Introducción
En una crítica anterior señalé que la tesis según la cual "toda comunicación es persuasión y toda transformación responde a intereses hegemónicos" parecía insuficiente para explicar los procesos históricos de emancipación y resistencia. Sin embargo, la objeción formulada por Gabriel Núñez Palencia merece una consideración más profunda. ¿Y si precisamente aquello que solemos llamar "emancipación" fuera una forma refinada de reproducción del poder? ¿Y si los derechos humanos, la democracia representativa y las libertades civiles no fueran tanto conquistas universales como dispositivos estratégicos para garantizar la estabilidad de un orden económico global?
La hipótesis de Núñez Palencia se aproxima a una tradición crítica que atraviesa a Karl Marx, Antonio Gramsci, Michel Foucault, Pierre Bourdieu y, en cierta medida, a los teóricos del sistema-mundo como Immanuel Wallerstein. Desde esta perspectiva, el poder rara vez desaparece; muta. La dominación no necesita ya recurrir exclusivamente a la fuerza bruta cuando puede obtener obediencia mediante consensos normativos, discursos jurídicos y mecanismos simbólicos de legitimación.
El presente ensayo defiende la tesis de que los derechos humanos y las democracias contemporáneas pueden interpretarse, al menos parcialmente, como instrumentos funcionales a la reproducción de la hegemonía global, sin que ello implique negar sus beneficios concretos para millones de personas.
Marco teórico
Marx y la ideología como legitimación
Para Marx, las ideas dominantes de una época son las ideas de la clase dominante:
"Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época" (Marx y Engels, 1846/2005, p. 64).
La ideología no opera principalmente mediante la coerción, sino mediante la naturalización de determinadas relaciones sociales. Lo que aparece como universal puede responder a intereses particulares.
Desde esta óptica, los derechos humanos podrían interpretarse como una forma de universalización de ciertos valores compatibles con el desarrollo histórico del capitalismo moderno.
Gramsci y la hegemonía
Antonio Gramsci observó que las clases dominantes no gobiernan únicamente mediante la fuerza.
"La supremacía de un grupo social se manifiesta como dominio y como dirección intelectual y moral" (Gramsci, 1975, p. 57).
La hegemonía consiste precisamente en lograr que los dominados acepten voluntariamente un determinado orden social.
La democracia liberal sería entonces una sofisticada tecnología de consenso.
Foucault: del castigo al control
Michel Foucault mostró cómo las sociedades modernas sustituyeron progresivamente la violencia visible por mecanismos más sutiles de disciplinamiento.
"El poder produce realidad" (Foucault, 1975/2002, p. 194).
El sujeto moderno cree actuar libremente, aunque sus posibilidades de acción estén previamente configuradas por instituciones, discursos y prácticas sociales.
Los derechos humanos como tecnología de estabilidad
La tesis de Núñez Palencia sostiene que las élites hegemónicas promueven ciertos derechos no por altruismo sino porque ello resulta funcional a la estabilidad del sistema.
La historia proporciona numerosos ejemplos.
Las potencias occidentales del siglo XX comprendieron que la represión abierta generaba revoluciones. Las experiencias de Rusia en 1917, China en 1949, Cuba en 1959 o Vietnam demostraron que la exclusión absoluta podía desembocar en el colapso del orden establecido.
Resultaba más eficiente conceder ciertos márgenes de participación política y bienestar social que enfrentar insurrecciones permanentes.
Así surgieron los Estados de bienestar europeos tras la Segunda Guerra Mundial. Como señaló Eric Hobsbawm:
"El capitalismo aprendió a reformarse para sobrevivir" (Hobsbawm, 1994, p. 284).
Los derechos laborales, la educación pública y la seguridad social fueron también mecanismos de estabilización sistémica.
La democracia liberal como administración del conflicto
La democracia contemporánea suele presentarse como la superación histórica del autoritarismo.
Sin embargo, desde una perspectiva crítica, podría interpretarse como una transformación de las formas de dominación.
El ciudadano vota, pero raramente decide sobre las estructuras económicas fundamentales.
La participación política se limita frecuentemente a la elección periódica entre opciones previamente delimitadas por élites económicas, mediáticas y partidistas.
Como observó Noam Chomsky:
"La propaganda es para una democracia lo que la cachiporra es para un Estado totalitario" (Chomsky, 1997, p. 16).
La legitimidad democrática reduce los costos de coerción.
Un ciudadano convencido resulta más funcional que un ciudadano obligado.
La periferia y la necesidad geopolítica de la estabilidad
La observación más aguda de la tesis de Núñez Palencia radica quizá en la relación entre democracia y geopolítica.
Los centros económicos globales requieren periferias relativamente estables para garantizar:
Flujos comerciales.
Inversiones extranjeras.
Acceso a materias primas.
Control migratorio.
Gobernabilidad regional.
Una dictadura excesivamente brutal puede provocar guerras civiles, desplazamientos masivos y crisis económicas que afecten al sistema global.
Por ello, la democracia liberal funciona muchas veces como una forma de administración racional de la periferia.
La estabilidad se convierte en una necesidad económica.
No se trata de eliminar completamente la desigualdad, sino de mantenerla dentro de márgenes administrables.
¿Toda emancipación es una ilusión?
Aquí surge la cuestión decisiva.
Si todo avance responde a intereses hegemónicos, ¿existe realmente la emancipación?
La respuesta más sólida no consiste en negar los logros históricos, sino en relativizar su significado.
Las luchas obreras obtuvieron derechos reales.
Los movimientos feministas ampliaron libertades concretas.
Las minorías conquistaron espacios de reconocimiento.
Sin embargo, cada conquista fue absorbida parcialmente por el sistema que la produjo.
Boltanski y Chiapello describieron este fenómeno como la capacidad del capitalismo para incorporar las críticas dirigidas contra él y convertirlas en nuevas fuentes de legitimidad.
La dominación no desaparece; se adapta.
Crítica a Habermas desde la tesis de Núñez Palencia
La teoría de la acción comunicativa de Jürgen Habermas sostiene que el diálogo racional puede conducir a consensos legítimos.
Núñez Palencia parece cuestionar precisamente este supuesto.
Si los participantes llegan al diálogo desde posiciones profundamente desiguales de poder económico, político y cultural, el consenso difícilmente puede considerarse neutral.
La comunicación estaría siempre atravesada por relaciones de fuerza.
En consecuencia, el ideal habermasiano podría interpretarse como una aspiración normativa valiosa, pero insuficiente para describir las condiciones reales bajo las cuales se produce la interacción social.
Conclusión
La objeción formulada por Gabriel Núñez Palencia obliga a reconsiderar una de las creencias fundamentales de la modernidad política: la idea de que la expansión de los derechos humanos constituye una marcha progresiva hacia la libertad.
Desde una perspectiva crítica, los derechos pueden entenderse simultáneamente como conquistas sociales genuinas y como mecanismos de estabilización del orden hegemónico. Las élites económicas y políticas no necesariamente conceden libertades por convicción moral; con frecuencia lo hacen porque la estabilidad resulta más rentable que la represión permanente.
La democracia liberal aparece entonces no como la negación del poder, sino como una de sus formas históricas más sofisticadas. La dominación ya no necesita exhibirse mediante la violencia abierta; puede operar a través del consenso, la legitimidad y la integración normativa.
La tesis de Núñez Palencia no afirma que los derechos humanos sean falsos o inútiles. Su provocación filosófica es más radical: sostiene que incluso aquello que llamamos emancipación puede formar parte de la lógica misma del poder. La pregunta ya no sería cómo escapar de la dominación, sino cómo reconocer las formas cada vez más complejas mediante las cuales ésta se reproduce.
Bibliografía
Boltanski, L., & Chiapello, È. (2002). El nuevo espíritu del capitalismo. Akal.
Chomsky, N. (1997). Media Control: The Spectacular Achievements of Propaganda. Seven Stories Press.
Foucault, M. (2002). Vigilar y castigar. Siglo XXI. (Obra original publicada en 1975).
Gramsci, A. (1975). Cuadernos de la cárcel. Era.
Habermas, J. (1987). Teoría de la acción comunicativa. Taurus.
Hobsbawm, E. (1994). Historia del siglo XX. Crítica.
Marx, K., & Engels, F. (2005). La ideología alemana. Colofón. (Obra original publicada en 1846).
Wallerstein, I. (2005). Análisis de sistemas-mundo. Siglo XXI.
Anexo: tesis sintetizada
Tesis de Gabriel Núñez Palencia:
"Los derechos humanos, la democracia liberal y las reformas sociales no constituyen necesariamente la superación de la dominación; pueden entenderse como estrategias históricas mediante las cuales las élites hegemónicas administran el conflicto social, garantizan la estabilidad política y preservan las condiciones de reproducción del orden económico global."
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