jueves, 14 de octubre de 2021

Tratado sobre la felicidad (I)


I
He compartido no sólo mi felicidad, sino algunas ideas al respecto; me he y me han interrogado sobre ello. En un sentido ontológico nuestros antepasados homínidos vivían con mucha seguridad estados físicos y emocionales relacionados con el goce y el sufrimiento; ello es propio de nuestra naturaleza, esto es, que nuestros estados eufóricos o, y de dolor son una condición de todo ser vivo, al menos en los mamíferos y, quizá también había una valoración en ello; es decir, una axiología de la vida.
Luego, creamos una serie de artificios, una gran cultura y dentro de ella a la sociedad, y en nuestro lenguaje el término o concepto de felicidad; pero, qué es; dónde se encuentra, es algo alcanzable, permanente, efímero, etcétera. En otras palabras, la felicidad es una emoción y tiene o está asociada a nuestra forma de mirar la vida, es decir, está en cada cual, puedo compartirla pero, no ser feliz en lugar de quienes no quieren ser felices.
¿La felicidad tiene un objeto u objetos, es una meta de la vida? Mi felicidad no tiene un objeto, al menos relacionado con el mundo cosificado en que me muevo, ni con sus relaciones cosificadas; mi felicidad es un estado contemplativo, es una esencia a la que 'nada humano le es ajeno'.
Dicho de otra manera, no hay que confundir la felicidad con el disfrutar (eso es hedonismo), ni con las pasiones: El disfrute es algo momentáneo, efímero; la felicidad (idealmente), es o debería ser un estado permanente del ser: ' vivir es un arte'.
Ahora bien, ¿la felicidad es o debería ser permanente? No, idealmente nos afanamos por ella y en este mundo hedonista la camuflamos, sabemos, que la realidad humana es otra; la felicidad nos ayuda a ver y no solo mirar el curso de lo humano en donde hay mucha infelicidad: violencia, hambre, guerras, y demás caries del sufrimiento del ser. Ciertamente hay sufrimiento físico y emocional por doquier.
Lo más importante es que, esos estados no ideales y que son una lista interminable, nos ayudan a valorarla, si nuestra condición de ser felices fuera lineal, no la valoraríamos e incluso, nada a nuestro rededor tendría un valor positivo: hay que destacar hasta aquí "que vivir es un arte".



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