martes, 26 de octubre de 2021

Las lunas de mi vida

Mi primer luna era inalcanzable,
se mecía en cielo incierto
radiante y vacilante;
tejiendo sueños vanos, de opúsculo;
de monografía.
Mi primer luna se posaba en el lago
de mi desventura,
era una flor con su brisa de mañana,
con su fragancia de Venus
con su noche virgen,
con su credo.
Mi segunda luna era,
blanca, tersa;
tan resplandeciente como el furor lozano;
mi segunda luna tenía nombre:
Irma Lozano.
Vehemente le amé a la distancia, siempre,
besando en sueños sus rosados labios.
Y, le hice mía en la quimera de mi amor fugitivo;
tan disperso como las estrellas del firmamento.
Mi tercera luna se llamaba Rosalía,
fue tan fugas como esa estrella,
tan repentina como la tormenta.
Extraños nos besamos,
extraños nos miramos;
uniendo deseos, liviandades.
¡Un amor imposible!
La cuarta fue una luna Electra,
tan incierta, como la jornada de Odiseo.
Mi cuarta luna se llamaba Sandra,
me mostraba sus senos liviana.
y se mecía en el vientre como mariposa ajena,
como lamparilla nocturna.
La cuarta luna, posa por siempre en mi diestra,
Y, ahí, le llevo como luciérnaga de mi oscuro sino.
Mi quinta luna: María.
Una luna de enero,
se me fue, con su destello;
a iluminar otro cielo,
a saciar la sed de otra boca;
a decir mi nombre en la sombra.
Mil y una luna me han mirado enamoradas,
mil y una luna han besado mi boca de fuego…
las de Shakespeare,
las de Benedetti,
las de Nervo y Neruda;
la de Nandino,
la de Sade;
las lunas de Jaime Sabines;
y las de un gato trovador, llamado
Joaquín Sabina, pero;
de todas esas lunas,
la de enero es más hermosa,
y en ella,
mi semilla germinó luminosa.
"Lunas de mi vida"
(24 de septiembre de 2006)



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