Este ensayo trata sobre la tesis que propongo; a saber, que la estética dividida en teórica y práctica al igual que la filosofía, presenta aspectos apriori de carácter racional la una, y aposteriori la otra; esto es, de la experiencia pragmática o contemplativa de sus productos como arte, ésta última. Es decir, como seres que poseemos inteligencia y razón generamos una serie conocimientos que nos llevan a crear obras excelsas que van más allá de la mera producción o reproducción material de objetos humanos; hacemos arte. El mundo del arte es voluntad y representación: cosmovisión.
En cuanto a la historia de la estética como ciencia o filosofía del arte, ¿cuáles han sido los problemas fundamentales que enfrenta? ¿Qué autores han reflexionado sobre este tópico, hay continuidad en los paradigmas y rupturas; cuáles son las concepciones de la estética como problema teórico y como disciplina normativa? Reitero, lo teórico de la estética es apriori y lo normativo de la estética como una disciplina es aposteriori.
Sobre la estética como estudio del arte Tatarkiewicz señala que la belleza (elemento subjetivo de la actividad aposteriori de la estética) no sólo se encuentra en el arte ya que este no aspira únicamente a la belleza; por otro lado, nuestras concepciones de la belleza varían en el tiempo y el espacio y con el devenir histórico: Son dialéctica, tesis, antítesis y conclusión.
Tatarkiewicz en sus reflexiones estéticas nos presenta varias dualidades, entre ellas la de la estética y sus experiencias psicológicas; las que considera que se adentran en el terreno científico debido a su carácter psíquico. Si bien es cierto que el arte tiene aspectos que pueden ser objetivados, por ejemplo, el uso de los colores y sus estados o relaciones psíquicas; o en la técnica, el manejo de la perspectiva o la dimensión: El arte como una composición; en cambio, en el arte no figurativo o abstracto o en el vanguardista rompe en parte con los elementos tradicionales o, con todo ello.
Otra dualidad que maneja Tatarkiewicz es la de lo bello natural y lo bello artificial; es obvio que el hombre ha observado siempre la belleza de la naturaleza y ha valorado a su vez el arte que el mismo crea pero, ¿hay una verdadera belleza, lo natural o sublime supera lo artificial?¿Existe objetividad en las interpretaciones del arte? El mismo Tatarkiewicz se hace interrogantes y busca explicaciones en el terreno de las investigaciones, la técnica o la norma; y, finalmente recurre a elementos extraestéticos en donde ubica a la fisiología y a la sociología estética, a su historia.
Sobre hechos y explicaciones a que se refiere, se pregunta:
La estética, igual que cada ciencia, procura, sobre todo, establecer las propiedades de las cosas que investiga: cuáles son las propiedades de la belleza, cuáles las del arte, cómo la belleza afecta a la gente, cómo nace el arte y cómo se desarrolla. Pero también trata de explicar estas propiedades: por qué la belleza afecta de cierta manera, por qué surgió el arte y por qué tiene esas formas y no otras. ( Tatarkiewicz, 2000)
Tatarkiewicz para todas sus interrogantes recurre a lo extraestético aunque, únicamente a mi parecer, lo apriori o logos en el proceso de interpretación meramente intelectual daría cierta objetividad al trabajo estético; mientras que lo apriori o la experiencia estética raya en la subjetividad y no puede ser probada científicamente.
Puede ser que, sí retomamos el método de la causalidad aristotélico, hagamos ciertas reflexiones al respecto; a saber, la causa material, la motriz, la formal y la final; pero estas cuatro causas se modifica en el tiempo y el espacio también; esto es, tienen una determinación histórica y dependen del tipo de cultura que genera arte. Aún más, si retomamos a Emanuel Kant como juez y juzgamos, reconocemos que sí, que se tiene la facultad de conocer, de sentir y querer como voluntad; pero entonces, también aquí hay un determinante de carácter histórico. No conocían, ni sentían, ni querían lo mismo los hombres del siglo pasado o de hace un milenio. Más aún, si consideramos que lo que predica en su filosofía Schopenhauer es muy cierto y, entonces, el mundo es una representación. La representación simbólica y conceptual del mundo y del arte es devenir y también estaría históricamente determinada, lo mismo que la estética; de ahí que en consecuencia, se hable de estéticas de un filósofo o pensador en particular o de la estética de una época u horizonte filosófico, también a su vez concreto e individual; empero, la estética y su producción de arte están determinados por el espacio o el tiempo, son hermenéutica en las historias del arte e interpretación y representación de la voluntad del mundo de un artista o un horizonte estético; tendríamos así, un apriori propiamente del terreno estético y su aposteriori en su disfrute e interpretación e historicismo.
Otro punto discutido a su vez por pensadores como Plazaola, es el de determinar cuál es el objeto de estudio de la estética. Éste pensador se pregunta sobre, ¿si es o no su objeto: la experiencia estética, la metafísica de la belleza o la belleza natural?. Al respecto me parece, que los filósofos y pensadores complican sus observaciones; quizá Schopenhauer, es el que más se acerca; ya que para mí el objeto de estudio de la estética sería el arte como representación, pero sin pretensiones de valoraciones universales metafísicas; ya que reitero, esta representación significativa y simbólica del arte está determinada en tiempo y espacio; y además, ahí están a su vez sus explicaciones aposteriori, pero no científicas.
No veo claro, por otro lado, el otro problema planteado por Plazaola; a saber, el de la teorización en el arte. El hombre es un animal teórico conceptual, de ahí que pueda teorizar en todos los terrenos, el teorizar no llevaría a una crisis en el campo de la estética ni de ninguna otra disciplina como pretende Plazaola. En realidad no hay ningún problema ni crisis en este hecho. Es muy obvio que toda percepción teórica y conceptual es dialéctica y que nada es estático, ni siquiera el trabajo teórico y conceptual; todo es hermenéutica y, en este caso, hablaríamos de una hermenéutica de la estética, su historicismo. Tampoco hay problema en el hecho de creer que la estética no pueda definir su objeto de estudio. Eso ya lo dejé planteado líneas atrás, su objeto es el mundo del arte como voluntad y representación individual y de un horizonte particular, pero en su sentido hermenéutico e histórico.
En estética, en cambio, los temas ofrecen una variedad especifica desconcertante. ¿Puede definirse una ciencia cuyo objeto parece interesar al artista, al metafísico, al sociólogo, al moralista, al psicólogo, al historiador?... La conciencia cada vez más viva de este carácter polifacético de la estética la ha conducido a un estado de crisis. ( Plazaola)
Yo digo que no hay crisis y que sí se puede definir si se interpreta como voluntad y representación; empero, como dialéctica, como hermenéutica e historia. No importa si se trata de una hermenéutica semántica, filosófica, semiótica, esotérica... Nuestro objeto e interpretación no tiene por que ser estático, cuando hablo del mundo del arte y de la estética como voluntad y representación, ello abarca el terreno de las cosmovisiones, que a su vez tampoco son estáticas y todas las cosmovisiones estéticas son válidas.. No hay razón para intentar una cosmovisión única en el terreno estético. El arte libera, es libertad.
Ahora bien, que encontramos si se hace una hermenéutica de la historia del arte; esto es, un revisionismo desde la antigua Grecia y hablamos de Platón y el arte como imitación y apariencia; de Sócrates y su metafísica de la belleza; del planteamiento estético de epicúreos y estoicos; de la estética de la Edad Media o del Renacimiento; de la estética moderna de Emanuel Kant o de Hegel...
Dicho de otra forma, encontramos filosofía o ciencia de la estética o del arte; esto es, el trabajo estético tiene un apriori y, luego un aposteriori. Causalidad o juicio y razón. Somos animales teórico conceptuales, lo somos en el terreno estético también: el mundo del arte es voluntad y representación: muchas cosmovisiones.
REFERENCIAS
Biemel, Walter. La estética de Hegel. Universidad de Colonia.
Kant, Emanuel. Crítica del juicio. Editores Mexicanos Unidos. México, 2000.
Kant, Emanuel. Lo bello y lo sublime. Editorial Tomo. México, 2004.
Schopenhauer, Arturo. El mundo como voluntad. Porrúa no. 419. México, 2005.
Sócrates. El Hipias mayor
Tatarkiewicz, Wladyslaw. Historia de la estética. Ediciones akal. Madrid, 2000.
Valverde, José. Breve historia y antología de la estética. Ariel. México, 2001.
Técnica: óleo sobre madera (28x40 cm)
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