martes, 26 de mayo de 2020

Greñas crucificado



Lo saludó amablemente con una  amplía sonrisa en sus labios carnosos. Le pidió, entonces,  que se pusiera  cómodo. Que hablara de lo que quisiera. Ella escucharía y  mientras lo hacía, tomaría algunas notas. 
     Me han confundido – dijo él-  repetidas veces con nuestro Señor me confunden; tanto que ahora, el confuso soy yo.  En realidad no creo tener mucho en común con Él, no lo sé. Bueno, las barbas y el cabello; pero, soy más joven. Soy irreverente, sí...; dicen que Él, fue un rebelde, que hizo una revolución, que la historia reinicio a partir de sus pasos; antes de y después de Él. 
     Magdalena tomaba notas. Se dejaba llevar por esa voz melodiosa de él, por el  lenguaje amoroso de sus manos, que también hablaban, por sus ojos; su cabellera de sirena y sus labios, o más bien la barba o su rostro iluminado o toda su estampa. No es correcto enamorarse de tus pacientes -se dijo para sí; pero ya era tarde, estaba prendada de él. Ahora el dilema era si pecaba o no, al enamorarse de Nuestro Señor, al violentar su ética profesional con esos pensamientos que cada vez eran más cálidos.
     Me han crucificado tantas veces –continuaba él- que ellas, sí ella;  se deprimía después de hacerlo. Tenía en la universidad un séquito de seguidores, ella les llamaba mis discípulos. Escuchaban atentamente mis discursos, mis discusiones y divagaciones  literarias. Mis fábulas existenciales, mis escritos surrealistas. Mi poesía Que nunca entendió ni entendí yo. 
     Ni doy limosnas, ni ayuno; quizá oro, cuando doy una vuelta entre mis pasos antes de dormir como pelón de hospicio. Todo lo han complicado, lo sé; Bacon hizo una tela con mi cuerpo, pero es demasiado violenta y no tengo cara que admiren ellas; quién me ha de reconocer así,  y Gibson le puso mucha sangre al asunto. Todas las chicas con quienes he salido; toditas, terminan en suicidas potenciales, la culpa les mata; han pecado de palabra, obra y omisión. 
     Mientras tomaba sus notas le desnudaba. Le quitaba la túnica. Le veía desnudo y quería ser su cruz, crusificarle sin más. La verdad, y siendo sincera, ya se había echado a un Elvis y a un Lenon. Al mismísimo Marcos, que no se quitó el pasamontañas aún encuerado en ese mismo sillón, se lo echó rapidísimo: tenía que regresar a la selva lacandona. Al Rey lagarto se lo despachó en un dormitorio de hotel, después de un concierto que dio en Insurgentes. A Hitler si lo bateó, por eso del holocausto. 
     Si no es molesto para usted – la interrumpió él- le invito a las actividades que me ocupan toda la Semana Santa en Iztapalapa; le espero, al menos, el vienes para que viva y sufra mi cruz. Después nos echamos unas frías, unas bolas oscuras o claras; ora que si prefiere, pues un curado de melón o de lima. 
     En las revistas Arteando y Revoltura escribí la historia –seguía él. Ella terminaba lanzándose a un abismo. Que, qué abismo. Da igual si era de drogas o ninfomanía, o de la Torre Latinoamericana. Sí, si lo hicimos antes de que se lanzará o la tirara yo de un sexto piso. Que no fue así, obvio, no, soy loco...; más no pendejo.  
     Después de tres rondas de oscura ella habló y Él escucho. Lo de Elvis –refería ella mientras él fumaba tras dar dos tragos a su clara- fue por mera calentura, no resistí sus movimientos pélvicos en mi cara. Lenon me gano con Woaman, y pus le aflojé  la ropa.  Marcos me habló de Durito, por eso también le di chance. De Jim, pues es un lagartón, lo despache más rápido que al comandante, porque se puso a mear en mi cama la última vez.  Entonces, cada cual pagó su ronda – por sus bolas-  y se fueron al cinco letras; luego, Magdalena, a seguir pecando y Él, a seguir cargando su Cruz en Iztapalapa.

(CDMX Ángeles o demonios, 
2017)

domingo, 24 de mayo de 2020

Literatura prehispánica: una voz, muchas voces



En la casa de las pinturas
comienza a cantar,
ensaya el canto,
derrama flores,
alegra el canto.
(Fragmento de Canto de primavera, Nezahualcóyotl)



Toda cultura tiene una lengua, instrumento de su expresión, una voz,  muchas voces... Toda existencia humana busca en el mito  y en el arte  su origen. El presente ensayo intenta mostrar esas voces de nuestro antepasado prehispánico, y para ello se ha recurrir precisamente a los mitos, a los cronistas y  al discurso lírico de nuestros antepasados. Nuestra literatura se despliega en toda  su creatividad y en la recreación de su mundo, del cosmos; y le hemos de encontrar en su lírica de paralelismos, anáforas, estribillos y demás tropos que embellecen las voces, les dan un florido color a flores.

Si hemos de hablar de orígenes iniciemos  con el mito; según Mariano Rodriguez en Elizalde y su filosofía del mito, esto nos lleva a la condición humana, a lo espiritual, el devenir (tiempo), a lo ontológico, al cosmos, a lo antropológico y a la filosofía de lo sagrado. Hemos de hablar entonces de la conceptualización del ser, su mundo y su realidad.

El ser y el hombre son los polos originarios de lo que denominamos realidad y por los cuales en  su conexión primaria, simbólica y mítica, se funda  el sentido, la estructuración del mundo en un todo significativo. La afirmación que guía el presente sostiene que el descubrimiento de lo real es contemporáneo con el hallazgo de lo sagrado. (Rodríguez, 2011:13)

En otras palabras, el extrañamiento, el relato asombroso, el buscar los origines y el animismo dan nacimiento a los mitos antiguos, a nuestras voces prehispánicas; baste el siguiente fragmento de un  mito del Perú, El origen de los incas:

Al mirar este hecho extraordinario, las plantas dejaron de conversar para poder ver mejor lo que sucedía (...), las viejísimas piedras blancas y negras que se sabían de memoria la historia integra del lago y conocían perfectamente la vida del Sol, la Luna y las Estrellas, pero que hablaban muy pocas veces, abrieron enormemente sus oscuros ojos (...) De pronto, la inmensa ola se partió por en medio y aparecieron, asidos de las manos, un hombre y una mujer. (Rojas,1991:30)

La idea central es que este  tipo de relatos fantásticos o mitos, nos llegaron por intermediación de los escritores indios y por conquistadores españoles como Bernardino de Sahagún, Torquemada, Bernal Díaz del Castillo y otros;  Lewis Spence (2000), en su Introducción a la mitología, nos dice que, de una u otra forma estas aportaciones fueron valiosas porque nos permitieron conocer los mitos de nuestros antepasados, sus dioses.

Un magnifico ejemplo de obra aborigen abundante en alusiones míticas es el Popol Vuh, o <<Colección de hojas escritas>> , de los indios quiché de Guatemala (...) Comprende la historia de la creación de ese pueblo, la historia de la caída de los gigantes de la tierra, la peregrinación de la raza quiché, las aventuras de ciertos héroes-dioses en el Mundo de los infiernos y la historia quiché hasta una fecha bastante posterior. (Spence, 200:289)

Lo más importante es que cada cual ha de conocer y reconocer sus voces, aunque haya parecido con otras voces hermanas; algo devienen sí, pero da gusto escucharlas una y otra vez; y hemos de repetirlas para que no se extingan. López Alfredo y Luis Millones en Los mitos y sus tiempos... (2010), se refieren a que:

Los mitos nacen para ir siendo oídos por quienes los reciben como verdades antiguas. Se forman de palabras, de silencios y de los ruidos de los entornos –tiempos, espacios, situaciones- que son los apropiados. Si contamos las miradas y los gestos de todos los presentes podremos considerarlos diálogos. (López, 2010:25)

Dicho de  otra manera, nuestro diálogo con los orígenes empezó hace mucho tiempo atrás, y fluye o crea sus raíces; y, se transforma en voz o voces líricas y narrativas; épicas o dramáticas; entonces,  llega a nuestros oídos, a nuestros ojos y se adentra en nuestra sangre y comunidades: es  la voz, son las voces... de nuestros antepasados prehispánicos.

A mi parecer,  ello nos hace suponer que existe  la posibilidad de que por analogía este legado literario, esta producción o mimesis ; esta voz o voces... prehispánicas se pongan frente a frente con otras voces, de otras épocas; y por esta  vía entonces,  hemos de recocer sus elementos y sus características. Sería tarea ardua pero no imposible. En este empeño por reconocer nuestra voz, Ruben D. Medina, en La crónica de indias (1999), nos muestra los pros y los contras al utilizar las crónicas como única fuente fidedigna.

En principio, refiere Medina, se tienen las fobias entre “vencedores” y “vencidos”; esto es, son diferentes las crónicas de los vencedores en comparación con las  de los vencidos. Ya León Portilla Miguel (1989) en su Visión de los vencidos , nos da una muestra de ello. 

Esto a la letra ha acontecido a estos indios, con los españoles, pues fueron tan atropellados y destruidos ellos y todas sus cosas que ninguna apariencia les quedó de los que eran antes.(León-Portilla, 1989: XXX)

En la crítica que nos muestra Medina refiere que, si bien la historia, mera convención, se aproxima al relato literario; no se debe:

...confundir los efectos con las causas; esto es, tratar de clasificar un texto de carácter histórico-literario según el origen racial del autor. La historia de la literatura debe distinguir a las crónicas indígenas de los peninsulares porque entre ambos existen diferencias ideológicas abismales.(Medina, 1999:152)

Por otro lado, si no hemos de considerar  en este trabajo la discusión de que si sólo se puede hablar de literatura en América después de la influencia de los peninsulares y su siglo de oro literario; y si por otro lado, retomamos las observaciones de Calero y Evangelina Folino (1984), en Crónica de las indias. Antología; y por ende,  las crónicas serían consideradas como textos fronterizos entre la historia y la literatura ya que:

...las crónicas, aunque usen algunas máscaras literarias (por ejemplo: la presentación novelesca de ciertos sucesos, la incorporación de situaciones ficticias de no probada existencia histórica, la aparición de ciertos tropos literarios) son, fundamentalmente, por su motivación, su naturaleza y sus objetivos, distintas de una obra literaria auténtica. (Calero, 1984:22)

Otra de las observaciones de estas autoras es que, todos estos textos fueron redactados en castellano; sus criterios fueron simplificados por los conquistadores, que fueron vistos como iluminados y portadores de una fe ajena y portadores además, de la “civilización y el progreso”; mientras los indios eran malvados endemoniados y portadores de la maldad. 

Ahora bien, por lo que  se refiere a las temáticas;  se centraron principalmente en: la naturaleza y el paisaje de América; otras, en una  naturaleza paradisíaca; o, la desmesura natural de ríos, sierras, llanuras y selvas; o, la naturaleza como enemiga y destructora del hombre, etcétera.

A su vez, el hombre también fue el tema: indio o español, y los mitos:

...la Historia verdadera de la conquista de la nueva España de Bernal Díaz [...] cada acción y cada hecho es un arquetipo, el molde original de un mito americano”. Los mitos, cuyo nacimiento registran las crónicas, se originan en la confluencia de las creencias indígenas y cristianas; a lo largo de los siglos se han enriquecido con una multiplicidad de significados y muchos de ellos se han convertido en verdaderos símbolos a partir de los cuales se busca, contemporáneamente, interpretar y explicar Hispanoamérica. (Calero, 1984:30)

Hay que tener en cuenta que, hubo tanto hechos como: cronistas o grupos de historiadores que hablaron de América sin haber pisado nunca sus tierras, caso de Francisco López de Gómora; otros que narraron desde la subjetividad de su posición como soldados, caso Hernán Cortez y Bernal Díaz del Castillo; otros más que hablaban  desde su fe religiosa, como Fray Toribio de Benavente, Fray Bernandino de Sahagún; otros más si, eran indios que dejaron documentos que reflejan su condición  indígena: Hernando Alvarado Tezozomoc y Fernando Alba Ixtlixóciltl.

En lo que concierne a los códices es claro que son un testimonio visual de suma importancia, aunque puede darse las dificultades para su fiel interpretación; aún así, son fuentes importantes que con imágenes coloridas evocan esas voces... e intentan forjar el diálogo. 

Pero, desde mi punto de vista personal, es la lírica la que deja ver de forma mas nítida esa voz, esas voces...; nuestra sabiduría, sus preceptos, su perceptiva; cantares y poemas, principalmente de gobernantes, sacerdotes y guerreros poetas; y que vivieron entre los siglos XIV Y XVI del mundo azteca. Después, personalidades  como Sigüenza y Góngora, Boutorini y Clavijero redescubrieron y estudiaron los viejos textos líricos; y aunque no los dieron a conocer en sus formas originales, al menos fueron poco a poco traducidos para su  disfrute y difusión postrera. 

De esta manera nos llegaron piezas de la poetisa, Macuilxochitzin; la poesía personal de Tlaltecaltzin quien en su lírica dialoga con la “alegradora” anahui, mujer de placer de los tiempos prehispánicos; otros fueron Nezahualcóyotl, Tecayehuatzin, Nezahualpilli, Ayocuan, Tochíhuitzin, Axayácal, y otros.

Lo cierto nos dice León-Portilla en Trece poetas del Mundo Azteca (1984), es que:

Los antiguos textos hablan ya de la presencia de sabios y sacerdotes, custodios de la tradición  y poseedores de las tintas negra y roja con las que escribían en sus libros de pinturas. En las escuelas, al lado de los templos, quizá también en los palacios, los mitos y las doctrinas, el saber acerca de los astros y el arte de medir el tiempo, podían comunicarse a las nuevas generaciones. Combinando la tradición oral con la técnica de las inscripciones se tuvo desde entonces el medio para salvaguardar no sólo el recuerdo, sino la continuidad de una cultura.(León-Portilla, 1984:18)

En suma, la lengua, la voz, las voces... es el instrumento del arte, de la poesía. El mito ha explicado el origen de todo hombre, su cosmos y sus dioses. Las crónicas de los conquistadores e indios (sus códices), independientemente  de los pros y los  contras que se han detallado lineas arriba, y como bien lo ilustra el maestro León- Portilla Miguel; de una u otra  forma, han dado continuidad a nuestra cultura. Así pues, nuestra literatura se ha manifestado en toda su creatividad, en su belleza y recreación de su Mundo: su cosmovisión. Reconozcamos nuestra esa voz, nuestras voces hermanas, iniciemos el diálogo, el canto y sus loas: Poneos de pie / ¡Amigos míos, poneos de pie! / Desamparados están los príncipes, / yo soy Nezahualcóyotl, / soy el cantor, / soy papagayo de gran cabeza. / Toma ya tus flores y tu abanico. / ¡Con ellos parte a bailar! / Tu eres mi hijo, / tú eres Yoyontzin. / Toma ya tu cacao, / la flor del cacao / ¡que sea ya bebida! / ¡Hágase el baile, / comience el dialogar de los cantos! / No es  aquí nuestra casa, / no viviremos aquí, / tú de igual modo tendrás que marcharte. ( Nezahualcóyolt)

REFERENCIAS

Calero, Silvia y Evangelina Folio. Crónica de las indias. Antología. Ediciones Colihue. Argentina, 1984

León-Portilla, Miguel. Visión de los vencidos. Relaciones indígenas de la conquista. UNAM. México, 1989

León-Portilla, Miguel. Trece poetas del Mundo Azteca. UNAM. México, 1984

López, Alfredo y Luis Millones. Los mitos y sus tiempos. Creencias y narraciones de Mesoamérica y los Andes. Era. Mexico, 2010

Medina, Ruben. La crónica de indias. Editorial. México, 1999

Rodríguez, Mariano. Elizalde y su filosofía del  mito. Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM). Mexico, 2011

Rojas, Emilio. Mitos, leyendas, cuentos, fábulas, apologías y parábolas. Antología II. EDITER. México, 1991

Spence, Lewis. Introducción a la mitología. Editorial.México, 2000


Escritor etílico



   Serían las dos horas, había bebido mucho y escrito aún más. Las botellas vacías se acumulaban al lado de su Olivetti y además, su escritorio y su cuarto estaban atestados de libros, alteros de hojas, periódicos, revistas y ceniceros atiborrados de colillas de sus Viceroy rojos.  Cenizas. Recuerdos. Tiempo.  
   Su mente y sus dedos eran como un reloj. Tic tic tic tic.  
<<_¡No, te digo que no!
_!Sí, di sí y te amo por solo esta noche!
_Infeliz, sabes que te amo desde la noche en que vaciamos esa cantina, y nos quedamos tú y yo ahí, y la atención, claro, del único mesero al que di un milagrote.
  Era tarde, pero no para él. Estaba habituado  a escribir por horas y beber igual.  Sus artículos en el periódico y sus cuentos no fueron publicados y Gutiérrez lo reprendió por que siempre llegaba tarde y aún ebrio, y aveces ni siquiera llegaba, lo despedirían si eso se volvía a repetir. 
  <<Cuando le vio, ella hacía un cuadro impresionista. Los colores eran fríos y primarios. Era una escena fugas de unos amantes, quizá en una calle de New York. Las siluetas se mostraban sin rasgos faciales.  Quizá ellos que aún y después del aún nunca se reconocieron. 
  Todo fue una broma. Una especie de juego sin reglas. Como soltar un par de dados. En realidad pareciera que aquello era un abismo inesperado e inevitable. Desde el principio fue la copa. El hotel. Su departamento de ella. Su cuarto de alquiler de él.
  Gutiérrez llegó con cara de fuchi. Traía unas cuartillas corregidas.  Eran dos fábulas suyas. El responsable de la sección de cultura había dicho que sí, que se publicaban. 
_Aquí tienes, transcribe y llévalas a Cultura. No sé cómo aceptaron tus historias irreverentes. 
_Oh, sí, qué alivio. 
_Lo único que te mantiene aquí, lo único que tienes es esto (Agito con enfado Gutiérrez, las cuartillas).
  Al menos tendré un extra para salir a beber esta noche pensó con un dejo de indiferencia. Como si perder o ganar fuera lo mismo.  
   <<_¿Ese cuadro estará es la Galería?
_Sí, y cuatro más que aún no has visto..
_Bueno, tu estilo es peculiar, me atrevería  a decir que das saltos, pequeños diálogos de color, muy pero muy cercanos al expresionismo. Y con una buena dosis abstracta. 
_¡No habían observado eso, esto que dices, otros!
  Cuando llegó a la barra un tipo formal en el habla y en el vestir bebía un whisky directo.  
   Él pidió uno en las rocas. 
_¿Gusta un cigarrillo, amigo?
__Prefiero los propios, no se ofenda (y extrajo un Viceroy rojo)
   Ambos fumaron y bebieron Whisky. La situación del país era de agitación. Habían matado a un grupo de estudiantes y las declaraciones del Estado eran vagas y arrogantes.  
_No considero que la diferencias y discusiones políticas sean motivo de muerte. Los discursos de los reporteros y académicos son tibios y en ocasiones cómplices. Hay mucho enfado en la gente común y en la educada,  ayer me tocó una marcha y un bloqueo que me mantuvo aparcado en medio de un mar de autos. Hubo altercado entre paristas y conductores, golpes y sangre. 
_Oh, cierto, nada es ajeno, ni la económica, ni el arte, ni los grupos religiosos. A mí en el diario me han censurado mis escritos y sólo han publicado mis ficciones y uno que otro poema. 
_Soy miembro activo de un grupo empresarial, en verdad que a la comitiva únicamente le preocupa la estabilidad política, el mercado y la utilidad, lamento reconocer que para el grupo la humanidad tiene una cara de dólares y no digo de pesos, pues menosprecian la devaluación de nuestra moneda y de un gobierno democrático izquierdista y popular. 
<<La penetró con un desenfrenado deseo alcohólico y le lleno de besos tiernos todo el cuerpo, ella se estremeció y gemía en un tono tan alto que los vecinos de al lado golpearon la pared y los de arriba el piso en repetidas veces.
_No te amo, te deseo y me agradas. 
_No pido amor, sólo tu cuerpo, pero en mi corazón no hay gobierno, únicamente una anarquía desenfrenada. 
_Déjate la ideología para el bar, y ven te quiero dentro, muy dentro de mí, mi corazón es un témpano y mis chones un incendió siempre.
   Gutiérrez le llamó por teléfono.  La redacción requería de sus servicios como reportero. Había que entrevistar a un grupo disidente implicado en una serie de atentados: un incendió, y muy probablemente del secuestro de un industrial. Nada aún comprobado. La situación del país era una bomba de tiempo.  
  _ Preséntese ya, lo quieren aquí ahora.
_Deme la dirección, iré directamente al asunto..
_No, no sea terco. No sea tonto e impetuoso. Lo quieren aquí primero. El asunto es muy delicado. (Colgó Gutiérrez con enfado y él como aletargado aún por el desvelo, bajo lentamente en teléfono a su sitio ).
<<Los otros cuadros de la exposición eran asombrosos. Una delicia para conocedores. El tópico era el mismo. La gran urbe, su humanidad cautiva. El color era un arreglo sin precedentes. Matisse se habría quedado con los ojos cuadrados y Miró habría llorado ante la poética elegida por Eliza. 
No cabía duda de que la amaba, y un gozo expectante de su arte le gritaba I love you. 
_A qué hora llegas tienes un retraso.
_Estoy por llegar, entreténlos, dales algo de beber. 
El Vespertino tenía fama de diario condescendiente y de centro derecha. De principio no querían conceder la entrevista. Pero uno de los activistas lo reconoció por su trabajo literario y con una amplia sonrisa le dejó entrar.
_No le habían reconocido, lo siento. Es que este medio al que representa da asco.
_Bueno, es mera casualidad, un accidente, pero es así. Conocen más de mí por una editorial independiente que ha publicado una antología y un recital poético. 
_¿Quiere sentarse?
_Me da igual. Pero hablemos de su movimiento. La Universidad se ha pronunciado sin tomar partido, pareciera que no pertenecieran ustedes a la Facultad y se desliga del atentado y los hechos del 8 de octubre. 
_El Aparato de Estado es una maquinaria bien aceitada. Ninguna de sus piezas funciona sin una corriente directa. Todo es parte de un juego, un discurso autoritario y de una cultura del poder por el poder. 
_¿Es la violencia un arma política?
_El Estado es un Aparato represivo, ideológico. Acaso ignora lo de los compañeros aún desaparecidos. El ejército está en las calles. Entró a la Universidad. 
_¿Cómo han logrado mantener, mantenerse activos en todo el territorio?
_Hay apoyos, hay quien cree en el movimiento. Hay quien quiere ver este gobierno en la calle. Incluso gente que abreva del sistema. 
_Los señalan por la desaparición del Director de Concejo Empresarial, un secuestro, el cobro de un posible rescate.
_El país es un caos, no somos los únicos que buscan la caída del gobierno. Hay una mano extranjera, intereses de fuera.
  <<La subasta fue un éxito. Se vendieron a precios exhorbitantes los cuadros de Eliza. La siguiente parada era en una galería de Manhattan. La noche le sonreía a ella. Él sabía que quizá no la vería o su ausencia sería impredecible. 
_Bien festejemos, igual y quién saben que digan los dados. 
_Si nos hemos de ver nos vemos, y si no, hemos de encontrarnos. Los encuentros inesperados son lo mejor. 
_Bueno, de menos espero alguna llamada tuya, alguna carta. 
_No se me da escribir pero, puedes estar seguro que te llamo.

  Gutiérrez estaba purgado. La entrevista habían sido un bosquejo muy detallado de la disidencia. Se publicó en primera plana acompañada con una decena de fotos relacionadas con el paro nacional. 
  Él sólo pensaba en el whisky. Encendió un cigarrillo. Se puso un impermeable. Llovía una brisa fina e insípida. Pero hacía frío. Salió de la redacción y se dirigió al bar de siempre. Lo atendieron igual como siempre.  Y salió también al último como era habitual en él. Las calles estaban vacías y aún la lluvia era un insistente rocío. 
   Cuando arribó a su cuarto de alquiler, ahí estaba ella leyendo su historia, la fábula de sus vidas, de su sexo. En el piso un óleo impresionista se sumaba al caos de su vida, del país. La Revolución estaba muy lejos de ser un alivio. Y ahí estaba el cuadro que ella le dejaría. 
  El Terrorismo de grupos y de Estado era un escenario, uno más.  Era como tirar los dados en un cuarto oscuro. 
  Se amaron esa noche y dos más de ese mes de revueltas.  Luego, Eliza desapareció como había llegado. Gutiérrez seguía, seguiría siendo un catarro constipado. El Vespertino a primera plana anunciaba que habían cobrado un rescate por el secuestro del Director del Concejo Empresarial pero, que le habían encontrado  ya sin vida en un paraje solitario. 
   Serían las dos horas, había bebido mucho y escrito aún más. Las botellas vacías se acumulaban al lado de su Olivetti y además, su escritorio y su cuarto estaban atestados de libros, alteros de hojas, periódicos, revistas y ceniceros atiborrados de colillas de sus Viceroy rojos.  Cenizas. Recuerdos. Tiempo.  
   Su mente y sus dedos eran como un reloj. Tic tic tic tic.



viernes, 22 de mayo de 2020

BlancorgeN

Me viene la luz
desde hace siglos llega
le llamo
 tiene nombre de mujer
toca mi puerta mi corazón
lo parte en trozos de cristales

En grises y obscuros
Oscuro o blanco
Negro es el Mundo
Mi alma mi ánima
Los huesos
Mis ojos mi cabello
Mi ceja 
Mi pantalón mi cinto
son oscuros

Me viene la dicha
la muerte que es negra
La vida que es luz
y todo lo llena lo ilumina
Me vienes tú gris blanca luminosa
Y te me vas oscura como
Noche te alargas te largas fúnebre
Y me viene un manto tan oscuro
Tan negro como mi muerte

jueves, 21 de mayo de 2020

'Soy Bill'


Soy Bill, no sé realmente cómo fue que inicio aquello. Lo cierto es que sólo sucedía. Más de una ves me pregunté. No había remedio. Era inútil preguntarse más. La vida quizá era así, al menos la mía, creo. Sólo sucedía de noche porque de día era un sujeto normal. Me iba al trabajo y discutía con los proveedores y clientes, con mi jefa, en especial con mujeres.  
     En casa nunca había sido buena mi relación con ellas. En especial con quien decían era mi madre, con mi abuela e tías, ella sólo tuvo hermanas, muchas y muy escandalosas. De niño fui una especie de juguete y para algunas el hijo que no tuvieron. En el colegio invariablemente las veía, al fin niñas y rehuía de toda falda. No sé porque el destino me las ponía ahí, siempre mis maestras eran la y no él. 
     Me ocultaba, y no era que jugara a las escondidas, no quería saber de ellas y cuando fui adolescente llegaba hasta muy entrada la noche y me dormía para muy de mañana salir, o me encerraba en mi cuarto argumentando que estaba enfermo.
     Ellas cambiaban de pareja como sus calzones y ellos me apretaban los cachetes, <<que hermosura de creatura, parece una nena. Me purgaba todo aquello, aún ahora me purga mucho más. Siempre me vestían de pantalón corto y me dejaban crecer el cabello, que por ser rizado me daba una apariencia que no resisto al espejo hoy.   Por eso uso el cabello muy corto y mucha vaselina. 
     En verdad que me volví insociable, porque con ellos tuve ciertos afectos que les incomodaba y muchas veces me patearon o me señalaban. Me excluía de sus juegos y me decían marica. Fui aceptado por seres raros, tan extraños como yo. 
     Fue entonces que una noche tome sus ropas y su maquillaje, zapatillas y medias, una peluca. La falda más corta que encontré y quedé por mucho tiempo frente al espejo. No me fue difícil imitarlas, caminar y hablar, mover las manos, los ojos y la boca, actuar como ellas y mover las nalgas igual, ser una más de las hermanas de mamá. 
     La primera noche no tuve que caminar mucho, el auto se detuvo y me invitó a subir con su puerta que se abrió con un clik. El tipo era maduro, fue un hombre de voz muy ronca y con mucho bello, me lastimó cuando me montó desesperado y hasta que terminó dejó de gemir, y me lanzó unos billetes, no era mi intención cobrar, pero en lo sucesivo paso lo mismo, luego se quedaban muy tranquilos -quietos- y yo me volvía a mi vida aparentemente normal. Me ponía la máscara habitual de personita responsable y decente. Ya no discutía tanto con ellas, e intentaba charlar, luego me traicionaban mis actuaciones nocturnas y ellas lo notaban y se reían, pero me fueron aceptando entre risas y no pocos rumores. 
    Mi nombre de noche era Vilma. Cada noche lo hacía y llegaba exhausta a dormir y desvelada me apostaba en mi obligaciones matutinas, pero hubo errores y más de una ocasión tuve que remediarlo perdiendo parte de mi sueldo y aún pagando algo adicional de lo que ganaba por la noche, pero no me importó, me creía y sentía feliz finalmente.   
     En la Rúe del Parnaso eran mis andanzas nocturnas, y ahí los dejaba muy quietecitos cuando terminaban y yo también hacía lo que sin remordimientos quería, pero luego tuve que retirarme de allá y me moví a la Rúe de Fátima, allá me hice muy popular pero mi fama no tuvo limite en la Rúe de Lisandro Fuerte, allá mi felicidad y éxtasis no tuvo freno
     Cuando  finalmente fueron, llegaron con violencia por mi al trabajo y me aprendieron, llevaban una orden de arresto, yo ciertamente ya acumulaba muchos crímenes y era noticia en los matutinos y vespertinos de la ciudad, no me arrepiento, los volvería a dejar muy quietecitos, pero siempre después de que dejaran de gemir como cerdos, y por supuesto no dejaría de apuñalarlos hasta que dejaran de respirar, hasta el último suspiro.


Estética o filosofía del arte





Este ensayo trata sobre la tesis que propongo; a saber,  que la estética dividida en teórica y práctica al igual que la filosofía, presenta aspectos apriori de carácter racional la una, y aposteriori la otra; esto es, de la experiencia pragmática o contemplativa de sus productos como arte, ésta última. Es decir, como seres que poseemos inteligencia y razón generamos una serie conocimientos que nos llevan a crear obras excelsas que van más allá de la mera producción o reproducción material de objetos humanos; hacemos  arte. El mundo del arte es voluntad y representación: cosmovisión.

En cuanto a la historia de la estética como ciencia o filosofía del arte, ¿cuáles han sido los problemas fundamentales que enfrenta? ¿Qué autores han reflexionado sobre este tópico, hay continuidad en los paradigmas y rupturas; cuáles son las concepciones de la estética como problema teórico y  como disciplina normativa? Reitero, lo teórico de la estética es apriori y lo normativo de la estética como una disciplina es aposteriori.

Sobre la estética como estudio del arte Tatarkiewicz señala que la belleza (elemento subjetivo de la actividad aposteriori  de la estética) no sólo se encuentra en el arte ya que este no aspira únicamente a la belleza; por otro lado,  nuestras concepciones de la belleza varían en el  tiempo y el espacio y con el devenir histórico: Son dialéctica, tesis, antítesis y conclusión.

Tatarkiewicz en sus reflexiones estéticas nos presenta varias dualidades, entre ellas la de la estética y sus experiencias psicológicas; las que considera  que se adentran en el terreno científico debido a su carácter psíquico. Si bien es cierto que el arte tiene aspectos que pueden ser objetivados, por ejemplo, el uso de los colores y sus estados o relaciones psíquicas; o en la técnica, el manejo de la  perspectiva o la dimensión: El arte como una composición; en cambio, en el arte no figurativo o abstracto o en el vanguardista rompe en parte con los elementos tradicionales o,  con todo ello. 

Otra dualidad que maneja Tatarkiewicz es la de lo bello natural y  lo bello artificial; es obvio que el hombre ha observado siempre la belleza de la naturaleza y ha valorado a su vez el arte  que el mismo crea pero, ¿hay una verdadera belleza, lo natural o sublime  supera lo artificial?¿Existe objetividad en las interpretaciones del arte? El mismo Tatarkiewicz se hace interrogantes y busca explicaciones en el terreno de las investigaciones, la técnica o la norma; y, finalmente recurre a elementos extraestéticos en donde ubica a la fisiología y a la sociología estética,  a su historia. 

Sobre hechos y explicaciones a que se refiere, se pregunta:

La estética, igual que cada ciencia, procura, sobre todo, establecer las propiedades de las cosas que investiga: cuáles son las propiedades de la belleza, cuáles las del arte, cómo la belleza afecta a la gente, cómo nace el arte y cómo se desarrolla. Pero también trata de explicar estas propiedades: por qué la belleza afecta de cierta manera, por qué surgió el arte y por qué tiene esas formas y no otras. ( Tatarkiewicz, 2000)

Tatarkiewicz para todas sus interrogantes recurre a lo extraestético aunque, únicamente a mi parecer, lo apriori o logos en el proceso de interpretación meramente intelectual daría cierta objetividad al trabajo estético;  mientras que lo apriori o la experiencia estética raya en la subjetividad y no puede ser probada científicamente.

Puede ser que, sí retomamos el método de la causalidad aristotélico, hagamos ciertas reflexiones al respecto; a saber, la causa material, la motriz, la formal y la final; pero estas cuatro causas se modifica en el tiempo y el espacio también;  esto es, tienen una determinación histórica y dependen del tipo de cultura que genera arte. Aún  más,  si retomamos a Emanuel Kant como juez y juzgamos, reconocemos que sí, que se tiene la facultad de conocer, de sentir y querer como voluntad; pero entonces, también aquí hay un determinante de carácter histórico. No conocían, ni sentían, ni querían lo mismo los hombres del siglo pasado o de hace un milenio. Más aún, si consideramos que lo que predica  en su filosofía Schopenhauer es muy cierto y, entonces, el mundo es una representación. La representación simbólica y conceptual del mundo y del arte  es devenir y también estaría históricamente determinada, lo mismo que la estética; de ahí que en consecuencia, se hable de estéticas de un filósofo o pensador en particular o de la estética de una época u  horizonte filosófico, también  a su vez concreto e individual; empero, la estética y su producción de arte están determinados por el espacio o  el tiempo, son hermenéutica en las historias del arte e interpretación y representación de la voluntad del mundo de un artista o un horizonte estético; tendríamos así, un apriori propiamente del terreno estético y su aposteriori en su disfrute e interpretación e  historicismo.

Otro punto discutido a su vez por pensadores como Plazaola, es el de determinar cuál es el objeto de estudio de la estética. Éste pensador se pregunta sobre, ¿si es o no su objeto: la experiencia estética, la metafísica  de la belleza o la belleza natural?. Al respecto me parece, que los filósofos y pensadores complican sus observaciones; quizá Schopenhauer,  es el que más se acerca; ya que para mí el objeto de estudio de la estética sería el arte como representación, pero sin pretensiones de valoraciones universales metafísicas; ya que reitero, esta representación significativa y simbólica del arte está determinada en tiempo y espacio; y además, ahí están  a su vez sus explicaciones  aposteriori, pero no científicas.

No veo claro, por otro lado, el otro problema planteado por Plazaola; a saber, el de la teorización en el arte. El hombre es un animal teórico conceptual,  de ahí que pueda teorizar en todos los terrenos, el teorizar no llevaría a una crisis en el campo de la estética ni de ninguna otra disciplina como pretende Plazaola. En realidad no hay ningún problema ni crisis en este hecho. Es muy obvio que toda percepción teórica y conceptual es dialéctica y que nada es estático, ni siquiera el trabajo teórico y conceptual; todo es hermenéutica y, en este caso, hablaríamos de una hermenéutica de la estética, su historicismo. Tampoco hay problema en el hecho de creer que la estética no pueda definir su objeto de estudio. Eso ya lo dejé planteado líneas atrás, su objeto es el mundo del arte como voluntad y representación individual y de un horizonte particular,  pero en su sentido hermenéutico e histórico.

En estética, en cambio, los temas ofrecen una variedad especifica desconcertante. ¿Puede definirse una ciencia cuyo objeto parece interesar al artista, al metafísico, al sociólogo, al moralista, al psicólogo, al historiador?... La conciencia cada vez más viva de este carácter polifacético de la estética la ha conducido a un estado de crisis. ( Plazaola)

Yo digo que no hay crisis y que sí se puede definir si se interpreta como voluntad y representación; empero, como dialéctica, como hermenéutica e historia. No importa si se trata de una hermenéutica semántica, filosófica, semiótica, esotérica... Nuestro objeto e interpretación no tiene por que ser estático, cuando hablo del mundo del arte y de la estética como voluntad y representación, ello abarca el terreno de las cosmovisiones, que a su vez tampoco son estáticas y todas las cosmovisiones estéticas son válidas.. No hay razón para intentar una cosmovisión  única en el terreno estético. El arte libera, es libertad. 

Ahora bien, que encontramos si se hace una hermenéutica de la historia del arte; esto es, un revisionismo desde la antigua Grecia y hablamos de Platón y el arte como imitación y apariencia;  de Sócrates y su metafísica de la belleza; del planteamiento estético de epicúreos y estoicos; de la estética de la Edad Media o del Renacimiento; de la estética moderna de Emanuel Kant o de Hegel...

Dicho de otra forma, encontramos filosofía o ciencia de la estética o del arte; esto es, el trabajo estético tiene un apriori y, luego un aposteriori. Causalidad o juicio y razón. Somos animales teórico conceptuales, lo somos en el terreno estético también: el mundo del arte es voluntad y representación: muchas cosmovisiones. 






REFERENCIAS

Biemel, Walter. La estética de Hegel. Universidad de Colonia. 

Kant, Emanuel. Crítica del juicio. Editores Mexicanos Unidos. México, 2000.

Kant, Emanuel. Lo bello y lo sublime. Editorial Tomo. México, 2004.

Schopenhauer, Arturo. El mundo como voluntad. Porrúa no. 419. México, 2005.

Sócrates. El Hipias mayor

Tatarkiewicz, Wladyslaw. Historia de la estética.  Ediciones akal. Madrid, 2000.

Valverde, José. Breve historia y antología de la estética. Ariel. México, 2001.



Erick Gabriel Núñez Rangel
Técnica: óleo sobre madera (28x40 cm)