viernes, 30 de julio de 2021
DE DEMOCRACIAS Y REPÚBLICAS: UNA VISIÓN DE CLÁSICOS Y NORTEAMERICANOS PARA OBSERVAR EL CASO MEXICANO (UAM 1998)
miércoles, 28 de julio de 2021
Batallas en el adentro
lunes, 19 de julio de 2021
Los movimientos juveniles hoy; una perspectiva sociológica Gabriel Núñez Palencia[1] (Ponenciadel autor en la mesa de debate “Movimientos Sociales y Juveniles”, como parte de la jornada Académica “Desafíos del México actual”. Universidad Salesiana, febrero de 2013)
RESUMEN (ABSTRACT)
La sociedad industrial, la
postindustrial, la moderna y postmoderna han generado y generan grandes
sacudidas políticas y sociales. Desde el historicismo, podemos decir que los
viejos movimientos sociales se transforman en los nuevos movimientos sociales
de hoy; que surgen y se desvanecen en el
contexto de la llamada sociedad del
riesgo y su búsqueda de identidades; y, justo en este ámbito, se ubica a “la acción colectiva juvenil” y sus
subcategorías valorativas: de protesta, desorden, enfrentamiento o movimiento
social. En la acción social, los individuos o grupos actúan en favor de sus
intereses individuales o colectivos; pero lo hacen en forma que afectan de una
manera u otra, y de un modo directo, visible y significativo, las
realizaciones y expectativas de los intereses propios de los otros individuos o
grupos sociales; se cuestiona entonces, la reproducción social dentro de una
clara y patética crisis de todaslas instituciones sociales y se hace necesario el
replanteamiento del papel de la filosofía en su ámbito ético-moral.
Los viejos movimientos sociales fueron un
producto del desarrollo industrial, es decir, del desarrollo de la tecnología y
sus nuevas formas de organización económica y política; y se solía hablar en
ese tiempo de motines, revueltas o rebeliones, y un producto de ello fue la
irrupción de las primeras organizaciones obreras con sus huelgas y sus
consecuentes sindicatos; eran los primeros esfuerzos colectivos por oponerse al
cambio social y así promover un interés común y asegurarse por estas vías un
objetivo compartido.
En los
nuevos movimientos sociales la concepción en desuso de lucha de clases, se
transforma por la de lucha social o movimiento social y se busca formalizar y
legitimar las formas de organización social y búsqueda de identidades; en este
sentido, las incursiones informales de lucha atentan contra la reproducción
social; en la sociedad moderna “es buena
la conducta que aumenta la racionalidad del funcionamiento de la sociedad, y
mala o patológica la que obstaculiza el trabajo de racionalización sobre el que
descansa la sociedad moderna” (Touraine, 1995:12)
Aunque una crítica a lo anterior, nos lleva
a cuestionar el tipo de racionalidad a que se alude; si se trata de una
racionalidad instrumental con miras a fines; de una racionalidad medios-fines
en su sentido maquiavélico; o, de una racionalidad cuyos fines estarían
justificados por medios y principios éticos y no sólo instrumentales.
La decadencia de la sociedad
industrial, postindustrial, moderna y
postmoderna nos lleva a un ámbito de enajenación y cosificación humana, y a la
presencia de un Estado y de una empresa privada que, con un discurso sobre la
integración y reproducción social, glorifica la modernidad tecnológica y la
defensa de la libertad; pero, sin darnos cuenta de sus latentes contradicciones
compartidas e internas.
Sin duda alguna, ambas
modernidades, la de la tecnología y la de la liberación, conforman una
contradicción cultural y sistémica; por un lado la modernidad como triunfo
sobre la naturaleza y la satisfacción de las necesidades humanas y, por el otro,
como un logro sobre la seguridad, igualdad y fraternidad humana en su noción
ilustrada; o, como el discurso de la democracia y su estandarte hegemónico de
sociedad moderna o postmoderna, sea esta una república o unsistema socialista.
Las dos
historias: los dos discursos; las dos gestas; las dos modernidades eran
bastante diferentes y aun contrarias la una de la otra. Ellas estaban, no
obstante, histórica y profundamente entrelazadas una con otra, en modo tal que
produjeron una gran confusión, efectos inciertos y mucha decepción y
desilusión. Este par simbólico ha conformado la contradicción cultural central
de nuestro moderno sistema mundial, del sistema del capitalismo histórico; una
contradicción que nunca ha sido tan aguda como lo es ahora, cuando nos ha
llevado a una crisis moral e institucional (Wallerstein, 1995:15)
En cuanto a las tendencias ideológicas del
mundo moderno tenemos: 1)la ideología conservadora; 2)la ideología liberal
defensora de la modernidad; y, 3) la ideología socialista. En esta triada se
encuentra en posición central la
ideología liberal y su economía-mundo-capitalista; los liberales entonces, ven
en el Estado y su actuar liberal (político-económico); en el estatismo, y luego
en una política tecnocrática y después
neoliberal, las piezas fundamentales para conseguir sus objetivos de élite, de
mercado, de modernidad tecnológica y de apaciguamiento de las luchas o
movimientos sociales que consideran como peligrosos.
En la economía-mundo-capitalista encontramos
tres ejes de acción estatal: 1)el sufragio, 2)el Estado (de bienestar,
tecnocrático o neoliberal), y 3)la idea de identidad nacional; todos estos
objetivos buscan tranquilizar a las diversas manifestaciones de movilización y
organización social, y garantizar la modernidad tecnológica y de
mercado.
En este contexto de la denominada sociedad
del riesgo, de la sociedad del costo-beneficio, se ubica a “los movimientos juveniles” y a los otros nuevos movimientos
sociales: feministas, gay, de indocumentados, indígenas, de ambientalistas, de
deudores de la banca, etcétera.
Hay que destacar que la juventud no
representa un bloque hegemónico, no cabe en un conjunto de categorías fijas; en
el país los jóvenes se integran en grupos diferenciados y se definen y
organizan en función de identidades, banderas, objetos, creencias y consumos
culturales y estéticos de acuerdo a su nivel socioeconómico y su escolaridad: movimientos
estudiantiles, los chicos banda, los grafiteros, los punketos, los ravers
(música tecno), los dark, los emos, los yupies, etcétera.
En
otras palabras, “se trabaja, se va a la
escuela, se participa en algunas causas pero los constitutivos identitarios
entre los jóvenes no pasan ya por la fábrica, la escuela o el partido. La
identidad esta en otra parte. Se trata de identidades móviles, efímeras,
cambiantes y capaces de respuestas ágiles y a veces sorprendentemente
comprometidas (…), formas de respuesta ante una crisis generalizada” (Reguillo,
1997:209)
En cuanto a los indicadores de observación
de los movimientos juveniles se puede mencionar los siguientes: sus creencias y
formas de comunicación; sus objetos de valor, tolerancia, inclusión y
relaciones de género; su capacidad de disidencia interna y sus espacios de
acción.
En los setentas y ochentas, los movimientos
juveniles populares se fraternizan bajo un manto homogéneo, el de un nosotros
compacto (Los Panchitos, Los Ramones); su mundo es el barrio. Fue la década
pérdida, “la Generación X”, el
desinterés y desencanto de la juventud: el vandalismo.
Hoy día se dan las siguientes tendencias:
1)una mundialización o globalización de
la cultura; 2)un triunfo del discurso neoliberal y del adelgazamiento del
Estado; 3)un empobrecimiento creciente de grandes sectores de la población; 4)un
descrédito y deslegitimación de instituciones y pérdida de valores; y, 5)una
creciente influencia del narcotráfico en la política y en el consumo de drogas.
Y esto, ha afectado la percepción política, el espacio y el futuro de los
jóvenes.
Hay que hacer notar que varias
características de los movimientos juveniles de fin y principio de siglo se centran en una
conciencia planetaria globalizada (Internet); priorizan los pequeños espacios
de la vida cotidiana; muestran un respeto
por el individuo y su heterogeneidad; seleccionan cuidadosamente las
causas sociales y, el barrio y el territorio han dejado de ser el epicentro del
mundo como en décadas pasadas.
Por lo que se refiere a los más recientes
movimientos juveniles: #Yo soy 132; el paro en la Universidad Autónoma de la
Ciudad de México (UACM) y la toma del plantel Naucalpan del Colegio de Ciencias
y Humanidades (CCH) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), entre
otros;se dan en un contexto de la “supuesta alternanciapolítica”; de la construcción
de una democracia real insuficiente, y ante un patente descontento civil por la
más reciente elección presidencial;estos movimientos sociales juveniles se
caracterizan por: 1)particularizar los
hechos sociales desvinculándolos de su universalidad; 2)se presentan en un
contexto de autoritarismo estatal cuyo discurso es la democracia y el valor de “nuestras instituciones”, visiblemente
corrompidas; 3)se muestran hechos violentos y vandálicos; y 4)el Estado y los
medios de comunicación manejan los calificativos de vandalismo, porrismo y
delito.
En definitiva, la modernidad, sus
contradicciones y sus consecuencias perversas, abarcan los procesos económicos,
políticos, sociales, ideológicos y culturales; se busca modificar las pasadas
formas de dominación, y remplazarlas por nuevas y más acordes al
sistema-mundo-capitalista; así de esta manera, los procesos de modernización
hacen un cambio de la sociedad industrial a la denominada sociedad del riesgo,
considerada como aquella que inicia donde el sistema de normas sociales y de
previsión de seguridad falla ante los peligros desplegados por determinadas
decisiones políticas (Alfie, 2000)
En suma, y para concluir esta ponencia, de
una u otra forma la acción social y los movimientos juveniles ponen en tela de
juicio: 1)el sufragio , a la democracia real y a su sistema electoral; 2)al
Estado neoliberal; y, 3)la idea de identidad nacional y desarrollo social. Se
presenta ahora una crisis de legitimidad y de credibilidad de todas nuestras
instituciones sociales a todos sus niveles, y es prioritaria la presencia de una
perspectiva filosófica con un enfoque
ético-moral. Ya, Immanuel Wallerstein, sociólogo estadounidense, vaticina el
fin de la modernidad; lo que haría necesaria la construcción de un nuevo
paradigma social que haga frente a los embates de la globalización y del salvaje -sistema-mundo-capitalista y, en
consecuencia, de sus devastadores efectos sociales y ambientales.
REFERENCIAS
Alan, Touraine (1995) Movimientos sociales. UNAM: México.
Alfie, Miriam (2000) Maquila y movimientos ambientales. UAM, CONACYT y grupo editorial
Neón: México.
Reguillo, Rossana (1997) Taggers, punks y ravers: las impugnaciones subterráneas, en La
democracia de los de abajo. La jornada ediciones: México
Revista A (1985) Crisis
y juventud: se acabaron los sueños. UAM: México.
Wallerstein, Immanuel (1995) ¿el fin de la modernidad?en Sociológica número 27. UAM: México.
[1]
Lic. en Periodismo y Comunicación
Colectiva, UNAM; Lic. en Sociología, UAM; actualmente cursa la
Lic. en Creación Literaria, UACM.
[1]
Lic. en Periodismo y Comunicación
Colectiva, UNAM; Lic. en Sociología, UAM; actualmente cursa la
Lic. en Creación Literaria, UACM.
sábado, 17 de julio de 2021
A Francisco Toledo
A Francisco Toledo
miércoles, 14 de julio de 2021
A Ti Noche
Pata de Perro
I
Se dice
que somos animales sociales con cultura, seres simbólicos y con un lenguaje no
solo oral, sino escrito, que hemos creado algo distinto a nuestra naturaleza -una
serie de artefactos- y que pertenecemos a una civilización y cultura
propia; que dejamos la madriguera y formamos una sociedad, que nuestra manada y
mundo es ahora global y que ya no andamos “de pata de perro” –de nómadas pues; y que la cultura a su vez es global (¿será?) ;
pero, tengo mis dudas y reservas al respecto, acaso los animales no socializan,
y si se les tiene cautivos seguramente perecen cuando se les lleva a su medio o
habitad natural o a su nicho ecológico; esto es, es muy discutible la
distinción entre naturaleza y cultura; no obstante, nuestra racionalidad y ser
simbólico nos coloca muy por encima de otras especies animales.
Hemos creado así, instituciones como la Universidad Autónoma de
la Ciudad de México (UACM), y cursos como el de “Introducción a la Cultura y el
Arte”, y hay además profes como el
titular de este curso, el profe Rey Perico, que nos han cuestionado y mucho o,
y asignado tareas que nos ayudan a comprender este royo tan complejo de la
cultura y del arte; de su promoción y enaltecimiento, de su devenir teórico, de
su historia y patrimonio único.
Por lo que este escrito o, y fábula chimiscolera,
(que en mi caso no respeta mucho la ortodoxia, pero sí, el contenido e
intención, y cuya meta aún sigue su
dialéctica y su propia praxis) y que me da la posibilidad de andar de “pata de
perro” e indagar e inquirir al respecto por aquí, ahí, allá y acullá sobre
cultura y arte, chimiscolear sobre el asunto.
II
La cultura es todo el hacer humano, como el ser histórico y dotado de lenguaje; es decir,
como ser simbólicos, e incluye no solo lo que se ha dado en llamar “alta
cultura”, sino costumbres, hábitos, vestido, comida, tradiciones, mitos,
leyendas, religión, trabajo, e incluso la política. Disfruto de la comida, el
tequila y el pulque; los mariachis; mí pasado azteca; y referentes
arquitectónicos como: El Palacio de Bellas artes; el Zócalo de la Ciudad de
México; el Bosque de Chapultepec; el Museo de Antropología, Ciudad
Universitaria (UNAM); “La Marcha de la Humanidad” de David Alfaro Siqueiros;
“El Cárcamo del Bosque de Chapultepec” de Diego rivera; “El Ángel de la
Independencia” de Enrique Griffon; “La Cuatlicue”, etcétera.
III
Plaza
de las Tres Culturas.
Llegar a este sitio me llevo un par de horas, llegué
en bicicleta, es un lugar emblemático que siempre me ha traído recuerdos
tristes, en principio por lo de la Masacre del dos de octubre; pero también,
por el de un mitin al que asistí con mi novia de entonces, en los años 80´s
-compañera de la UNAM; es una sensación extraña caminar por ahí ya que
efectivamente cohabitan en ese espacio tres periodos históricos de nuestro
pasado: el prehispánico, el colonial y el moderno.
En
principio, los restos de construcciones precolombinas rodeadas de césped me
hacen sentirme entre esas ruinas mexicas como un verdadero azteca, pero sin
tapa rabo ni plumas de quetzal, pensar que en el año 1337 había habitantes por esos lares y que, justo en ese centro había intercambio
comercial intenso, y que había allí además una miscelánea de productos, guau…; el museo que se encuentra
ahí junto no lo visité, ya que el tiempo que estimé para hacer otros recorridos
era limitado y tenía una cita -iría después
al Zócalo- estaba acotado el tiempo para mi ruta; pero, luego fui a iglesia de
Santiago (1527) ; su majestuosidad pareciera sentirse muda, sin nada que
decirme, ya que cuando fue la masacre se dice que sus puertas no se abrieron nunca para dar
refugio a los mártires del 68.
Me es
increíble creer o no deseo hoy aún
creerlo, que esa plaza estuvo bañada en sangre y tapizada de cadáveres de
mujeres, niños, y muchos jóvenes –de mucho pueblo- que añoraba una mañana, que
aún seguimos añorando en este mundo carente de valores de todo tipo: políticos,
religiosos, y cada vez más sujetos a violencias, y a masacres no sólo
políticas.
Algunos
murales sobre estos hechos lamentables de nuestra historia se miran montados en edificios, y llamaron mi atención; se les veía pintados
con técnicas modernas que narraban su
propia fábula; luego, terminé el recorrido en el Jardín de Tlatelolco donde
tome algunas notas mientras bebía agua tibia y escribía este royo, antes de
seguir mi ruta.
IV
Museo
de Antropología
Ir al Museo de Antropología en Chapultepec es
recordar algunas etapas importantes de mi trajinar en esta tierra de oligarcas
(llegue en transporte público mientras releía a Kundera y a sus “Amores
Ridículos”), a este terruño nuestro (nuestra república tequilera), lo hice en mis años de secundaria, de prepa,
y después de universidad; sí, en el Colegio de Ciencias y Humanidades, y aun
cuando estaba en la Escuela Nacional de
Estudios Profesionales Acatlán, de mi gloriosa UNAM, fui, y he ido –lo hice
como uamero, como sociólogo de la UAM, de mi metropolitana querida; y ahora,
como estudiante de la UACM, como uacemita
voy de nueva cuenta a observar mucha piedra, ónix, obsidiana, barro, oro y mucha historia y arte nuestro;
una serie esculturas, vasijas, y una enorme miscelánea de figurillas y
maquetas, mucha reseña histórica de nuestro antepasado prehispánico; mucha
nostalgia por una cultura sojuzgada y sometida; por una existencia milenaria
que sólo se vive en museos y libros, y claro, en mi intersubjetividad e historia de vida, en la historia de México,
y en los libros de texto de la SEP; y pues, cualquier ámbito que se relacioné
con lo académico me la recuerda (a mí flor estudiantil), como si siguiera de su
mano recorriendo aquellos lares conmigo, y hablando de mucha literatura, de
mucha teoría de la comunicación, siempre al lado de aquella mano suave y
de su voz dulce, de su beso también
melodioso y florido, ora sonriendo ora fruncido ora tentador...
Hay allá
–aparte de mi nostalgia y corazón- , en ese lugar sagrado e increíble, nuestra
cosmovisión (o al menos la de nuestro antepasado emplumado y con taparrabo) y
mucha civilización; la Sala Olmeca, la Teotihuacana…,
y de cada una de las representaciones de la alta cultura precolombina; mucho
colorido hay en sus piezas plásticas (en sus ojos y boca de ella, en sus uñas
largas); y volver a encontrarme (con su recuerdo –el de esa flor) y con esa
enorme representación en piedra del Calendario Azteca o Piedra del Sol (me dio
calor), vi también, las enormes cabezas
Olmecas, con sus rasgos couniformes y su labios gruesos (con aquellos labios delgados de ella me encontré);
aquellas, son características propias de los habitantes de lo que hoy son los
actuales estados de Veracruz y Tabasco (ésta es una de las característica que siempre me endulzó mis
días) , me reencontré con los atlantes…; guau,
es una experiencia increíble y sublime (la de mi historia milenaria y la
de mis adentros ridículos)…; toda la arquitectura de mármol del museo (y la
piel de ella), su fuente que te da la bienvenida de brisa fría ( el saludo de
aquella, unas veces cálido, otras también frío) – y ríe, la fuente del museo,
como ella sonrió- y sus murales alegres, sus alrededores que mantienen vivo nuestro antepasado (y sí, a
ella de mí mano caminando por allí, y besándonos harto) ; me conecto con mi
pasado y con mi lectura de Miguel León Portilla (de Milán Kundera), con la
“Visión de los Vencidos”, con esa tinta
negra y roja del simbolismo náhuatl…; su manejos de la sombra y de la luz (en
Kundera -peso y levedad); me rencuentro con Quetzalcóatl, con mucha mitología
propia; con todo el drama de mi pasado y presente; con todo un testimonio artístico,
y con lo que quedó (de aquella) y del atropello (a mi corazón) y del “tsunami
cultural” que nos vino de occidente; de
la destrucción de mi gente pues; Huitzilopochtli no se ha ido (creo y siento
que ella nunca se fue), acaso fue un mal presagio (no el de ella, sí el de la
conquista –no la mía- la de Cortés, ¡caracoles…!), nos queda nuestra tristeza
(mí nostalgia), el llanto y mucha sangre…; del cielo cayó; ha de haber caído la
llama candente, y todo se ha ido al carajo (mi primer amor se fue)…; pero, me
queda el bello recuerdo, y nuestro Museo, el de Antropología, acá, enclavado,
como caído muy alado en el bosque, nuestro Bosque de Chapultepec (y –aquí- en
mí corazón, la musa también alada de mi existencia, de mi lírica y prosa
trajinera).
V
Murales
del Museo de Antropología.
Tamayo, Nicolás Moreno, José Máximo, Carlos Mérida,
Leonora Carrington, Arturo Estrada, Luis Covarrubias, Raúl Arguello me saludan…
y río (me vuelvo a asombrar), y otros artistas plásticos hablan mucho y decoran y hacen presencia con sus diversas
técnicas y propuestas estéticas; yo no
me imagino mis recorridos sin la presencia de ellos ahí, sin hablarles y
preguntarles cosas; el arte emula y convoca, ¿ o no?, y nos muestra sin
mascaras o, y con ellas; hay mucha
imaginación y creatividad mural: arte abstracto como en el mural de Carlos
Mérida (como mi vivir abstracto), tan solo figuras geométricas en colores
cálidos y sobre una base oscura -en negro; o el paisaje abierto –muy propio de la pintura romántica- de Nicolás
Moreno; o a aun más, con José
Máximo y su estilo impresionista de
escenas momentáneas del diario vivir ; una Leonora Carrington y su surrealismo
en su mural lleno de calidez en el color, pero con ese contraste de colores
fríos (sus verdes), su obra como de sueño o, y ensueño… (Será qué la vida es
sueño).
Me atrapó,
sí, Tamayo con su “Dualidad”; el jaguar
y la serpiente, sus colores puros en base oscura (verde, rojo y azul rey), los
dientes de ambos animales que como un leimotiv
expresionista me mostraron un pasado violento y de sobrevivencia, de lucha
mitológica –agua y tierra; piel de jaguar y constelaciones en su cuerpo; el Sol
que da vida –aún vivimos un mundo violento y de sobrevivencia, de nuevos mitos, nuevos dioses materialistas,
de mucho fetichismo.
Andar de
pata de perro, en mi caso, es salir de mi hoyo e ir lejos con mis lecturas,
donde haya mucha humanidad (aún con la mucha violencia no mítica que se torea
por allá, o mucho costumbrismo quizá), como en el mural de Arturo Estrada, que
en diversos planos nos muestra un espacio abierto, y dentro de éste una aparente estructura triangular, a
nuestro pasado social; y en cuyo vértice más alto se ve al Nazareno y su Cruz,
y en cuyos otros dos vértices, nos vemos en nuestro devenir cultural; con nuestra gente -que muy seguramente también andaba
a pata, o como su servilleta que vaga en bicicleta hoy.
VI
Maqueta
del Mercado del Templo Mayor en el Museo de Antropología y el Calendario
Azteca.
El “Calendario Azteca” nos deja ver a ese Pueblo del
Sol, y se le ve soberbio y majestuoso en esa escultura soberbia, es una enorme
estela o, y piedra esculpida, tallada con motivos mágicos y religiosos, que nos
da cuenta de los periodos y cuenta del
tiempo; año conejo, carrizo, pedernal, etcétera.
Esta
Piedra del Sol azteca que encontraron en la Plaza Mayor de la Ciudad de México
hacia 1790, y con un diámetro de 3.60 metros y cuyo peso es de 24 toneladas, uf;
y toda esculpida en piedra, ciertamente representa nuestro universo; y digo
nuestro, porque cada pueblo tiene su propia cosmovisión, sus mitos, su
religión, y su cultura, claro; en lo personal, me fascina ya que el misterio de
la creación está presente en toda civilización y la nuestra tenía su propio
discurso mitológico, sus dioses; pues la nuestra, era una religión politeísta;
y ahora es curioso presar que esta enorme piedra nos dice cómo es o ha de ser nuestro destino…; lástima que nuestra cultura actual y sino,
está muy occidentalizado; y hay poco más
de quinientos años de olvido en nuestra memoria cibernética o, y globalizada, y
sumergida en la cultura posmoderna.
VII
Templo
Mayor
Las piedras, los restos de nuestra civilización nos
hablan, aquí parlan, y nos cuentan del
México Tenochtitlán, la circunda ahora o yace bajo de lo que a su vez fue el
México Colonial, y hoy por hoy, en el siglo XXI, aún hay ecos de aquel pasado,
de aquella y de esta ciudad que se nos hunde, y donde sus miles de habitantes
como hormigas la recorren por inercia; aquí hay una nostalgia, se recuerda a
Huitzilopochtli a Tláloc; cabezas de serpientes, escalinatas, tiempo, otro
tiempo…; dominio político y tributo; dioses viejos y nuevos de ese pasado
remoto; un Chac Mool yace imberbe; hay aquí un descubrimiento: el conquistador
buscó borrar y arrasar con nuestro
culto (con todo), con nuestra historia; hay tezontle, piedra, muchas serpientes
y calaveras que hablan…
Hay aquí
una cronología de piezas artísticas, mucha muerte; calaveras talladas en
piedra, magia y religión; mucho mito:
Cuál es tu máscara
Huitzilopochtli,
cuántas noches te bebiste,
tu traje
dorado aún destella aquí…,
he de ponerme
tu disfraz acaso.
Oh dios de anhelos,
la serpiente ardiente ha de seguir tu paso,
quizá he de seguir esperando tu voz,
ya no hay maíz en esta tierra,
se llevaron el oro,
nos dejaron nuestro rostro de guerra.
Oh dios de
presagios,
de fuego y llanto… -de sangre y muerte.
Cuál es tu máscara, las nuestras,
quizá un nuevo sol me espere a lo lejos…,
mi corazón verde muere y sufre,
cuál es tu
máscara,
cuántas noches te bebiste ebrio de muerte…
VIII
Catedral.
Llegue de día y en bicicleta, en sus alrededores
siempre hay algún vendedor o algún trabajador que con su cartel ofrece algún
tipo de trabajo independiente, de pintura, plomería o, de albañilería; siempre hay gente dentro y fuera de la
Catedral metropolitana; alguna ocasión escuche el sonido de sus más de veinte
campanas, es una música mágica que exalta algo dentro de mí; quizá mi fe
religiosa; ésta (nuestra catedral) es un
testigo majestuoso, lo es su construcción sacra, desde ahí se vio el crecimiento
e historia nacional, su drama y fiesta; se dice que Cortés ordeno su
edificación; se fusiona allí, nuestras concepciones simbólicas religiosas o, y
políticas, esto es, al mirar su interior me doy cuenta de la fusión de estilos:
gótico, su danza barroca en detalles auras; sus pilares internos que le
sostienen y me recuerdan la arquitectura romana; lo churriberezco y clásico; su
modernidad neoclásica –le he visto toda iluminada de noche- y es todo un
espectáculo visual; pero de día, como ahora, admiro toda la escuela de arte que
se da reunión justo ahí, y sin embargo, hay armonía, y no hablo de su liturgia
-que alguna vez escuché (acompañado de una dama, claro); sino de su armonía
ante lo diverso de sus manifestaciones artísticas.
En suma,
siempre salgo de allí con mucha pila espiritual (y de la otra pila), ya que no
es la primera ni la última vez que me siente en sus adentros y me llene el ojo
y el espíritu –y espero volver a ver a esa chica y llenarme el alma de nueva cuenta.
Esta vez estuve acompañado y hablamos –ella y yo, de la experiencia; de arte e
historia.
IX
Palacio
Nacional
El Palacio no pude visitarlo con mi amiga y ya hice
referencia a los motivos, estaba cerrado y custodiado; pero he estado dentro
varias veces; y haré referencia al recuerdo de esas ocasiones: dentro hay
plástica que nos narra tiempos de gloria y drama en todo su colorido; es un
icono republicano y centro de poder; lo coronan una bandera de México, y su
campana gritona; quizá tenga más de doscientos años, pero dentro, cinco siglos
se dan cita; es nuestro palacio nacional, y
los anales cuentan que debajo de éste estaban los aposentos de
Moctezuma; sus jardines internos están muy bien conservados, lo mismo que su
plataforma central.
Conozco
sólo los corredores y espacios a que tiene acceso el visitante, las partes más internas únicamente las he
visto en noticieros o, y documentos visuales, mucho arte y gala en su interior
y corazón.
Por otro
lado, en su escalera nos recibe una obra plástica de diego Rivera que plasmó
ahí en el año de 1919, creo; y es un nuevo discurso plástico de la historia del
país, es el mural que más me inquieta
–es una especie de tríptico cultural, hay planos, de abajo hacia arriba:
conquista material, luego las espiritual y por último, los héroes nacionales
que nos dieron “patria y nación”; pero hay también en la cúspide una revolución
proletaria, una visión más social del mundo.
X
Vista
aérea del zócalo, en primer lugar, desde uno de los siguientes puntos: Gran
Hotel de la Ciudad de México; Hotel Majestic; Hotel Holiday Inn; y, en segundo
lugar, desde la Librería Porrúa.
Llegué
después de haber ido a Tlatelolco, quedé
de verme ahí con una amiga –por este motivo no visité el museo allá- así que
aseguré mi bici en un sitio adecuado y fui a su encuentro; primero, compramos
unos libros de la Colección “Grandes Novelas de Aventuras” de la editorial Salvat
en un puesto de periódicos de allá; la
idea era también entrar a Palacio Nacional; pero había algún operativo de
seguridad, pues todo estaba rodeado de retenes y lo resguardaban una cantidad
considerable de agentes en traje oscuro; así que nos tomamos unas fotografía en
el Zócalo y hablamos sobre el significado simbólico e histórico del mismo.
Estuvimos
desacuerdo en que, ahí se han llevado acabo
infinidad de eventos políticos y culturales de importancia nacional; yo
le hablé de los conciertos que justamente allí disfruté: escuche a Joaquín
Sabina y a Joan Manuel Serrat; a Paul McCartney…; y le hablé además de las
diversas ocasiones en que fui por la nota para el semanario, cuando Cuauhtémoc
Cárdenas dio un discurso de campaña
previo a la contienda electoral de aquella época -cuando el “Pelón” hizo el
primer fraude electoral cibernético e hizo de su gestión el mayor robo a la
patria- ella por su parte, me dijo
que estuvo también en el festejo de un
15 de septiembre y que disfrutó mucho de
la comida mexicana y de los juegos pirotécnicos.
La vista
aérea del Zócalo es única, no la hice desde el Hotel Majestic; o el Hotel Holiday Inn, pues considero que ésos,
nos son habitas adecuados para un animal como yo, lo hicimos desde una
restauran justo al frente de palacio y cuya terraza nos dio quizá esa
perspectiva que pidió el profe Rey, y menos aún
lo hice desde la Librería Porrúa, dudo que allá vendieran alcohol; nos
aparcamos ahí un hora, ella pidió camarones y yo una torta cubana, ambos bebimos
cerveza oscura y luego ron; me habría guastado que en esos momentos estuviera
atiborrado de humanidad el Zócalo, pero solo pasaban, sí, una cantidad
importante de personas, trashumantes apurados o despistados como hormigas sin
sentido, algunas se tomaban fotografías, otras a un costado y sentadas en las
jardineras allá abajo, y con sus “jaulas personales en mano” utilizaban la
señal de wi-Fi que ofrece la Ciudad de México, sí, justo en esa área emblemática y con mucha
historia.
XI
Ciudad
Universitaria: Biblioteca Central, Rectoría, Explanada y Estadio Olímpico.
Hare referencia a CU y a la UNAM porque son mi casa
de estudios, la he recorrido infinidad de veces, he caminado por lo que es una
verdadera Ciudad por su extensión, sus facultades, sus corredores, su
biblioteca, en fin, he participado en reuniones académicas ahí dentro, he
asistido a mítines y huelgas universitarias; he ido a hacer desde mi primer
trámite de inscripción a la UNAM en Rectoría,
hasta a tramitar todo tipo de documentos oficiales allí en su corazón.
Ahí he besado a mi chica, y hemos caminado tomados de la mano; hemos hecho
lecturas diversa en sus jardines (dentro de la biblioteca, y hemos tomado
libros a préstamo) y comido dentro y
fuera, en sus alrededores.
Su
Biblioteca Central es una construcción artística única en Latinoamérica, Juan
O’ Gorman la diseñó junto con otros artistas, y en 1956 inicio sus labores con
un gran acervo cultural; sus ventanales como muros la rodean y le dan mucha
iluminación, e respira historia y vida académica de antaño y de hoy; en lo que
se refiere a sus murales: el muro norte nos cuenta nuestro pasado prehispánico;
en el sur vemos la historia colonial; el muro oriente, da cuenta del mundo
contemporáneo; y, el muro poniente con el escudo de mi universidad al centro,
nos da cuenta de nuestra vida universitaria, nuestra ciudad y del México
contemporáneo.
Nuestro
estadio lo he recorrido también infinidad de veces y he apoyado a nuestro
equipo de fútbol, los Pumas de la UNAM, me he sentado en sus gradas y he bebido
mucha cerveza fría y he gritado hasta quedar afónico.
Por lo que
respecta a su explanada, esta es un enorme espacio abierto lleno de césped y
recuadros de concreto donde pasean los peatones, se respira un aire límpido y
fresco; y me recuerda los muchos mítines, o y eventos artísticos a los que
asistí justo ahí, con ella y otras y
otros colegas universitarios.
XII
Centro
Cultural: Biblioteca, teatros y Sala Netzahualcóyotl.
He perdido la cuenta de los eventos culturales a que
he asistido en la Sala Netzahualcóyotl, de todo tipo de género artístico, he
incluso de genero político; su acústica es perfecta; en los años setentas fue
inaugurada; y un poema de Netzahualcóyotl esta fuera en una piedra: “Por fin lo
comprende mi corazón: / escucho un canto, / contemplo una flor: / ¡Ojalá no se
marchiten!
Este poema
de nuestro gran poeta es como una especie de bienvenida al recinto cultural
universitario; su arquitectura poligonal no sólo permite disfrutar de los
eventos sino además, puedes tener una
vista panorámica de todo tu alrededor, es genial.
XIII
Espacio
Escultórico.
Es una escultura viviente de mi universidad, todo un emblema; se dan cita
ahí naturaleza y cultura; está en la zona Centro Cultural de la Universidad, es
una especie de escultura monumental y su carácter es de interdisciplinar, lo
integra una plataforma y diversas figuras geométricas; está rodeado por una
superficie de lava; es una especie de enorme ombligo (quizás el de mi Luna),
nos remonta a lo que sería un centro ceremonial precolombino, aunque se podría
decir que tiene mucho de arte moderno.
En suma, esta
obra realmente es una conjugación de nuestro pasado y presente, en un espacio
abierto del recinto universitario. Se siente o, y en lo personal absorbo una
gran carga energética (y no sólo de la pila que hablaba antes y de la compañía dulce):
hay mucha vegetación y piedra del lugar, propia de nuestra, universidad y la
rodean varias estructuras esculturales geométricas diversas, coloreadas en
rojo, naranja y amarillo y de otros colores primarios (espacio escultórico);
también hay estructuras piramidales. En fin, es una experiencia única.
XIV
El
Mercado de la Lagunilla, el Mercado de Antigüedades de la Lagunilla.
Al mercado de la Lagunilla asisto por lo menos tres
veces en el año, pues tengo la costumbre de comprar allá, ropa, zapatos y
perfumes; solo o acompañado, llego en transporte público o privado, la última vez que fui lo hice con mi hermano
en su auto; siempre bebo un preparado de Tehuacán y comemos algo;
invariablemente está atestado de gente, fuimos antes de la pandemia, compramos
diversos artículos y yo traje lo que parecen unas replicas o piezas
originales precolombinas, que aun lucen
en mis libreros rodeadas de literatura.
En el
Mercado de antigüedades ves de todo, pinturas, esculturas, relieves, y en fin
no te aburres al recorrerlo, pues lo más inesperado puedes ver ahí; libros
antiguos, joyas, he incluso ropa de hace décadas.
XV
Una
sesión de lucha libre, y/o un partido de fútbol, y/o una pelea de gallos y/o
una pelea de perros.
El partido de futbol lo disfrute en compañía
familiar entes de la pandemia, fue un encuentro de los pumas; mi hijo y mi
sobrino se sentaron a mi lado y cantamos el himno universitario; y gritamos
muchos goyas.
Una
cantidad importante de universitarios con los emblemas de muestro equipo en sus
playeras, gritan, sudan y beben cerveza; es un ambiente por demás apasionado
desde que arribas al estadio, en sus alrededores se vende toda clase de comida
y bebidas; lo mismo que banderines y playeras. Llegamos en auto privado.
Entras con
música y sales con música, gane o pierda tu equipo.
Posdata: las peleas de gallos –sólo en películas e
igual la de perros, en “Amores Perros”.
XVI
Comentario
de la película “Ya no estoy aquí”
Nos da cuenta de un problema cultural del norte de
nuestro territorio y que rebasa sus fronteras, pues es la historia de vida de
Ulises, un joven de 17 años e integrante
de una pandilla llamada Los Terkos, una
tribu urbana de Monterrey que ha encontrado en la música de cumbias -rebajadas
en su ritmo- la mejor forma de escapar de todos los problemas que rodean a la juventud marginada y (no sólo regiomontana).
Lo más
importante a mi parecer, es el fenómeno de aculturación o, y prestamos
culturales y su apropiación única; Ulises tiene que emigran al norte –E.U- y se
encuentra con otra lengua y problemas de racismo; sin embargo destaca en la
cinta su empeño por asumirse -ser humano, ser animal simbólico- siempre como
miembro de su clan o tribu urbana; sin embargo, al final no lo muestran como un
ser simbólicamente sumido en el mundo convencional.
XVII
En fin, la cultura se enfrenta con su polisemia,
esto es, se encuentra en ella muchos significados o, y definiciones;
antropólogos, filósofos, comunicólogos, historiadores, políticos, pedagogos,
psicólogos, y demás etcéteras, buscan, indagan, investigan, bosquejan en su
génesis y nominación; teorizan al respecto; la universalizan o, y
particularizan, le dan una génesis distinta o la natural o, y argumentan
entorno a su carácter natural, en fin…; hablar de cultura es apelar a lo
concreto, abstracto particular o, y a un ideal negativo de su concepción: la
cultura mundo o, y de masas.
Una axiología
de la cultura significaría que la cultura es polivalente. El termino ha
evolucionado, para Tylor la cultura es
un todo complejo que comprende costumbres, arte, moral, derecho, creencias y
conocimientos; hábitos y capacidades adquiridas por el hombre en sociedad.
Por su
parte los antropólogos ven la cultura como herencia no biológica del ser
humano.
En Gilberto
Giménez la cultura es una capacidad humana que pertenece a todos, capacidad de
crear nuestro mundo e historia propia.
En este
sentido la cultura es una capacidad universal, pero la pluriculturalidad
concreta, su historicidad cultural nos muestra entonces, que la cultura es la
actividad humana particular de un contexto histórico concreto.
Ahora bien,
una cultura nación o nacional es aquella que busca una cohesión social y que se
concibe en torno a un ideal de país, por lo que es vertical, impuesta, autoritaria,
y en consecuencia, desconoce la pluralidad.
Sin
embargo, Gillermo Bonfil define la cultura nacional en un sentido positivo, y nos dice que es
aquella capacidad que busca una convivencia
dentro de la pluralidad diversificada, y
en donde el grupo portador de la cultura tiene la responsabilidad histórica de
estimular el diálogo sin opresión alguna.
Pero si ha de
hacer historia, axiología conceptual, en el siglo XV el concepto se emparenta
con el cultivo de la tierra, lo que se cultiva como la educación, los
conocimientos, etcétera; para el siglo XVIII en Alemania, Herder la concibe
como un ideal de vida colectiva, para
Fiche es un conjunto de rasgos histórico-sociales que garantizan una identidad
colectiva; se promueve así lo civilizado, la civilización, lo utilitario, el
desarrollo y así se da la contradicción entre cultura ideal y material; no
obstante lo cultural se constituye como un campo autónomo y especializado.
Es
innegable que la sociedad industrial produjo una división entre el tiempo de
trabajo y tiempo libre, esto es un
tiempo “para cultivarse”.
XVIII
¿Qué
se entiende por la cultura como patrimonio?
Es una serie de productos de excepción, científicos
o, y artísticos-literarios; se privilegia lo que se llama “bellas artes”;
literatura, música, teatro…, nuestro patrimonio cultural: “la obra de unos
pocos y que afecta la vida de muchos”. De esta forma se habla de “buen gusto”,
de “personas cultas o, y cultivadas”, de un “goce y consumo legítimo”.
¿Cuáles
son las tres fases de la cultura patrimonio?
Su primera fase es la de su codificación, esto es,
una axiología jerárquica de herencia eurocéntrica occidental: antigüedad
clásica grecolatina y mundo cristiano; una serie de dualidades, a saber, buen y
mal gusto; lo bajo y lo legítimo; lo civilizado y lo bárbaro; lo bello y lo
feo; lo artístico y lo ordinario; lo nuevo y antiguo, lo valioso y lo trivial,
etcétera.
Se retoma
aquí la dualidad platónica-agustina de alma-cuerpo y en el arte es más elevado
lo espiritual sobre lo materia; lo interior y no material.
En el
segundo momento o fase, se da un sentido político administrativo del arte, el
Estado controla y gestiona la cultura; se crean recintos públicos, como
bibliotecas y museos, el arte es patrocinado por el gobierno y se unifica y
centraliza, es discriminatorio y hay una censura ideológica y cultural.
Por último,
el tercer momento es el de la mercantilización de la cultura y su valor de
cambio en el mundo capitalista; la cultura como un sector importante de la
economía, se especula y se negocia en la esfera de la maximización y el
beneficio: la cultura es mercancía.
¿Qué
criticas hace Giménez a estas concepciones?
Gilberto Giménez señala que en este devenir de la
cultura y del arte, se vive la dicotomía cultura e incultura, que el proceso es discriminativo, no
incluyente y la cultura dominante es una metrópoli urbana dominante de élite y
“alta cultura”, de discriminación de clases y el bien cultural es un simple
producto de consumo, y lo que no entra en su categoría es desechado, es un
mundo de patentes y marcas, de códigos de comercio y consumo.
¿En
qué consiste la revolución copernicana en el concepto de cultura que introdujo
la antropología (Tylor)?
Se hace una analogía en relación a que Copérnico
rompió con la teoría geocéntrica o tolemaica y, los antropólogos en relación al
arte rompieron el eurocentrismo cultural y los sustituyeron por una concepción
total de la cultura, esto es, una igualdad en donde una simple lanza primitiva
se iguala en términos de producción cultural a una sinfonía de Beethoven.
En otras
palabras, la visión totalizante de la cultura además de las tradiciones, la religión, el arte y el saber científico,
comprende todo comportamiento aprendido en sociedad.
¿Cuál
es la relación entre sociedad y cultura?
Malinowsky es el ejemplo más claro al respecto de
esta dualidad, ya que señala que la organización social no puede comprenderse
sino como parte de la cultura; empero, es un producto de la interacción de los
individuos en una sociedad, y comprende a reglas, sanciones, costumbres del
comportamiento social; en consecuencia,
si la cultura consiste en lo anteriormente enumerado, no se distingue
una de otra pues la estandarización explica la organización social y así, la
cultura transforma a los individuos y asegura la continuidad social o, y
cultural: la reproducción social.
¿Cuál
es la visión marxista de la cultura?
Gilberto Giménez refiere que el marxismo (K. Marx)
no elaboró tratado cultural al respecto, pero
sin embargo en muchos de sus escritos hace alusiones al tema; por otro
lado, Lenin y Gramsci si se refirieron o pronunciaron al respecto; aquél,
presenta a la cultura como totalidad o, y “cultura nacional”; éste último, como
una esfera integradora y unificante y dentro de un bloque histórico hegemónico.
En general
la tradición marxista hace una homologación entre cultura e ideología y la
ubica en el ámbito de la superestructura; Lenin está en pro de “una
cultura democrática y socialista
proletaria” y que se contraponga al nacionalismo burgués; mientras que Gramsci,
la cultura es un factor de poder, de poder hegemónico.
Ahora bien,
en Lenin la revolución cultural únicamente podría tener presencia en la fase
posrevolucionaria y después de la conquista del Estado; en contra a lo
anterior, Gramsci, señala que la tarea cultural desempeña un papel pionero,
esto es, en la fase prerrevolucionaria,
como un medio de poder de la sociedad civil antes de tomar a la sociedad
política en sus manos.
¿Cuál
es la crítica de Gilberto Giménez a la visión marxista de la cultura?
Gilberto Giménez señala que la metáfora
arquitectónica entre infraestructura y superestructura ideológica, ha impedido
en términos epistemológicos una comprensión entre sociedad y sentido; entre la
producción material de la existencia y semiosis; y, entre economía y cultura;
se presenta así una oposición entre realidad y pensamiento, esto es, que si la
cultura está en la subestructura, la
realidad de la base social se escapa de ésta y entonces, los hechos culturales
parecen superpuestos a la realidad.
¿Cómo se
percibe la cultura desde lo simbólico?
Desde el enfoque antropológico es Lévi-Strauss quien
señala que la cultura debe pertenecer íntegramente al ámbito simbólico, es
decir, el símbolo no es un elemento meramente social sino que es un aspecto
necesario de toda práctica humana; por lo que es toral entender cuál es su
fundamento en la vida social.
Además, el
enfoque simbólico surge como un paradigma que viene a ser una crítica o, y que
llega para superar los límites del modelo antropológico y del enfoque marxista. Se concibe así desde lo simbólico y
semántico a la cultura; y todo está encarnado en formas simbólicas:
experiencias, creencias, religión, artefactos, acontecimientos, etcétera; y
todo puede servir como soporte simbólico de la cultura particular.
A
partir de La civilización del espectáculo de Vargas Llosa, ¿cuáles son las
concepciones de la cultura más representativas?
La Civilización del Espectáculo concibe a la cultura
no en la estructura de la vida económica y social, sino más bien como
realidad independiente, y conformada por
ideas, valores estéticos y éticos; obras de arte y literarias que se
relacionan con el resto de la vida social y que son con frecuencia, en lugar de
un reflejo, el origen de los hechos
sociales, económicos, políticos e incluso religiosos.
Asimismo,
Gilles Lipovetsky y Jean Serroy, nos hablan de
“La cultura-mundo”; es decir:
(Que está) sustentada en el eclipse progresivo de
las fronteras por obra de los mercados, la revolución científica y tecnológica
(sobre todo en el campo de las comunicaciones), viene creando, por primera vez
en la historia, unos denominadores culturales de los que participan sociedades
e individuos de los cinco continentes, a los que van acercando e igualando pese
a las distintas tradiciones, creencias y lenguas que les son propias. Esta
cultura, a diferencia de lo que antes obedecía a este nombre, ha dejado de ser
elitista, erudita y excluyente y se ha convertido en una genuina «cultura de
masas»: «En las antípodas de las vanguardias herméticas y elitistas, la cultura
de masas quiere ofrecer novedades accesibles para el público más amplio posible
y que distraigan a la mayor cantidad posible de consumidores. Su intención es
divertir y dar placer, posibilitar una evasión fácil y accesible para todos,
sin necesidad de formación alguna, sin referentes culturales concretos y
eruditos. Lo que inventan las industrias culturales no es más que una cultura
transformada en artículos de consumo de masas» (Llosa, 2012:9)
¿Cuáles
son las características de la cultura de la civilización del espectáculo?
Esta cultura global o “Cultura Mundo”o, y de “Masas”
(Gilles Lipovetsky y Jean Serroy) al parecer rompe todas las fronteras sin
importar credos, religiones, tradiciones, creencias, lenguas e historia; y
amalgama a todos los continentes por igual, su factor determinante es el
mercado y el consumo; conforma así lo que se ha dado en llamar una “cultura de
masas”, que distraiga y divierta, que evada con facilidad las vidas efímeras
fetichizadas por un “Sistema Mundo Capitalista”
sin referente concreto y erudito alguno.
¿Qué
hay de Kant y Schiller, en estética y arte?
En Kant hay o existe una belleza adherente y otra
libre, esta última no requiere de concepto alguno, mientras que la otra se apoya
en el concepto y su grado de perfección. Son ejemplo de belleza libre la
belleza de las flores; de un atardecer, la lluvia o el brillo de las estrellas.
Ahora bien,
hay bellezas que presuponen conceptos a saber, niño, mujer, hombre, palacio,
colibrí, etcétera; estos requieren de un concepto de perfección adherente para
adquirir su valor estético.
Para
Federico Schiller, la belleza alcanza o, y separa dos estados opuestos, esto
es, lo material y lo espiritual; empero, nos habla de materia y forma, o de un
estado intermedio, en donde precisamente se ubica la belleza.
¿Cuál
es el Arte imitativo según Platón?
Platón considera lo artístico como mera labor
estética, es decir, lo distingue de lo educativo y en consecuencia de lo
mítico. Así pues, para él el arte es mera apariencia de la realidad.
En
oposición a este, Aristóteles, considera el arte como mimesis, esto es, como
mera imitación de la realidad.
XIX
De la lectura de Vargas Llosa y su obra “La
Civilización del Espectáculo”, he de decir en términos muy genéricos, y sin
llegar a la discusión antropológica del concepto, y sin discutir por ahora si
la cultura, esto es, todo el hacer humano, es distinto a la naturaleza o lleva
en si el germen de lo natural; y lo afirmó aquí -dejando otras interpretaciones
interdisciplinarias- que ciertamente la cultura sería un conjunto muy basto y
no necesariamente universal para todas las culturas planetarias; sino el
patrimonio de una civilización en particular, y que dentro de ésta entrarían
los demás subconjuntos, incluido no solo la historia, el lenguaje, y el arte;
se sumarían a ello también la artesanía, las costumbres, el vestido, la comida,
y la recreación; y en fin, toda manifestación del hacer humano, incluido el
trabajo.
Ahora
bien, en algún tiempo la cultura entendida como patrimonio sólo la detentó una
elite ya que se argumentaba que “(era) condición esencial para la preservación
de la calidad de la cultura de la minoría que (continuara) siendo una cultura
minoritaria”; y ello era clasista y discriminatorio, ya que cada clase tiene la
cultura que produce y le conviene; más aún, se llegó a institucionalizar el arte
y la cultura y se les dio un sentido nacionalista o, y pedagógico. Al respecto
nos dice Vargas Llosa que,
La ingenua idea de que, a través de la educación, se
puede transmitir la cultura a la totalidad de la sociedad, está destruyendo la
«alta cultura», pues la única manera de conseguir esa democratización universal
de la cultura es empobreciéndola, volviéndola cada día más superficial. Así
como la existencia de una elite es indispensable, según Eliot, a su concepción
de «alta cultura», también lo es que en una sociedad haya culturas regionales
que nutran a la cultura nacional y, a la vez, que formen parte de ella, existan
con su propio perfil y gocen de cierta independencia (Vargas, 2012)
Lo
anterior confirma lo que señalo líneas atrás en el sentido de que pretender dar
un carácter universalista, ya sea eurocéntrico o y como legado occidental
renacentista o, e ilustrado, es banal ya que cada civilización crea su propia
cultura e historia, su propio periodo ilustrado; y es poco convincente el discurso
de una “democratización universal de la cultura”, lo mismo que su tinte
nacionalista y su difusión en las escuelas o, y medios masivos de comunicación
(cultura mediática).
Por otro
lado, si la cultura es un estilo de vida, de qué manera ha mutado con el
desarrollo de la ciencia y la tecnología, qué relación hay entre cultura y
conocimiento, cuál entre cultura y religión, y cómo han influido estas
variables en la concepción del arte a lo largo de la historia; más aún, cómo el
arte se ha modificado en lo referente a la política o, y la economía; realmente el arte puede ser
disociado de su relación con la violencia y la política; el mundo laico ha
dejado de lado las practicas del culto, el mito, y el fetichismo; cuáles son
los nuevos cultos y dioses potsmodernos o, y modernos, los nuevos mitos y
fetiches del mundo globalizado: Vargas Llosa diría que la frivolidad de un
mundo cada vez más fetichizado y cuyos nuevos dioses serian el dinero y el
espectáculo, lo efímero y lo vulgar ante el legado “de la alta cultura
occidental” o, y nacionalista.
En este
contexto social e histórico de la cultura cuáles son las características de la
“Civilización del Espectáculo”; continuemos con ello y luego, demos respuesta a
los cuestionamientos del párrafo anterior; de entrada esta cultura global o
“Cultura Mundo” (Gilles Lipovetsky y Jean Serroy) al parecer rompe todas las
fronteras sin importar credos, religiones, tradiciones, creencias, lenguas e
historia; y amalgama a todos los continentes por igual, su factor determinante
es el mercado y el consumo; conforma así lo que se ha dado en llamar una
“cultura de masas”, que distraiga y divierta, que evada con facilidad las vidas
efímeras fetichizadas por un “Sistema Mundo Capitalista” sin referente concreto y erudito alguno.
Esta cultura de masas, según los autores, nace con
el predominio de la imagen y el sonido sobre la palabra, es decir, con la
pantalla. La industria del cine, sobre todo desde Hollywood, «mundializa» las
películas llevándolas a todos los países, y, en cada país, a todas las capas
sociales, pues, como los discos y la televisión, las películas son accesibles a
todos y no requieren para gozar de ellas una formación intelectual
especializada de ningún tipo. Este proceso se ha acelerado con la revolución
cibernética, la creación de las redes sociales y la universalización del
Internet. No sólo la información ha roto todas las barreras y se ha puesto al
alcance de todo el mundo, prácticamente todos los dominios de la comunicación,
del arte, de la política, del deporte, de la religión, etcétera, han
experimentado los efectos reformadores de la pequeña pantalla. «El mundo
pantalla ha deslocalizado, desincronizado y desregulado el espacio-tiempo de la
cultura». (Vargas, 2012)
Ciertamente, hay un devenir de la cultura y habría que ver si ello ha
implicado o desvirtuado, o, y desvalorizado, o bajo qué criterios se estima el
valor o se considera a un producto de la cultura moderna o potsmoderna como
arte. El el sayo de Mario Vargas Llosa y este escrito, consideran las
siguientes manifestaciones de la cultura: la literatura, el cine, la música, la
información o, y la comunicación mediática o de los medios impresos o
electrónicos, el lenguaje, la política; y obvio sus contrapartes efímeras, sus
fetiches o, y objetos de consumo perecedero y carente de un valor que supere a
sus precedentes artísticos de un pasado erudito.
En primer
lugar nos dice Vargas Llosa, la literatura, el cine y el arte son light; hay un predominio de las imágenes
sobre las ideas; la literatura y el cine son superficiales y sólo divierten;
este únicamente entretiene y aquella es efímera en sus contenidos e historias y
al ser consumida desaparece; el arte ha degenerado al grado de “defecar y luego
comerse sus propias heces”; o vender “un tiburón preservado en formol” en doce
millones y medio de euros, o presentar un mingitorio como la gran obra maestra;
…en la civilización del espectáculo la política ha
experimentado una banalización acaso tan pronunciada como la literatura, el cine
y las artes plásticas, lo que significa que en ella la publicidad y sus
eslóganes, lugares comunes, frivolidades, modas y tics, ocupan casi enteramente
el quehacer antes dedicado a razones, programas, ideas y doctrinas (Vargas,
2012)
En
realidad no sólo la política, el cine, la literatura y la plástica se han
banalizado; lo frívolo a lo ligero, lo veleidoso e insustancial abarca a toda
manifestación de la cultura de hoy; la cultura y al arte se han deshumanizado o
más bien, se mueven en el sentido negativo de la humanidad; violencia,
corrupción, consumo, contaminación, pobreza, hambruna, pestes, etcétera. La
prensa y los intelectuales orgánicos son arlequines del Gran Bufón,
Toda generalización es falaz y no se puede meter en
el mismo saco a todos por igual. (Pero,) por supuesto que hay diferencias y que
algunos medios tratan de resistir la presión en la que operan sin renunciar a
los viejos paradigmas de seriedad, objetividad, rigor y fidelidad a la verdad,
aunque ello sea aburrido y provoque en los lectores y oyentes el Gran Bostezo
del que hablaba Octavio Paz. (Hay) una tendencia que marca el quehacer
periodístico de nuestro tiempo, sin desconocer que hay diferencias de
profesionalismo, de conciencia y comportamiento ético entre los distintos órganos
de prensa. Pero la triste verdad es que ningún diario, revista y programa
informativo de hoy puede sobrevivir —conservar un público fiel— si desobedece
de manera absoluta los rasgos distintivos de la cultura predominante de la
sociedad y el tiempo en el que opera (Vargas, 2012)
En suma, y respondiendo a los cuestionamientos de mi
ensayo ciertamente el desarrollo vertiginoso de las Nuevas Tecnologías de la
Información y Comunicación (NTIC), en las que obviamente se incluyen el
Internet y el uso o, y abuso de las redes sociales, que hoy por hoy detentan un capital político-económico no reglamentado; dejan un
modo de ser , vivir y ahora morir por la peste postmoderna, y que se contempla
y contemplamos con la mayor frivolidad y deshumanización, cinismo y apatía e
indiferencia, y vemos como se transgrede principios éticos básicos y derechos
inalienables ante el mayor de los dramas, frustraciones y desencanto: “La
pretensión de Una Cultura Global y de un
Arte sujeto a las leyes del mercado capitalista”.

