Que tu voz y tu tinto, tus manos y tu mesa y tu trino, tu trineo me arrulullen.
Necesito tu rezo y tu iglesia, tu camino y tu andar callado.
Ese sol que te despierta y te tibia, esta luna que me duerme y enamora. Esa Paloma que visita mi techo. Necesito.
Acaso esa aromática noche, tus días de risa fresca como lluvia, como trueno. Tu estruendo y llegada, tu partida a veces. Y tu mirada, tu morada de aves, tu verde jardín, tus sueños, y tu pensamiento de río. Tu mar inmenso. Necesito tu barca, tu embarcación.
Tu sombra y tu luz, tus rincones, y tu patio, tu calle, y tu atuendo, tus ojos coloridos, tu color cada mañana, tu aire y tu agua, de tu manantial necesito beber: beberte.
Que nuestros corazones troten, y que mi caballo relinche necesito.
Necesito tenerte, como mis huesos y mi piel, como la noche me desea y le deseo, así, como el día me anhela, y la tarde me serena, te necesito flor, te necesito siempre mujer, te necesito a mi diestra rosa de este rosal que ríe y ríe al verme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario