Estos que andan por ahí vacilantes, o vacilando,
que pueden ser pensados, o recordados, escuchados por ti,
que acaso podrías besar,
que duermen junto a los tuyos, y suelen ir a paso,
que de puntuales tienen un ápice, y de importancia un lápiz completito,
los que patean traseros, o meten un gol,
estos que tienen que salir,
que tienen que regresar,
que dan el paso nupcial,
que tienen una familia,
una mujer,
que van a entrar a la casa,
cansaditos, pesados, y muy olorosos,
que entran poco o a poco, a veces de puntita, descalzos, o a veces formaditos, y en orden tomando distancia,
que suelen ser empáticos, y que regalarían sus zapatos nuevos, estos
que habían salido cuando llegaste tú,
cuando un beso fue aprobado por tu dulce boca, y bailaron de emoción,
que van a viajar prestos, junto a ti,
que van a lucir apuestos al festín,
que se están nublando y pueden caer,
que echan a correr tras de ti,
que acaban de barrer la alfombra de tus pies,
que acarician tu pierna, y te echas a reír,
estos que ensayan el amor,
la partida,
que están durmiendo, y bostezando al despertar,
que te invitan a pasear, a jugar, o a gozar,
estos son mis pies, por no decir mis patas a la vez.
Gabriel Núñez Palencia
No hay comentarios:
Publicar un comentario