y sumamos a ello,  la escuela de los sofistas y claro al maestro de la ciudad: Sócrates. Luego, la teología aristotélica será el punto de partida para un nuevo periodo del pensamiento, el teológico, y serán San Agustín y Santo Tomas quienes retomarán la idea del “primer motor” que mueve sin ser movido (dios, theos) y que es el fin de todos los movimientos. 
     Posteriormente en el periodo de la cristiandad lo esencial es la fe, y se debe únicamente creer, y  luego, se ha que saber; esto es: ¿qué cosa sea el mundo?, ¿y, qué la naturaleza?, es algo que a nadie debe importarle en ese momento de la historia y del pensamiento; no importa el saber, ni el mundo natural, pues la vida es un lugar de paso y además transitorio, un destierro; así, el que quiere bastarse así mismo es un soberbio,   y ello es un pecado. No obstante a lo anteriormente dicho, hay intentos por conciliar a la fe con la filosofía (San Agustín). 
     Después, el Renacimiento y sus exponentes darán pie a la crisis de la cristiandad y se dará así materia para el desarrollo del pensamiento moderno; en consecuencia,  personajes como Descartes, Hobbes, Pascal, etcétera, destruyen y reconstruyen con sus ideas nuestro mundo.  
     En resumen, en cada periodo se encuentra la búsqueda de “una verdad” y se dan momentos críticos o coyunturales, 
En cada uno de los periodos (se encuentra) una “evolución” (…), en el inicio de cada uno de ellos (filósofos pre-platónicos en Grecia, filósofos anteriores al siglo XII en el cristianismo, filósofos anteriores a Kant y a Hegel en el periodo renacentista moderno), encontramos siempre una serie de instituciones que son como las aguas afluentes que habrán de desembocar en los ríos caudales. En estos periodos iniciales, los pensadores intuyen la verdad, llegan a ella, pero escasamente la sistematizan  dentro de un todo orgánico y ordenado. A estos periodos iniciales siguen (otros) periodos de grandes síntesis que, por emplear la palabra medieval, llamaremos periodos de sumas. Estas sumas –Platón y Aristóteles en Grecia, Santo Tomás y Duns Escoto en el siglo XIII, Kant y Hegel a fines del siglo XVIII y principios del XIX- recogen mucho de los pensamientos que les precedieron y añaden a estos nuevas ideas para construir sistemas armónicos donde el mundo aparece claramente ordenado y jerarquizado (Xirau,  1981:9)
     Finalmente y para concluir, he de señalar que el pensamiento filosófico -su historia-  es asimilación o, y crítica; cada pensador crece en su filosofía superando algún principio de su predecesor; y si bien hay problemas perennes en el pensamiento, también he de decir que cada época combate a “sus propios demonios intelectuales”. 

Referencias y fuentes
Politzer, George. Cursos de filosofía. Editores Mexicanos Unidos. México, 2004.
Xirau, Raúl. Introducción A La Historia De La Filosofía. UNAM. México, 1981.
Zea, Leopoldo. Introducción A La Filosofía. UNAM. México, 1988.

jueves, 24 de junio de 2021

El hombre de gris

Oscura la silueta

se contrae, y mira

un tiempo que ríe pálido,

palpa segundos

y  los besa.

Acaso el hombre de gris

tiene en su mano piel ajena,

en sus labios polvo,

en sus pies esquinas sin rostro: cadenas.

La ciudad duerme,

el mundo gira a tientas,

esta noche es tan densa,

bebe segundos y ebria danza,

su baile es un rito solitario,

un eco sin voz ni nota;

hay un silencio de muerte,

una alegoría sin risas.

La noche se consume en su vigilia, en su sueño muere

y lo sabe: no duerme.

El hombre de gris tiene en su armario sombras,

siluetas que cuchichean un misterio, un rezo fúnebre.

La ciudad aun sueña,

una pesadilla ronda sus calles de tormenta,

caudales de historia  la mojan y la secan,

la escriben y reescriben.

Allá afuera hay un silencio sin pasos,

acá hay una trama sin respuestas: todos duermen.

La silueta aún densa mira,

se retrae, ha perdido color

se diluye, busca unos labios,

palpa ausencia,

el hombre de gris se extraña,

sus dedos extrañan y olvidan el talle: la dicha.

Hay una muerte ágrafa,

un silencio sombrío,  

una fábula sin trama.

El hombre de gris se contrae,

y pálido ríe,

la noche aún es densa,

y duerme, la ciudad todavía sueña, allá arriba la densidad aún es más oscura; aquí

el hombre de gris lucha por su vida que es parca: es una vela que agoniza.

 


 

 

 

 

 

 

 

miércoles, 23 de junio de 2021

TRANSMODERNIDAD E INTERCULTURALIDAD

 

    Este texto trata sobre el tópico que denota su título y desde el enfoque que Enrique Dussel da desde una Filosofía de la liberación; esto es, una filosofía que supere los límites del reduccionismo cultural dependiente, postcolonial, postcapítalista;  y, que arribe a una transmodenidad que reconozca el diálogo multicultural o, e intercultural.

Un diálogo intercultural (que) deber ser transversal, es decir, debe partir de otro lugar que el mero diálogo entre los eruditos del mundo académico o institucionalmente dominante. Debe ser un diálogo multicultural que no presupone la ilusión de la simetría inexistente entre las culturas. (Un) diálogo crítico intercultural con intención de trans-modernidad (Dussel, 2005:18)

    Hay que tener en cuenta que, para llegar a este punto Dussel hace una revisión amplia de cultura desde sus orígenes primarios hasta la invasión de América por occidente; y todo ello sin dejar de lado la proto-historia; y la intención  -de entrada- es buscar una identidad que rompa con el eurocentrismo y el enfoque colonial desarrollista.

     Además, con preguntas específicas que buscan responder a: ¿Quiénes somos culturalmente? ¿Cuál es nuestra identidad histórica?; y para responder a estas cuestiones hace un recorrido sobre los diversos modelos o, y paradigmas; a saber, el sustancialista eurocéntrico y cuyo carácter era universal y nacionalista; el reduccionismo historicista; el desarrollista; el modelo de la cristiandad; el paradigma centro-periferia de la década de los sesentas y su relación con la teoría de la dependencia, no como diálogo intercultural sino como dominación-dependencia; cabe señalar dentro de este grupo de ideas que una Filosofía de la liberación, más allá del culturalismo de los años ochentas,  retoma las categorías de sociedad política y sociedad civil; y entonces se piensa la cultura desde una clase determinada o, y de intereses de clase, grupos, sexos, etc.

    Dicho de otra forma, la visión de cultura distingue entre cultura imperial, cultura ilustrada y liberación popular de la cultura. En este sentido se habla del agotamiento del modelo neocolonial y el arribo de una cultura imperial de centro, esto es, centro-periferia (América Latina, África, Asia y Europa oriental como periferia); no hay dialogo es una explotación o, y dominación y aniquilamiento. En este sentido la filosofía de la liberación o, y crítica,

debía generar una nueva élite cuya “ilustración” se articulara a los intereses del bloque social de los oprimidos (que para A.Gramsci era el popolo). Por ello se hablaba de una “liberación de la cultura popular”:

“Una es la revolución patriótica de la liberación nacional, otra la revolución social de la liberación de las clases oprimidas, y la tercera es la revolución cultural. Esta última se encuentra en el nivel pedagógico, el de la juventud y el de la cultura” (Dussel, 2005:7)

    Es evidente que esta tendencia busca romper no solo con el imperialismo cultural, sino que a su vez supera al desarrollismo cultural y está a favor del proyecto de liberación cultural que cuestiona a una “cultura de masas alienada”.

    Por tanto se habla sí de un “sujeto histórico”: el pueblo, los oprimidos y cuya función histórica es revolucionaria; luego de la modernización y la revolución cultural, biene la globalización y la discusión multicultural liberal y el imperio liberal militar del imperio  norteamericano, y en este contexto Dussel se plantea el problema de las culturas no europeas.

    En consecuencia, se replantea el problema conceptual de modernidad, posmodernidad, postmodernidad, y transmodernidad, al respecto señala que vivimos la necesidad de reconstruir o, y de reconstruirnos desde el “exterior”; esto es, desde una perspectiva mundial, que no es otra que la trasmodernidad; y en este tenor, el tema de la cultura es la crítica de la multiculturalidad, y el sistema mundo abarca todos los continentes.

    En principio, la modernidad en América Latina nos dice, inicio con la llegada de los peninsulares; y duró trecientos años, favoreció a sí el desarrollo del capitalismo, por lo que modernidad y colonialismo son aspectos de una misma realidad cultural; sin embargo en su análisis no deja de lado el legado de la ilustración y de la revolución industria, pues no se puede prescindir del “occidentalismo”.

    No obstante a lo dicho hasta ahora, hay en el proceso una tendencia hegemonía cultural norteamericana, esto es, una gestión monopolar en el poder global: la imposición de un occidentalismo cada vez más norteamericano.

    En resumidas cuentas una nueva hipótesis sería que,

la Modernidad (el capitalismo , el colonialismo, el primer sistema-mundo) no es coetaña a la hegemonía mundial de Europa, jugando la función de “centro” del mercado con respecto a las restantes culturas. “Centralidad” del mercado mundial y Modernidad no son fenómenos sincrónicos. La Europa moderna llega a ser “centro” después de ser “moderna”. Para I. Wallerstein ambos fenómenos son coextensivos (por ello posterga la Modernidad y su centralidad en el mercado mundial hasta la “Ilustración” y el surgimiento del liberalismo). Por mi parte pienso (dice Dussel) que los cuatro fenómenos (capitalismo, sistema-mundo, colonialidad y modernidad) son coetaños (Dussel, 2005:16)

    Aquí, es claro el poder económico y político que ejercen las culturas centrales para acumular riqueza y despreciar lo no útil; se desprecia la exterioridad, de ahí que se trata de una “identidad” en sentido de proceso y crecimiento pero siempre como una exterioridad.

   En suma, el concepto de transmodernismo sería la etapa final de la cultura moderna europeo-norteamericana, y del “centro” de la Modernidad; en consecuencia la transmodernidad,

indica esa radical novedad
que significa la irrupción, como desde la Nada, desde Exterioridad alterativa de lo
siempre Distinto, de culturas universales en proceso de desarrollo, que asumen los
desafíos de la Modernidad, y aún de la Post-modernidad europeo-norteamericana, pero que responden desde otro lugar, other Location. Desde el lugar de sus propias
experiencias culturales, distinta a la europeo-norteamericana, y por ello con capacidad de responder con soluciones absolutamente imposibles para sola cultura moderna. Una futura cultura trans-moderna, que asume los momentos positivos de la Modernidad (pero evaluados con criterios distintos desde otras culturas milenarias), tendrá una pluriversidad rica y será fruto de un auténtico diálogo intercultural, que debe tomar claramente en cuenta las asimetrías existentes, no es lo mismo ser un “centro-imperial” a ser parte del “coro-central” semiperiférico –como Europa hoy, y más desde la Guerra de Irak en 2003- , que mundo post-colonial y periférico (Dussel, 2005:17)

    Finalmente, y en este punto de la discusión, hay la necesidad de un autodescubrimiento de nuestros propios valores; dejando de lado las apologías; la interpretación liberal eurocentrista que se pretende moderna; y hacer una hermenéutica desde nuestra realidad dentro de nuestra realidad  cultural; ver nuestra cultura desde la exterioridad de la modernidad; observar nuestros valores olvidados, nuestra tradición olvidada  por la modernidad; quizá caminar hacia la utopía trasn-moderna; hacia una cultura desconolizada y novedosa. 

 

 

 

Bibliografía

 Dussel Enrique. TRANSMODERNIDAD E INTERCULTURALIDAD

(Interpretación desde la Filosofía de la Liberación) UAM-Iz., México City, 2005



Infierno



Derechos reservados y registrados en Derechos de autor

Abril, 2017


Imagen de portada e interiores: Erick Gabriel Núñez Rangel  


Prólogo

En Infierno el asunto es lo humano ya que no es sólo uno el tema que nos ocupa en su lectura. Todo gira en torno a la figura enigmática y poética de Luz María Regio Montero, y a partir de ella se suceden los demás personajes, nudos y tensión: Un narrador personaje, Rocaendo, Ceferino Epifanio, Ventura, ldalecio, Antonio Chucho; Ester, Francisca, Azucena Vidriera, La Serrana; en fin, una polifonía de voces que como sueño o canción se escuchan en un sitio cuyo signo es la desventura y su eco: El Salitre. 
     El tiempo y el lugar parecen eternos; una eternidad de seres inmortalizados por su desgracia y sino predecible, condenados a consumirse irremediable en la nada: el peso. Acaso, es la levedad del alma inmortal lo que los salva del abismal destino humano: la destrucción.  Promiscuidad, incesto y miseria: violencia y poder; como amalgama, como un cuadro o estampa dramática. Arte por donde quiera que se mire, se lea o interprete. Una pieza única que no pierde unidad, aún si se le tiene de cabeza. No se puede dejar de ver si se le pone boca abajo; o contra la pared, o si se cuelga como un retrato de familia; seguirá siendo, de cualquier manera,  un ejemplar en una  sola pieza, de ahí, su magia y su arte; sus infinitas lecturas e interpretaciones. Narratología y narraturgia,  porque mantiene al lector en el umbral mismo de la conciencia del personaje principal; de su mirada y de los personajes que encierran su drama. 
     En esta novela  la narrativa fluye libre y  nos arrastra en su río de significaciones conmovedoras, en su fuerza expresiva con tintes líricos  que nos lleva inevitablemente  a seguir leyendo – no es la simple fábula; el autor entonces, emula a las vacas sagradas, a un  legado  o  quehacer literario,  que es herencia que se ha imitado a lo largo del tiempo,  y que nos enriquece y nos llega desde la misma poética aristotélica o isabelina con Shakespeare;  y que, arriba hasta  la narrativa actual; se nos muestra así, un relato  moderno ambientado en un contexto rural de desgracias humanas. 
     No es sólo el asunto el que arrastra al lector o  a los personajes en la ación narrativa donde escuchamos ese eco o leimotiv;  o la  voz del relato en  algunas de sus modalidades discursivas;  o, del personaje central  que ha de vivir  su drama y someter la trama del relato a su antojo o a su caída: es la vida trágica, la trágica vida. Un  juego narrativo ya viejo, de 1963; un laberinto de posibilidades de  fabular; o quizá y sí, esa idea de un lector activo;  un infinito de caminos y encuentros y desencuentros de narrar y narrarnos , de ser narrados; de reinventarnos, y que  mientras haya memoria y exista el género humano y la historia, entonces vivirá la  literatura;  o por otro lado, la discusión del quizá irremediable fin de la novela o de la historia ya que todo ha sido contado o vivido: ¿Será...?
    Aparece  aquí, la idea filosófica o el trasfondo literario de levedad versus peso; de romper con la linealidad del tiempo del relato y la acción, o de la lectura. Encontramos un quehacer literario que no pude eludir al arte de contar y contarse en su narratividad o dramaticidad, ni en su  contenido social tan determinista como nuestro lenguaje; y mucho menos, dejar de lado,   la reflexión de lo metaliterario y lo metalingüīstico. 
     Gabriel Núñez Palencia, nos deja ver en Infierno –novela que ha de expandirse como pólvora- que es tiempo de seguir experimentando con el legado y la herencia de esos grandes mounstros del quehacer literario americano, latinoamericano u occidental; pues empero,  nada está acabado en el trabajo de contar y contarnos, mientras existamos como especie que significa; y, en tanto que, el lenguaje se siga experimentando como una realidad inagotable de posibilidades de relatar  e  interpretarnos.

lunes, 21 de junio de 2021

A La Deriva

Unos  descargan el peso,
otros llenan sus huesos y sus carnes,
se hacen a la mar como a la vida.
Han de navegar a la deriva,
ni tiempo ni calendario
sólo estrellas y un abismo a sus pies.
Unos llegan y sin arraigo ni cruz beben hiel,
otros, sin dios ni rezo mueren,
sin tierra en su boca ni luz, sólo sal.
Nos hacemos a la nada,
navegamos sobre un abismo,
y  nacemos a la vida:
a la deriva.


(A La Deriva 2021)

viernes, 11 de junio de 2021

florecitas de senos heroicos

Hay flores que hacen temblar al viento,
Que funden al sol con la luna,
En noches que beben hasta el amanecer del néctar de Cupido. 
Las hay; florecitas de senos heroicos ,
De talle filosófico 
Y de ojos de calculador encanto de Iglesia o
De sueños despiertos que no duermen nunca.
Las hay; vírgenes que se hacen diosas sin religión,
De cuerpo cósmico 
Y de fuego que congela
Témpanos deseos ebrios 
De amor.
Hay flores , florecitas 
Néctar ;
Divas cuyo credo es besar promesas, y subir al cielo 
Ser noche y estrella;
Vírgenes dulces que duermen hasta el último de tus sueños;
Que besan y embriagan de principio a fin, 
De enero a diciembre,
En vida y muerte.

Gabriel N. Palencia

domingo, 6 de junio de 2021

Revolución sin armas

Alguna vez las noches estrelladas
algún amor ebrio y loco
un arcoíris o una constelación enamorada
mucha música y mucha acción
una praxis vagabunda
una dialéctica inconclusa
una revolución sin armas

Otras este cielo ilustrado
una tarde que lee y fuma
una odisea con Penélope codo a codo
Paris enamorando a Helena
la Maja siempre desnuda

Esta noche se ha ido van Gogh
el amor tiene resaca
el cosmos ha perdido color
hay una partitura olvidada
hay una tesis sin argumentos
armas muchas sin revolución

Hay un cielo ágrafo y gris
una tarde sin lentes ni tabaco
Penélope sigue esperando con su bolso de piel marrón y sus zapatitos de tacón 
ha caído Troya 
y la Maja se ha vestido

Alguna vez noches sin estrellas
otras ebrio y loco sin amor
mucha música sin acción 
sin praxis ni dialéctica
sin una revolución ilustrada

Gabriel N. Palencia

  

viernes, 4 de junio de 2021

Flores del asfalto

Flores 
y frágiles caricias que ríen,
luceros coloridos del camino andado 
del vagar peregrino de aire, de brisa, risa y llanto.

¡Flores de la vida, de la muerte, pensamientos fugaces,
anhelos tiernos, caricia y abrazos que esperan!

Lucecitas del asfalto,
qué os aguarda bajo la tormenta, bajo el sol calcinante,
quién, quiénes os saludan, os besan y abrazan,
quién os ofrece su sombra y casa.

¡Ah, frágiles caricias que cantan,
que ríen y dan colorido a mi pena, a mi ser errante y vago,
oh, florecitas de mi vida,
brisa, risa y llanto,
fuga de caricias y amores vanos,
ah, lucecitas qué os espera esta noche fría,
en este invierno sin fuego,
en este otoño que mata!

¡Ah, frágiles caricias que me besan y cantan!
¿Quién os quiere, decirlo ya!
¡Solo…, únicamente yo os quiero,
mi vago y errante paso os ama!

miércoles, 2 de junio de 2021

!Ah, oro dulce...!

Mujer de oro dulce,
de nariz de ángel,
brisa en el beso
y deseo en su piel.

¡Ah, sirena de mar
de río y sueño otoñal,
el ruiseñor risueño
reclama tu corazón que ama y quema…¡

Una cascada de oro reluciente
te corona,
es una corriente 
de mieles, 
de deseo y anhelo puro.

¡Ah, oro dulce…¡
¡Ah, virgen pura¡

Mujer bruñida en pétalo
piel florida de un edénico jardín,
de un atardecer dorado,
Tu tallo delicado áteme a ti,
a tus cejas, a tu caricia
al beso florido de jazmín.

¡Ah, oro dulce…¡
¡Ah, virgen pura!

¡Este sueño mío
reclama el beso reluciente,
la frente,
el porte de diosa,
todo tu ser!

¡Ah, oro dulce…!
¡Ah, virgen pura!







¡Harta, sublime belleza...!

¡Harta es la belleza 
su danza citadina...!

Mucha belleza hay en la mujer
tan natural,
tan sublime, ¡oh
flor, 
misterio y encanto!.

¡Oh, reina del asfalto 
el corazón de la ciudad late,
cuando paso a pasito... vas!

Tus zapatitos,
tu bolso,
el brillo de tu pelo
de tu piel, ¡oh,
cuánta belleza de mujer
sonríe con su bolso,
su pelo
y sus pasitos lentos,
tan tiernos...,
cuánta belleza
tanta, tanta...!

¡Harta es la belleza 
su danza citadina...!