jueves, 9 de diciembre de 2021

Si lo ves, le pegas un tiro



Dirigió el auto hacia el sur de la ciudad. Llegó al Santa Pop. Lo identificó, el sujeto estaba bebiendo su Bobby Burns, y le pegó un tiro en la cabeza. Entre la conmoción generalizada salió del antro como entró y se borró sin más. Un punto ciego de las cámaras de seguridad, el espectáculo de luces y el tumulto de esa noche cubrieron su crimen, arrojo y arrogancia; su ser  violento y su familiaridad con la muerte.
     _Me gusta demasiado, dile por cortesía que   invito lo que quiera beber, que quiero conocerlo. Que lo que suceda después de media noche  es asunto suyo. Se lo dices así, qué por lo del hotel no soy exigente. ¿Entendiste?... Sabes  mi debilidad y no me importa  si se entera  o no El Camaro. Me-lo-ti-ro y- punto...
     _A mí, si-me-im-por-ta-chiquita..., pues si El Camaro descubre que le sirvo de plato a su nalguita, ni de chiste que le vuelvas a ver la jeta a este puto.  
     La Nena se los tiraba con mucha facilidad, siempre y cuando le agradaran los tipejos, se los cogía con la misma frecuencia con que se polveaba la nariz de diva o con la misma ansiedad con que encendía sus cigarrillos de sabores, con la misma delicadeza con que  bañaba su cuerpo de diosa. Los degustaba con la  desesperación  con que apuraba  sus Margaritas o  Palomas o sus París de noche o sus vodkas con jugo de piña:  tragos sedientos y continuos.
     De niña y adolescente siempre consiguió le cumplieran caprichos, en especial los hombres. El  Manotas llegó al Santa sin importar si el tipo que buscaba estaba o no con la Nena. Lo vio y le pegó el tiro a quema ropa. Le voló la capa de los sesos embarrando gente con ellos a su alrededor e incluso llenándose de porquería el traje sastre recién hecho a medida, color gris plata con su corbata oscura. Sin importar  sí la Nena hablaba o no con aquél y si también se embarraba de mierda;  ese no era y sí su problema – llegó y lo mato sin más. Y sí, si estaba ahí la puta, muy drogada y ebria –con el vestido claro y casi transparente, que le gustaba tanto a él; untado al cuerpo y de escote exuberante, lleno para entonces  de sesos y de la sangre del  amante víctima; quien, después de la detonación yacía a  sus pies inerte- y  no cantaría, claro qué no cantaría;  si rajaba sería también su condena, o al menos así  lo creía El  Manotas, que Camaro, después de todo, estaba celoso  de su puta malagradecida, por lo que ordenó la muerte del niño bien con un plomazo en la cabeza: <<si lo ves, le pegas un tiro.
     Había bebido demasiado tequila y aspirado muchas líneas esa noche. En el departamento de él se habían despojado de sus ropas como si estuvieran estas  llenas de hormigas o de alimañas venenosas. La rajada de la Nena era una fuente inagotable de delicias y fluidos, y su boca no escatimaba en lamérselo –así como lamía la sal escarchada en su copa se lo lamió-  incluso el culo y los huevos de éste: él correspondió con su lengua en el mismo tono por imitación, delirio o gusto. 
     Lo de la Nena con el hijo de papi -o puta- y sus visitas continuas al Santa Pop, se habían  vuelto un hábito patológico, otro vicio o juego  de ésta, lo que terminó por desquiciar el ego y celos del Camaro, sus sentimientos y pasiones imprevistas y violentas.
     El Manotas había filmado esta y otras infidelidades de ella y antes de darle los vídeos  al Camaro los veía él en la soledad de su vida y oscuridad de su apartamento, ya  ebrio en químicos y mucho whisky; ahíto en deseos encontrados e imágenes de aquella rondándole como fantasma  por su cabeza  rizada y su cuerpo intoxicado de resentimiento y droga; por su miembro erguido,  y frotado sin empacho por  su diestra sobre la tela del pantalón sastre  ajustado,  mientras bebía lunático por la puta de sus desvelos; la que nunca le dirigió, si no era necesario,  ni siquiera la mirada, ni palabra alguna.
     El Camaro después de ver el último vídeo y de saber cumplida su orden, bebió directamente del cuello de una botella de Coñac Louis XIII; luego, respiro hondo y frunció el ceño deformándose la expresión habitual de su cara; y acto seguido, se limpió el grueso bigote con la manga de su camisa. Miró fijamente y sin parpadear a los ojos del Manotas y le dijo: <<si la ves, la matas. 
     La Nena aquella mañana se montó en un pantalón pintado a su cadera y una playera que dejaba al descubierto su ombligo. El día era soleado, así que se ajustó además unos lentes oscuros. Comió en Coyoacán y luego hizo unas compras en Liverpool Polanco. Pasó la noche bebiendo vodka en el Citizen y, por último,  cogió y durmió con un tipo  en un Holiday Inn. 
     El Manotas estuvo rondando por tres días a la Nena sin decidirse a la acción, fue un testigo herido por los excesos de ella; en especial, sus encuentros y encueros con al menos una decena  de hombres, y sin importarle a ésta en absoluto –y al parecer- lo sucedido recientemente  en el Santa. Finalmente, el  Manotas se le plantó en frente a la puta indiferente, y ofuscado el rostro por el odio y la droga le vació toda la carga de su arma: <<¡puta, mil veces putaaa...! –gritó con fuerza.  
     El Camaro se enteró por propia boca del Manotas que su orden se había  cumplido, y sintió un cierto alivio teñido por un dejo de pena y abandono; pero, cuando otras voces detallaron  la saña con que fue ultimada su Nena; entonces, emitió la nueva orden a otro de sus gatos: <<si lo ves, le pegas un tiro.
 
(CDMX  Ángeles o demonios, 2017)

AUTOR imagen, Erick Gabriel Núñez Rangel

El propósito del guerrero



Nada es un regalo
todo ha de suceder por el paso del guerrero 
con claridad y propósito se llega al sitio de poder
al círculo de fuego
por el camino difícil es fácil ver
sentir con los ojos
la coloración brillante
puede ser naranja o roja
un arcoíris o un cometa amarillo verdoso 
púrpura intenso
pálida presencia 
metal en tu boca 
inflexibilidad o vomito
 furia 
amargura 
renuncia 
perecer en el intento 
Nítido verdigris 
matiz fijo
 vomito vomito 
ombligo del universo 
vértigo feliz
muerte
miedo aterrador 
perecer en el intento
o ser infinito 

Gabriel Núñez Palencia 
(El Círculo de Fuego 2020)








jueves, 2 de diciembre de 2021

Tren

Mantengámonos en este tren de manos

En esta pendiente de rieles vayámonos por inercias que este boleto  tenga premio

Carguémonos todo el peso que esta maleta se haga nube o plumas de ave

El viento no tiene precio

El día sólo tiene 24 horas

A esta tarde de lluvias le sigue un día de sol una noche densa para pensar y dormir con plomo

La luna siempre es serena y aún hay suficientes vasos para beberse todo

En esta mesa redonda todos comen y ríen  

 No podríamos subir o bajar la cuesta sin un abrazo un beso

Abrazar y besar son verbos auxiliares son una verdad a flote muy redonda

Habéis visto hecho e ido

Habéis sido dejado forjado e ir rodando riendo riéndose viéndose rindiéndose hundiéndose o vendiéndose  

Este tren aún no descarrila

Los vientos del Sur son cálidos

Besemos bebamos lluvia y miremos flores la floresta es tupida

Que este café no nos beba ni hable a solas

Que este mezcal  tenga un cumpleaños una boda una gran fiesta

Que esta moneda valga no sea farsante

Que alguien abra la puerta las ventanas

Que esta luz ilumine tus rincones

Sacudámonos el polvo

 Habréis lastrado tus botas

Estas notas tienen remitente

Este son sin música ni danza ahoga

Este expreso es un tren de deseos de ½ noche

Cierra el pico cuando escuches al cielo

Mira la eternidad de vez en vez de vez en cuando

Este tren tiene un destino quizá bajes solo en la estación más próxima o lejana

1+1+1…

 

Gabriel Núñez Palencia

(Tren 2021)