Palabras clave
Eros; desdoblamiento identitario; metaficción; deseo; escritura; cuerpo; temporalidad; memoria; subjetividad; narrativa contemporánea.
Marco teórico
El cuento La otra Susana de Gabriel Núñez Palencia se inscribe en una tradición literaria que articula el deseo erótico con la conciencia narrativa, en un juego constante entre realidad, memoria y ficción. Para abordar este texto, resulta pertinente apoyarse en tres ejes teóricos fundamentales:
El psicoanálisis freudiano y lacaniano: especialmente en lo relativo al deseo como falta estructural (Lacan, 1966) y la repetición como compulsión (Freud, 1920). Susana aparece como objeto del deseo imposible, siempre desplazado y nunca plenamente alcanzado.
La metaficción contemporánea: entendida como aquella narrativa que reflexiona sobre sí misma (Hutcheon, 1984). El narrador no solo vive a Susana, sino que la escribe, la lee y la reconfigura en distintos planos textuales.
La fenomenología del cuerpo y el eros: desde autores como Merleau-Ponty (1945) y Bataille (1957), el cuerpo no es solo materia, sino experiencia vivida, territorio simbólico y campo de transgresión.
Así, el cuento puede leerse como un espacio donde confluyen el deseo, la escritura y la identidad fragmentada, en una estructura narrativa que diluye las fronteras entre sujeto y objeto, autor y personaje, vida y literatura.
Introducción
La otra Susana no es simplemente un relato erótico ni una evocación nostálgica de un amor perdido. Es, más bien, una exploración radical de la subjetividad contemporánea, donde el yo se fragmenta en múltiples versiones de sí mismo, y el otro —Susana— se convierte en una entidad inasible, mutable y omnipresente.
El narrador no vive una historia lineal, sino una experiencia circular, obsesiva, donde el deseo se reescribe constantemente. Susana no es una mujer: es todas las mujeres, es el texto, es la memoria, es el síntoma. El relato se construye como una travesía —náutica, onírica y literaria— en la que el sujeto naufraga en su propia conciencia.
Este ensayo propone analizar el cuento como una poética del desdoblamiento, donde el eros y la escritura se entrelazan para producir una experiencia estética y existencial profundamente perturbadora.
I. El desdoblamiento del yo: “¿Cuántos yo a la deriva?”
Desde sus primeras líneas, el narrador plantea una crisis identitaria:
“¿Cuántas susanas sin ropa? ¿Cuántos yo a la deriva…?”
Aquí se configura un sujeto fragmentado, incapaz de fijarse en una identidad estable. Este desdoblamiento responde a lo que Lacan denomina la escisión del sujeto, donde el yo nunca coincide consigo mismo.
El narrador se “embarca en sí mismo”, metáfora que sugiere un viaje interior sin destino claro. No hay exterioridad: todo ocurre en la conciencia. Este encierro subjetivo transforma la experiencia amorosa en una experiencia solipsista.
El yo no ama a Susana: se proyecta en ella, la construye, la multiplica.
II. Susana como objeto del deseo: multiplicidad y ausencia
Susana no es un personaje fijo. Es una figura proteica que cambia de forma, nombre y contexto:
“no importa como se llame ahora Susana”
Esta mutabilidad la convierte en un objeto del deseo lacaniano: aquello que nunca se posee completamente. El deseo no se satisface, se desplaza.
El narrador encuentra a Susana en:
otras mujeres
objetos (helado, ron, café)
textos literarios
proyecciones futuras
Este fenómeno puede interpretarse como una metonimia del deseo, donde Susana se disemina en múltiples significantes.
III. Eros y violencia: la ambigüedad del cuerpo
El relato presenta una dimensión erótica intensa, pero no idealizada. El cuerpo es:
espacio de placer
lugar de dominación
territorio de disolución del yo
“la trataba como si fuera una puta…”
Este fragmento introduce una tensión ética y simbólica. El acto erótico no es solo unión, sino también violencia, pérdida de identidad y transgresión.
Siguiendo a Bataille, el erotismo implica siempre una ruptura de los límites del individuo. Aquí, el narrador no solo posee a Susana: se pierde en ella, literalmente:
“me deglutía… me absorbía todo”
La inversión de roles (ella devora, él es absorbido) sugiere una regresión a lo primitivo, incluso a lo uterino, reforzando la dimensión psicoanalítica del texto.
IV. La escritura como espacio de resurrección
Uno de los elementos más poderosos del cuento es la relación entre escritura y existencia:
“Despertaba… y escribía”
La escritura aparece como:
mecanismo de supervivencia
acto de repetición
forma de resucitar la experiencia
El narrador no vive para escribir: escribe para vivir.
Además, el texto introduce una dimensión metaficcional explícita:
“este cuento en que me leo y la leo”
Aquí se rompe la cuarta pared narrativa. El cuento se reconoce como tal, y el narrador se convierte en lector de su propia historia.
V. Temporalidad dislocada: pasado, presente y futuro simultáneos
El tiempo en el relato no es lineal. Se presenta como una superposición de momentos:
recuerdos del pasado
experiencias presentes
proyecciones futuras (2028, “el año que viene”)
Esta estructura responde a una lógica del inconsciente, donde el tiempo no sigue una cronología, sino asociaciones.
El narrador vive en un “presente expandido”, donde todo ocurre simultáneamente.
VI. La dimensión infernal: amor, muerte y repetición
El cuento culmina en una imagen poderosa:
“ese lugar en que todos arden desnudos y solos”
El amor se asocia con el infierno, no en sentido moral, sino existencial:
repetición constante
imposibilidad de escape
fusión entre placer y dolor
El narrador y Susana se matan y renacen continuamente, lo que recuerda el concepto freudiano de la compulsión a la repetición.
Conclusión
La otra Susana es un texto profundamente complejo que trasciende las categorías tradicionales del cuento erótico o amoroso. Se trata de una exploración de la subjetividad fragmentada, donde el deseo, la memoria y la escritura se entrelazan en una estructura metaficcional.
Susana no es un personaje: es un símbolo del deseo inalcanzable, de la alteridad radical y de la imposibilidad de fijar la experiencia en un significado estable.
El narrador, por su parte, no es un sujeto unitario, sino un conjunto de voces, tiempos y textos que se superponen.
En última instancia, el cuento plantea una pregunta fundamental:
¿Es posible amar sin escribir, o escribir sin desear?
Anexos
Anexo 1: Analogía literaria
El tratamiento del deseo en La otra Susana puede compararse con:
Julio Cortázar (Rayuela): fragmentación narrativa y juego metaficcional
Jorge Luis Borges: multiplicidad de realidades y autorreferencialidad
Marguerite Duras: erotismo como lenguaje de la ausencia
Anexo 2: Esquema conceptual
Ejes del cuento:
Yo → fragmentación → escritura
Susana → deseo → multiplicidad
Cuerpo → erotismo → disolución
Tiempo → simultaneidad → repetición
Anexo 3: Preguntas para debate
¿Susana es un personaje o una construcción simbólica del narrador?
¿El erotismo en el cuento es liberador o destructivo?
¿La escritura permite superar la obsesión o la perpetúa?
¿Puede interpretarse el relato como una metáfora de la creación literaria?
Bibliografía
Bataille, G. (1957). El erotismo. París: Les Éditions de Minuit.
Freud, S. (1920). Más allá del principio del placer. Viena: Internationaler Psychoanalytischer Verlag.
Hutcheon, L. (1984). Narcissistic Narrative: The Metafictional Paradox. Nueva York: Methuen.
Lacan, J. (1966). Escritos. París: Seuil.
Merleau-Ponty, M. (1945). Fenomenología de la percepción. París: Gallimard.
Núñez Palencia, G. (s.f.). La otra Susana (cuento inédito).
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