viernes, 30 de julio de 2021

DE DEMOCRACIAS Y REPÚBLICAS: UNA VISIÓN DE CLÁSICOS Y NORTEAMERICANOS PARA OBSERVAR EL CASO MEXICANO (UAM 1998)


Hoy día el contexto político internacional ha dado lugar a la reformulación de pasados paradigmas en la concepción del Estado Moderno; con la caída del socialismo real se vislumbra, en el ejercicio del poder político, un futuro no muy esperanzador para las ideas colectivistas y socialistas, en oposición al liberalismo individualista; y se presenta a la democracia como un mal menor que evitaría el surguimiernto de sistemas autoritarios, dictaduras o totalitarismos; en nuestro país la democracia ha oxilado entre los ámbitos de lo político y lo jurídico; esto es, una democracia mínima  sólo de papel y que, desde la constitución del diecisiete, quiso abarcar el terreno de lo social;  lo que muchos hoy denominan democracia sustantiva.

Retomar el tópico de la democracia no es asunto de un sólo ensayo, se han escrito cientos de libros sobre el mismo y su análisis no se escapa a una serie de límites desde el punto de vista analógico y su adecuación al caso particular de nuestra realidad política.

   El concepto es un legado del pueblo griego como una forma de gobierno que identificaba al pueblo  con la organización de la polis, en donde las funciones de estado estaban en manos del ciudadano como despositante y depositario del poder público.
Esta era una concepción de lo que denominamos la "democracia directa" y que en el tiempo iría desapareciendo en la medida que la vida social se hacía cada vez más compleja; lo que daría pie a la aparición de las ideas de la representatibidad democrática ya que en los Estados Modernos sería imposible que el pueblo ejerciera por cuenta propia el poder; lo que lo obliga finalmente a elegir de entre "los más aptos y capacitados", "los más éticos", a sus representantes. 

   En principio, fueron varios los siglos que habrían de pasar para conquistar de entrada el inicio de la "soberanía popular" y, así, arribar a las fórmulas representativas.
En el medievo la lucha se dio entre imperios, reinos, feudos y clero; dando paso al nacimiento del concepto de Estado y soberanía; y más tarde a la de las ciudades Estado y  su ciudadanía.
La dualidad Estado-soberanía dio inicio a la disputa por la titularidad del denominado "poder soberano", poder perpetuo del príncipe en Hobbes; y de su titularidad concentrada en el pueblo de Rousseau, como un poder soberano que emanaba de la "voluntad general". Doctrinas que  construyen en la tradición jusnaturalista del estado natural sus ideas y que se materializan en el "Leviatán" y "El Contrato Social" respectivamente. 

  Las ideas hobbesianas señalan que el hombre por naturaleza es un ser antisocial, enemigo de sí mismo: el "hombre como lobo del hombre"; desconfiado, egoísta y dominado por sus instintos, los que sólo encuentran freno en el poder. 

   En Rousseau ésta concepción  sufre un giro de consideración, esto es,  los hombres son libres e iguales por naturaleza, y es, precisamente en las instituciones donde encuentran su desigualdad, por lo que se hace indispensable retomar la libertad que por esencia les pertenece; por lo que en él y por su voluntad se debe concebir a la soberanía, en este sentido popular.
Las ideas rousseaunianas de soberanía se apoyaron en dos ideas fundamentales: 1)la del estado de naturaleza, y 2)la del contrato social.

   En el estado natural los hombres gozan de un estado de paz; pero, cuando se ven obligados a convivir en "sociedad civil" inicia la opresión y la guerra, lo que hace necesaria una nueva organización fundada en la "idea del contrato social"; por el cual cada uno uniéndose a los otros, queda tan libre como al principio; pues han sido las instituciones y en especial la propiedad privada las que dan paso a la desigualdad civil. De aquí la idea de que el hombre renuncia a su libertad natural y adquiere en cambio una libertad positiva que asegura la integridad personal y de sus bienes. Es una suma de fuerzas.

[Es] ...una forma de asociación que defienda y proteja de toda fuerza común a la persona y a los bienes de cada asociado, y por virtud de la cual cada uno, uniéndose a todos, no obedezca  sino así mismo y quede tan libre como antes (Rousseau,1990:27)

   El "poder público" como un derivado del contrato social existe, de esta manera, en el interés de los miembros que integran a una nación que debe tener el establecimiento y control de un gobierno; y una soberanía fundada en la razón y el derecho natural como producto de un hecho social. 

   Identifica Rousseau así a la voluntad de todos y cada uno, y considera que la voluntad general es el poder soberano. La libertad y la igualdad representan el deber de cada uno y de todos.
Hasta aquí todo parece estar bien, sin embargo, cabe preguntar si se ha conquistado ya el principio de la democracia y la representatividad ¿El pueblo debe conservar su poder soberano o puede éste transmitirlo o delegarlo?

   Por situaciones más que obvias ¡bueno, desde el punto de vista de las preocupaciones maltuserianas y de el crecimiento exponencial de las poblaciones¡ en los Estados Modernos, muchos politólogos combaten el gobierno directo y se inclinan por el gobierno de la representatividad . Algunos encuentran en ello dos clases de vicios: a)en cuanto a su forma, y b)en cuanto a su contenido. En cuanto a su contenido, se considera que la gran mayoría de los ciudadanos son incapaces de conocer las leyes y proyectos a que se les somete; y por lo que toca a su forma, hoy día no es posible reunir a todos los ciudadanos en la plaza pública para deliberar con respecto al ejercicio de gobierno. En las Repúblicas antiguas se contaba por algunas decenas, quizá un ciento ; hoy día se hablaría de multitudes.

   Se construye así la doctrina de la "democracia representativa" que es inherente a los estados modernos que hacen imposible la democracia directa, al menos en las grandes urbes .
Encontramos entonces una nueva dualidad de ideas: representación y democracia, en donde la soberanía del pueblo y el poder del pueblo se confunden.

   Según Madison, en "El Federalista", la "República" es el gobierno donde tiene efecto el sistema de la representación que da solución y promete perspectivas a lo que venimos desarrollando. En este sentido encontramos una tercera dualidad: democracia y república.
Sus diferencias serían: 1)que ésta última delega la facultad del gobierno a un grupo escogido de ciudadanos que tengan por virtud el patriotismo y la justicia; lo que haría posible que  la voz pública se expresara en sus representantes; y 2)que hombres siniestros ocupen el poder e impongan intereses contrarios a los del pueblo  depositario de la soberanía. 

   A lo anterior se sugiere que los representantes deben estar en función de cierto número, para de esta forma evitar las maquinaciones de unos pocos; pero,  deben limitarse las cifras para evitar la confusión que produce la multitud (Madison:1787).

  Los federalistas parten de la idea de la unión para evitar la presencia de grupos facciosos y la diversidad de intereses en pugna; y  se centran en el cumplimiento constitucional y la división de poderes. Pero una constitución puede ser modificada aún si se da una "censura pública" que buscaría evitar los excesos de poder.
Aquí se retomaría necesariamente la discusión sobre el gobierno en sí; es decir, sobre su ejercicio y funcionamiento.

 ¿Pero qué es el gobierno sino el mayor de los reproches a la naturaleza humana? si los hombres fuesen ángeles, el gobierno no sería necesario [...] Al organizar un gobierno que ha de ser administrado por los hombres para los hombres, la gran dificultad estriba en esto: primeramente hay que capacitar al gobierno para mandar sobre los gobernados; y luego obligarlo a que se regule así mismo. El hecho de depender del pueblo es, sin duda alguna,  el freno primordial indispensable sobre el gobierno (Hamilton et. al, 1974: 220-221)

   Aquí se puede señalar que el régimen representativo puede no ser acorde con la teoría política que, como bien señalan los federalistas, tiene como fin la justicia y se pueden presentar, entonces, una serie de inconvenientes; a saber, vicios en las elecciones y reelecciones; en sus programas electorales que constituyen en muchas de las veces a desconfigurar las instituciones políticas y el ideal rousseuniano del contrato.

   Sin embargo, desde el punto de vista del liberalismo individualista, se ha considerado por excelencia a la democracia representativa como una conquista social; y se ha buscado en consecuencia la abolición absoluta de las autocracias y monarquías, y, por consiguiente, la proliferación de las repúblicas.

   La Revolución francesa de 1789 ya había logrado en su favor la lucha por la igualdad y la libertad humana; muestra de ello es la famosa Declaración de los Derechos y Principios de la Soberanía Popular que reconoció al hombre, en general, y al ciudadano en particular. 

   En la declaración francesa del ochenta y nueve el individualismo encuentra su máximo significado, como expresión político-filosófica de las ideas jusnaturalistas. Otra parte hizo la Revolución norteamericana.

   Se reconoce, entonces, los derechos públicos del hombre y se establece su igualdad; "garantizar al hombre el goce de sus derechos naturales imprescindibles", sin más límite que aquellos que aseguren a los otros el goce de esos mismos derechos. La libertad de no hacer aquello que dañe al otro; igualdad fundada en la utilidad común y la propiedad como derecho inviolable de quien nadie puede ser privado, sumando a ello la seguridad.

   Irremediablemente, esto nos lleva al terreno económico y al papel del Estado abstencionista y vigilante; al "laisser faire, laisser passer" y la idea del "orden económico natural"; hoy por hoy neoliberalismo y economía global.

   Los pueblos no tardaron ni han tardado mucho en darse cuenta de la situación injusta y de abandono a la que nos ha llevado la idea de la "democracia representativa" o "democracia mínima"; en su abandono de desarrollo bajo el juego de las libres fuerzas de un mercado fuerte que se impone sobre el débil.

   El caso mexicano es un caso sui generis en el que, en principio, su constitución se presenta como caso único, en su momento, de respuesta a las injusticias sociales que originaron el individualismo liberalista y sus estragos porfirístas; una constitución que al menos en papel otorgaba derechos sociales.

   No obstante, años más tarde prácticas del corporativismo y un marcado presidencialismo habrían de dar un cambio radical a la política y a las ideas de la "democracia social".
Ahora, y después de nuestra tan convulsionada historia, se ha hecho necesario el replanteamiento de los paradigmas democráticos y de lo que hoy denominan "transición democrática y alternacia de poder".

   El reto sería no quedarse en los laureles de la "democracia mínima" fundada, solamente, en procedimientos legítimos de elección de representantes, en donde la soberanía popular termina en el sufragio y queda  en manos de los que supuestamente se postularon como los más aptos y éticos representantes que han de llevar este ideal a una realidad sustantiva.

BIBIOGRAFÍA.

Hamilton et. al. "El Federalista" Ed. FCE, México 1974, 430 pp.

Rousseau, J. Jacobo "El Contrato Social" Ed. Austral, México 1990, 163 pp.

Sayeg, Helú Jorge "México: democracia social" Ed. IPN 1996, 150 pp.

miércoles, 28 de julio de 2021

Batallas en el adentro



  Tú sí, tú, ella, aquella, aquél, ustedes que han de saber. Yo se lo dije. Yo sé. Tú sabes, ella pues también, aquella ya lo vivió; ustedes no lo podrían saber. Unos dicen sé, otros lo comentamos, o conocemos, pero lo traes en tus venas o zapatos. No te deja dormir, vivir. 

   Dejémonos de cuentos, yo la conocí en un sueño. Sí como escuchan, ahí la citaba cada noche y no faltó a ninguna de mis citas como otras, en vigilia. Me dijo que despertara y no quise, aún no sé si sigo despierto o dormido. O si todo esto es mera invención de jijos sabe qué demonios. 

   Pero tú crees, sabes o también eres meras ficciones. Mira, ves este cielo, sí éste que ahora veo. Sientes como allá y acá, sí acá dentro hay un vacío, tan nada como el de allá afuera. Duérmete esta noche, si es qué realmente dormimos y, luego igual y le ves, sí, es tu otra parte pues.

   La mía se llama Pesadilla, yo le digo de cariño Pesada, no porque esté llenita, nones, ella es menuda como ha de  ser a mi tacto, a mi caricia y gusto. Pero es un peso del tamaño, de menos, de este mundo redondo, tan redondo como las verdades del universo.

   Ese día la vi de frente y le dije lo que ya le había dicho en sueños. Fue facilísimo. Ya lo sabía, pues ella me miró como se ha de mirar a un sueño, a una quimera o a una persona qué quién jijos sabe de dónde salió. Bueno quizá, salí o está, estoy y estamos en sueño, en una odisea. 

   Un sueño muy jodido, claro. Sus ojos son pequeños como encanto de luces de discoteque, como profundidades náuticas,  sepa si de cielos, mares o mareas, pues me marearon más que dos frascos de tequila, y ahora navego en el limbo de un nirvana de música, de letras y de mucha fiesta o bebida (mucha bebida). Sipi, de fiesta, me la vivo en los placeres, si es que los hay.

   Aquella tarde Pesadilla caminaba por la Universidad, y su trasero iba detrás de ella con mucha personalidad, así, como si fuera algo que no tuviera dueña. Es extraño ver un trasero solito, por ahí, con unos libros y una mochila acuestas no. Bueno, yo vi un trasero y supe, presumo que era el de mi sueño. 

   En fin, Eligio ya vivía con ella, y al final de su sueño  nalgueo el trasero de Susana; Carlitos conoció a Mariana en casa de su amiguito de la primaria, era su madre, y le dio un beso kiko; Tomás conoció casualmente a sus amantes, a Teresa a Sabina, y las dos con bellos traseros, y El Quijote creía ver en cada dama a Dulcinea (no sé si también su trasero, era un lunático pero, todo un caballero).

   Yo en cambio, en Katia veo a la dama de mi sueño, a Pesadilla, a ese trasero solitario que me obsesiona y persigue hasta en una novela de Flaubert, en un  folletín en la Revue de Paris, donde presentó a  Emma.  

   Eligio vio una erección y a Susana montada en ella , y lo sabía y no lo podía o quería creer. Susana sabe todo de mí, y aún así, pues no me importa si va a tener un hijo de Eligió o si se los coge a los dos, al polaco, y además a mí. Tú amarías a Susana tanto como Eligio, le invitarías  a pasar como si nada a tu apartamento, a tu vida.

   No podrías dormir con una mujer, digo dormir, diferente a coger e irte como Tomás, que no soportaba dormir con ninguna.

   Cuando dormí con Teresa y amaneció tomando mi mano supe que estaba perdido aunque, muy dentro sabia, creo saberlo, (lo sé, y no es un dogma, ni psicologismo, ni sociológismo, ni empirismo, ni fenomenología, sí filosofía), y sé que no dormiría con ninguna de mis amantes, con Teresa dormí porque así lo quiso Milán Kundera.

   Emma me veía a escondidas de su marido. Y yo, sí veo el trasero de Dulcinea, por ello o sin ello, El Quijote me retó a un duelo, y déjenme les cuento.
 Pues sucede que yo no tengo la orden de Caballero, así es que le dije, Al Caballero de la Triste Figura, que no podía batirme con él, y se puso tan triste, más de lo que predica éste en su fábula, y las figuraciones del caballo que monta son como las mías,  entonces prometí buscar por todos los medios, ser y tener la orden, la  del Caballero del Sueño Profundo y luego se fue, y pidió que lo enjaularan con los leones.   

   Cuando vi al Quijote dentro de mi jaula, estaba con mucho sueño y parte de mí melena cubría mis ojos, ya había comido suficiente carne, así que cuando entró ese pellejo con ojos dulces, muy dulces, caí en un profundo sueño, y no sé, ustedes creen que siga siendo una bestia, que sea un niño enamorado de la mamá de mi amigo; o que le ande cuidado el trasero a Susana; o peor aún, que ande yo con Emma que es una mujer casada, o que sea un lector empedernido de ficciones como Aldolso Quijano; y que sea un mujeriego y no tenga remedio mi vida como la de Tomás. 

   Tú sí, tú, ella, aquella, aquél, ustedes que han de saber. Yo se lo dije. Yo sé. Tú sabes, ella pues también, aquella ya lo vivió; ustedes no lo podrían saber. Unos dicen sé, otros lo comentamos, o conocemos, pero lo traes en tus venas o zapatos. No te deja dormir, vivir. Dejémonos de cuentos, yo la conocí en un sueño, se que se llama Katia, ya le leí en la Universidad, y punto final.  
  
  
 

lunes, 19 de julio de 2021

Los movimientos juveniles hoy; una perspectiva sociológica Gabriel Núñez Palencia[1] (Ponenciadel autor en la mesa de debate “Movimientos Sociales y Juveniles”, como parte de la jornada Académica “Desafíos del México actual”. Universidad Salesiana, febrero de 2013)

 


RESUMEN (ABSTRACT)

La sociedad industrial, la postindustrial, la moderna y postmoderna han generado y generan grandes sacudidas políticas y sociales. Desde el historicismo, podemos decir que los viejos movimientos sociales se transforman en los nuevos movimientos sociales de hoy; que surgen y se desvanecen en  el contexto de la llamada  sociedad del riesgo y su búsqueda de identidades; y, justo en este ámbito, se ubica a “la acción colectiva juvenil” y sus subcategorías valorativas: de protesta, desorden, enfrentamiento o movimiento social. En la acción social, los individuos o grupos actúan en favor de sus intereses individuales o colectivos; pero lo hacen en forma que  afectan de una  manera u otra, y de un modo directo, visible y significativo, las realizaciones y expectativas de los intereses propios de los otros individuos o grupos sociales; se cuestiona entonces, la reproducción social dentro de una clara y patética crisis de todaslas instituciones sociales y se hace necesario el replanteamiento del papel de la filosofía en su ámbito ético-moral.

 

    Los viejos movimientos sociales fueron un producto del desarrollo industrial, es decir, del desarrollo de la tecnología y sus nuevas formas de organización económica y política; y se solía hablar en ese tiempo de motines, revueltas o rebeliones, y un producto de ello fue la irrupción de las primeras organizaciones obreras con sus huelgas y sus consecuentes sindicatos; eran los primeros esfuerzos colectivos por oponerse al cambio social y así promover un interés común y asegurarse por estas vías un objetivo compartido.

En los nuevos movimientos sociales la concepción en desuso de lucha de clases, se transforma por la de lucha social o movimiento social y se busca formalizar y legitimar las formas de organización social y búsqueda de identidades; en este sentido, las incursiones informales de lucha atentan contra la reproducción social; en la sociedad moderna “es buena la conducta que aumenta la racionalidad del funcionamiento de la sociedad, y mala o patológica la que obstaculiza el trabajo de racionalización sobre el que descansa la sociedad moderna” (Touraine, 1995:12)

   Aunque una crítica a lo anterior, nos lleva a cuestionar el tipo de racionalidad a que se alude; si se trata de una racionalidad instrumental con miras a fines; de una racionalidad medios-fines en su sentido maquiavélico; o, de una racionalidad cuyos fines estarían justificados por medios y principios éticos y no sólo instrumentales.

   La decadencia de la sociedad industrial,  postindustrial, moderna y postmoderna nos lleva a un ámbito de enajenación y cosificación humana, y a la presencia de un Estado y de una empresa privada que, con un discurso sobre la integración y reproducción social, glorifica la modernidad tecnológica y la defensa de la libertad; pero, sin darnos cuenta de sus latentes contradicciones compartidas e internas.

Sin duda alguna, ambas modernidades, la de la tecnología y la de la liberación, conforman una contradicción cultural y sistémica; por un lado la modernidad como triunfo sobre la naturaleza y la satisfacción de las necesidades humanas y, por el otro, como un logro sobre la seguridad, igualdad y fraternidad humana en su noción ilustrada; o, como el discurso de la democracia y su estandarte hegemónico de sociedad moderna o postmoderna, sea esta una república o unsistema socialista.

Las dos historias: los dos discursos; las dos gestas; las dos modernidades eran bastante diferentes y aun contrarias la una de la otra. Ellas estaban, no obstante, histórica y profundamente entrelazadas una con otra, en modo tal que produjeron una gran confusión, efectos inciertos y mucha decepción y desilusión. Este par simbólico ha conformado la contradicción cultural central de nuestro moderno sistema mundial, del sistema del capitalismo histórico; una contradicción que nunca ha sido tan aguda como lo es ahora, cuando nos ha llevado a una crisis moral e institucional (Wallerstein, 1995:15)

    En cuanto a las tendencias ideológicas del mundo moderno tenemos: 1)la ideología conservadora; 2)la ideología liberal defensora de la modernidad; y, 3) la ideología socialista. En esta triada se encuentra en posición central  la ideología liberal y su economía-mundo-capitalista; los liberales entonces, ven en el Estado y su actuar liberal (político-económico); en el estatismo, y luego en una política  tecnocrática y después neoliberal, las piezas fundamentales para conseguir sus objetivos de élite, de mercado, de modernidad tecnológica y de apaciguamiento de las luchas o movimientos sociales que consideran como peligrosos.

   En la economía-mundo-capitalista encontramos tres ejes de acción estatal: 1)el sufragio, 2)el Estado (de bienestar, tecnocrático o neoliberal), y 3)la idea de identidad nacional; todos estos objetivos buscan tranquilizar a las diversas manifestaciones de movilización y organización  social, y  garantizar la modernidad tecnológica y de mercado.

    En este contexto de la denominada sociedad del riesgo, de la sociedad del costo-beneficio, se ubica a “los movimientos juveniles” y a los otros nuevos movimientos sociales: feministas, gay, de indocumentados, indígenas, de ambientalistas, de deudores de la banca, etcétera.

    Hay que destacar que la juventud no representa un bloque hegemónico, no cabe en un conjunto de categorías fijas; en el país los jóvenes se integran en grupos diferenciados y se definen y organizan en función de identidades, banderas, objetos, creencias y consumos culturales y estéticos de acuerdo a su nivel socioeconómico y su escolaridad: movimientos estudiantiles, los chicos banda, los grafiteros, los punketos, los ravers (música tecno), los dark, los emos, los yupies, etcétera.

En otras palabras, “se trabaja, se va a la escuela, se participa en algunas causas pero los constitutivos identitarios entre los jóvenes no pasan ya por la fábrica, la escuela o el partido. La identidad esta en otra parte. Se trata de identidades móviles, efímeras, cambiantes y capaces de respuestas ágiles y a veces sorprendentemente comprometidas (…), formas de respuesta ante una crisis generalizada” (Reguillo, 1997:209)

    En cuanto a los indicadores de observación de los movimientos juveniles se puede mencionar los siguientes: sus creencias y formas de comunicación; sus objetos de valor, tolerancia, inclusión y relaciones de género; su capacidad de disidencia interna y sus espacios de acción.

    En los setentas y ochentas, los movimientos juveniles populares se fraternizan bajo un manto homogéneo, el de un nosotros compacto (Los Panchitos, Los Ramones); su mundo es el barrio. Fue la década pérdida, “la Generación X”, el desinterés y desencanto de la juventud: el vandalismo.

    Hoy día se dan las siguientes tendencias: 1)una mundialización o  globalización de la cultura; 2)un triunfo del discurso neoliberal y del adelgazamiento del Estado; 3)un empobrecimiento creciente de grandes sectores de la población; 4)un descrédito y deslegitimación de instituciones y pérdida de valores; y, 5)una creciente influencia del narcotráfico en la política y en el consumo de drogas. Y esto, ha afectado la percepción política, el espacio y el futuro de los jóvenes.

    Hay que hacer notar que varias características de los movimientos juveniles de fin  y principio de siglo se centran en una conciencia planetaria globalizada (Internet); priorizan los pequeños espacios de la vida cotidiana; muestran un respeto  por el individuo y su heterogeneidad; seleccionan cuidadosamente las causas sociales y, el barrio y el territorio han dejado de ser el epicentro del mundo como en décadas pasadas.

    Por lo que se refiere a los más recientes movimientos juveniles: #Yo soy 132; el paro en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) y la toma del plantel Naucalpan del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), entre otros;se dan en un contexto de  la “supuesta alternanciapolítica”; de la construcción de una democracia real insuficiente, y ante un patente descontento civil por la más reciente elección presidencial;estos movimientos sociales juveniles se caracterizan  por: 1)particularizar los hechos sociales desvinculándolos de su universalidad; 2)se presentan en un contexto de autoritarismo estatal cuyo discurso es la democracia y el valor de “nuestras instituciones”, visiblemente corrompidas; 3)se muestran hechos violentos y vandálicos; y 4)el Estado y los medios de comunicación manejan los calificativos de vandalismo, porrismo y delito.

    En definitiva, la modernidad, sus contradicciones y sus consecuencias perversas, abarcan los procesos económicos, políticos, sociales, ideológicos y culturales; se busca modificar las pasadas formas de dominación, y remplazarlas por nuevas y más acordes al sistema-mundo-capitalista; así de esta manera, los procesos de modernización hacen un cambio de la sociedad industrial a la denominada sociedad del riesgo, considerada como aquella que inicia donde el sistema de normas sociales y de previsión de seguridad falla ante los peligros desplegados por determinadas decisiones políticas (Alfie, 2000)

    En suma, y para concluir esta ponencia, de una u otra forma la acción social y los movimientos juveniles ponen en tela de juicio: 1)el sufragio , a la democracia real y a su sistema electoral; 2)al Estado neoliberal; y, 3)la idea de identidad nacional y desarrollo social. Se presenta ahora una crisis de legitimidad y de credibilidad de todas nuestras instituciones sociales a todos sus niveles, y es prioritaria la presencia de una perspectiva filosófica  con un enfoque ético-moral. Ya, Immanuel Wallerstein, sociólogo estadounidense, vaticina el fin de la modernidad; lo que haría necesaria la construcción de un nuevo paradigma social que haga frente a los embates de la globalización y del  salvaje -sistema-mundo-capitalista y, en consecuencia, de sus devastadores efectos sociales y ambientales.

 

 

REFERENCIAS

 

Alan, Touraine (1995) Movimientos sociales. UNAM: México.

Alfie, Miriam (2000) Maquila y movimientos ambientales. UAM, CONACYT y grupo editorial Neón: México.

Reguillo, Rossana (1997) Taggers, punks y ravers: las impugnaciones subterráneas, en La democracia de los de abajo. La jornada ediciones: México

Revista A (1985) Crisis y juventud: se acabaron los sueños. UAM: México.

Wallerstein, Immanuel (1995) ¿el fin de la modernidad?en Sociológica número 27. UAM: México.

 

 Notas

[1] Lic. en Periodismo y  Comunicación Colectiva, UNAM;  Lic. en Sociología, UAM; actualmente cursa la Lic. en Creación Literaria, UACM.


 

 

 

 

 



[1] Lic. en Periodismo y  Comunicación Colectiva, UNAM;  Lic. en Sociología, UAM; actualmente cursa la Lic. en Creación Literaria, UACM.

sábado, 17 de julio de 2021

A Francisco Toledo

 Me veras llover
Olerás mi tierra y 
Mojaré tu frente 
Has de correr en mi afluente furiosa
He de lamer todos tus rincones
Aún los más profundos lameré ávido de ti 
Nacerá en tu vientre de agua la vida
Y habrá un diluvio entre tus piernas de ónix
El bosque en que he llovido dará frutos
Tantos como puntos de luz de este firmamento sin fin
Todos los azules de mi pincel ágil
Llenarán el cielo el mar
A todo lo largo de mi lienzo 
Un coro de sapitos croan y coronan mi aldea  mojada
Bestias de arado y carga   estarán sin arado ni grupa 
Me verás llover en esta tierra de nadie 
Sobre tu cabellera de agua
Entre tus pies 
En tu vientre de lumbre
Nacerá el maíz oscuro y rojo
Mis tonos opacos y puros 
Preñarán este lienzo sin fondo
Esta escultura de mi adentro nativo

Gabriel Núñez Palencia
(2021, a Francisco Toledo)

A Francisco Toledo

Me veras llover
Olerás mi tierra y 
Mojaré tu frente 
Has de correr en mi afluente furiosa
He de lamer todos tus rincones
Aún los más profundos lameré ávido de ti 
Nacerá en tu vientre de agua la vida
Y habrá un diluvio entre tus piernas de ónix
El bosque en que he llovido dará frutos
Tantos como puntos de luz de este firmamento sin fin
Todos los azules de mi pincel ágil
Llenarán el cielo el mar
A todo lo largo de mi lienzo 
Un coro de sapitos croan y coronan mi aldea mojada
Bestias de arado y carga   estarán sin arado ni grupa 
Me verás llover en esta tierra de nadie 
Sobre tu cabellera de agua
Entre tus pies 
En tu vientre de lumbre
Nacerá el maíz oscuro y rojo
Mis tonos opacos y puros 
Preñarán este lienzo sin fondo
Esta escultura de mi adentro nativo

Gabriel Núñez Palencia
(2021, a Francisco Toledo)

miércoles, 14 de julio de 2021

A Ti Noche

A ti me entraño,
y me figuro sombra
paso silente que plácido respira,
bóveda de latidos que como cristales rotos,
hieren mi paso, mi alma enamorada. 

A ti me abismo,
y me figuro alas,
ángel sin rostro que al caer  la noche ama
-oscuros celos que por tu amor devoran.

A ti noche, estrella placentera; sé 
me arrostro todo sigiloso,
y muero y vivo triste
como ave oscura.

¡Ah oscuridad señera,
señora que demora!

¡A ti me entraño,
a ti me abismo;
a ti, noche apacible;
me afrento a ciegas,
y vivo y muero triste!

 
Gabriel Núñez Palencia
2021

Pata de Perro

 


 

I

Se dice que somos animales sociales con cultura, seres simbólicos y con un lenguaje no solo oral, sino escrito, que hemos creado algo distinto a nuestra naturaleza -una serie de artefactos- y que pertenecemos a una civilización y cultura propia;  que dejamos la madriguera y  formamos una sociedad, que nuestra manada y mundo es ahora global y que ya no andamos “de pata de perro” –de nómadas pues;  y que la cultura a su vez es global (¿será?) ; pero, tengo mis dudas y reservas al respecto, acaso los animales no socializan, y si se les tiene cautivos seguramente perecen cuando se les lleva a su medio o habitad natural o a su nicho ecológico; esto es, es muy discutible la distinción entre naturaleza y cultura; no obstante, nuestra racionalidad y ser simbólico nos coloca muy por encima de otras especies animales.

    Hemos creado así,  instituciones como la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), y cursos como el de “Introducción a la Cultura y el Arte”,  y hay además profes como el titular de este curso, el profe Rey Perico, que nos han cuestionado y mucho o, y asignado tareas que nos ayudan a comprender este royo tan complejo de la cultura y del arte; de su promoción y enaltecimiento, de su devenir teórico, de su historia y patrimonio único.

     Por lo que este escrito o, y fábula chimiscolera, (que en mi caso no respeta mucho la ortodoxia, pero sí, el contenido e intención, y cuya meta  aún sigue su dialéctica y su propia praxis) y que me da la posibilidad de andar de “pata de perro” e indagar e inquirir al respecto por aquí, ahí, allá y acullá sobre cultura y arte, chimiscolear sobre el asunto.

II

La cultura es todo el hacer humano, como el  ser histórico y dotado de lenguaje; es decir, como ser simbólicos, e incluye no solo lo que se ha dado en llamar “alta cultura”, sino costumbres, hábitos, vestido, comida, tradiciones, mitos, leyendas, religión, trabajo, e incluso la política. Disfruto de la comida, el tequila y el pulque; los mariachis; mí pasado azteca; y referentes arquitectónicos como: El Palacio de Bellas artes; el Zócalo de la Ciudad de México; el Bosque de Chapultepec; el Museo de Antropología, Ciudad Universitaria (UNAM); “La Marcha de la Humanidad” de David Alfaro Siqueiros; “El Cárcamo del Bosque de Chapultepec” de Diego rivera; “El Ángel de la Independencia” de Enrique Griffon; “La Cuatlicue”, etcétera.

III

Plaza de las Tres Culturas.

Llegar a este sitio me llevo un par de horas, llegué en bicicleta, es un lugar emblemático que siempre me ha traído recuerdos tristes, en principio por lo de la Masacre del dos de octubre; pero también, por el de un mitin al que asistí con mi novia de entonces, en los años 80´s -compañera de la UNAM; es una sensación extraña caminar por ahí ya que efectivamente cohabitan en ese espacio tres periodos históricos de nuestro pasado: el prehispánico, el colonial y el moderno.

     En principio, los restos de construcciones precolombinas rodeadas de césped me hacen sentirme entre esas ruinas mexicas como un verdadero azteca, pero sin tapa rabo ni plumas de quetzal, pensar que en el año 1337  había habitantes por esos lares y que,  justo en ese centro había intercambio comercial intenso, y que había allí además una miscelánea de   productos, guau…; el museo que se encuentra ahí junto no lo visité, ya que el tiempo que estimé para hacer otros recorridos era limitado y tenía una cita  -iría después al Zócalo- estaba acotado el tiempo para mi ruta; pero, luego fui a iglesia de Santiago (1527) ; su majestuosidad pareciera sentirse muda, sin nada que decirme, ya que cuando fue la masacre se dice que  sus puertas no se abrieron nunca para dar refugio a los mártires del 68.

    Me es increíble creer o no deseo hoy  aún creerlo, que esa plaza estuvo bañada en sangre y tapizada de cadáveres de mujeres, niños, y muchos jóvenes –de mucho pueblo- que añoraba una mañana, que aún seguimos añorando en este mundo carente de valores de todo tipo: políticos, religiosos, y cada vez más sujetos a violencias, y a masacres no sólo políticas.

    Algunos murales sobre estos hechos lamentables de nuestra historia  se miran montados en edificios,  y llamaron mi atención; se les veía pintados con técnicas modernas que  narraban su propia fábula; luego, terminé el recorrido en el Jardín de Tlatelolco donde tome algunas notas mientras bebía agua tibia y escribía este royo, antes de seguir mi ruta.

IV

Museo de Antropología

Ir al Museo de Antropología en Chapultepec es recordar algunas etapas importantes de mi trajinar en esta tierra de oligarcas (llegue en transporte público mientras releía a Kundera y a sus “Amores Ridículos”), a este terruño nuestro (nuestra república tequilera),  lo hice en mis años de secundaria, de prepa, y  después de universidad; sí,  en el Colegio de Ciencias y Humanidades, y aun cuando estaba en  la Escuela Nacional de Estudios Profesionales Acatlán, de mi gloriosa UNAM, fui, y he ido –lo hice como uamero, como sociólogo de la UAM, de mi metropolitana querida; y ahora, como estudiante de la UACM, como uacemita  voy de nueva cuenta a observar mucha piedra, ónix, obsidiana,  barro, oro y mucha historia y arte nuestro; una serie esculturas, vasijas, y una enorme miscelánea de figurillas y maquetas, mucha reseña histórica de nuestro antepasado prehispánico; mucha nostalgia por una cultura sojuzgada y sometida; por una existencia milenaria que sólo se vive en museos y libros, y claro, en mi intersubjetividad  e historia de vida, en la historia de México, y en los libros de texto de la SEP; y pues, cualquier ámbito que se relacioné con lo académico me la recuerda (a mí flor estudiantil), como si siguiera de su mano recorriendo aquellos lares conmigo, y hablando de mucha literatura, de mucha teoría de la comunicación, siempre al lado de aquella mano suave y de  su voz dulce, de su beso también melodioso y florido, ora sonriendo ora fruncido ora tentador...

    Hay allá –aparte de mi nostalgia y corazón- , en ese lugar sagrado e increíble, nuestra cosmovisión (o al menos la de nuestro antepasado emplumado y con taparrabo) y mucha civilización; la Sala Olmeca,  la Teotihuacana…, y de cada una de las representaciones de la alta cultura precolombina; mucho colorido hay en sus piezas plásticas (en sus ojos y boca de ella, en sus uñas largas); y volver a encontrarme (con su recuerdo –el de esa flor) y con esa enorme representación en piedra del Calendario Azteca o Piedra del Sol (me dio calor), vi también,   las enormes cabezas Olmecas, con sus rasgos couniformes y su labios gruesos (con aquellos  labios delgados de ella me encontré); aquellas, son características propias de los habitantes de lo que hoy son los actuales estados de Veracruz y Tabasco (ésta es una de las  característica que siempre me endulzó mis días) , me reencontré con los atlantes…; guau,  es una experiencia increíble y sublime (la de mi historia milenaria y la de mis adentros ridículos)…; toda la arquitectura de mármol del museo (y la piel de ella), su fuente que te da la bienvenida de brisa fría ( el saludo de aquella, unas veces cálido, otras también frío) – y ríe, la fuente del museo, como ella sonrió- y sus murales alegres, sus alrededores que  mantienen vivo nuestro antepasado (y sí, a ella de mí mano caminando por allí, y besándonos harto) ; me conecto con mi pasado y con mi lectura de Miguel León Portilla (de Milán Kundera), con la “Visión de los Vencidos”,  con esa tinta negra y roja del simbolismo náhuatl…; su manejos de la sombra y de la luz (en Kundera -peso y levedad); me rencuentro con Quetzalcóatl, con mucha mitología propia; con todo el drama de mi pasado y presente; con todo un testimonio artístico, y con lo que quedó (de aquella) y del atropello (a mi corazón) y del “tsunami cultural” que nos vino de  occidente; de la destrucción de mi gente pues; Huitzilopochtli no se ha ido (creo y siento que ella nunca se fue), acaso fue un mal presagio (no el de ella, sí el de la conquista –no la mía- la de Cortés, ¡caracoles…!), nos queda nuestra tristeza (mí nostalgia), el llanto y mucha sangre…; del cielo cayó; ha de haber caído la llama candente, y todo se ha ido al carajo (mi primer amor se fue)…; pero, me queda el bello recuerdo, y nuestro Museo, el de Antropología, acá, enclavado, como caído muy alado en el bosque, nuestro Bosque de Chapultepec (y –aquí- en mí corazón, la musa también alada de mi existencia, de mi lírica y prosa trajinera).

V

Murales del Museo de Antropología.

Tamayo, Nicolás Moreno, José Máximo, Carlos Mérida, Leonora Carrington, Arturo Estrada, Luis Covarrubias, Raúl Arguello me saludan… y río (me vuelvo a asombrar), y otros artistas plásticos hablan mucho y  decoran y hacen presencia con sus diversas técnicas y propuestas estéticas; yo  no me imagino mis recorridos sin la presencia de ellos ahí, sin hablarles y preguntarles cosas; el arte emula y convoca, ¿ o no?, y nos muestra sin mascaras o, y  con ellas; hay mucha imaginación y creatividad mural: arte abstracto como en el mural de Carlos Mérida (como mi vivir abstracto), tan solo figuras geométricas en colores cálidos y sobre una base oscura -en negro; o el paisaje abierto –muy  propio de la pintura romántica- de Nicolás Moreno; o a aun más, con  José Máximo  y su estilo impresionista de escenas momentáneas del diario vivir ; una Leonora Carrington y su surrealismo en su mural lleno de calidez en el color, pero con ese contraste de colores fríos (sus verdes), su obra como de sueño o, y ensueño… (Será qué la vida es sueño).

  Me atrapó, sí,  Tamayo con su “Dualidad”; el jaguar y la serpiente, sus colores puros en base oscura (verde, rojo y azul rey), los dientes de ambos animales que como un leimotiv expresionista me mostraron un pasado violento y de sobrevivencia, de lucha mitológica –agua y tierra; piel de jaguar y constelaciones en su cuerpo; el Sol que da vida –aún vivimos un mundo violento y de sobrevivencia,  de nuevos mitos, nuevos dioses materialistas, de mucho fetichismo.

    Andar de pata de perro, en mi caso, es salir de mi hoyo e ir lejos con mis lecturas, donde haya mucha humanidad (aún con la mucha violencia no mítica que se torea por allá, o mucho costumbrismo quizá), como en el mural de Arturo Estrada, que en diversos planos  nos muestra  un espacio abierto, y dentro de  éste una aparente estructura triangular, a nuestro pasado social; y en cuyo vértice más alto se ve al Nazareno y su Cruz, y en cuyos otros dos vértices, nos vemos en nuestro devenir cultural; con  nuestra gente -que muy seguramente también andaba a pata, o como su servilleta que vaga en bicicleta hoy.

VI

Maqueta del Mercado del Templo Mayor en el Museo de Antropología y el Calendario Azteca.

El “Calendario Azteca” nos deja ver a ese Pueblo del Sol, y se le ve soberbio y majestuoso en esa escultura soberbia, es una enorme estela o, y piedra esculpida, tallada con motivos mágicos y religiosos, que nos da cuenta de los  periodos y cuenta del tiempo; año conejo, carrizo, pedernal, etcétera.

    Esta Piedra del Sol azteca que encontraron en la Plaza Mayor de la Ciudad de México hacia 1790, y con un diámetro de 3.60 metros y cuyo peso es de 24 toneladas, uf; y toda esculpida en piedra, ciertamente representa nuestro universo; y digo nuestro, porque cada pueblo tiene su propia cosmovisión, sus mitos, su religión, y su cultura, claro; en lo personal, me fascina ya que el misterio de la creación está presente en toda civilización y la nuestra tenía su propio discurso mitológico, sus dioses; pues la nuestra, era una religión politeísta; y ahora es curioso presar que esta enorme piedra nos dice cómo es o ha de  ser nuestro destino…;  lástima que nuestra cultura actual y sino, está muy  occidentalizado; y hay poco más de quinientos años de olvido en nuestra memoria cibernética o, y globalizada, y sumergida en la cultura posmoderna.  

VII

Templo Mayor

Las piedras, los restos de nuestra civilización nos hablan, aquí parlan, y  nos cuentan del México Tenochtitlán, la circunda ahora o yace bajo de lo que a su vez fue el México Colonial, y hoy por hoy, en el siglo XXI, aún hay ecos de aquel pasado, de aquella y de esta ciudad que se nos hunde, y donde sus miles de habitantes como hormigas la recorren por inercia; aquí hay una nostalgia, se recuerda a Huitzilopochtli a Tláloc; cabezas de serpientes, escalinatas, tiempo, otro tiempo…; dominio político y tributo; dioses viejos y nuevos de ese pasado remoto; un Chac Mool yace imberbe; hay aquí un descubrimiento: el conquistador buscó borrar    y arrasar con nuestro culto (con todo), con nuestra historia; hay tezontle, piedra, muchas serpientes y calaveras que hablan…

    Hay aquí una cronología de piezas artísticas, mucha muerte; calaveras talladas en piedra, magia y religión; mucho mito:

Cuál es tu máscara  Huitzilopochtli,

cuántas noches te bebiste,

 tu traje dorado aún destella aquí…,

 he de ponerme tu disfraz acaso.

 

Oh dios de anhelos,

la serpiente ardiente ha de seguir tu paso,

quizá he de seguir esperando tu voz,

ya no hay maíz en esta tierra,

se llevaron el oro,

nos dejaron nuestro rostro de guerra.

 

 Oh dios de presagios,

de fuego y llanto… -de sangre y muerte.

 

Cuál es tu máscara, las nuestras,

quizá un nuevo sol me espere a lo lejos…,

mi corazón verde muere y sufre,

 cuál es tu máscara,

cuántas noches te bebiste ebrio de muerte…

 

VIII

Catedral.

Llegue de día y en bicicleta, en sus alrededores siempre hay algún vendedor o algún trabajador que con su cartel ofrece algún tipo de trabajo independiente, de pintura, plomería o, de albañilería;  siempre hay gente dentro y fuera de la Catedral metropolitana; alguna ocasión escuche el sonido de sus más de veinte campanas, es una música mágica que exalta algo dentro de mí; quizá mi fe religiosa; ésta (nuestra catedral) es  un testigo majestuoso, lo es su construcción sacra, desde ahí se vio el crecimiento e historia nacional, su drama y fiesta; se dice que Cortés ordeno su edificación; se fusiona allí, nuestras concepciones simbólicas religiosas o, y políticas, esto es, al mirar su interior me doy cuenta de la fusión de estilos: gótico, su danza barroca en detalles auras; sus pilares internos que le sostienen y me recuerdan la arquitectura romana; lo churriberezco y clásico; su modernidad neoclásica –le he visto toda iluminada de noche- y es todo un espectáculo visual; pero de día, como ahora, admiro toda la escuela de arte que se da reunión justo ahí, y sin embargo, hay armonía, y no hablo de su liturgia -que alguna vez escuché (acompañado de una dama, claro); sino de su armonía ante lo diverso de sus manifestaciones artísticas.

  En suma, siempre salgo de allí con mucha pila espiritual (y de la otra pila), ya que no es la primera ni la última vez que me siente en sus adentros y me llene el ojo y el espíritu –y espero volver a ver a esa chica y llenarme el alma de nueva cuenta. Esta vez estuve acompañado y hablamos –ella y yo, de la experiencia; de arte e historia.

IX

Palacio Nacional

El Palacio no pude visitarlo con mi amiga y ya hice referencia a los motivos, estaba cerrado y custodiado; pero he estado dentro varias veces; y haré referencia al recuerdo de esas ocasiones: dentro hay plástica que nos narra tiempos de gloria y drama en todo su colorido; es un icono republicano y centro de poder; lo coronan una bandera de México, y su campana gritona; quizá tenga más de doscientos años, pero dentro, cinco siglos se dan cita; es nuestro palacio nacional, y  los anales cuentan que debajo de éste estaban los aposentos de Moctezuma; sus jardines internos están muy bien conservados, lo mismo que su plataforma central.

     Conozco sólo los corredores y espacios a que tiene acceso el visitante,  las partes más internas únicamente las he visto en noticieros o, y documentos visuales, mucho arte y gala en su interior y corazón.

   Por otro lado, en su escalera nos recibe una obra plástica de diego Rivera que plasmó ahí en el año de 1919, creo; y es un nuevo discurso plástico de la historia del país,  es el mural que más me inquieta –es una especie de tríptico cultural, hay planos, de abajo hacia arriba: conquista material, luego las espiritual y por último, los héroes nacionales que nos dieron “patria y nación”; pero hay también en la cúspide una revolución proletaria, una visión más social del mundo.

X

Vista aérea del zócalo, en primer lugar, desde uno de los siguientes puntos: Gran Hotel de la Ciudad de México; Hotel Majestic; Hotel Holiday Inn; y, en segundo lugar, desde la Librería Porrúa.

     Llegué después de haber ido a Tlatelolco,  quedé de verme ahí con una amiga –por este motivo no visité el museo allá- así que aseguré mi bici en un sitio adecuado y fui a su encuentro; primero, compramos unos libros de la Colección “Grandes Novelas de Aventuras” de la editorial Salvat en un puesto de periódicos de allá;  la idea era también entrar a Palacio Nacional; pero había algún operativo de seguridad, pues todo estaba rodeado de retenes y lo resguardaban una cantidad considerable de agentes en traje oscuro; así que nos tomamos unas fotografía en el Zócalo y hablamos sobre el significado simbólico e histórico del mismo.

     Estuvimos desacuerdo en que, ahí se han llevado acabo  infinidad de eventos políticos y culturales de importancia nacional; yo le hablé de los conciertos que justamente allí disfruté: escuche a Joaquín Sabina y a Joan Manuel Serrat; a Paul McCartney…; y le hablé además de las diversas ocasiones en que fui por la nota para el semanario, cuando Cuauhtémoc Cárdenas dio  un discurso de campaña previo a la contienda electoral de aquella época -cuando el “Pelón” hizo el primer fraude electoral cibernético e hizo de su gestión el mayor robo a la patria-  ella por su parte, me dijo que  estuvo también en el festejo de un 15 de septiembre y que disfrutó  mucho de la comida mexicana y de los juegos pirotécnicos.

    La vista aérea del Zócalo es única, no la hice desde el Hotel Majestic; o el  Hotel Holiday Inn, pues considero que ésos, nos son habitas adecuados para un animal como yo, lo hicimos desde una restauran justo al frente de palacio y cuya terraza nos dio quizá esa perspectiva que pidió el profe Rey, y menos aún  lo hice desde la Librería Porrúa, dudo que allá vendieran alcohol; nos aparcamos ahí un hora, ella pidió camarones y yo una torta cubana, ambos bebimos cerveza oscura y luego ron; me habría guastado que en esos momentos estuviera atiborrado de humanidad el Zócalo, pero solo pasaban, sí, una cantidad importante de personas, trashumantes apurados o despistados como hormigas sin sentido, algunas se tomaban fotografías, otras a un costado y sentadas en las jardineras allá abajo, y con sus “jaulas personales en mano” utilizaban la señal de wi-Fi que ofrece la Ciudad de México, sí,  justo en esa área emblemática y con mucha historia.

XI

Ciudad Universitaria: Biblioteca Central, Rectoría, Explanada y Estadio Olímpico.

Hare referencia a CU y a la UNAM porque son mi casa de estudios, la he recorrido infinidad de veces, he caminado por lo que es una verdadera Ciudad por su extensión, sus facultades, sus corredores, su biblioteca, en fin, he participado en reuniones académicas ahí dentro, he asistido a mítines y huelgas universitarias; he ido a hacer desde mi primer trámite de inscripción a la UNAM en Rectoría,  hasta a tramitar todo tipo de documentos oficiales allí en su corazón. Ahí he besado a mi chica, y hemos caminado tomados de la mano; hemos hecho lecturas diversa en sus jardines (dentro de la biblioteca, y hemos tomado libros a préstamo)  y comido dentro y fuera,  en sus alrededores.

   Su Biblioteca Central es una construcción artística única en Latinoamérica, Juan O’ Gorman la diseñó junto con otros artistas, y en 1956 inicio sus labores con un gran acervo cultural; sus ventanales como muros la rodean y le dan mucha iluminación, e respira historia y vida académica de antaño y de hoy; en lo que se refiere a sus murales: el muro norte nos cuenta nuestro pasado prehispánico; en el sur vemos la historia colonial; el muro oriente, da cuenta del mundo contemporáneo; y, el muro poniente con el escudo de mi universidad al centro, nos da cuenta de nuestra vida universitaria, nuestra ciudad y del México contemporáneo.

 Nuestro estadio lo he recorrido también infinidad de veces y he apoyado a nuestro equipo de fútbol, los Pumas de la UNAM, me he sentado en sus gradas y he bebido mucha cerveza fría y he gritado hasta quedar afónico.    

   Por lo que respecta a su explanada, esta es un enorme espacio abierto lleno de césped y recuadros de concreto donde pasean los peatones, se respira un aire límpido y fresco; y me recuerda los muchos mítines, o y eventos artísticos a los que asistí justo ahí, con ella  y otras y otros colegas universitarios.

XII

Centro Cultural: Biblioteca, teatros y Sala Netzahualcóyotl.

He perdido la cuenta de los eventos culturales a que he asistido en la Sala Netzahualcóyotl, de todo tipo de género artístico, he incluso de genero político; su acústica es perfecta; en los años setentas fue inaugurada; y un poema de Netzahualcóyotl esta fuera en una piedra: “Por fin lo comprende mi corazón: / escucho un canto, / contemplo una flor: / ¡Ojalá no se marchiten!

   Este poema de nuestro gran poeta es como una especie de bienvenida al recinto cultural universitario; su arquitectura poligonal no sólo permite disfrutar de los eventos sino además,  puedes tener una vista panorámica de todo tu alrededor, es genial.

XIII

Espacio Escultórico.

Es una escultura viviente de  mi universidad, todo un emblema; se dan cita ahí naturaleza y cultura; está en la zona Centro Cultural de la Universidad, es una especie de escultura monumental y su carácter es de interdisciplinar, lo integra una plataforma y diversas figuras geométricas; está rodeado por una superficie de lava; es una especie de enorme ombligo (quizás el de mi Luna), nos remonta a lo que sería un centro ceremonial precolombino, aunque se podría decir que tiene mucho de arte moderno.

 En suma, esta obra realmente es una conjugación de nuestro pasado y presente, en un espacio abierto del recinto universitario. Se siente o, y en lo personal absorbo una gran carga energética (y no sólo de la pila que hablaba antes y de la compañía dulce): hay mucha vegetación y piedra del lugar, propia de nuestra, universidad y la rodean varias estructuras esculturales geométricas diversas, coloreadas en rojo, naranja y amarillo y de otros colores primarios (espacio escultórico); también hay estructuras piramidales. En fin, es una experiencia única.

XIV

El Mercado de la Lagunilla, el Mercado de Antigüedades de la Lagunilla.

Al mercado de la Lagunilla asisto por lo menos tres veces en el año, pues tengo la costumbre de comprar allá, ropa, zapatos y perfumes; solo o acompañado, llego en transporte público o privado,  la última vez que fui lo hice con mi hermano en su auto; siempre bebo un preparado de Tehuacán y comemos algo; invariablemente está atestado de gente, fuimos antes de la pandemia, compramos diversos artículos y yo traje lo que parecen unas replicas o piezas originales  precolombinas, que aun lucen en mis libreros rodeadas de literatura.

   En el Mercado de antigüedades ves de todo, pinturas, esculturas, relieves, y en fin no te aburres al recorrerlo, pues lo más inesperado puedes ver ahí; libros antiguos, joyas, he incluso ropa de hace décadas.

XV

Una sesión de lucha libre, y/o un partido de fútbol, y/o una pelea de gallos y/o una pelea de perros.

El partido de futbol lo disfrute en compañía familiar entes de la pandemia, fue un encuentro de los pumas; mi hijo y mi sobrino se sentaron a mi lado y cantamos el himno universitario; y gritamos muchos goyas.

   Una cantidad importante de universitarios con los emblemas de muestro equipo en sus playeras, gritan, sudan y beben cerveza; es un ambiente por demás apasionado desde que arribas al estadio, en sus alrededores se vende toda clase de comida y bebidas; lo mismo que banderines y playeras. Llegamos en auto privado.

   Entras con música y sales con música, gane o pierda tu equipo.

Posdata: las peleas de gallos –sólo en películas e igual la de perros, en “Amores Perros”.

XVI

Comentario de la película “Ya no estoy aquí”

Nos da cuenta de un problema cultural del norte de nuestro territorio y que rebasa sus fronteras, pues es la historia de vida de Ulises, un joven de 17  años e integrante de una pandilla  llamada Los Terkos, una tribu urbana de Monterrey que ha encontrado en la música de cumbias -rebajadas en su ritmo- la mejor forma de escapar de todos los problemas que  rodean a la juventud marginada y (no sólo regiomontana).

   Lo más importante a mi parecer, es el fenómeno de aculturación o, y prestamos culturales y su apropiación única; Ulises tiene que emigran al norte –E.U- y se encuentra con otra lengua y problemas de racismo; sin embargo destaca en la cinta su empeño por asumirse -ser humano, ser animal simbólico- siempre como miembro de su clan o tribu urbana; sin embargo, al final no lo muestran como un ser simbólicamente sumido en el mundo convencional.

XVII

En fin, la cultura se enfrenta con su polisemia, esto es, se encuentra en ella muchos significados o, y definiciones; antropólogos, filósofos, comunicólogos, historiadores, políticos, pedagogos, psicólogos, y demás etcéteras, buscan, indagan, investigan, bosquejan en su génesis y nominación; teorizan al respecto; la universalizan o, y particularizan, le dan una génesis distinta o la natural o, y argumentan entorno a su carácter natural, en fin…; hablar de cultura es apelar a lo concreto, abstracto particular o, y a un ideal negativo de su concepción: la cultura mundo o, y de masas.

 Una axiología de la cultura significaría que la cultura es polivalente. El termino ha evolucionado, para  Tylor la cultura es un todo complejo que comprende costumbres, arte, moral, derecho, creencias y conocimientos; hábitos y capacidades adquiridas por el hombre en sociedad.

    Por su parte los antropólogos ven la cultura como herencia no biológica del ser humano.

   En Gilberto Giménez la cultura es una capacidad humana que pertenece a todos, capacidad de crear  nuestro mundo e historia propia.

   En este sentido la cultura es una capacidad universal, pero la pluriculturalidad concreta, su historicidad cultural nos muestra entonces, que la cultura es la actividad humana particular de un contexto histórico concreto.

   Ahora bien, una cultura nación o nacional es aquella que busca una cohesión social y que se concibe en torno a un ideal de país, por lo que es vertical, impuesta, autoritaria, y en consecuencia, desconoce la pluralidad.

   Sin embargo, Gillermo Bonfil define la cultura nacional  en un sentido positivo, y nos dice que es aquella capacidad  que busca una convivencia dentro de la pluralidad  diversificada, y en donde el grupo portador de la cultura tiene la responsabilidad histórica de estimular el diálogo sin opresión alguna.

 Pero si ha de hacer historia, axiología conceptual, en el siglo XV el concepto se emparenta con el cultivo de la tierra, lo que se cultiva como la educación, los conocimientos, etcétera; para el siglo XVIII en Alemania, Herder la concibe como  un ideal de vida colectiva, para Fiche es un conjunto de rasgos histórico-sociales que garantizan una identidad colectiva; se promueve así lo civilizado, la civilización, lo utilitario, el desarrollo y así se da la contradicción entre cultura ideal y material; no obstante lo cultural se constituye como un campo autónomo y especializado.

   Es innegable que la sociedad industrial produjo una división entre el tiempo de trabajo y tiempo libre,  esto es un tiempo “para cultivarse”.

XVIII

¿Qué se entiende por la cultura como patrimonio?

Es una serie de productos de excepción, científicos o, y artísticos-literarios; se privilegia lo que se llama “bellas artes”; literatura, música, teatro…, nuestro patrimonio cultural: “la obra de unos pocos y que afecta la vida de muchos”. De esta forma se habla de “buen gusto”, de “personas cultas o, y cultivadas”, de un “goce y consumo legítimo”.

¿Cuáles son las tres fases de la cultura patrimonio?

Su primera fase es la de su codificación, esto es, una axiología jerárquica de herencia eurocéntrica occidental: antigüedad clásica grecolatina y mundo cristiano; una serie de dualidades, a saber, buen y mal gusto; lo bajo y lo legítimo; lo civilizado y lo bárbaro; lo bello y lo feo; lo artístico y lo ordinario; lo nuevo y antiguo, lo valioso y lo trivial, etcétera.

   Se retoma aquí la dualidad platónica-agustina de alma-cuerpo y en el arte es más elevado lo espiritual sobre lo materia; lo interior y no material.

   En el segundo momento o fase, se da un sentido político administrativo del arte, el Estado controla y gestiona la cultura; se crean recintos públicos, como bibliotecas y museos, el arte es patrocinado por el gobierno y se unifica y centraliza, es discriminatorio y hay una censura ideológica y cultural.

   Por último, el tercer momento es el de la mercantilización de la cultura y su valor de cambio en el mundo capitalista; la cultura como un sector importante de la economía, se especula y se negocia en la esfera de la maximización y el beneficio: la cultura es mercancía.

¿Qué criticas hace Giménez a estas concepciones?

Gilberto Giménez señala que en este devenir de la cultura y del arte, se vive la dicotomía cultura e incultura,  que el proceso es discriminativo, no incluyente y la cultura dominante es una metrópoli urbana dominante de élite y “alta cultura”, de discriminación de clases y el bien cultural es un simple producto de consumo, y lo que no entra en su categoría es desechado, es un mundo de patentes y marcas, de códigos de comercio y consumo.

¿En qué consiste la revolución copernicana en el concepto de cultura que introdujo la antropología (Tylor)?

Se hace una analogía en relación a que Copérnico rompió con la teoría geocéntrica o tolemaica y, los antropólogos en relación al arte rompieron el eurocentrismo cultural y los sustituyeron por una concepción total de la cultura, esto es, una igualdad en donde una simple lanza primitiva se iguala en términos de producción cultural a una sinfonía de Beethoven. 

 En otras palabras, la visión totalizante de la cultura además de las tradiciones,  la religión, el arte y el saber científico, comprende todo comportamiento aprendido en sociedad.

¿Cuál es la relación entre sociedad y cultura?

Malinowsky es el ejemplo más claro al respecto de esta dualidad, ya que señala que la organización social no puede comprenderse sino como parte de la cultura; empero, es un producto de la interacción de los individuos en una sociedad, y comprende a reglas, sanciones, costumbres del comportamiento social; en consecuencia,  si la cultura consiste en lo anteriormente enumerado, no se distingue una de otra pues la estandarización explica la organización social y así, la cultura transforma a los individuos y asegura la continuidad social o, y cultural: la reproducción social.

 

 

¿Cuál es la visión marxista de la cultura?

Gilberto Giménez refiere que el marxismo (K. Marx) no elaboró tratado cultural al respecto, pero  sin embargo en muchos de sus escritos hace alusiones al tema; por otro lado, Lenin y Gramsci si se refirieron o pronunciaron al respecto; aquél, presenta a la cultura como totalidad o, y “cultura nacional”; éste último, como una esfera integradora y unificante y dentro de un bloque histórico hegemónico.

  En general la tradición marxista hace una homologación entre cultura e ideología y la ubica en el ámbito de la superestructura; Lenin está en pro de “una cultura  democrática y socialista proletaria” y que se contraponga al nacionalismo burgués; mientras que Gramsci, la cultura es un factor de poder, de poder hegemónico.

   Ahora bien, en Lenin la revolución cultural únicamente podría tener presencia en la fase posrevolucionaria y después de la conquista del Estado; en contra a lo anterior, Gramsci, señala que la tarea cultural desempeña un papel pionero, esto es, en la fase prerrevolucionaria,  como un medio de poder de la sociedad civil antes de tomar a la sociedad política en sus manos.

¿Cuál es la crítica de Gilberto Giménez a la visión marxista de la cultura?

Gilberto Giménez señala que la metáfora arquitectónica entre infraestructura y superestructura ideológica, ha impedido en términos epistemológicos una comprensión entre sociedad y sentido; entre la producción material de la existencia y semiosis; y, entre economía y cultura; se presenta así una oposición entre realidad y pensamiento, esto es, que si la cultura está en la subestructura,  la realidad de la base social se escapa de ésta y entonces, los hechos culturales parecen superpuestos a la realidad.

 ¿Cómo se  percibe la cultura desde lo simbólico?

Desde el enfoque antropológico es Lévi-Strauss quien señala que la cultura debe pertenecer íntegramente al ámbito simbólico, es decir, el símbolo no es un elemento meramente social sino que es un aspecto necesario de toda práctica humana; por lo que es toral entender cuál es su fundamento en la vida social.

   Además, el enfoque simbólico surge como un paradigma que viene a ser una crítica o, y que llega para superar los límites del modelo antropológico y del enfoque  marxista. Se concibe así desde lo simbólico y semántico a la cultura; y todo está encarnado en formas simbólicas: experiencias, creencias, religión, artefactos, acontecimientos, etcétera; y todo puede servir como soporte simbólico de la cultura particular.

A partir de La civilización del espectáculo de Vargas Llosa, ¿cuáles son las concepciones de la cultura más representativas?

La Civilización del Espectáculo concibe a la  cultura  no en la estructura de la vida económica y social, sino más bien como realidad independiente, y conformada por  ideas, valores estéticos y éticos; obras de arte y literarias que se relacionan con el resto de la vida social y que son con frecuencia, en lugar de un  reflejo, el origen de los hechos sociales, económicos, políticos e incluso religiosos.

   Asimismo, Gilles Lipovetsky y Jean Serroy, nos hablan de  “La cultura-mundo”; es decir:

(Que está) sustentada en el eclipse progresivo de las fronteras por obra de los mercados, la revolución científica y tecnológica (sobre todo en el campo de las comunicaciones), viene creando, por primera vez en la historia, unos denominadores culturales de los que participan sociedades e individuos de los cinco continentes, a los que van acercando e igualando pese a las distintas tradiciones, creencias y lenguas que les son propias. Esta cultura, a diferencia de lo que antes obedecía a este nombre, ha dejado de ser elitista, erudita y excluyente y se ha convertido en una genuina «cultura de masas»: «En las antípodas de las vanguardias herméticas y elitistas, la cultura de masas quiere ofrecer novedades accesibles para el público más amplio posible y que distraigan a la mayor cantidad posible de consumidores. Su intención es divertir y dar placer, posibilitar una evasión fácil y accesible para todos, sin necesidad de formación alguna, sin referentes culturales concretos y eruditos. Lo que inventan las industrias culturales no es más que una cultura transformada en artículos de consumo de masas» (Llosa, 2012:9)

  

¿Cuáles son las características de la cultura de la civilización del espectáculo?

Esta cultura global o “Cultura Mundo”o, y de “Masas” (Gilles Lipovetsky y Jean Serroy) al parecer rompe todas las fronteras sin importar credos, religiones, tradiciones, creencias, lenguas e historia; y amalgama a todos los continentes por igual, su factor determinante es el mercado y el consumo; conforma así lo que se ha dado en llamar una “cultura de masas”, que distraiga y divierta, que evada con facilidad las vidas efímeras fetichizadas por un “Sistema Mundo Capitalista”  sin referente concreto y erudito alguno.

¿Qué hay de Kant y Schiller, en estética y arte?

En Kant hay o existe una belleza adherente y otra libre, esta última no requiere de concepto alguno, mientras que la otra se apoya en el concepto y su grado de perfección. Son ejemplo de belleza libre la belleza de las flores; de un atardecer, la lluvia o el brillo de las estrellas.

   Ahora bien, hay bellezas que presuponen conceptos a saber, niño, mujer, hombre, palacio, colibrí, etcétera; estos requieren de un concepto de perfección adherente para adquirir su valor estético.

    Para Federico Schiller, la belleza alcanza o, y separa dos estados opuestos, esto es, lo material y lo espiritual; empero, nos habla de materia y forma, o de un estado intermedio, en donde precisamente se ubica la belleza. 

¿Cuál es el Arte imitativo según Platón?

Platón considera lo artístico como mera labor estética, es decir, lo distingue de lo educativo y en consecuencia de lo mítico. Así pues, para él el arte es mera apariencia de la realidad.

    En oposición a este, Aristóteles, considera el arte como mimesis, esto es, como mera imitación de la realidad.

XIX

De la lectura de Vargas Llosa y su obra “La Civilización del Espectáculo”, he de decir en términos muy genéricos, y sin llegar a la discusión antropológica del concepto, y sin discutir por ahora si la cultura, esto es, todo el hacer humano, es distinto a la naturaleza o lleva en si el germen de lo natural; y lo afirmó aquí -dejando otras interpretaciones interdisciplinarias- que ciertamente la cultura sería un conjunto muy basto y no necesariamente universal para todas las culturas planetarias; sino el patrimonio de una civilización en particular, y que dentro de ésta entrarían los demás subconjuntos, incluido no solo la historia, el lenguaje, y el arte; se sumarían a ello también la artesanía, las costumbres, el vestido, la comida, y la recreación; y en fin, toda manifestación del hacer humano, incluido el trabajo. 

     Ahora bien, en algún tiempo la cultura entendida como patrimonio sólo la detentó una elite ya que se argumentaba que “(era) condición esencial para la preservación de la calidad de la cultura de la minoría que (continuara) siendo una cultura minoritaria”; y ello era clasista y discriminatorio, ya que cada clase tiene la cultura que produce y le conviene; más aún, se llegó a institucionalizar el arte y la cultura y se les dio un sentido nacionalista o, y pedagógico. Al respecto nos dice Vargas Llosa que,

La ingenua idea de que, a través de la educación, se puede transmitir la cultura a la totalidad de la sociedad, está destruyendo la «alta cultura», pues la única manera de conseguir esa democratización universal de la cultura es empobreciéndola, volviéndola cada día más superficial. Así como la existencia de una elite es indispensable, según Eliot, a su concepción de «alta cultura», también lo es que en una sociedad haya culturas regionales que nutran a la cultura nacional y, a la vez, que formen parte de ella, existan con su propio perfil y gocen de cierta independencia (Vargas, 2012)

     Lo anterior confirma lo que señalo líneas atrás en el sentido de que pretender dar un carácter universalista, ya sea eurocéntrico o y como legado occidental renacentista o, e ilustrado, es banal ya que cada civilización crea su propia cultura e historia, su propio periodo ilustrado; y es poco convincente el discurso de una “democratización universal de la cultura”, lo mismo que su tinte nacionalista y su difusión en las escuelas o, y medios masivos de comunicación (cultura mediática).

     Por otro lado, si la cultura es un estilo de vida, de qué manera ha mutado con el desarrollo de la ciencia y la tecnología, qué relación hay entre cultura y conocimiento, cuál entre cultura y religión, y cómo han influido estas variables en la concepción del arte a lo largo de la historia; más aún, cómo el arte se ha modificado en lo referente a la política o, y  la economía; realmente el arte puede ser disociado de su relación con la violencia y la política; el mundo laico ha dejado de lado las practicas del culto, el mito, y el fetichismo; cuáles son los nuevos cultos y dioses potsmodernos o, y modernos, los nuevos mitos y fetiches del mundo globalizado: Vargas Llosa diría que la frivolidad de un mundo cada vez más fetichizado y cuyos nuevos dioses serian el dinero y el espectáculo, lo efímero y lo vulgar ante el legado “de la alta cultura occidental” o, y nacionalista.  

     En este contexto social e histórico de la cultura cuáles son las características de la “Civilización del Espectáculo”; continuemos con ello y luego, demos respuesta a los cuestionamientos del párrafo anterior; de entrada esta cultura global o “Cultura Mundo” (Gilles Lipovetsky y Jean Serroy) al parecer rompe todas las fronteras sin importar credos, religiones, tradiciones, creencias, lenguas e historia; y amalgama a todos los continentes por igual, su factor determinante es el mercado y el consumo; conforma así lo que se ha dado en llamar una “cultura de masas”, que distraiga y divierta, que evada con facilidad las vidas efímeras fetichizadas por un “Sistema Mundo Capitalista”  sin referente concreto y erudito alguno.

Esta cultura de masas, según los autores, nace con el predominio de la imagen y el sonido sobre la palabra, es decir, con la pantalla. La industria del cine, sobre todo desde Hollywood, «mundializa» las películas llevándolas a todos los países, y, en cada país, a todas las capas sociales, pues, como los discos y la televisión, las películas son accesibles a todos y no requieren para gozar de ellas una formación intelectual especializada de ningún tipo. Este proceso se ha acelerado con la revolución cibernética, la creación de las redes sociales y la universalización del Internet. No sólo la información ha roto todas las barreras y se ha puesto al alcance de todo el mundo, prácticamente todos los dominios de la comunicación, del arte, de la política, del deporte, de la religión, etcétera, han experimentado los efectos reformadores de la pequeña pantalla. «El mundo pantalla ha deslocalizado, desincronizado y desregulado el espacio-tiempo de la cultura». (Vargas, 2012)

     Ciertamente, hay un devenir de la cultura y habría que ver si ello ha implicado o desvirtuado, o, y desvalorizado, o bajo qué criterios se estima el valor o se considera a un producto de la cultura moderna o potsmoderna como arte. El el sayo de Mario Vargas Llosa y este escrito, consideran las siguientes manifestaciones de la cultura: la literatura, el cine, la música, la información o, y la comunicación mediática o de los medios impresos o electrónicos, el lenguaje, la política; y obvio sus contrapartes efímeras, sus fetiches o, y objetos de consumo perecedero y carente de un valor que supere a sus precedentes artísticos de un pasado erudito.  

     En primer lugar nos dice Vargas Llosa, la literatura, el cine y el arte son  light; hay un predominio de las imágenes sobre las ideas; la literatura y el cine son superficiales y sólo divierten; este únicamente entretiene y aquella es efímera en sus contenidos e historias y al ser consumida desaparece; el arte ha degenerado al grado de “defecar y luego comerse sus propias heces”; o vender “un tiburón preservado en formol” en doce millones y medio de euros, o presentar un mingitorio como la gran obra maestra;

…en la civilización del espectáculo la política ha experimentado una banalización acaso tan pronunciada como la literatura, el cine y las artes plásticas, lo que significa que en ella la publicidad y sus eslóganes, lugares comunes, frivolidades, modas y tics, ocupan casi enteramente el quehacer antes dedicado a razones, programas, ideas y doctrinas (Vargas, 2012)

     En realidad no sólo la política, el cine, la literatura y la plástica se han banalizado; lo frívolo a lo ligero, lo veleidoso e insustancial abarca a toda manifestación de la cultura de hoy; la cultura y al arte se han deshumanizado o más bien, se mueven en el sentido negativo de la humanidad; violencia, corrupción, consumo, contaminación, pobreza, hambruna, pestes, etcétera. La prensa y los intelectuales orgánicos son arlequines del Gran Bufón,

Toda generalización es falaz y no se puede meter en el mismo saco a todos por igual. (Pero,) por supuesto que hay diferencias y que algunos medios tratan de resistir la presión en la que operan sin renunciar a los viejos paradigmas de seriedad, objetividad, rigor y fidelidad a la verdad, aunque ello sea aburrido y provoque en los lectores y oyentes el Gran Bostezo del que hablaba Octavio Paz. (Hay) una tendencia que marca el quehacer periodístico de nuestro tiempo, sin desconocer que hay diferencias de profesionalismo, de conciencia y comportamiento ético entre los distintos órganos de prensa. Pero la triste verdad es que ningún diario, revista y programa informativo de hoy puede sobrevivir —conservar un público fiel— si desobedece de manera absoluta los rasgos distintivos de la cultura predominante de la sociedad y el tiempo en el que opera (Vargas, 2012)

En suma, y respondiendo a los cuestionamientos de mi ensayo ciertamente el desarrollo vertiginoso de las Nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación (NTIC), en las que obviamente se incluyen el Internet y el uso o, y abuso de las redes sociales,  que hoy por hoy detentan un capital  político-económico no reglamentado; dejan un modo de ser , vivir y ahora morir por la peste postmoderna, y que se contempla y contemplamos con la mayor frivolidad y deshumanización, cinismo y apatía e indiferencia, y vemos como se transgrede principios éticos básicos y derechos inalienables ante el mayor de los dramas, frustraciones y desencanto: “La pretensión de Una Cultura  Global y de un Arte sujeto a las leyes del mercado capitalista”.