jueves, 28 de mayo de 2026

***La liturgia del desasosiego: ciudad, modernidad y angustia en la poética crítica de Gabriel Núñez Palencia***



Palabras clave: desasosiego, modernidad, angustia, ciudad, crítica social, poesía contemporánea, alienación, existencialismo, Gabriel Núñez Palencia.

Introducción
La poesía contemporánea latinoamericana ha encontrado en la ciudad moderna uno de sus espacios simbólicos más fértiles para representar la angustia, la deshumanización y la fractura del sujeto contemporáneo. Desde las visiones urbanas de Octavio Paz hasta la desesperanza metafísica de José Emilio Pacheco, el espacio urbano aparece como un organismo que devora la serenidad humana y transforma la existencia en una experiencia de constante ansiedad. En este horizonte crítico se inscribe el texto Sosiego Vs Desasosiego (2026) de Gabriel Núñez Palencia, pieza poética breve pero profundamente filosófica, donde el autor convierte el “desasosiego” en categoría histórica, política y espiritual.
El poema no se limita a describir una emoción individual; construye una fenomenología colectiva del malestar contemporáneo. El desasosiego aparece institucionalizado, industrializado y normalizado. La ciudad moderna “reza al desasosiego y le pone iglesia”, convirtiendo la angustia en sistema de vida y en religión civil. Esta operación poética recuerda tanto la crítica marxista de la alienación como el existencialismo de Kierkegaard, Heidegger y Sartre, así como la denuncia de la racionalidad instrumental desarrollada por la Escuela de Frankfurt.
En este ensayo se analizará cómo Gabriel Núñez Palencia transforma el desasosiego en una metáfora totalizadora de la modernidad tardía, explorando sus dimensiones filosóficas, políticas, urbanas y lingüísticas. Asimismo, se estudiará la tensión entre naturaleza y civilización presente en el poema, además de su estructura discursiva y su profunda crítica al sujeto contemporáneo.

Marco teórico
El concepto de “desasosiego” posee una larga tradición filosófica y literaria. En la literatura occidental puede rastrearse desde la melancolía clásica hasta la “náusea” existencial moderna. Søren Kierkegaard afirmaba que “la angustia es el vértigo de la libertad” (Kierkegaard, 1844/2007), mientras que Martin Heidegger comprendía la angustia como el estado en el que el ser humano se enfrenta al vacío de la existencia.
Fernando Pessoa, particularmente en El libro del desasosiego, convirtió este estado espiritual en símbolo de la fragmentación moderna. Pessoa escribe: “Nací en un tiempo en que la mayoría de los jóvenes había perdido la creencia en Dios” (Pessoa, 1982, p. 57). Esa pérdida de centro metafísico también atraviesa el poema de Núñez Palencia.
Desde una perspectiva sociológica, Zygmunt Bauman describió la modernidad líquida como una época caracterizada por la inseguridad permanente y la erosión de los vínculos humanos. Para Bauman, la ansiedad contemporánea ya no es excepcional, sino estructural. Asimismo, Byung-Chul Han sostiene que la sociedad contemporánea produce sujetos agotados, incapaces de encontrar descanso verdadero debido a la hiperproductividad y la saturación comunicativa.
El poema dialoga indirectamente con estas tradiciones al representar el desasosiego no como accidente emocional, sino como condición sistémica de la civilización contemporánea.

I. La ciudad como templo del desasosiego
El poema inicia con una interrogación profundamente irónica:
“Qué es sosiego en una ciudad que reza al desasosiego y le pone iglesia?”
Aquí la ciudad deja de ser únicamente un espacio físico para convertirse en una entidad espiritual deformada. El verbo “reza” introduce una dimensión religiosa: el desasosiego ya no es anomalía, sino credo colectivo. La ciudad moderna canoniza la ansiedad.
La metáfora de “poner iglesia” resulta especialmente poderosa porque denuncia la institucionalización del sufrimiento. El desasosiego adquiere legitimidad social, cultural y política. La vida urbana aparece entonces como una liturgia permanente del cansancio.
Esta visión recuerda la crítica de Walter Benjamin sobre la experiencia moderna en las grandes urbes, donde el individuo vive sometido a estímulos constantes y fragmentarios. La ciudad ya no protege; consume psicológicamente.
Gabriel Núñez Palencia construye una urbe simbólica hecha de concreto, humo y discurso. El “concreto iluminado” representa una modernidad artificial donde la iluminación tecnológica no implica claridad espiritual. El progreso urbano produce oscuridad interior.

II. El desasosiego como institución política
Uno de los versos más relevantes del poema es:
“Qué sería el desasosiego como institución política?”
La pregunta transforma la angustia en categoría de poder. El poema sugiere que los sistemas contemporáneos administran emocionalmente a las sociedades mediante el miedo, la incertidumbre y la precariedad.
Aquí el desasosiego puede leerse como una tecnología de control. Michel Foucault explicaba que el poder moderno no opera únicamente mediante la violencia física, sino a través de mecanismos psicológicos y disciplinarios. La ansiedad social permanente genera sujetos obedientes, agotados y fragmentados.
El poema anticipa una crítica biopolítica: el capitalismo contemporáneo necesita sujetos permanentemente inquietos. El consumo, la hiperconectividad y la productividad infinita se sostienen sobre individuos incapaces de hallar sosiego.
Cuando Núñez Palencia escribe:
“El desasosiego se produce, y hecha humo negro.”
introduce una imagen industrial del sufrimiento. El desasosiego es fabricado. Tiene cadenas de producción. Se emite como contaminación emocional.
El “humo negro” simboliza tanto la devastación ecológica como la toxicidad espiritual de la modernidad industrial. El sujeto respira angustia del mismo modo en que respira contaminación urbana.

III. Naturaleza animal y fractura racional
Uno de los momentos filosóficamente más ricos del poema aparece en la oposición entre naturaleza y razón:
“Mi naturaleza animal se sosiega sin credos, pero,
Pero mi razón animal me desasosiega a la intemperie.”
Aquí el autor realiza una inversión profundamente existencial. Lo animal representa la serenidad instintiva, mientras que la razón humana aparece como fuente de sufrimiento.
La expresión “razón animal” contiene una paradoja deliberada. El ser humano conserva su dimensión biológica, pero ha convertido la conciencia en una condena. Esta idea recuerda a Nietzsche, quien consideraba que la conciencia excesiva enfermaba al hombre moderno.
Asimismo, puede establecerse una relación con Freud y El malestar en la cultura. Freud sostenía que la civilización exige una represión constante de los impulsos naturales, generando inevitablemente neurosis y angustia.
La “intemperie” funciona aquí como símbolo metafísico. El sujeto contemporáneo carece de refugio espiritual. Ha perdido la protección de los grandes relatos religiosos, políticos y comunitarios.

IV. El lenguaje del hastío
El poema desarrolla posteriormente una crítica a la saturación comunicativa contemporánea:
“Se comunica hasta el hastío.
Se lee hasta sin ojos.”
La comunicación ya no produce encuentro humano; produce agotamiento. El exceso de información vacía el significado. Esta crítica coincide con las reflexiones de Byung-Chul Han sobre la hipercomunicación digital y el agotamiento neuronal de la sociedad contemporánea.
“Leer sin ojos” representa la automatización de la conciencia. El sujeto ya no interpreta críticamente; consume estímulos mecánicamente. La experiencia humana se vuelve superficial y compulsiva.
Asimismo, el poema establece una conexión entre consumo y enfermedad:
“Se fuma y enferma.”
La modernidad aparece como una cultura tóxica que naturaliza prácticas autodestructivas. El desasosiego penetra incluso en los hábitos cotidianos.

V. El desasosiego como identidad social
En uno de los versos más demoledores del texto, Núñez Palencia escribe:
“Tu calzado lleva la horma del desasosiego.”
La imagen del calzado implica que la angustia ya moldea la identidad humana desde sus bases más cotidianas. El desasosiego no es accesorio; determina la forma misma de caminar por el mundo.
El individuo contemporáneo es fabricado por la ansiedad social. Incluso sus ritmos vitales —dormir, despertar, consumir, comunicarse— están atravesados por el malestar:
“Te alimenta el desasosiego: mismo que te duerme y te despierta.”
La angustia se convierte en ciclo biológico y económico. El poema denuncia cómo el sistema transforma la ansiedad en motor de productividad.

VI. El poema como autoconciencia crítica
El cierre del texto resulta profundamente metapoético:
“El desasosiego es un discurso:
Un triste poema!”
El poema reconoce su propia condición discursiva. La poesía aparece como testimonio del sufrimiento contemporáneo, pero también como espacio crítico de resistencia.
Al llamarse “triste poema”, el texto no se degrada; se humaniza. Reconoce que la poesía contemporánea ya no puede sostener ingenuamente ideales románticos de belleza absoluta. Su función es revelar las grietas de la existencia moderna.
Esta operación recuerda a Theodor Adorno cuando afirmaba que escribir poesía después de Auschwitz implicaba enfrentarse a una crisis ética de la representación. La poesía contemporánea debe dialogar con el dolor histórico.

Conclusión
Sosiego Vs Desasosiego de Gabriel Núñez Palencia constituye una poderosa meditación poética sobre la angustia contemporánea y la crisis espiritual de la modernidad urbana. El poema transforma el desasosiego en categoría total: emoción, sistema político, mercancía industrial, discurso cultural y condición existencial.
La ciudad moderna aparece como un templo de la ansiedad, mientras que el individuo contemporáneo vive atrapado entre la hipercomunicación, la alienación y la pérdida de sentido. El poema denuncia cómo la modernidad ha institucionalizado el sufrimiento y normalizado la angustia colectiva.
Sin embargo, la propia escritura poética funciona como acto de resistencia crítica. Nombrar el desasosiego es enfrentarlo. La poesía de Núñez Palencia revela que, aun en medio del humo negro de la civilización contemporánea, el lenguaje puede conservar una lucidez profundamente humana.

Anexos
Anexo I. Rasgos estilísticos presentes en el poema
Uso constante de interrogaciones filosóficas.
Construcción aforística y fragmentaria.
Léxico urbano e industrial.
Repetición obsesiva del término “desasosiego”.
Tensión entre lirismo y crítica sociopolítica.
Influencia existencialista y posmoderna.

Anexo II. Gabriel Núñez Palencia y la poesía crítica contemporánea
La obra poética de Gabriel Núñez Palencia se caracteriza por combinar reflexión filosófica, crítica social y exploración existencial. Sus textos construyen una poética del desamparo contemporáneo donde convergen elementos urbanos, metafísicos y políticos. En sus poemas, el sujeto aparece constantemente confrontado con el vacío, la memoria, el deseo y la crisis civilizatoria moderna.

Bibliografía
Adorno, T. (2003). Crítica de la cultura y sociedad. Madrid: Akal.
Bauman, Z. (2007). Modernidad líquida. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.
Benjamin, W. (2012). El libro de los pasajes. Madrid: Akal.
Foucault, M. (2002). Vigilar y castigar. Buenos Aires: Siglo XXI.
Freud, S. (2010). El malestar en la cultura. Madrid: Alianza.
Han, B.-C. (2017). La sociedad del cansancio. Barcelona: Herder.
Heidegger, M. (2009). Ser y tiempo. Madrid: Trotta.
Kierkegaard, S. (2007). El concepto de la angustia. Madrid: Alianza.
Pessoa, F. (1982). Libro del desasosiego. Barcelona: Seix Barral.
Sartre, J.-P. (2006). El ser y la nada. Buenos Aires: Losada.
Núñez Palencia, G. (2026). Sosiego Vs Desasosiego. Manuscrito inédito.

No hay comentarios:

Publicar un comentario