es mi piel, mi latido firme.
Esto no es la noche,
es el canto de tu boca.
No es la noche, no,
es tu fragancia que me toca.
Esto no es la noche,
dulce niña de mi infancia.
Es el filo de la noche
que me corta y sangra.
Esto no es la noche,
rubia que ensueño,
es un tibio sentir que me embarga y quema de lleno .
Es (acaso )la cumbre del deseo, ese fulano,
que no duerme, ni teme.
Me bebe, me toma y sueña.
No es la noche no,
es la sombra de mi dueña
que suspira.
Suspira, ya muy lejana y ajena.
Gabriel Núñez Palencia
(10 de febrero 26)
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