tiempo de arder, llama de la flor de mieles
segundo alado de luz ámbar, Ambarina
pechos álgidos del sacrificio en labios
en rocíos húmedos de lunas que lamen noches,
redondos toques que ejecutan suspiros,
floridos cantos de aves
tiempos de quemar días, horas nocturnas,
de serenar aves encendidas como teas que lamen filos,
se te asemejan los ríos, pero eres mar de lumbre
de sales dulces
tiempo de beber fuego, de prender prendas suaves
lumbre de Helena de Electra de Casandra, de troyanas,
tiempo de prender hembras de incendiarlas en sus llamas,
tiempo de guerras y de destruir murallas y ciudades
tiempo de sueño, de mujeres, cuadro de ideas de ti, de colores que prenden
que incendian hombres, que secan ríos desbordados,
cuellos finos de marfil los de ellas, pechos de jade y mieles,
leche de mil infantes, espadas de piedra las de ellos
tiempo de vivir deseo de cuerpos súbitos de lumbre
de pechos que se agitan como alas y se elevan lechosos en su cumbre,
en sus grutas que llueven de noche a noche, de luces,
de tumultos de gritos de aves, y de ramos de flores agridulces
tiempos de habitar de habitarte en tus líquidos lugares,
de lunares que seducen y suceden besos silvestres, de quebrarte como tallo tierno
y doblarte como pétalo en zumo dulce,
casa de mi roca que se despeña en tu abismo, en tu río de ninfa
ah lluvia, ah brisa, ah rocío nocturno
te asemejas a la nieve pero eres furia de lumbre,
Ambarina en llamas eres, sal de sales,
dulce dulce dulce