Universidad Autónoma de la Ciudad de México. UACM
Ensayo
(Gabriel Núñez Palencia)
NOTA: este escrito fue realizado antes de la 4T cuando no se respetaba el voto popular [29 de marzo, 2015]
RESUMEN.
Se ha hablado en demasía sobre el carácter del mexicano pero, ¿tiene sentido ser mexicano? En nuestro país, y desde el siglo XIX, existen dos mundos contrastantes: uno, el que ha sido relegado al olvido e ignorado desde hace poco más de quinientos años; y otro, el que pretende una occidentalización, y cuyo objetivo europeo --y después norteamericano-- le hace sentirse inferior, salvaje, primitivo, incivilizado, subdesarrollado... ¿Cuáles son las contradicciones que se derivan de ello? Pretendo en este ensayo mostrar la contrariedad de la interculturalidad en un contexto del nosotros y la otredad, compartiendo la tesis de que "lo mexicano" es una idea mediática, una ilusión que es pieza importante de un sistema autoritario que se dice transita hacia la democracia, y que se ha valido de la literatura, los medios de comunicación, y el mito para imponer un carácter funcional a dicha denominación.
México es un país de crisis recurrentes, de despotismos políticos y de mitos nacionales
de identidad, que bien han sido utilizados por los poderes de facto.
¿Por qué toleramos un sistema de dominación tan longevo? La desigualdad y la
explotación es una realidad de la vida mexicana, la falta de democracia se ha dejado
sentir a lo largo de décadas desde 1929 con la creación del PNR (Partido Nacional
Revolucionario), después en los años treintas PMR (Partido Mexicano Revolucionario), y
en los cuarentas PRI (Partido Revolucionario Institucional); con una supuesta alternancia
de doce años de PAN (Partido Acción Nacional); y hoy: la actual vuelta del PRI al poder.
¿A qué llamamos carácter nacional? ¿Cuál es la ideología política de la revolución de
1910? ¿Cuáles son los estereotipos históricos?
Los medios de comunicación en general (prensa, radio, televisión, cine e Internet) y sus
productos mediáticos, son los lugares comunes de lo mexicano, de la cultura
popular. Lo mexicano únicamente tiene una existencia mediática, literaria y mitológica;
esto es, a través de todos estos instrumentos de mediación, vale decir de dominación
ideológica --aparatos ideológicos de Estado-- se ha creado una ilusión funcional de "lo mexicano".
Cuando hablo de ideología, me refiero "...a los aparatos ideológicos de Estado y a sus prácticas, (...) son la realización de una ideología (ya que la unidad de esas diferentes ideologías particulares --religiosa, moral, jurídica, política, estética, etc.-- está asegurada por su subordinación a la ideología dominante)" (Althusser, 1998:58)
Hemos sufrido por décadas el autoritarismo y la esclavitud, incluida la mediática, con un discurso de una democracia a la que no hemos arribado nunca. En las primeras décadas del México posrevolucionario, Antonio Caso y José Vasconcelos ya hacían un llamado al espíritu nacionalista; después, Guadalupe Posada y muralistas mexicanos como Rivera, Siquieros y Orozco lo reflejarían en una auténtica expresión artística y popular.
Se ha especulado por décadas con "lo mexicano": Paz, Reyes, Zea, Bartra, y otros intelectuales del país, lo han intentado fallidamente: quisieron dar con nuestro estereotipo.
Ello, sólo ha generado muchos antagonismos en las élites académicas y culturales, mostrando finalmente nuestra caricatura en obras literarias y personajes cinematográficos.
"La idea de que existe un sujeto único de la historia nacional --"el mexicano"-- es una poderosa ilusión cohesiónadora; (en) su versión estructuralista o funcionalista" (Bartra,
1987: 22)
La realidad es de contrastes, la existencia de dos o de muchos Méxicos, ¿cuáles son las características de cada uno de estos mundos, cuáles son sus contradicciones? La
interculturalidad supone la existencia de diversas y múltiples culturas, en lugar de una sola. Cada comunidad tiene su propia lengua y cultura.
¿Qué es el nosotros? ¿Qué es la otredad? Estamos habituados -condicionados-- a una educación formal occidentalizada; cómo iniciar un diálogo intercultural entre el "nosotros".
Hoy no se habla de interculturalidad por la sencilla razón de que no existe un diálogo entre culturas.
El castellano para el mexicano significa la lengua nacional; somos mexicanos --soy mexicano-- pero qué hay de los otros pueblos, de "la otredad", de las otras culturas y los otros Méxicos distantes y olvidados por siglos; aquellos con sus principios, usos y costumbres; con su propia lengua y cultura.
Rubín Ramón nos deja ver en su novela La bruma lo vuelve azul, el mundo huichol: su sentido de comunidad. Nos muestra un mundo de supersticiones y contradicciones varias; para ellos el otro es el mestizo; nos detalla sus leyes primitivas y supersticiosas --muy ajenas a nuestra cultura occidental-- nos deja ver que el diálogo intercultural no existe, que siempre se impone la cultura dominante y hegemónica.
En verdad, ¿nos encontramos los unos a los otros como iguales y a la vez diferentes? No.
Un diálogo intercultural implicaría: de entrada, un encuentro entre iguales --lo que no sucede en México-- un respeto mutuo, una simultaneidad entre las culturas, un diálogo con aprendizaje; el percibir a la otredad como igual, y ello no sucede en el planeta.
En México hay quinientos años de una cercanía entre culturas desiguales; en donde, la cultura oficial es la portadora dominante que impone sus mentiras como verdades, tanto se repite una mentira que se convierte en una verdad.
Julio Cortázar da un ejemplo de esto, 1979, en su cuento La salud de los enfermos, donde los personajes ocultan la muerte de Alejandro, que se había matado en un accidente, para no causar un mal a la mamá enferma; y para que finalmente, convirtiera la mentira en una verdad aparente.
En el país la verdad, de estos Méxicos contrastantes, no se puede ocultar: son muchos
años de olvido para nuestras culturas autóctonas, que han vivido y sufrido el yugo de la esclavitud y el sometimiento.
En algunas culturas (los huícholes) la comunidad se impone a lo individual: es el nosotros, que se moviliza cuando algo le aqueja o le afecta. Lenkersdorf, 2003, en Lenguas y diálogo intercultural, nos muestra las contrariedades a que se enfrenta lo occidental y lo huíchol: lo individualista y lo comunitario. Para los huícholes el nosotros no niega la capacidad individual; no, la moviliza, la despliega en un contexto del nosotros activado. La individualidad, entonces, como lo observamos en el mundo accidental al que pertenecemos por conquista e imposición, no se preocupa por una solución para el nosotros; de aquí que el nosotros tenga más capacidad que una masa de individuos aislados.
Por décadas y siglos, la visión accidental ha incitado a la competencia individual salvaje: el otro no es un compañero, más bien es el adversario en potencia, el que espera su recompensa; el que vive en una sociedad capitalista competitiva; una sociedad de la libre concurrencia, del dejar hacer y dejar pasar; una sociedad --vale decir un Estado-- al que no le interesa dar una solución a los problemas de la otredad, del pueblo; huelga decir, de la comunidad; sino que únicamente, premia al individuo aislado.
Por ello reafirmo que la sociedad mexicana occidentalizada se ajusta a este modelo estadounidense y de ancestros europeos, y cuyos principios organizativos y sociales, son más bien competitivos e individualistas, y muy opuestos; se diría antagónicos, a los principios de la comunidad.
En suma, el ser mexicano no tiene un sentido ya que es una idea mediática, una ilusión cuya función estructural y hegemónica es propiedad de la sociedad política, y no de la civil, y cuyo objetivo es mantener el status quo y dejar de lado el diálogo intercultural, que al menos, en el país, no se da y sólo es parte del discurso ideológico de Estado.
Referencias;
Althusser, Luois. Ideología y aparatos ideológicos de Estado. Ed. Quinto sol. México, 1998.
Bartra, Roger. La jaula de la melancolía. Grijalbo. México, 1987.
Cortázar, Julio. La salud de los enfermos, en Todos los fuegos el fuego. Ed. Sudamericana. Buenos Aires, Argentina, 1966.
Lenkersdorf Carlos. Lenguas y diálogo intercultural, en tomos Revista electrónica de Estudios Filológicos. Número 6, diciembre de 2003. UNAM. México. Disponible en: http//www.um.es/tomosdigital/znu6/estudios/lenkersdorf.htm
Rubín, Ramón. La bruma lo vuelve azul.FCE, México, 1980.
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