martes, 26 de enero de 2021

Hacia una conceptualización fenomenológica, y de la existencia.


El presente ensayo tiene por objeto acercarse de manera muy genérica al concepto de la fenomenología, desglosar algunos de sus elementos teóricos, y determinar sus “aspectos puros” y filosóficos.  
   De entrada, hemos de señalar que la fenomenología puede ser considerada como una ciencia de los fenómenos, y como tal existen también muchas otras ciencias que se ocupan de   fenómenos y hechos; a saber, la psicología, la historia, la física, la biología, y muchas otras ciencias empíricas o del espíritu. 
     En primer lugar podemos afirmar que la fenomenología se ocupa de todos estos aspectos y como tal sería una ciencia de realidades y de sus significaciones posibles, “de la existencia”:
   En el último decenio se ha hablado en la filosofía y la psicología alemanas muchísimo de la fenomenología. En presunta coincidencia con las Investigaciones lógicas se concibe la fenomenología como un preludio de la psicología empírica, como una esfera de descripciones "inmanentes" de vivencias psíquicas que se mantienen -así se entiende esta inmanencia- rigurosamente dentro del marco de la experiencia interna (Husserl, 1962: 7)
    Con relación a la cita anterior Husserl señala que se podrían hacer una serie de críticas a la psicología y a su método, y de hecho la psicología tiene que revindicar para sí misma a la fenomenología ya que le aporta fundamentos torales por ser una ciencia de ideas (eidética), esto es, toda fenomenología se ocupa de la conciencia, de sus actos y correlatos, “de la existencia”, esto último a su vez es propio de la ciencia psíquica. 
     En segundo lugar, se hace necesario al análisis de las actitudes de la experiencia y del pensamiento, “de la existencia”; y entonces, se debe evitar las añejas actitudes; aprender y aprehender  a ver de forma distinta, pues definir lo que está delante de los ojos requiere de análisis riguroso. 
     Jorge Jurado, en La fenomenología de Husserl Introducción a un Método (2020), se pregunta, por otro lado, qué si  la fenomenología podría ser un método con que se pueda acceder al conocimiento de la existencia, y para responderse nos ofrece los siguientes aspectos a considerar: 1)que esta nueva filosofía como ciencia de fenómenos es pues, “una ciencia  de los fenómenos trascendentales concebibles” y que aparecen ante nuestros ojos; y, 2)que si la existencia es un fenómeno -diríase trascendente- en consecuencia, habría que hacer una “reducción fenomenológica” de la existencia y despojarla de sus elementos triviales y convencionales. 
     Afectivamente, al no haber otra realidad que lo meramente fenomenológico, lo que aparece ante nuestra vista -la existencia- es la única realidad posible y trascendente; la realidad es lo fenoménico y el fenómeno es lo real. Qué consecuencias ontológicas tendría las interrogantes sobre la existencia, sobre lo humano. 
     En los años cuarentas del siglo pasado, J. P. Sartre publica El Existencialismo es un Humanismo, y en efecto, desde un lente fenomenológico se afirma  que “la existencia precede a la esencia”; 
Esta idea la encontramos un poco en todas partes: la encontramos en Diderot, en Voltaire y aún en Kant. El hombre es poseedor de una naturaleza humana; esta naturaleza humana que es el concepto humano, se encuentra en todos los hombres, lo que significa que cada hombre es un concepto individual de un concepto universal, el hombre en Kant resulta de esta universalidad que tanto el hombre de los bosques, el hombre de la naturaleza, como el burgués, están sujetos a la misma definición y poseen las mismas cualidades básicas. Así pues, aquí también la esencia del hombre precede a esa existencia histórica que encontramos en la naturaleza (Sartre, 1973: 3)
     Dicho de otra manera, el hombre desde la perspectiva existencial, vale decir fenomenológica, en realidad empieza por no ser nada, esto es, nos definimos después, no hay naturaleza humana; no hay Dios y el hombre está desamparado y desesperado, y si hay Dios, no es un Dios omnipresente, sino uno que ha abandonado al hombre a su propio destino, a su suerte o su propio esfuerzo. Afirmamos así que,   hay al menos un ser en que la existencia precede su esencia: el hombre, o como meramente lo dice Heidegger, hay una realidad humana. 
Para la fenomenología “no hay ningún ser detrás de lo que aparece”. Es decir, no hay ninguna realidad detrás de los fenómenos que se muestra (…) Esto tiene varias consecuencias importantes, pues nos obliga entonces a buscar la realidad en la propia existencia tal como se aparece. No existe un nóumeno o esencia incognoscible. (Empero,) la realidad es el fenómeno y el fenómeno es la realidad (Jurado, 2020: 3)
Personalmente y asintiendo a la cita anterior, hemos de reconocer que desde esta mirada nuestra conciencia nos diferencia de los demás entes no racionales, y en consecuencia la existencia es en potencia, una categoría  ontológica, ya que “existir es una condición de poder-ser”; no estamos determinados, aunque cabría aquí una amplia discusión ante todo tipo de determinismos a que estamos sujetos, pero ello sería motivo de otro ensayo. 
     Ahora bien y retomando a Heidegger, el ser es “lo que es” y “como es”; es estrictamente el “ser ante nuestros ojos”; es “un constatar que”; y de esta forma, el ser válido es “el ser ahí”; y esto aunado a lo dicho hasta ahora significa que más allá de nuestra naturaleza animal, somos seres capaces de modificar el mundo y de cuestionar el sentido de nuestra propia existencia, ¿qué sería el ser, el hombre?;  Husserl parte de nuestra conciencia y por ella nos percatamos de la existencia y construimos conocimiento; pero, es posible que se distinga los objetos de nuestra conciencia, nuestros estados de conciencia interna y no solo externos; cabe preguntarnos si hay algo distinto a lo real-visto, ¿hay algo más allá de la propia conciencia?
      Ante estas interrogantes la fenomenología emplea “el método de la reducción fenomenológica”,  y por medio de este se busca reducir y despejar los límites impuestos al conocimiento debido a la propia esencia de las investigaciones naturales; y para ello se evita dirigir la mirada en una sola línea visual; esto es, en una sola dirección. 
     En consecuencia, 
aquí se fundará la fenomenología  pura  o trascendental no como una ciencia de hechos, sino como una ciencia de esencias (como una ciencia "eidética"); como una ciencia que quiere llegar exclusivamente a "conocimientos  esenciales" y no fijar, en absoluto, "hechos" (Husserl, 1962: 10)
     Finalmente hemos de señalar que nuestro conocimiento empieza por la experiencia y se mantiene dentro de la experiencia; de una actitud teórica natural, dentro del mundo y el “ser verdadero”, “el ser real” se funde con el “ser en el mundo”; y las ciencias, entonces, son ciencias de objetos, y hay una intuición natural; una percepción de algo real, una percepción externa; sin embargo, hay estados de conciencia interna o autopercepción, hay sentimientos sobre la base de la percepción, el estar “ahí mismo”, se sienta lo real como individual y en el “tiempo y espacio”, y nuestro ser individual es contingente. Por ejemplo la percepción de un sonido o de un color no son inherentes a un solo individuo, un objeto individual no es meramente individual.
Todo lo inherente a la esencia del individuo puede tenerlo otro individuo, y los sumos universales esenciales, de la índole que hemos indicado en los ejemplos anteriores, acotan "regiones" o a categorías" de individuos (Husserl, 1962: 20)
     En suma y para terminar mi escrito, no debemos quedarnos en la ingenuidad de nuestras percepciones y experiencias;  hay que dudar y la fenomenología nos ofrece el método de análisis –su reducción fenomenológica- , nuestra existencia ha de trascender nuestras representaciones, a los objetos del mundo que nos son dados como seres de conciencia; hay que retomar lo fenomenológico y analizar a la conciencia y darle a la fenomenología su real carácter filosófico, su trascendencia y contingencia en este nuevo siglo. 
     

Fuentes y Referencias
Jurado, Hernández Aldo. La fenomenología de Husserl, Introducción a un Método. UACM, México, 2020.
Heidegger, Martín. Ser y Tiempo. http://www.heideggeriana.com.ar. 
Heidegger, Martín. Ser y Tiempo. FCE. México 1993. 
Husserl, Edmund.  Ideas Relativas a Una Fenomenología Pura y Una Filosofía Fenomenilógica. FCE, Argentina 1962.
Sartre. El existencialismo es un humanismo. www.google. Argentina, 1973. 


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