El gesto de un viento perenne se envanece de vida [todo lo ocupa].
El tiempo, medido en parpadeos, en latidos; en suspiros se expande irónico, lacónico y plástico.
El hombre finito en sus células y bellos, se mide en sus cosas, en sus huesos y piel; en ceniza su peso.
Una escalera se eleva sin silueta, sin ente alguno, es una sombra somera y cursi.
En cursivas se escribe la historia, entre “comillas” un nombre; nombres propios de ellas, de ellos: sangran los ríos; al mar la mierda noble y sirviente.
Las aves también entre comillas se asfixian, el poder es una goma sucia.
Un lápiz dibuja el infinito, que se borra y se expande en Big Bang a su vez.
El gesto se erige soberbio y ríe, ríe ríe.
[Imprescindible 2023]
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