Cuánto me cabe en este silencio que aturde,
ahogado en recuerdos ebrios de tu piel, se hace tarde,
Cuánto llevo en esta maleta de segundos nocturnos,
de encanto moribundo,
He de cargar un mundo
sin ti,
alada mariposa fría,
beber de un mar salado,
ir de bar en bar cansado y solo, chocando un vació líquido,
de sirena en sirena he de ir
besando tu boca rota, que me sangra gota a gota,
En este abismo voy desangrado,
en este vaso vacío de mezcal sin tu sal ni tu limón agrio, y caigo en fondo,
en esta plaza llena de música,
de mariachis tristes, y canto, “Me cansé de rogarle,
He de rasgar mi garganta, mi piel, mis huesos duros,
tu vestido invisible que respira sin ti,
tu cuerpo que me quema, en este invierno sin tu hoguera, palpita,
mi cabeza sin ti, aturdida
aburrida sé,
rueda oscura, y arde moribunda,
No hay luz, ni infierno tuyo,
Cuánto he de cargar este mundo indiferente y ciego,
Un cielo sin tu oscuridad desnuda, me aplasta,
Me hunde,
este poema sin tu paso,
esta rima irreverente,
este ritmo de música
agoniza sin tus coros,
Mi canción es ahora,
un ritmo sin tambores, sin tacones altos,
una cuerda sin dedos,
un ejecutante sin seso,
sin sexo desvelado,
Soy un guerrero sin arco,
Ya no hay guerra nuestra,
tu paz en esta trinchera mata lentamente, y sin prendas,
No hay seña, no vislumbro tus armas, ni la amenaza de tu desnudez, ni el filo de tu boca, ni tu río salino,
No hay estrella, sólo esta oscuridad en que me abismo sin remedio,
sin tu canto avelino,
No me conozco sin ti,
Y aturdido bebo de tu copa rota,
Sigo sangrando
tu alada partida,
mariposa fría, y
mueren las noches hartas,
Ya estoy lunático
Pero,
sin luna,
solo,
solo,
chocando un vació líquido,
sin temple, y
ni siquiera
tu paso oigo,
siquiera una nota,
una gota de tu saliva,
tu sal agria
aún duele mucho,
Beberé esta noche fría,
Esta última botella de mezcal sin tu oscuridad, ni tu boca
Luego, me avisas cuando llegues hirviente,
Sólo toca tres veces,
aquí espero,
quizá
con suerte,
ya estaré en el otro mundo, hecho hueso,
seguro esta muerte ya no sabe a tu guerra,
seguiré en esta trinchera de hielo, esperando un aroma, un rezo, tus armas, tu armisticio, la calculadora de tu falda corta, tu retórica dulce, tu índice suave en mi frente,
Sigo atrincherado, y no se cuánto resistirme,
cuánto resistiré muerto entre tanto muerto,
Ahogado en huesos,
aburrido en hueso,
ahogado en recuerdos ebrios de tu piel ausente,
sólo toca,
tócame tres veces, con suerte ya estaré en el otro mundo, hecho hueso,
ahogado y solo, muy solo
No he de sentir acaso,
de vibrar como aquellas hojas secas, como esa guitarra olvidada,
eres una ausencia con alas y sin notas,
un tumulto de gozo encendido, y sin ritmo,
una muchedumbre de cartas y caricias que cantan nocturnos, quejidos, letras amorosas,
No has de sentirme, un viento del desierto, del destino, me arrastró lejos de ti,
Aquél sol, sólo me quema a mí,
esta llama, ha de encender otras hogueras, ése ha de ser un cisne merodeando el lago turbio en que te bañas,
aquellas turbulencias de ayer ahogaron mis entrañas, llueve y estoy seco en un desierto lejano, y es de noche,
(Balada sin fin 2021)