viernes, 19 de marzo de 2021

Gobierno y democracias liberales “avanzadas”: del liberalismo al neoliberalismo

  


El presente escrito es una reseña crítica del texto de Nikolas Rose sobre este tópico; y de inicio hemos de decir que, su hipótesis supone que la “ciencia política occidental” desde el siglo XVIII ha aspirado a una sociedad del escrutinio, la especialización y sus mecanismos de autorregulación-control y su consecuente racionalización; esto es,  “el liberalismo”  rechaza la autoridad de un soberano que ejerce su voluntad totalizadora en un territorio nacional con sujetos dotados de derechos e intereses políticos, y dentro de un ámbito de mercado.

     Dicho en otros términos, nace un gobierno que requiere de condiciones subjetivas y formas de autodominio y biopolíticas (disciplinas del cuerpo); se supone la existencia de un gobierno que requiere conocimientos sobre los que ha de gobernar y cuyos rasgos distintivos son en consecuencia: 1) Relación gobierno-conocimiento; 2) Existencia de sujetos rentables para el gobierno; 3) De una autoridad de los expertos (tecnócratas-neoliberales); y , 4) De un creciente cuestionamiento a las acciones gubernamentales. 

     En otras palabras, Nikolas Rose se pregunta:
Si los objetivos de gobierno  están gobernados por sus propias leyes, “las leyes de lo natural” (del mercado),  ¿bajo qué condiciones se puede someterlos legítimamente a las leyes  del gobierno político? Aún más, el propio liberalismo (o, y neoliberalismo) se enfrenta(n) a las siguientes  cuestiones: ¿Quién puede gobernar?, ¿bajo qué condiciones es posible  ejercer la autoridad sobre alguien?, ¿en qué se funda la legitimación  de la autoridad? (Rose, 2021:76)

     A  lo anterior hemos de decir que, se debe apelar más a sus propios mecanismos “técnicos, democráticos, y de la intervención de sus expertos”; es decir, se observa los efectos de su gestión y se cuestionan errores de teorías y programas que “obstaculicen la dinámica de gobierno”, su eficacia o fracaso para “gobernar mejor”. 

     Ahora bien, después de La Segunda Guerra Mundial nace el Estado Intervencionista, el Estado total, y por añadidura “la organización de la vida económica  eficaz”; el discurso de la libertad individual, el progreso y el desarrollo de la civilización en el mundo del mercado. 

     En suma, las derechas cuestionan la economía con el argumento de los crecientes niveles de impuestos y gasto público ponen en peligro  la salud del capitalismo y que  son una amenaza, lo mismo que el “Estado social” (o, e interventor asistencialista) y el socialismo. Se reprocha el kesnesianismo y se busca la desaparición del Estado en el ámbito del mercado; y las izquierdas por su parte, cuestionan el imperio de los expertos sociales y sus competencias en ” un mundo de bienestar” fragmentado y con una división del trabajo feroz; y obvio,  dentro de un contexto mediático o, y mediocrático de discursos:
(E) imágenes de  salud y felicidad producidas por los medios de comunicación, y por las  estrategias de mercado desplegadas por la publicidad y los sistemas  de consumo, (que) pasaron a narrar sus problemas con el potente lenguaje  de los derechos humanos (Rose, 2021:79)

     Empero, se deslegitima el papel de “los expertos” y los dispositivos del “Gobierno Social”; y luego, los expertos se valen de una parafernalia de restricciones legales, derechos y tribunales que moderaran las decisiones: “Puro teatro y sometimiento neoliberal”.
     

Fuente y referencias
Rose, Nikolas; Freire Rodríguez Raúl; De Martino Mónica y et.al. Evaluación, gestión y riesgo Para una crítica del gobierno del presente. Facultad de Ciencias Sociales Universidad Central de Chile, 2021.

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